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LAMBAYEQUE AL 2030: EL DEPARTAMENTO TENDRíD MíS DE MILLÓN Y MEDIO DE HABITANTES

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1025

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Al 2030, el departamento de Lambayeque contaría con una población de un millón 575 mil 176 habitantes y presentaría un núcleo urbano consolidado, conformado por los distritos de Lambayeque, Pimentel, José Leonardo Ortiz, La Victoria, Reque, Monsefú, Santa Rosa, San José y Pomalca, como un mismo continuo urbano, con una población aproximada de un millón 62 mil 645 habitantes, siendo una de las cuatro ciudades con categoría de metrópoli del país, junto a Lima, Arequipa y Trujillo, gestionado por una municipalidad metropolitana competente.

 

Se prevé que para entonces, Chiclayo, como metrópoli, tendrá un ordenamiento territorial destacable, con políticas habitacionales, de espacio público y de seguridad adecuados, que darían un nivel de calidad de vida respetable a sus ciudadanos.

 

Además de Chiclayo también destacarían por su volumen poblacional, de servicios y centralidad, otras ciudades como Tumán, con más de 34 mil 484 habitantes; Ferreñafe, con 39 mil 975 habitantes; Olmos con 47 mil 943 mil habitantes y Suton (nueva ciudad de Olmos), con 150 mil habitantes.

 

CONECTIVIDAD

Otra característica proyectada para el 2030 es que para entonces el departamento tendrá una elevada tasa de conectividad vial, con la Autopista del Sol en plena operatividad y la carretera Chiclayo – Olmos con mayor nivel de transitabilidad, especialmente en el intervalo Mochumí – Jayanca.

 

Asimismo, que se tendrá una eficiente red vial departamental que complementa a la nacional, articulando a las principales ciudades: Mocupe, Saña, Cayaltí y Oyotún, en el valle del río Saña; Chiclayo, Ciudad Eten, Tumán, Pátapo, Pucalá, Chongoyape y Ferreñafe, en en el valle del río Chancay – Lambayeque; Mórrope, Mochumí, Túcume, Íllimo, Pacora, Jayanca y Batán Grande, en el valle del río La Leche y Motupe; Olmos y Suton, con la nueva área agrícola incorporada, en los valles los ríos Motupe y  Olmos, beneficiando a la población, empresas y  sector público.

 

Se espera que para entonces Lambayeque también cuente con una mejor comunicación vial intercostera e interandina, que articule de manera longitudinal y transversal el territorio departamental a través de vías asfaltadas, que van de manera paralelas a las carretera Panamericana, permitiendo de esta manera una vinculación directa entre las ciudades de Oyotún y Cayaltí en el sur, con las ciudades de Chongoyape, Pucalá, Pátapo, Tumán y Ferreñafe, en el centro, y estas con las localidades de Batán Grande, Muchimí, Túcume, Íllimo, Pacora, Jayanca y Mórrope, en el norte, así como a nivel litoral entre las ciudades de San José, Pimentel, Santa Rosa, Puerto Eten y los centros poblados de Lagunas y Chérrepe, consolidándose el circuito vial costero, siendo innecesario tomar como escala intermedia a la metrópoli Chiclayo.

 

De igual manera se cuenta con comunicación vial directa entre los centros poblados capitales de Cañaris e Incahuasi, y de estos con los valles de Motupe y La  Leche, permitiendo mayor vinculación e intercambio de mercancías, servicios y personas, haciendo que el área andina departamental se integre al desarrollo costeño a partir de sus recursos y potenciales.

 

USO DEL SUELO

En cuanto al uso del suelo, se estima que para el 2030 Lambayeque incremente su área agrícola en función a su disponibilidad de tierras eriazas y a obras de infraestructura hídrica complementaria, especialmente en los valles de Olmos, Motupe y Saña.

 

Asimismo, se considera que se seguirá contando con áreas naturales protegidas gestionadas de manera adecuada, que partirán de contar con una política de manejo del medio natural para la conservación de ecosistemas importantes en la región ubicados en los distritos de Olmos, Salas, Cañaris, Incahuasi, Pítipo, Chongoyape, Oyotún, Ciudad Eten y  Reque, principalmente.

