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SITUACIร“N DE LA SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Escribe: Semanario Expresión el 2020-06-26

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La pandemia ocasionada por la COVID 19 trastocó y ocasionó un impacto inigualable en el mundo, dejándonos conmocionados, afectando y causando agotamiento y colapso de los servicios de salud de todos los niveles de atención, así como en la parte social, económica y, a su paso, va dejando una estela de daño y perjuicio dramático para muchas personas.

También ha creado diferentes escenarios, debiendo detenernos en una de las dimensiones más perfectas como es la sexualidad y la reproducción del ser humano. La sexualidad nos define, nos acompaña durante toda nuestra vida, permitiendo nuestro auto-reconocimiento y el reconocimiento del otro. Cuidar este aspecto de la vida o de nuestro ser, es una obligación de primera línea, es urgente no olvidar atender adecuadamente en tiempos adversos la salud sexual y reproductiva de la población. Es tanto como cuidar nuestra identidad y garantizar nuestra continuidad como seres humanos.

Los desastres que nos han precedido demuestran que esta crisis podría tener un elevado costo para las mujeres y las niñas. Las mujeres están representadas en un gran número en los sectores de servicios sociales y de salud, lo que aumenta su riesgo de exposición a la enfermedad; el estrés, la inamovilidad y la interrupción de los medios de vida también aumentan la vulnerabilidad de las mujeres y las niñas a la violencia, así como a la explotación basada en género.

Estos servicios básicos de salud sexual y reproductiva, y el acceso de las mujeres a la planificación familiar, la atención pre y postnatal, atención de parto y otros servicios esenciales podrían verse afectados de manera adversa, al estar siendo redireccionados los recursos a un hecho no menos importante como es la presencia de la COVID 19, sin considerarse el sentido de proporcionalidad y relevancia, hecho a los que ya advierten otros organismos internacionales (UNFHA, ICM entre otros).

Hoy en día todavía no hay evidencias de la repercusión de la COVID 19 en la gestación, sin embargo es preponderante tomar en cuenta los cambios físicos, metabólicos e inmunes que se dan en el embarazo y después de este, por lo que es fundamental que todas las mujeres tengan acceso a un parto sin riesgo y a la continuidad de la atención prenatal y post natal, incluidas pruebas de detección de conformidad a la normativa nacional vigente, especialmente en los ejes de la pandemia, en donde el acceso a servicios para las mujeres embarazadas, las mujeres en labor de parto y durante el parto mismo, así como mujeres lactantes, pueden estar algo limitados e inseguros.

Esta pandemia es una grave problemática en la salud pública mundial, latinoamericana y nacional, por lo tanto, los recursos humanos y financieros de diversos programas de salud a menudo se desvían para responder al brote de la enfermedad infecciosa, afectando los servicios de salud sexual y reproductiva.

La Razón de Mortalidad Materna (RMM) continúa siendo un indicador de inequidad y inaccesibilidad a los servicios de salud, A pesar de los avances conseguidos, cada 11 segundos muere una mujer embarazada o un recién nacido en el mundo (informe de los grupos de la Naciones Unidas 09/ 2019), considerando de alta vulnerabilidad las etapas del parto y post parto, donde se producen las mayores complicaciones, en países donde se ha disminuido la mortalidad materno neonatal se ha debido a la voluntad política de mejorar el acceso a una atención sanitaria de calidad, invirtiendo en el personal de salud, gratuidad para las embarazadas, recién nacidos e impulsando planificación familiar y énfasis en la atención primaria de salud.

Sin embargo, en estos momentos se sobrepone a ello la pandemia, que impone presiones y esfuerzos adicionales a los sistemas de salud, se anticipa que la COVID-19 tendrá un impacto severo en los sistemas de salud de los países en desarrollo. Por lo que se deberán tomar medidas y esfuerzos para asegurar la continuidad de servicios básicos como los de atención e insumos de salud materna, así como aquellos de salud sexual y reproductiva.

A ello se agrega la brecha de recursos humanos y la importancia de proteger a los existentes, brindando la seguridad adecuada al personal de salud en general, en particular a los/las obstetras, quienes trabajan directamente la Salud Sexual y Reproductiva de la Población, por lo que debe priorizarse como un elemento crítico que salva vidas, y es necesario proporcionarles equipo de protección personal (EPP), pues cada día va en aumento de forma alarmante con el virus de la pandemia el número de gestantes en nuestro país, no siendo la excepción nuestra región Lambayeque.

Los embarazos y partos sin riesgos dependen de un sistema de salud funcional, accesible, segura, eficaz, rigurosa y de estricto cumplimiento a las medidas de bioseguridad para el control y la prevención de infecciones.

Los sistemas de vigilancia epidemiológica y respuesta deben incluir datos desagregados por sexo, edad, género, etnia, estado de embarazo, e identificar y prestar atención pertinente a las poblaciones vulnerables como las personas con discapacidad, niños, niñas, adolescentes, adultos, mayores, portadores del VIH, etc. Con la finalidad de mantener un sistema de salud actualizado, ayudando en la toma de decisiones actuales y futuras.

