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COLEGIO “VARGAS ALZAMORA”: TRABAJO EN EQUIPO PARA EL ÉXITO INSTITUCIONAL

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1132

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  • Desde hace cinco años la institución de la Urbanización Miraflores emprende un programa para recuperar el prestigio de antaño.
  • Los padres de familia aportan en el mantenimiento y reparación del mobiliario, así como en la conformación de brigadas de autoprotección.

 

La Institución Educativa Nº 11151 – “Monseñor Augusto Vargas Alzamora”, tiene 32 años forjando nuevas hornadas de niños, pero su nombre quizá pueda parecer extraño para algunos chiclayanos. Según su directora, René Aguinaga Orrego, el colegio ubicado en la Urbanización Miraflores tuvo sus años de apogeo, pero luego entró en un período de decaimiento que lo hizo ajeno a la comunidad educativa.

 

“El colegio tuvo sus años de gloria, en los cuales reunió la experiencia de educar niños que aportasen al crecimiento de la comunidad lambayecana. Sin embargo, en los últimos años dejó de tener el brillo que caracteriza a las instituciones exitosas”, sostiene.

 

En ese contexto, Aguinaga Orrego señala que postuló en el 2014 a una plaza directiva y desde el 2015 asumió las riendas de la institución, cuyo primer diagnóstico fue poco favorable.

 

“Encontré al colegio en una situación lamentable, donde reinaba la desorganización. Además, la infraestructura estaba bastante deteriorada, a pesar de que desde el 2006 había partidas de mantenimiento. Los maestros también estaban desmotivados, no llegaban a trabajar contentos al colegio y eso repercutía en que los niños no sintieran al Vargas Alzamora como su colegio”, sostiene.

 

A partir de allí, la educadora señala que emprendió el trabajo en aras de fomentar la identidad de la comunidad educativa (padres, docentes, niños e incluso vecinos) con su institución.

 

“Hoy se nota la transformación del colegio y no ha sido por mí, sino por el trabajo coordinado entre todos. Yo soy la directora, pero no la que mando, sino la que coordino y digo hagamos todos”, asevera.

 

INFRAESTRUCTURA

Aguinaga Orrego señala que a la deteriorada infraestructura que tenían se sumaron las lluvias del Fenómeno El Niño Costero, las cuales ocasionaron que la Urbanización Miraflores y, por ende, el colegio se inunden durante una semana.

 

Revela que dichas precipitaciones hicieron que el patio del colegio erosione, lo cual lo dejó inutilizable para los niños. No obstante, gracias al apoyo de la Asociación de Padres de Familia – APAFA, se reconstruyó el 70 % del suelo dañado, además de veredas internas y se compró el mobiliario que resultó dañado.

 

Apunta que este año el fondo de mantenimiento que se destinó para la institución que dirige fue de 11 mil 800 soles, monto que sirvió para realizar pequeñas refacciones internas y darle mantenimiento al mobiliario.

 

“Todos sabemos que los fondos que envía el gobierno central son insuficientes, pero hay que saber reconocer cuáles son las necesidades más urgentes y darles prioridad a estas. Además, como colegio ya no permitimos que la infraestructura se deteriore. En cuanto vemos que algún material necesita reparación, inmediatamente lo atendemos para evitar que se malogre”, comenta.

 

Añade que con el aporte de los padres de familia han colocado 12 cámaras de videovigilancia, pues tenían el problema de que ingresaban personas extrañas constantemente a la institución, lo cual ponía en riesgo la integridad de los niños.

 

Adiciona que, ante la ausencia de personal de servicio necesario, los padres también han conformado las Brigadas de Autoprotección Escolar – BAPE, las cuales se encargan de vigilar la entrada y salida de los niños en ambos turnos. “Ellos se aseguran de que vayan acompañados de sus padres o de personas mayores que sean de la confianza de sus progenitores”, indica.

 

AVANCES

La directora del plantel menciona que todas estas mejoras han repercutido en el rendimiento académico de los niños, tal es así que en la Evaluación Censal de Estudiantes – ECE, del 2016, alcanzaron el segundo lugar a nivel regional con los niños del segundo grado de primaria, lo cual les mereció un reconocimiento de la Unidad de Gestión Educativa Local – UGEL Chiclayo.

 

Manifiesta que, a partir del conocimiento que tienen los docentes de las características y necesidad de sus niños, abordan estrategias que les permitan hacerles aprender a través del juego. Así, utilizan material didáctico y manipulable para la enseñanza de la “matemática para la vida” y otras materias en las que estimulan las habilidades sociales de los estudiantes.

 

Refiere que ella se encarga personalmente de monitorear a los maestros en la parte pedagógica, por lo cual realiza visitas mensuales a las distintas aulas para observar cómo se desarrolla el trabajo con los niños. Tras la sesión, dialoga con los docentes para señalarles las fortalezas de su sesión y también las debilidades, a fin de que mejoren.