 

También se considera que para el 2030 se haya establecido una política clara con proyectos específicos de mejoramiento y diversificación de las zonas de cultivos de arroz y caña, acompañada de otra política que priorice el manejo eficiente de los recursos hídricos superficiales y subterráneos.

 

INFRAESTRUCTURA

Respecto a infraestructura se proyecta que al 2030 el departamento contará con el Terminal Portuario de Puerto Eten y su área de servicios complementarios, un nuevo aeropuerto internacional, un nuevo terminal terrestre internacional, la Autopista del Sol con un mantenimiento adecuado, una red eléctrica que beneficia a la mayor cantidad de centros poblados, así como un red densa de fibra óptica para Internet, que hacen que Lambayeque se encuentre conectada física y virtualmente con el país y el extranjero, generando mayores y mejores intercambios de información y bienes entre la población, instituciones públicas y empresas a nivel local, regional, nacional e internacional.

 

El impulso al mejoramiento y creación de nuevas infraestructuras y el establecimiento de políticas regionales claras harán que la economía regional se diversifique, especialmente en pesca, con el nuevo desembarcadero pesquero artesanal de San José, la modernización del muelle de Eten, la maricultura y la planta de procesamiento de Chérrepe y las islas Lobos de Tierra y Lobos de Afuera.

 

También se reconoce el aporte de la minería no metálica en Mórrope, Oyotún y Manuel Antonio Mesones Muro, y metálica en Cañaris, y del turismo, con una mayor oferta territorial del sector, especialmente para el turismo de playa, poniendo en valor las playas del distrito de Lagunas (Lagunas y Chérrepe); del turismo ecológico en las áreas naturales protegidas continentales y marinas, y del turismo patrimonial con los nuevos trabajos de investigación y conservación tanto de sitios prehispánicos, coloniales y  republicanos, así como la puesta en valor a través de nuevos museos de sitio, como el de Huaca Bandera.

 

Tan configuración territorial llevaría a Lambayeque y a su capital, la metrópoli de Chiclayo, a tener una excelente articulación interna y externa con la mayoría de departamentos del norte y con el extranjero, permitiéndole mejorar su desarrollo económico con altos niveles de competitividad en servicios, agricultura, transportes y servicios públicos, ejerciendo una centralidad espacial destacable en el norte del país, muy atractiva para personas, empresas y entidades públicas al momento de definir una localización para establecerse y desarrollar sus actividades, consolidando de esta manera a Chiclayo como una metrópoli macroregional y funcionalmente como nodo principal del norte del Perú.

 

PUBLICACIÓN

Esta visión al 2030 se encuentra contenida en el texto “Prospectiva territorial de Lambayeque. Lambayeque nodo articulador del nororiente peruano”, documento elaborado por la Oficina de Planificación y Ordenamiento Territorial, con la participación del Equipo Regional de Planificación del gobierno regional y la asistencia técnica del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico – CEPLAN y de ProGobernabilidad, proyecto del gobierno de Canadá.

 

El Gobierno Regional de Lambayeque desarrolla desde el 2015 un proceso participativo de planeamiento estratégico que comprende, en su primera fase, el análisis prospectivo del territorio departamental que implica la reformulación del Plan de Desarrollo Regional Concertado – PDRC, articulado al Plan Estratégico de Desarrollo Nacional y a los planes estratégicos sectoriales multianuales.

 

La prospectiva territorial contiene en su primer capítulo información referida a la caracterización del espacio, en el segundo capítulo se analiza el entorno en base a la identificación, selección y descripción de tendencias y el impacto que estas tienen sobre el modelo conceptual y el modelo actual.

 

En el tercer capítulo se identifican, definen y clasifican las variables estratégicas que conforman el territorio de Lambayeque, señalando además el rol que posee cada una para la construcción de futuros. El capítulo cuarto recoge información sobre el diagnóstico de las variables estratégicas seleccionadas con la finalidad de conocer la situación actual del desarrollo de Lambayeque y reconocer las fuerzas que los determinaron, a partir de la identificación y selección de indicadores que proporcionan información sobre el estado actual, evolución histórica y valor de referencia, así como el análisis casual y los actores más relevantes que influyen en cada una de las variables seleccionadas. Finalmente, el capítulo cinco se refiere a la construcción de escenarios analizados en tres dimensiones: escenario óptimo, el escenario tendencial y los escenarios exploratorios.

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