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LA BIBLIOTECA JOSÉ EUFEMIO LORA Y LORA: EL ESLABÓN MENOS IMPORTANTE PARA LA MUNICIPALIDAD DE CHICLAYO

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1108

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  • Fondo ganado en el 2016 por el cumplimiento de la Meta 27, referida al libro y la lectura, que iba a ser destinado para recuperar e implementar la biblioteca municipal fue gastado en otras actividades “más urgentes”.

 

La Biblioteca Pública Municipal Eufemio Lora y Lora fue construida en 1981 y muchos de los libros con los que se implementó en aquel entonces aún permanecen en sus anaqueles, a pesar de haber transcurrido casi 40 años. Hoy en día, esta infraestructura que debería ser un reducto de estudio e investigación, ha sido copada por oficinas administrativas de la comuna, reduciendo su espacio a una pequeña área del segundo piso.

 

Sin embargo, este panorama pudo ser distinto. El 21 de noviembre del 2015 se aprobó mediante la Ordenanza Nº 030-2015-MPCH/A, el Plan Municipal del Libro y la Lectura de la Municipalidad Provincial de Chiclayo para el período 2016-2021, elaborado por la Subgerencia de Educación Cultura y Deporte, a cargo en ese entonces de Sandra Wiesse Eslava.

El 28 de diciembre de ese año, mediante la Resolución de Alcaldía Nº 1416-2015-MPCH/A, se aprobó la conformación del Concejo Municipal del Libro y la Lectura, cuya finalidad era atender el proceso de descentralización para la ejecución de dicho plan.

Gracias a esas dos acciones, la Municipalidad Provincial de Chiclayo cumplió con la Meta 27 del Libro y la Lectura que le permitió acceder a un fondo correspondiente al Plan de Incentivos a la Mejora de la Gestión y Modernización Municipal.

Al respecto, Sandra Wiesse Eslava señala que el monto asignado por el Ministerio de Economía y Finanzas – MEF, a la comuna chiclayana por el cumplimiento de las distintas metas aquel año (no solo la meta 27) fue de cuatro millones 599 mil 634 soles, de los cuales aproximadamente 150 mil correspondían a la Meta 27.

No obstante, revela que no se pudo realizar prácticamente ninguna acción de las contempladas en el Plan del Libro y la Lectura en beneficio de la biblioteca municipal, pues el presupuesto obtenido por el cumplimiento de las metas fue destinado a otras actividades “más urgentes”, entre las que se encontraba el tema de seguridad ciudadana.

“Lo que ocurre es que las autoridades necesitan cosas tangibles que las personas puedan observar y les dé réditos políticos. Sin embargo, invertir en educación te da frutos que se ven a largo plazo y son activos intangibles. Asumo que por eso la autoridad municipal de aquel entonces (David Cornejo Chinguel) priorizó otras obras que sí fuesen palpables y nos dejó a nosotros sin ningún sol para la biblioteca”, sostiene.

 

PLAN MUNICIPAL DEL LIBRO Y LA LECTURA

Según este plan, hasta el 2015 existían en Chiclayo, además de la Biblioteca José Eufemio Lora y Lora, dos bibliotecas de servicio comunal. En cuanto a bibliotecas privadas, había 32 bibliotecas de servicio escolar, nueve de servicio universitario y cinco de servicio especializado.

El inventario de ese año consignó que en la biblioteca municipal había 13 mil libros, en las bibliotecas de servicio comunal tres mil 250 y en las del servicio especializado cuatro mil 200.

En cuanto a la afluencia del público, se consignó que a la biblioteca municipal asistían 900 personas mensualmente, 430 a las del servicio comunal, 31 mil 383 a las del servicio escolar y mil 835 a las del servicio especializado.

En cuanto a políticas públicas se señaló que no existía presupuesto asignado para la promoción del libro y la lectura ni para la creación y actualización de bibliotecas, aunque sí hay un instrumento legal relacionado a la lectura, el cual corresponde al proyecto SNIP Nº 262863, para el mejoramiento del servicio de la biblioteca por 299 mil 620.95 soles, emitido el 6 de junio del 2013 y declarado viable por la Oficina de Proyectos de Inversión de la MPCH el 10 de junio de ese año.

El primer objetivo del plan, denominado “Potenciar los servicios bibliotecarios del distrito de Chiclayo”, estipuló la ampliación de sala de lectura para 150 usuarios, capacitar a 50 encargados de bibliotecas comunales, escolares y municipales en ocho sesiones anuales y adquirir 80 ejemplares de material bibliográfico cada dos años hasta el 2021, es decir menos de 300 libros en seis años.

 

PROBLEMÁTICA DE LA BIBLIOTECA

La también catedrática universitaria señala que hasta el 2017 aproximadamente un 70 % de los títulos que tenía la biblioteca se encontraban desactualizados y en malas condiciones.

“En la biblioteca uno puede encontrar libros de computación con ediciones de 1985. Con la tecnología que avanza cada día, ¿de qué puede servir un libro de computación con más de 30 años de antigüedad?”, cuestiona.

