Semanario Expresión up

REINAS DE VERDAD: TRES MUJERES QUE ENORGULLECEN A CHICLAYO

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1108

  comentarios   

  • No reciben privilegios municipales, pero trabajan denodadamente en beneficio de los más vulnerables.

 

Ante la ausencia de políticas públicas que respalden a determinados grupos vulnerables en Chiclayo, tres mujeres se han puesto la camiseta del servicio social y sin más herramientas que sus ganas y espíritu de solidaridad, trabajan en beneficio de estas personas sin pedir nada a cambio.

 

Ellas son Karla Arriola Falla, una de las fundadoras de la Asociación Autismo Chiclayo; Elena Armas Castañeda, presidente de la Asociación Mundo Amor, que agrupa a familias con hijos con Síndrome de Down,  y Luz Balarezo Vásquez, directora del Hogar Gladys Chiclayo, institución que acoge a mujeres víctimas de violencia.

 

UN UNIVERSO PINTADO DE AZUL

El mar, cuyo color es azul, suele ser calmo muchas veces, pero turbulento en otras ocasiones. Así es la conducta de los niños con Trastorno del Espectro Autista –TEA, quienes presentan “un grado de alteración del comportamiento social, la comunicación y el lenguaje, así como un repertorio de intereses y actividades restringido, estereotipado y repetitivo”, según define la Organización Mundial de la Salud – OMS. El autismo es una condición.   

Karla Arriola Falla, madre de un joven autista de 15 años, señala que cuando le detectaron esta condición a su hijo, hace 12 años, el desconocimiento médico era tal que debió viajar a Lima para que le hagan el diagnóstico exacto.

Comenta que desde muy pequeño su hijo presentaba ciertas características que ahora ella sabe son propias del espectro autista. Por ejemplo, no tenía fijación visual, tampoco respondía cuando lo llamaban por su nombre y tenía ciertas obsesiones como apilar sus carros de juguete o detenerse durante horas a ver cómo giraban las ruedas de estos. Además, comenta que lloraba ante estímulos fuetes.

“En Chiclayo había poca información en ese entonces, por lo que viajé a Lima y cuando mi hijo tuvo 3 años le diagnosticaron TEA. Desde entonces fue un trabajo muy arduo el que hicimos sus padres para estimularlo y desarrollar sus habilidades”, cuenta.

Ante el desconocimiento del espectro autista en Chiclayo, y por ende la falta de políticas públicas que den respaldo a quienes la padecen, en noviembre del 2016 se inscribió ante Registros Públicos la Asociación Autismo Chiclayo, fundada inicialmente por 32 familias y que hoy congrega a 282 bajo la presidencia de su esposo, Fernando Hoyos Ortega.

La Asociación Autismo Chiclayo ha conseguido algunas cosas importantes. Por ejemplo, resalta que en diciembre del 2018 se logró que el Gobierno Regional de Lambayeque declare de “interés regional el Trastorno del Espectro Autista – TEA”, mediante el Acuerdo Regional Nº 000090-2018-GR.LAMB/CR.

Gracias a este acuerdo, el gobierno regional se comprometió a trabajar en talleres y capacitaciones dirigidas a docentes de la educación básica regular para lograr la inclusión de estos niños, así como a instalar una mesa de trabajo para desarrollar métodos de detección temprana de esta condición en las postas médicas y capacitación a todo el cuerpo de salud regional.

Además, se firmó un convenio con la Municipalidad Provincial de Chiclayo para que a través de la Subgerencia de Promoción y Familia y la Oficina Municipal de Atención a la Persona con Discapacidad – OMAPED, se brinde terapias a los niños con autismo.

Asimismo, sostiene que se ha promovido charlas, talleres y conversatorios sobre el autismo, así como distintas campañas de sensibilización.

A futuro, refiere que se tiene proyectado un convenio entre la Asociación Autismo, el gobierno regional y la Escuela Superior de Música “Ernesto López Mindreau”, para crear una orquestina de niños con TEA y promover la inserción laboral de estos jóvenes tanto en el sector público como privado a través de la Gerencia de Programas Sociales y la Subdirección de Personas con Discapacidad del Gobierno Regional de Lambayeque.

Arriola Falla exhorta a las autoridades municipales y regionales a no darles la espalda a los niños autistas y seguir trabajando por su inclusión, toda vez que ellos pueden desarrollar distintas habilidades, tal como lo hace su menor hijo, quien destaca en cocina, pintura y fotografía.

 

DIFERENTES E IGUALES A LA VEZ

“Las llevo diferentes porque somos iguales” fue el lema que definió la campaña sobre el uso de medias de distintos colores por el Día Mundial del Síndrome de Down. De esa diferencia que muchas veces excluye a los niños con esta condición sabe bien Elena Armas Castañeda, la presidenta de la Asociación Mundo Amor, la cual congrega a 70 personas con Síndrome de Down entre niños, jóvenes e incluso adultos.