 

Apunta que en total la institución alberga 610 niños, los cuales se dividen en cuatro secciones de primer grado, cuatro de segundo, tres de tercero, cuatro de cuarto, tres de quinto y tres de sexto. De estas, los tres primeros grados desarrollan sus clases en el turno mañana y los tres últimos en el turno tarde. 

 

“Ya que nuestro patio no es muy amplio, decidimos distribuir los grados de tal manera que los más pequeños estén en la mañana y los más grandes en la tarde, a fin de que puedan jugar de forma mucho más segura en el recreo. Además, nuestros docentes están organizados por equipos, de modo que es más fácil que coordinen todos los primeros en un solo turno, a diferencia de si estuvieran separados”, asevera.

 

No obstante, comenta que tienen carencia de servidores. A la falta de personal de servicio, se suma la ausencia de personal administrativo y de un subdirector.

 

PROYECTOS

Por otro lado, Aguinaga Orrego señala que desde el 2017 forman parte del Proyecto Aula Digital de la Fundación Telefónica, mediante el cual la institución ha sido beneficiada con 90 tabletas digitales que se utilizan en el Aula de Innovaciones Pedagógicas, donde los niños desarrollan actividades interactivas para las distintas materias.

 

“A nivel nacional son mil 38 las instituciones que formamos parte del proyecto de Fundación Telefónica. En agosto de este año se seleccionó a 37 directores de las instituciones educativas donde el proyecto viene obteniendo buenos resultados, quienes participarán de un conversatorio y el Vargas Alzamora ha sido elegido”, sostiene. 

 

Asimismo, señala que trabajan con un enfoque de conservación del medio ambiente, el cual contempla la implementación de un biohuerto, para lo cual el equipo de docentes del tercer grado se organizó e hizo un pequeño espacio de vida dentro de la institución educativa.

 

“En la escuela teníamos un estrado de actuaciones que ya no era utilizado y más bien generaba accidentes en los niños que jugaban allí y se caían, entonces surgió la idea de ponerle una malla y acondicionarlo para hacer allí el biohuerto. En paralelo, tenemos un espacio designado en el parque de la urbanización a la que pertenecemos, al cual van los chicos a recibir sus clases de ciencias. Así mantenemos también un lazo con la comunidad”, explica.

 

Además, apunta que cuentan con un programa de alimentación saludable, en virtud del cual los docentes de cada grado les orientan a los padres desde la primera reunión del año sobre las loncheras nutritivas que deben llevar sus hijos.

 

Del mismo modo, los niños reciben asesoría psicológica gracias a un convenio con la Universidad Señor de Sipán, el cual les permite tener dos internas de psicología tres días a la semana para el monitoreo de los menores. Además, también se desarrollan cada dos meses las escuelas de familia.

 

“También estamos trabajando con actividades extracurriculares, motivo por lo cual desde el año pasado ya contamos con un profesor de danzas folclóricas, pues queremos fomentar las manifestaciones culturales en nuestros niños, quienes hoy ya no aprecian las danzas peruanas, sino que van más por el reggaetón, la música moderna”, sentencia.

 

TESTIMONIOS

Por su parte, Elvia Sánchez Cubas, docente líder de Aula Digital y de Innovaciones Pedagógicas, reconoce que del 2015 en adelante el colegio ha crecido enormemente, sobre todo con el proyecto Aula Digital.

 

“El Aula de Innovaciones Pedagógicas es un escenario de aprendizaje donde las Tecnologías de la Información y Comunicación – TIC, se integran en las sesiones de aprendizaje. Aquí los maestros y alumnos hacen uso de los recursos tecnológicos, según las orientaciones del currículo nacional y la Dirección General de Tecnologías Educativas. Además de las 90 tabletas, contamos con tres servidores, tres “routers” y tres fuentes de energía. Asimismo, se priorizan las horas de trabajo tanto de los alumnos, como de los docentes”, sostiene.

 

A su turno, la docente del segundo grado “B”, Rosa Gamarra Horna, quien lleva 15 años laborando en la institución, señala que apuestan a ser una de las mejores escuelas del país. “En la institución nos capacitamos para brindar una educación de calidad, pues tomamos nuestra labor con mucho esmero y cariño, siempre teniendo en cuenta los intereses y necesidades de nuestros niños, tal es así que en el 2016 ganamos un bono gracias al esfuerzo del equipo de docentes”, asevera.

 

Finalmente, Alicia Torres Negreiros, docente del primer grado “B”, manifiesta que como docentes están enfocados no solo en la parte cognitiva, sino también emocional y espiritual de los niños.

 

“La institución tiene más de 30 años y yo he sido parte de 20 de estos. En un inicio funcionaba en los edificios de la Residencial Leguía con menos de 50 niños y hoy ha logrado el éxito gracias al compromiso de todos los docentes y la orientación de nuestra directora. Buscamos que desde pequeños los niños respeten normas, aprendan a convivir en sociedad y amen a Dios y al prójimo. En suma, cuidamos todas las esferas de los niños para que en el futuro hagan de nuestra sociedad una más justa y libre de tanta corrupción”, culmina.

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