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EL MODELO EDUCATIVO DE ESADE: VEINTICUATRO Aí‘OS FORMANDO CON EXCELENCIA

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1025

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En agosto de 1993 un grupo de empresarios, liderado por el recordado Fortunato Salazar Beleván, dio nacimiento a la Escuela Superior de Administración de Empresas – ESADE, institución que se convirtió en referente en la formación de profesionales vinculados al sector empresarial del departamento. Tiempo después se produjo la transición hacia la educación básica, donde hoy ha logrado posicionarse como un colegio modelo por su sistema de enseñanza, que se caracteriza por la construcción del conocimiento en armonía con el entorno.

 

Junto a Fortunato Salazar impulsaron el proyecto de ESADE su esposa, Julia Torres de Salazar, y Ricardo Torres Díaz, quienes gestionaron la promulgación del Decreto Supremo que dio nacimiento a la institución, con un sistema que por aquel entonces era único en el país, donde el proceso de formación tenía una duración de cinco años, a diferencia de los institutos superiores donde el período de estudios era de 36 meses.

 

Como escuela superior, ESADE se mantuvo 15 años, tiempo tras el cual optó por direccionar su servicio educativo hacia el nivel básico en razón de la competencia que significó la creación de nuevas universidades en Lambayeque. En la década del 90 la escuela solo competía con la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo y la Universidad de Chiclayo.

 

EDUCACIÓN DE CALIDAD

El nuevo reto fue asumido con optimismo, teniendo al primaveral distrito de Reque como sede de los servicios ofrecidos a la colectividad, siendo además esta una de principales ventajas de la institución.

 

“Nuestra sede central es Reque, dado que nuestra fortaleza es el campus educativo. Tenemos más de una hectárea construida especialmente para la educación, aulas amplias, tecnología y espacios para el deporte. Chiclayo está un poco saturado e ingresar a ese mercado hubiera significado ir a lugares muy pequeños, lo que va en contra de la propuesta de ESADE”, explica Susana Salazar Torres, directora administrativa de la institución.

 

El prestigio construido por ESADE como escuela superior sirvió de base para el desarrollo de la educación básica en los niveles de inicial, primaria y secundaria, servicio que como señala Salazar Torres se sustenta en varios pilares. El primero es el currículo, seguido de la capacidad y calidad docente.

 

“Nuestra propuesta educativa es un mix de calidad académica y el deporte, porque consideramos que el crecimiento de un estudiante tiene que ir de la mano del deporte para lograr un desarrollo pleno. Aquí se practica desde fútbol, vóley, básquet hasta frontón”, destaca.

 

La jornada educativa empieza a las 7:15 de la mañana y se prolonga hasta las 2:00 de la tarde, luego los estudiantes realizan un receso para dar inicio a los talleres deportivos.

 

Esto se complementa con la propuesta extracurricular de la institución que comprende otros talleres como el de química, danzas y artes.  

 

TRABAJO CONJUNTO

Durante este tiempo, el apoyo de los padres de familia ha resultado fundamental para el crecimiento del colegio.

 

Susana Salazar refiere que desde un inicio la confianza de estos fue amplia, lo que es motivo de orgullo, más porque muchos padres de familia fueron en su momento alumnos de la escuela superior, quienes al concluir la carrera de administración y posicionarse en sus empresas o centros de trabajo decidieron llevar a sus hijos a las mismas aulas donde fueron formados, conocedores del modelo de enseñanza aplicado.

 

Actualmente el colegio tiene 300 estudiantes en los tres niveles lectivos, cantidad que permite una educación personalizada, segura y donde cada alumno tiene la posibilidad de desarrollar con plenitud sus habilidades físicas y cognitivas.

 

“Para ser docente de ESADE se tienen que cumplir con ciertas características, la mayoría de nuestros docentes aparte de ser profesores de profesión tienen ya una segunda especialidad, una maestría y la experiencia para estar frente a nuestros estudiantes. Nos gusta que tengan cierta experiencia, unos cinco o seis años en otras instituciones para que luego puedan amoldarse a nuestra forma de trabajo, pues nosotros tenemos todo un plan desarrollado en el cual tenemos coordinación, tenemos una Directora Académica que se encarga de hacer el seguimiento de los sílabos, porque nuestro cumplimiento es al 100 %, así también con todo el material educativo”, indica Susana Salazar.