El impacto que sufrirá la Salud Sexual y Reproductiva nos hace anticiparnos a una explosión demográfica, el uso de los anticonceptivos de larga y corta duración se verán disminuidos y, por ende, aumentará la necesidad insatisfecha de parejas no protegidas, agregado a ello habrán mayores complicaciones obstétricas por lo tanto se necesitará mayores cuidados, así como la cobertura a la atención de servicios esenciales embarazo, parto, puerperio y cuidado relacionado al recién nacido, se verán afectados disminuyendo este tipo de prestación, el número de embarazos no deseados, abortos con compromiso de la vida de la gestante y la mortalidad materna por diferente etiología, se incrementará.

Asegurar la continuidad de los servicios de salud materna y otros servicios de salud sexual y reproductiva es afianzar que se respeten las decisiones y los derechos de las mujeres y las niñas a la salud sexual y reproductiva, independientemente de su estado en relación con la COVID-19, incluido el acceso a anticonceptivos, anticoncepción de emergencia, aborto y atención posaborto, con particular atención a las mujeres embarazadas en poblaciones vulnerables; asegurar que las mujeres embarazadas con casos sospechosos, probables o confirmados de COVID- 19, incluidas aquellas que pueden necesitar pasar tiempo en aislamiento, tengan acceso a atención calificada y respetuosa centrada en la mujer, incluidas pruebas de detección obstétrica maternas, medicina fetal y atención neonatal.

La presencia del Ministerio de Salud en un trabajo articulado y consensuado con los diferentes sectores, contemplando inclusive al sector privado, para asegurar la disponibilidad de servicios básicos de SSR y el acceso a los mismos, en sus dos componentes Materno Neonatal y Planificación Familiar . En contextos humanitarios y de pandemia, precisa incluir la implementación del Paquete para Salud Reproductiva en Emergencias.

Garantizar el abastecimiento y suministro (anticonceptivos modernos, medicamentos , equipo de salud materna, materiales e insumos para el control y la prevención de infecciones, y materiales educativos y de consejería); el fortalecimiento de las capacidades del personal de salud, en particular a los Obstetras, acerca del riesgo, bioseguridad, mitigación del estigma, discriminación, entre otros temas, involucrarlos, y unir esfuerzos para sensibilizar a las mujeres embarazadas acerca de los síntomas de infección de la COVID-19 y mensajes de prevención e higiene relacionados.

Es importante prestar particular atención al acompañamiento teniendo en cuenta de continuar y mantener una atención humanizada y un parto respetado, en cuyo caso debe contemplarse las medidas y la EPP adecuada.

Por lo manifestado es relevante promover la continuidad de la atención durante esta emergencia sanitaria para conocer más acerca de la comunicación de riesgos para todas las mujeres embarazadas, y mantener la atención prenatal y posnatal, especialmente en las Zonas más afectadas y deprimidas por la pandemia, así como apoyar el establecimiento de instalaciones de atención prenatal y posnatal/de ser posible, implementar unidades móviles en colaboración con las autoridades en sus tres niveles de Gobierno: Central, Regional y Local; continuar promoviendo la lactancia materna, como la mejor fuente de nutrición y protección que fomenta el cuidado ininterrumpido entre la madre y el recién nacido; asimismo la información, educación , comunicación, a través de spots publicitarios, materiales educativos dirigidos a las mujeres embarazadas/las familias y población en general, sobre prácticas de higiene básicas, incluidas aquellas relacionadas con la COVID-19,son de notable utilidad.

La modalidad del parto deberá individualizarse con base en las indicaciones obstétricas y las preferencias de las mujeres, la OMS recomienda que, idealmente, deba optarse por la cesárea únicamente cuando se justifique por razones médicas.

Las mujeres directamente afectadas por la COVID-19 gestantes y recién embarazadas que se han recuperado de la misma se les debe facilitar el acceso y la búsqueda de atención rutinaria, y garantizar la accesibilidad a una Planificación familiar segura, implementando sistemas de tele consultas y entrega de insumos en domicilio o puntos alternativos, sin embargo todo esto depende de la disponibilidad de recursos Obstetras y el involucramiento de los principales actores para la gestión y aplicación de nuevas estrategias que evite la discontinuidad de los servicios de salud sexual y reproductiva y Planificación familiar.

Asimismo implementar y garantizar la sostenibilidad de los servicios virtuales y presenciales así como el respeto a los derechos sexuales y reproductivos, la elección libre e informada, la privacidad la confidencialidad, la no discriminación por edad, género, pertenencia étnica o cultural, siendo los mensajes y consultas con adecuación intercultural.

