Si el Inti Raymi es el evento cultural por excelencia en el Cusco, donde los pueblos andinos rinden culto al sol no como a un dios, sino como al mentor de toda la vida sobre la tierra ya que sus rayos evaporan las aguas que forman nubes y provocan lluvias, también es la fiesta de agradecimiento a la Allpa Mama (madre tierra) por las cosechas recibidas. En el norte del Perú, la Fiesta del FAR ICH LAP o FIESTA DEL AGUA constituye la celebración ancestral más impresionante de Chiclayo, la misma que coloca a la Capital de la Amistad en el epicentro del turismo internacional, en noviembre de cada año, destacando en la variada agenda cultural de esta tradicional fiesta, la ceremonia denominada “El Encuentro de los Señores Ancestrales”, en el Paseo Yortuque para rendirle culto al Agua como fuente de vida.
Una fiesta que tiene impactos y connotaciones social, cultural, ambiental y económico. En lo social, la Fiesta del Agua hace reflexionar sobre la importancia del agua para la vida humana, educar a la población sobre la importancia de mantener una provisión estable y técnica de una buena cantidad y calidad de agua para nuestros valles, mejorar la calidad de vida, puestos de trabajo, mediante el turismo; y fortalecer la integración y conservación de las cuencas entre Lambayeque y Cajamarca.
En lo cultural, la Fiesta del Agua permite rescatar la memoria de las culturas que se sucedieron en el valle Chancay en el respeto de su secuencia cultural; incorporar los Maestros Curanderos con sus oráculos, rituales y peregrinaciones desde el mar siguiendo el curso del rio hasta los manantiales, jagueyes y lagunas alto andinas.
En lo ambiental, la Fiesta del Agua llama la atención para que se implementen proyectos de reforestación de las cuencas hidrográficas, empezando con el Río Chancay/Lambayeque; establecer una mejor cultura del manejo y consumo de agua para uso doméstico, industria
y agricultura; rescatar y liberar los manantiales o jagüeyes como últimos lugares de oferta de agua para la conservación de la biodiversidad regional; y descolmatar y limpiar los cauces de los ríos y acequias.
Finalmente, en lo económico la Fiesta del Agua busca mejorar la calidad de vida con trabajos relacionados al control del agua, incrementar un turismo sostenible, equilibrar la agroexportación y búsqueda de mercados; difundir una actividad minera responsable; y estudiar proyectos de tarifas y pagos por servicios ecosistémicos.
Chiclayo en los ojos del mundo
Expectativa. La Municipalidad Provincial de Chiclayo, a través de la Sub Gerencia de Turismo y Cultura, está preparada para celebrar la congregación social cultural más importante del calendario festivo de la ciudad, la FIESTA DEL AGUA. Precisamente, en alianza con el Patronato Cultural de Chiclayo, la Cátedra de Unesco de Génova – Italia, la Reserva Ecológica Chaparrí, el Club de la Unión y el Club de Leones, se tiene elaborada una variada agenda cultural que comprende desde el 05 hasta el 13 de noviembre, siendo el día central, el viernes 11 de noviembre, fecha en la que se realizará el “Encuentro de Señores Ancestrales”.
Fiesta de hace más 8 mil años
*Fascinante recorrido cultural con 500 artistas
La denominada Fiesta del Agua, es un culto cuyas evidencias datan desde las épocas lítica y formativa hace más de 8,000 años; atravesando cada expresión cultural, desde Cupishnique, Muchik, Lambayeque, Sicán, Cajamarca, Inca y hasta la llegada del Cristianismo.
Son más de 500 artistas en escena que realizarán un fascinante recorrido cultural partiendo de manera simultánea desde la playa Puerto Eten, playa Pimentel, playa San José y Tinajones; con la escenificación del Señor de Sipán, el Gran Naymlap, la Sacerdotisa de Chornanca, el Señor de Chaparrí, entre otros.
Esta festividad, representa un evento cultural dedicado a la salvaguardia de la memoria y a la puesta en valor de una tradición ancestral de Perú, que todavía persiste en algunos valles y sus cuencas hidrográficas, orientados al mejor manejo del agua y sus sistemas hidráulicos en las zonas desérticas como el Noroeste peruano.
Desde la Municipalidad de Chiclayo, extendemos la invitación a todos los ciudadanos a participar de esta gran Fiesta del Agua, un evento que nos llena de orgullo, enaltece y realza el valor cultural y ancestral de nuestras raíces Muchik.
Salvaguardia de la memoria
La Fiesta del Agua, celebra un evento cultural dedicado a la salvaguardia de la memoria y a la puesta en valor de una tradición ancestral de Perú, que todavía persiste en algunos valles y sus cuencas hidrográficas, orientados al mejor manejo del agua y sus sistemas hidráulicos en las zonas desérticas como el Noroeste peruano.
Desde los cantos de Hualinas del Yacu Raymi de San Pedro de Casta, a la limpieza de las acequias de la Champería de Huarochirí o de Laraos, al matrimonio de las aguas del rio y las lagunas en el Qocha Raymi de Quispichanchi, el culto andino al agua se mantiene vivo en celebraciones de una antigua memoria originaria.
