Semanario Expresión up

LA DISCAPACIDAD NO ES UN IMPEDIMENTO: SHIRLEY AGUILAR: MADRE QUE VALE UN PERÚ

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1112

  comentarios   

  • Participará en los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019.
  • La deportista sacó adelante a su hija vendiendo pasteles de manzana.

 

A pesar de no contar con ningún tipo de apoyo estatal, la laureada jugadora de tenis de mesa Shirley Aguilar La Rosa participará en los Juegos Parapanamericanos que se realizarán en Lima del 23 de agosto al 1 de septiembre. Hoy, la deportista muestra otra faceta de su vida, la de mamá, para demostrar que nada, ni siquiera una silla de ruedas, fue impedimento para sacar adelante a una hija.

 

La vida para Shirley Aguilar nunca fue fácil. Al año de nacida fue contagiada de Poliomielitis y desde entonces tuvo que usar soportes para caminar. Sin embargo, este esfuerzo le pasaría factura pronto y a los 15 años le sería detectada la osteoporosis que le impidió seguir caminando, pues cada que se caía sufría la fractura de alguno de sus huesos. Desde entonces tuvo que usar una silla de ruedas permanentemente.

 

UNA MATERNIDAD COMPLICADA

Hace 27 años Shirley Aguilar quedó en estado. Producto de ese embarazo nació Katherine, quien a la postre sería su única hija. La deportista cuenta que el padre de su menor las abandonó cuando la pequeña tenía tan solo cinco años, momento desde el cual ella se convirtió en padre y madre para su hija.

Aunque para ese entonces la deportista ya usaba la silla de ruedas, eso no fue impedimento para trabajar. Cuenta que fue gracias a suspastelesde manzana y los largos recorridos que emprendía para venderlos, que logró sacar adelante a su hija.

“Yo me llevaba todas las mañana 150 porciones de pie de manzana y recorría de sol a sol todo Chiclayo. Iba por los mercados, el Modelo, Central, Moshoqueque, y no me regresaba a mi casa hasta terminar de vender todos los pasteles”, sostiene.

Aguilar La Rosa comenta que con lo recaudado de los postres debía costear los servicios de luz y agua, así como el costo del gas, la comida y los pasajes para el colegio. “A veces no nos alcanzaba el dinero para comer, pero Dios siempre me dio unas buenas manos para trabajar honradamente”, explica.

Conforme fue creciendo, la hija de Shirley Aguilar también comprendió el valor del trabajo y empezó a acompañar a su madre en lo largos recorridos que hacía vendiendo los pasteles de manzana. Recuerda que era su hija quien la llevaba en su silla de ruedas a recorrer las calles y mercados de Chiclayo durante la mañana, tarde e incluso noche.

 

EL TENIS, SU PASIÓN

A la par que Shirley Aguilar luchaba día a día por sacar adelante a su hija, iba también construyendo su carrera como deportista, la misma que inició cuando tenía 15 años. La tenista recuerda que sus padres no tenían el dinero suficiente para pagarle sus terapias de rehabilitación, por lo cual ella se enfocó en el deporte como un medio para rehabilitarse.

Fue así como empezó primero a practicar natación. Cuenta que al inicio se le complicaba bastante, pues además de no mover las piernas, tampoco tiene mucha movilidad en el brazo derecho, lo que ocasionaba que con frecuencia se ahogara. No obstante, tanta fue su perseverancia que no solo aprendió a nadar, sino que en 1984 trajo para Lambayeque una medalla del Campeonato Nacional de Natación para Personas con Discapacidad.

Sin embargo, apunta que su verdadera pasión es el tenis de mesa, deporte que empezó a practicar a la par de la natación y que le ha hecho ganar más de 20 medallas de primer lugar en diferentes campeonatos nacionales.

Señala que como no podía dejar sola a su hija cuando era niña, la llevaba siempre a los campeonatos en los que participaba. Cuenta que gracias al tenis de mesa ha recorrido prácticamente todos los departamentos del país, obteniendo siempre los primeros lugares gracias a su potente zurda.

“Recuerdo que una vez fui a una nacional en Lima y tuve que jugar contra a una chica de Arequipa, pero en el transcurso del enfrentamiento di un mate tan fuerte que la pelota cayó en la mano de mi oponente y la raqueta salió volando por los aires”, rememora.