Asegurarse de que las mujeres embarazadas infectadas con la COVID-19 al momento del parto sean atendidas como mínimo en el primer, segundo nivel de atención, o según sean las circunstancias respectivamente, para asegurarse de que reciban una atención apropiada en caso de surgir complicaciones respiratorias.

Nuestros servicios de salud deben sufrir algunos cambios en el flujograma de atención, tiempos de espera, re distribución de infraestructura y acondicionamientos de la misma, entre otros, para limitar la transmisión de la COVID-19, entre paciente y personal de salud y viceversa, reforzando las medidas para el control de infecciones al interior de los establecimientos de salud del primer, segundo y tercer nivel de atención, considerando un primer nudo crítico triaje y la disgregación de los servicios según nivel de complejidad. Las mujeres embarazadas deben ser tratadas con la máxima prioridad, ya que tienen un mayor riesgo de presentar resultados adversos, y los servicios de Salud Sexual y Reproductiva (prenatal, postnatal, centro obstétrico, planificación familiar) materna deben segregarse de los casos de COVID-19 sospechosos y confirmadas.

Asegurarse mediante los servicios de calidad y mejora continua, el monitoreo constante de toda la aplicación de los protocolos para la Prevención y el Control de Infecciones, así como de las medidas de bioseguridad para evitar complicaciones a las mujeres embarazadas y recién embarazadas, incluidas aquellas con aborto espontáneo, mujeres posparto/posaborto, modificar los flujos de atención prenatal, durante el parto y posnatal, planificación familiar, consejería, salas de espera, con el fin de mantener una distancia segura (1m1/2) entre las personas.

Proteger y suministrar continuamente a todo el personal de salud muy en particular Obstetras que son las que brindan esta atención directa, asegurando que cuenten con protección básica, también en su labor comunitaria de captación y seguimiento a las gestantes, puérperas y planificación familiar, (guantes, mascarillas, batas y lentes de protección en concordancia a las especificaciones técnicas) siguiendo orientaciones y recomendaciones de la OMS.

Asegurar la disponibilidad y abastecimiento permanente de materiales de higiene (cloro, jabón, papel toalla, dispensadores y estaciones para lavado de manos) en las unidades de maternidad (incluidas las instalaciones de consulta externa de atención prenatal, hospitalización, Dilatación, centro obstétrico, tópico de emergencia de gestantes, posnatal, planificación familiar) y asegurarse de que se utilicen.

No olvidemos el rol de la comunidad, con la que se debe ejecutar un trabajo ligado, llevando a cabo Intervenciones a ese nivel, informando acerca de los riesgos de transmisión, signos, síntomas de la COVID 19 con énfasis en gestantes y población en general, medidas de higiene, así como evitar la estigmatización o discriminación en contra de las personas que lo padecen sean parte de la población o personal de salud. Considerar campañas que deben darse en el marco de la Intercutturalidad, dirigido a un público multilingüe, pluricultural, con lenguaje sencillo y claro que permitan una fácil captación del mensaje preventivo de la infección (COVID 19) y promoción de una vida sana.

Ante las múltiples incertidumbres, e interrogantes surgidas en estos cortos meses con la presencia del SARS-CoV-2,es necesario hacer una invocación a los decisores y plantear un llamado a la acción para proteger al personal de salud, Obstetras, mujeres y recién nacidos, garantizando servicios de salud sexual y reproductiva seguros y de calidad, para la población y en especial para las mujeres en respeto y cumplimiento de los derechos humanos, y a las metas de la agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y reorientar medidas sanitarias efectivas a esta esfera esencial y trascendental de la vida, disminuyendo el impacto negativo que se evidenciará en las estadísticas y tasas venideras de morbi-mortalidad materno neonatal, aumento de fecundidad, VIH, Infecciones de transmisión sexual, embarazo en adolescentes, violencia sexual, de género, embarazos no deseados entre otros.

En este sentido es necesario encontrar una proporción entre estos servicios tan importantes y en el momento que se vive, así como el despliegue de diferentes estrategias de salud pública en tiempos de pandemia, como bien lo plantea ICM, OMS, UNFHA entre otros.

En el Perú se promulgó la RM N° 217-2020-MINSA del 22 de Abril del 2020 en que aprueba la DS N° 094-2020-DGIESP que garantiza la salud de la gestante y la continuidad de la atención de Planificación Familiar, y la RM N° 246-2020-MINSA, de Prevención y Atención de la Gestante y del Recién Nacido con Riesgo Infección por COVID-19 del 30 de abril del 2020.Las cuales deben marchar en congruencia a los recursos presupuestales designados a cada uno de los pliegos, para su ejecución, aplicación y cumplimiento íntegro de la presente normativa.

Igualmente, es importante mantenernos unidos y generar e intercambiar, conocimiento, experiencias, planteamientos con la seriedad metodológica, ética, académica, verás que corresponde, durante y posterior a la pandemia, que permita tomar decisiones, intervenciones, estrategias y nuevas políticas públicas en situaciones de peligro o riesgo como la actual.

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