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CARLOS MESÍA RAMÍREZ: “NO ESTAMOS EN DEMOCRACIA”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1134

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  • Expresidente del Tribunal Constitucional considera que hubo una ruptura del orden democrático con la disolución del Congreso.
  • Afirma que existe una crisis política y cívica.

 

En el marco del debate suscitado tras la disolución del Congreso ocurrida el 30 de septiembre, una de las voces discrepantes con la medida de Martín Vizcarra es la del expresidente del Tribunal Constitucional Carlos Mesía Ramírez. El constitucionalista señala que aunque esta es una situación distinta a la de abril de 1992, lo hecho por el mandatario se configura como un golpe de Estado, pues el Legislativo ha sido avasallado por el Ejecutivo.

 

¿Sigue sosteniendo que la disolución del Congreso es inconstitucional?

Sí, claro. Yo no defiendo al Congreso, pero la gente debe entender que sin Congreso no hay democracia y si no está no hay controles. A través de las dictaduras se genera más corrupción, delincuencia, los jueces se ponen al servicio del poder de turno, la ciudadanía pierde las libertades, se pone en riesgo la propiedad, existe inseguridad, etc. El Estado moderno fue creado en el siglo XVI con una finalidad: brindar a la gente la seguridad de su vida, libertad y propiedad.

 

¿Cuál es su crítica frente al papel que ha desarrollado el Poder Legislativo?

Me parece que el Legislativo ha tenido muchos errores. Si hablamos del fujimorismo, creo que no supo escoger a su gente. Moisés Mamani hizo mal grabando a Kenji Fujimori y Yesenia Ponce se pasó mintiendo. Si sumamos a eso el blindaje a Edwin Donayre, tenemos un Congreso de baja calidad, pero la responsabilidad no solamente es de los líderes de los partidos, sino también del sistema electoral que produjo un desfase. El partido que quedó segundo en las elecciones obtuvo 73 escaños y el que ganó solo 18. Allí empezaron los problemas.

 

¿Hay responsabilidad compartida entre los dos poderes del Estado?  

Sí, pero creo que nada justifica el cierre del Congreso, las democracias son dialogantes.

 

¿Esta situación se pudo evitar?

El archivamiento del adelanto de elecciones fue una situación en la que al Congreso no le quedó otra opción porque Vizcarra había señalado que iba a hacer cuestión de confianza sobre eso. Cuando el presidente presentó la iniciativa de ley para cambiar el modo de elección de los magistrados, allí el Congreso podría haber cedido un poco, aplazar el sistema de elección unos dos o tres meses, hacer lo que el presidente pedía, aprobar su proyecto de ley, darle el voto de confianza e ir a un proceso de selección donde pudiesen tacharse a los candidatos y conocer sus hojas de vida.

 

¿El Tribunal Constitucional podría enmendarle la plana a Martín Vizcarra?

Allí hay un problema porque algunos magistrados ya han adelantado opinión y no creo que vayan a querer inhibirse del caso. La suerte está echada, más bien sugeriría al parlamento dejar las cosas así y que la política por sí sola llegue a la normalidad jurídica y constitucional, lo cual no va a ser fácil. Primero hay que ver cómo se desarrolla el gobierno de Vizcarra: o regresa a la democracia o profundiza la dictadura.

 

¿Considera que a la mayoría de peruanos le preocupa el poder absoluto que va a tener el Ejecutivo?

Es probable que frente a una medida tan popular como es cerrar el Congreso, las fuerzas de izquierda que acompañan al presidente terminen ganando las elecciones con su programa único: ir a una asamblea constituyente para dar una nueva constitución antes del proceso electoral del 2021.

 

¿Teme que la izquierda siga avanzando y el Perú se acerque a un modelo como el de Venezuela?

La gente no se da cuenta de lo que está pasando porque en el Perú son muy pocos los que conocen de la constitución. Los peruanos no respetamos la ley, los microbuseros se pasan la luz rojo, no hay modales, no se respeta a la persona, no hay un talante democrático, no hay un estilo de vida que signifique respeto a la constitución. Así es muy fácil que esta y las leyes sean dejadas de lado y el riesgo es que en este momento el presidente tiene todo el poder y puede marearse y obnubilarse.

 

¿Es legal la elección de Gonzalo Ortiz de Zevallos y es pertinente que sea incorporado al Tribunal Constitucional?

Desde mi punto de vista sí, aunque habría que ver hasta dónde son válidos los actos del Congreso, pues se supone que mientras el presidente no lo disuelve, todos lo son y cuando Ortiz de Zevallos fue elegido, el presidente del Legislativo pidió a la representación que dispense del trámite de aprobación del acta de la elección, momento en el cual entró en vigor el artículo 58 del reglamento, el cual dice que una vez que ha sido aprobada el acta o dispensada de su trámite, ya no se pueden plantear reconsideraciones o nulidades, con lo cual el acto habría quedado validado.