La Fiesta del Agua, es un evento educativo ambiental, cultural, turístico y de entretenimiento, diseñado por Heinz Plenge que se realizó por primera vez a finales del año 2019 y pretende institucionalizarse para repetirse anualmente durante la Luna Llena más próxima al equinoccio de primavera en Setiembre.
El hilo conductor son los Mensajeros Muchik transportando en calabazos el agua de mar como ofrenda para los pueblos, las huacas, las montañas, las acequias, los jagüeyes y las lagunas alto
andinas asociadas al rio Chancay/Lambayeque y al sorprendente sistema hidráulico desarrollado por los ancestros que integraba las cuencas adyacentes.
Procesión solemne y festiva
La procesión solemne y festiva involucra personajes históricos ancestrales del valle, que hacen su aparición simbólica y esplendorosa al haber sido invocados por los Maestros Curanderos en un peregrinaje que tiene una duración de tres días. Recorre diferentes ecosistemas empezando desde el nivel del mar y terminando en la laguna Mishaguanga (Región Cajamarca) a casi 4,000 msnm, induciendo una profunda reflexión sobre la urgente necesidad de cuidar el agua dulce para enfrentar el cambio climático y el calentamiento global.
Participan comunidades, municipios, grupos culturales, colegios, institutos, autoridades y empresarios que fortalecieron la continuidad de su identidad Muchik mediante atuendos, ornamentos, rituales, idioma, gastronomía, ofrendas y potentes mensajes de conservación de acuerdo a la agenda 2030 para el desarrollo y turismo sostenible de Unesco.
La Fiesta del Agua, regenera un territorio animado a partir de la celebración de su presencia más visible: el origen en las lagunas purificadoras de las alturas, el movimiento de los ríos en la conformación del valle, la actividad de los animales silvestres en los jagüeyes de los bosques secos, el diseño de los canales en los llanos de cultivo y en los centros de culto.
En muchos pueblos de la costa y sierra entre setiembre y noviembre se realiza la limpia de los canales antes de la llegada de las lluvias (Brüning, 1990). Esta actividad incluye fiestas, misas cristianas, ferias gastronómicas, ferias agropecuarias, carreras de caballos y rituales de los
Maestros Curanderos.
Todavía entre los meses de setiembre y noviembre en algunos lugares de estos valles como Chongoyape, Tocmoche y Miracosta se sigue realizando la limpia manual de las acequias en medio de un ambiente festivo de los campesinos, que exhiben sus productos (Toro-Anexo 14) y cantan y bailan con comidas regionales, chicha y aguardiente celebrando el buen auspicio de la llegada de la lluvia.
Antecedentes: Abundancia y variedad de la vida
La idea de abundancia y variedad de la vida se encuentra el origen de los centros ceremoniales
prehispánicos de la costa norte y nace en una llanura aluvial arenosa y rodeada por grandes afloramientos rocosos. Allí el agua producida por los bosques y las lluvias más que por altos nevados o paramos, muestra la riqueza inagotable de la naturaleza del trópico. Las sociedades prehispánicas trasforman progresivamente el paisaje desde un bosque seco a bosque animado por lagunas, jagüeyes, caminos, canales y centros ceremoniales donde se intercambiaban ofrendas siguiendo la transversalidad de los ríos que bajan de los Andes al mar, como el caso de Chornancap donde se hallaron ofrendas Cajamarca en la tumba de una sacerdotisa (C. Wester).
La multiplicación de recursos de vida marina y terrestre da vida a un florecimiento cultural único, que combina ambos mundos entre diferentes pisos ecológicos, gracias a un atento manejo del agua y al mantenimiento de su culto ancestral. En los bosques los altares de ofrenda revelan la importancia de la relación sagrada que las comunidades mantienen a lo largo de los milenios con las montañas sagradas que permiten la generación del río. En los llanos la presencia de templos y asentamientos conectados entre ellos por una red de canales y caminos muestra un paisaje organizado alrededor del camino del agua. Sus recorridos fluyen entre las huellas de culturas vivas y todavía reconocibles.
Culto al agua
En los valles y cuencas de los ríos entre Lambayeque y Cajamarca, el culto al agua muestra evidencias desde las épocas lítica y formativa hace más de 8,000 años, atravesando cada expresión cultural, desde Cupishnique, Muchik, Lambayeque, Sicán, Cajamarca, Inca y hasta la llegada del Cristianismo (Aimi, Makowski, Perassi 2018). Su presencia toma muchas formas ceremoniales: propiciaciones, invocaciones, ofrendas, sacrificios, misas, mesas, limpia de canales (Brüning) y acueductos dedicadas a las deidades o autoridades para contribuir a estabilizar el ciclo de riego y de uso humano. La continuidad de ciclo evitaba los extremos de las sequias, dominadas por él Dios Kon y la expresada por el fenómeno climático El Niño correspondientes al ámbito del Dios Pachacamac (Narváez, 2000). Sequía e inundaciones destrozaban centros ceremoniales y urbanos, cultivos, caminos, infraestructura, ganado, produciendo enfermedades, conflictos, temor y otras calamidades que atentaban contra el bienestar humano.
Deja tu Comentario