Armas Castañeda cuenta que esta asociación fue fundada el 15 de noviembre del 2001 por un grupo de madres que tienen hijos con Síndrome de Down, con la finalidad de mejorar su calidad de vida. Desde entonces, señala que han logrado que muchos de sus hijos sean insertados dentro de los colegios regulares como parte de la educación inclusiva, que vayan superando su discapacidad a través de las terapias físicas y de lenguaje que les brindan, así como insertarlos en el mundo laboral mediante la elaboración de bolsas de tela.

Manifiesta que actualmente están abocados a reforzar la inclusión de los niños, pues afirma que no hay razón de enviarlos a un Centro de Educación Básica Especial – CEBE, cuando ellos pueden desenvolver sus capacidades en un colegio de la educación básica regular.

“A los CEBE deben ir solo los chicos con discapacidad múltiple, cuya atención requiere ser mucho más personalizada, pues en su mayoría no desarrollan hábitos de autonomía. Sin embargo, si alguno de estos niños lograse dentro de sus posibilidades desarrollar competencias, debe pasar a una educación inclusiva, porque el mundo está hecho para todos”, sostiene.  

Al respecto, comenta que otra de las acciones que realizan en Mundo Amor es la ‘Escuela para la vida’, en la cual se trabaja con los chicos con Síndrome de Down que no lograron ir a la escuela para una educación inclusiva. Refiere que allí se les educa para valerse por sí mismos a través de acciones tales como enseñarles a lavar su ropa, doblarla, asearse, planchar, ordenar y algunos aspectos básicos de cocina como cortar fruta o verdura y preparar un refresco.

A pesar de la labor que realizan, refiere que el apoyo recibido tanto de las gestiones ediles como regionales ha sido escaso. Resalta que lo único que han recibido y consiste en un real apoyo es el espacio donde realizan las terapias físicas y de lenguaje que fue proporcionado por la Sociedad de Beneficencia de Chiclayo hace más de 10 años.

“Yo quisiera que todos los chicos con Síndrome de Down logren insertarse en los diferentes espacios de la sociedad y sean aceptados, porque aún hay gente que los ve con sorpresa y hasta indiferencia”, asevera.

 

UN REFUGIO ANTE LA VIOLENCIA

En el Perú, tres de cada 10 mujeres han sido víctimas de violencia física o psicológica en algún momento de su vida. En Chiclayo, particularmente, no existe un refugio municipal que pueda albergar durante un tiempo prolongado a estas féminas. Ante la carencia, el Hogar Gladys, presidido por Luz Balarezo Vásquez, aparece como una esperanza para quienes huyen del maltrato.

Balarezo Vásquez cuenta que la casa refugio es una fundación del padre Luciano Ciciarelli, un sacerdote monfortiano que toda su vida trabajó en beneficio de las mujeres y los niños y que le puso el nombre Gladys a estas casas en honor a una de sus dirigidas espirituales que en Lima acogía a las mujeres desamparadas con la finalidad de que no aborten.

Esta acción se replicó en Chiclayo el 7 de octubre del 2006, fecha en la que se fundó el Hogar Gladys en esta ciudad. Luz Balarezo comenta que hoy en día en esta casa refugio ya no solamente acogen a mujeres embarazadas, sino también a aquellas que son víctimas de violencia, pues comprenden que esta es una problemática social que se agudiza día tras día.

“Nosotras recibimos a mujeres que están embarazadas y en riesgo de abortar, así como a mujeres que sufren violencia y no tienen más familia que el agresor o su parentela es tan pobre que no puede hacerse cargo de ella”, sostiene.     

Balarezo Vásquez señala que en el Hogar Gladys ayudan a las mujeres a empoderarse a través de la enseñanza de talleres ocupacionales como  manualidades y corte y confección, a fin de que al salir a la calle puedan mantenerse tanto a ellas como a sus niños. 

Afirma que a la fecha el refugio alberga a siete niños, un bebé y 14 mujeres, la mayoría de las cuales ha sido víctima de violación sexual por personas de su mismo entorno familiar, que en vez de denunciar el hecho prefieren encubrir al agresor. 

Al respecto, sostiene que en el Hogar Gladys no hay un tiempo mínimo ni máximo en el cual las mujeres violentadas puedan refugiarse, pues comprenden que en muchos casos no pueden regresar a sus hogares por su condición familiar.

“Aquí tenemos una adolescente que lleva un año tres meses y no hay forma de que pueda regresar a su casa porque ha sido violentada sexualmente desde los ocho años por su hermano biológico, y su padre, que era consciente de lo que sucedía, sigue defendiendo al agresor”, comenta.

Balarezo Vásquez asegura que hasta ahora no han recibido apoyo alguno por parte de las gestiones municipales y regionales, a tal punto que incluso cuando acudieron a la Beneficencia a pedir que les cedieran en uso un terreno para albergar a las mujeres violentadas, el presidente de ese entonces, Ciro Chávez Martos, les señaló que ellos “no iban a perder una renta por cederles un terreno”.

Actualmente, gracias a la caridad de una familia, el Hogar Gladys ha conseguido la donación de un terreno carretera a Lambayeque. Para la construcción del albergue Balarezo Vásquez solicita el apoyo de las autoridades.

 

Deja tu Comentario