Menciona que en este recinto también funciona una pequeña hemeroteca, la cual cuenta con artículos periodísticos valiosos que datan incluso de 1950. Señala que, lamentablemente, las publicaciones solo están encuadernadas hasta 1990. A partir de allí, los artículos ya no han recibido ese cuidado para su conservación, lo cual los expone al riesgo del deterioro.

Además, advierte que en la biblioteca no hay personal especializado que se haga cargo del manejo de este recinto. “Nos hace falta contratar un bibliotecólogo, una persona que realmente tenga estudios de la materia. Cuando estuve en la subgerencia se hizo un contacto en la Biblioteca Nacional y sí había personal dispuesto a venir a trabajar a Chiclayo por un sueldo que era perfectamente pagable”, asevera.

No obstante, más allá de lo desactualizado y poco cuidado que está parte del material bibliográfico, para Wiesse Eslava el principal problema de la biblioteca es que sus espacios hayan sido ocupados por otras dependencias municipales, tales como el Órgano de Control Institucional – OCI, la Subgerencia de Registro Civil, la Subgerencia de Defensa Civil y recientemente el Centro Metropolitano de Chiclayo, que ocupa el último nivel pensado inicialmente para un centro cultural. Además, opera una oficina descentralizada del Centro de Gestión Tributaria de Chiclayo.

“Uno puede gestionar las cosas, puede conseguir donaciones y especialistas para que trabajen en la biblioteca, pero de qué sirve si vamos a terminar confinando al profesional a la mitad del segundo piso del edificio. ¿Qué hace uno generando expectativa en la comunidad chiclayana, si al final no se atenderá adecuadamente al público que llega?”, explica. 

 

INICIATIVAS CIUDADANAS

Ante la falta de una biblioteca municipal debidamente implementada, en Chiclayo han surgido algunas iniciativas ciudadanas para fomentar la lectura, destacando el festival ‘La Noche de los Libros’, actividad que se realiza desde el 2017 en el marco del Día Internacional del Libro.

El coordinador del festival, Danny Valiente Custodio, comenta que la iniciativa surgió como respuesta justamente al diagnóstico que se hizo en el Plan Municipal del Libro y la Lectura que elaboró la gestión de Wiesse Eslava, donde se mencionaba que en Chiclayo existe una “crisis lectora”, además de falta de espacios públicos destinados a desarrollar actividades culturales ligadas al libro y la lectura.

Fue así que en el 2017 se realizó la primera edición de ‘La Noche de los Libros’ en el ‘Paseo Las Musas’, festival que buscó integrar los libros y el arte con los espacios públicos. Desde entonces, Valiente Custodio cuenta que realizan otras actividades a lo largo del año para fomentar el libro y la lectura.  

Una de estas actividades son los ‘Literart’, jornadas de lectura al aire libre donde se invita a un artista local para que haga una ilustración en vivo sobre un libro que haya leído previamente.  

Señala como otras actividades también los conversatorios que realizan mensualmente y ‘La Merienda’, un picnic de lectores que desarrollan en septiembre con motivo de la llegada de la primavera y el Día de la Bibliodiversidad. 

 

MUNICIPALIDAD AUSENTE

Danny Valiente recuerda que para realizar la primera edición de ‘La Noche de los Libros’ solicitaron con un mes de anticipación a la municipalidad los permisos necesarios para hacer uso del ‘Paseo Las Musas’. Sin embargo, recién unas horas antes de realizarse la jornada recibieron el visto bueno del ayuntamiento.

Desde entonces, Valiente Custodio señala que no han vuelto a acudir a la comuna para la realización del festival y decidieron desarrollarlo en otros espacios. Así, en el 2018 se realizó la segunda edición en el patio del Instituto Cultural Peruano Norteamericano – ICPNA, convirtiendo este espacio privado en uno público por una noche.

Para esta tercera edición, que será en mayo próximo, la sede serán las instalaciones de la Dirección Desconcentrada de Lectura.

Asimismo, el joven activista por la lectura manifiesta que en el 2018 para la realización de ‘La Merienda’, actividad que tiene lugar en el ‘Parque Confraternidad’ de la urbanización Los Parques, decidieron prescindir del permiso municipal y, en vez de esto, solicitar la autorización a los mismos vecinos de la zona.

“Nosotros fuimos puerta por puerta contándole a los vecinos de Los Parques acerca de lo que queríamos hacer. Les dijimos que era un picnic de lectores con micro abierto para la exposición de proyectos e iniciativas en torno al libro con jornadas de lectura al aire libre y los vecinos nos iban dando su visto bueno. Al fin y al cabo, los espacios públicos nos pertenecen a todos”, cuenta.

Advierte también que desde la gestión municipal debería existir mayor preocupación por activar los espacios públicos, recuperar por ejemplo parques que se encuentran abandonados y darles un sentido de encuentro ciudadano. Y si es en favor del libro y la lectura, mucho mejor.

En el 2018, “La noche de los libros” ganó un incentivo económico del Ministerio de Cultura, inversión que se materializa este año en distintas intervenciones culturales.

Este semanario intentó comunicarse con la subgerente de Educación, Cultura, Juventud y Turismo, pero hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta para una entrevista.

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