 

APRENDER FELICES

Resalta que la metodología de la institución apunta a que el alumno aprenda de modo vivencial y apoyado por la tecnología. De ahí que todas las aulas cuentan con equipos multimedia, Internet y los estudiantes tienen acceso a un moderno laboratorio de informática.

 

“Nosotros estamos en un lugar perfecto dado que el crecimiento educativo de Chiclayo ha estado orientado hacia la zona oeste, hacia Pimentel, y para los estudiantes movilizarse hacia allá genera una situación de estrés dadas las condiciones de la infraestructura vial. Entonces, nosotros tenemos una ventaja totalmente diferencial, porque es la carretera Panamericana la que nos une a Chiclayo y en 10 minutos se llega a nuestro local educativo. Nosotros brindamos el servicio educativo pero acompañado de la movilidad; es decir, en la pensión está incluido el servicio de movilidad, a los alumnos se les recoge de Chiclayo y se les trae hasta la institución”, menciona.

 

En ESADE estudian además de alumnos naturales de Reque, otros procedentes de Chiclayo, Callanca, Monsefú, Puerto y Ciudad Eten.

 

Susana Salazar destaca el acompañamiento permanente que los padres de familia brindan en el proceso de aprendizaje de sus hijos, constituyéndose en pieza importante en el desarrollo escolar.

“Nosotros hacemos que el padre de familia esté involucrado en la educación de nuestros niños. Ellos, acercándose a la institución, presenciando nuestras clases, constatan los avances. Hemos celebrado recientemente el Día del Logro y los padres han visto cómo se les enseña a sus hijos, de qué forma estamos llegando a ellos, y de esta manera ellos están monitoreando conjuntamente con nosotros”, comenta.

 

El colegio tiene implementado su programa de Escuela de Padres, a través del cual se busca fortalecer el apoyo emocional y formativo de la familia, con una marcada orientación hacia el avance educativo de los alumnos.  

 

“Los estudiantes del colegio son alegres, entusiastas, responsables, que aman a su colegio. Eso es muy importante porque nuestra idea es que ellos sean felices en la etapa escolar, esta idea ya la venimos trabajando hace algunos años, pues queremos lograr la felicidad de los alumnos para que esta fluya en la etapa superior y profesional. Sentamos buenas bases dándoles la confianza necesaria para que ellos puedan desarrollarse más adelante en la carrera que elijan”, señala.  

 

MOTIVO DE ORGULLO

El colegio ha cosechado hasta el momento diversos logros en lo académico, deportivo y cultural, toda vez que sus alumnos participan en las competencias locales, regionales e incluso nacional que se organizan en diferentes campos de la enseñanza.

 

Uno de los aspectos en los que más destaca la comunidad esadina es en la declamación, que permite fortalecer es espíritu sensible y la parte humana de los estudiantes. Hace cinco años ESADE organiza un concurso regional, en el que participan alumnos de todo el departamento e incluso de regiones vecinas como Cajamarca.

 

Por otro lado, en el ámbito deportivo se mantienen activas las selecciones sub 8, 10, 12, 14 y 16 de vóley y fútbol, así como los talleres extracurriculares.

 

“Nuestra institución nunca deja de lado la parte formativa, porque el colegio es formador, el colegio no es un lugar donde solo se aplican conocimientos, y ello se logra a través de la participación permanente de todos los integrantes de la comunidad educativa en cada actividad académica, cívica y cultural”, sostiene.

 

Julia Torres de Salazar, fundadora de ESADE, reconoce que mantener el emprendimiento educativo que nació hace 24 años no ha sido una tarea sencilla, pero que la perseverancia y el compromiso por ofrecer un servicio de calidad ha hecho posible coronar con éxito el trabajo desarrollado.

 

“Se nos hizo fácil llegar con nuestra palabra al alumno, ese alumno que se siente identificado con nosotros, ese alumno que a veces viene de otros colegios, que viene con otra forma de pensar y al que tenemos que cambiarle un poquito el chip. Ayudar a ese niño o a ese joven nos ayuda también a nosotros. Me siento orgullosa, como también lo está mi esposo en el cielo, de cada alumno que egresa de nuestras aulas”, señala.

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