Shirley Aguilar tampoco la tuvo fácil para practicar este deporte. Cuenta que una amiga le adaptó una pequeña mesa con la cual entrenaba frente a la pared. Tiempo después supo que en la Colonia China había un club de tenis, al cual empezó a acudir por las noches para practicar, después de terminar de vender sus pasteles de manzana.

Fue justamente gracias a las numerosas distinciones que ha obtenido como tenista que una universidad chiclayana le ofreció una beca de estudios a su hija para cursar la carrera de enfermería, con la única condición de que Katherine mantenga un promedio de notas altas.

“Felizmente mi hija siempre fue dedicada con sus estudios. Aquí a mi casa llegaban a hacer tareas sus amigas de ella que vivían en Monsefú o Lambayeque, quienes se quedaban a dormir por la cercanía de mi casa con la universidad. Yo me iba a trabajar y ellas se quedaban en la casa estudiando”, evoca.

 

NULO APOYO ESTATAL

A pesar de haber conseguido numerosos primeros lugares para Lambayeque, comenta que hasta ahora nunca ha recibido apoyo del Instituto Peruano del Deporte ni del gobierno regional ni de las municipalidades provinciales y distritales, hasta este año en que el burgomaestre de Pimentel, Roberto Jacinto Purizaca, le prestó una mesa de tenis. “El alcalde me ha prestado su mesa de tenis, pero yo sé que si me traigo el primer lugar de los Parapanmericanos me la va a regalar”, comenta entre risas.

Quienes sí la han apoyado has sido sus amigos y la empresa privada. Por ejemplo, cuenta que el comité de damas de la agrupación Unidos por Pimentel le ha obsequiado una silla de ruedas deportiva y una raqueta profesional, cuyo costo en promedio es de cien dólares.

Cuenta también que una conocida empresa de transportes le ha donado los pasajes a Lima y una tienda de electrodomésticos le ayuda actualmente a financiar el pago de un entrenador profesional de tenis de mesa.  

“El deporte a mí no me da réditos económicos, pero me da la satisfacción de traer una medalla para mi pueblo y tengo la certeza de que voy a conseguir otra en estos juegos Parapanamericanos, porque me estoy preparando bien”, asevera.

Actualmente, la deportista enseña gratuitamente tenis de mesa a un grupo de 15 niños del pueblo joven Virgen de Fátima de la Urbanización La Pradera, a quienes está preparando para participar en distintos campeonatos. Particularmente hay cuatro niños que espera participen en el XIV Open Internacional de Tenis de Mesa que organiza el Colegio San Agustín, para lo cual requiere el apoyo de personas de buena fe que puedan costear las inscripciones a este certamen y algunos materiales para entrenar como las pelotas.

 

EMPLEABILIDAD

Por otro lado, Aguilar La Rosa cuenta que para una persona con discapacidad es muy difícil encontrar trabajo. Revela que en la gestión edil David Cornejo Chinguel fue contratada como guía de turismo en la municipalidad, pero a los nueve meses fue despedida sin ningún motivo. Como dato anecdótico, recuerda que pasó solo una semana de su cese, cuando el exalcalde fue detenido.

“A veces a las personas con discapacidad la municipalidad nos da un trabajo, pero a los meses nada más nos sacan. Yo había hecho un préstamo para terminar de arreglar mi casa y aun así me sacaron”, señala. 

Manifiesta que ha dejado sus documentos en esta nueva gestión municipal esperando volver a ser contratada, pues a la edad que tiene ya no puede hacer los mismos recorridos que hacía hace algunos años para vender sus postres.

“Le digo a todas las madres que no existe ningún obstáculo para sacar adelante a sus hijos. Dios les va a dar fuerza, sabiduría e inteligencia para llevar un pan todos los días al hogar, solo hay que trabajar honradamente, no importa si es lavando ropa, cocinando o vendiendo en las calles como lo hice yo durante muchos años, pues al final todo sacrificio tiene su recompensa. A mí la vida me ha premiado no solo con una hija maravillosa, sino ahora también con un nieto”, concluye.

Deja tu Comentario