 

¿Debería modificarse el mecanismo de elección de los miembros del Tribunal Constitucional?

Antes el proceso era por concurso público, lo que ocasionó varias veces que personas de mucho valor se presentasen, pasasen por el concurso, superasen las tachas, pusieran a disposición de la ciudadanía su hoja de vida, pero al llegar al pleno este no las considerase, ocasionando que se sientan maltratadas y ya no quieran volver a presentarse. El Congreso modificó la ley orgánica del Tribunal para permitir la invitación, de modo que primero las fuerzas políticas se pusieran de acuerdo sobre los candidatos y luego los llamasen para preguntarles si aceptaban. El Congreso debió aceptar la cuestión de confianza y hacer la selección por concurso, aunque allí el problema era ver quién se presentaba.

 

En el Tribunal Constitucional se revisan muchos temas que tienen que ver con personas e instituciones, ¿ahí radica el hecho de que sea una entidad preciada por la clase política?

El problema es que cuando Alberto Fujimori lo creó lo hizo con la intención de controlarlo. Se determinó que sea solo el Congreso quien elija a sus miembros, lo cual es particular del Perú, porque en otros países tiene un número mínimo de nueve miembros y siempre se reparte tres cada poder, con lo cual se establece un sano equilibrio, pero aquí se ha dejado todo a los partidos, generando que la ciudadanía perciba que son el fujimorismo o el aprismo quienes busquen copar el tribunal.

 

¿La disolución del Congreso dispuesta por Vizcarra se dio en situaciones diferentes a las de abril de 1992?

Sí, no me cabe la menor duda, ya que Fujimori no disolvió el Congreso, sino que lo cerró y eso sí fue un golpe de Estado. En este caso también es un golpe de Estado, pero lo es en la medida en que un poder avasalla a otro.

 

Pero esta vez nadie controla a los medios de comunicación…

Hay tipos de controles. Los medios reciben mucho dinero del Estado. El presupuesto del Congreso este año ha sido de 600 millones de soles y lo que se ha gastado en publicidad es alrededor de mil 300 millones.

 

¿Qué avizora usted para el país?

Creo que tarde o temprano vamos a regresar a la democracia, pues ahora no lo estamos. A los parlamentarios les impiden entrar al hemiciclo. El Congreso se disuelve, pero no se toma, no se invade.

 

Usted tuvo una frase que rebotó todos los medios. Dijo que al pueblo no se le hace caso.

Claro, pero dije que al pueblo no se le hace caso cuando pide el cierre del Congreso porque eso significa poner de lado la constitución. Al pueblo se le educa, debe saber que en la constitución están escritos los derechos fundamentales, sin los cuales se deja de ser persona y se convierte en esclavo.

 

El Perú se ha quedado sin referentes, salvo Luis Bedoya Reyes que ya tiene cien años o Javier Pérez de Cuellar, que ya está vencido por la edad. Hay una crisis de liderazgo en los partidos políticos, no hay valores constitucionales, democráticos. No solo estamos ante una crisis política, sino ante una crisis cívica. Detrás de todo está el caso ‘Lava Jato’, que es el epicentro de este terremoto.

 

¿Cree que Keiko Fujimori recupere su libertad este año?

No creo, pues parte del problema era el riesgo de que los nuevos magistrados que ingresen le dieran la libertad. Es lamentable que la ciudadanía tenga la evidencia de que un magistrado sea filoaprista o filocomunista. Por ejemplo, Marianella Ledesma dice que es adversaria del fujimorismo, ¿cómo podría votar a favor entonces de la lideresa de ese grupo?

 

¿Los miembros del actual Tribunal están identificados por ideologías?

Sí, no hay ser humano que no tenga ideología. Todos tenemos creencias, una idea de la constitución, la igualdad, la libertad, la propiedad, de cómo debe entenderse la democracia y eso el juez lo traduce en sus sentencias.

 

¿Cuando usted dirigió el Tribunal Constitucional, cuál era su filiación?

Siempre he pensado que primero son los derechos fundamentales, la defensa de la democracia y, sobre todo, establecer sentencias justas. Una vez me preguntaron por qué a veces votaba a favor de los fujimoristas, otras de los apristas y otra de los comunistas. Era porque siempre diferenciaba caso por caso.

 

Pero su corazón y su pensamiento es aprista…

Yo quedé impactado con Haya de la Torre cuando asistí a un mitin que hizo en Chiclayo allá por 1974. Luego cuando ingreséa la universidad pedí el primer tomo de las obras completas de Haya  y quedé encandilado porque leí el discurso de la Plaza de Acho donde lanzó su programa a la presidencia en 1932, pero además porque había leído a José Carlos Mariátegui y tuve la oportunidad de compararlos. Llegué a la conclusión de que el segundo era un intelectual, pero Haya el político por excelencia.

 

¿Qué mensaje les deja a los lambayecanos respecto a la elección de congresistas en enero del 2020?

Yo le aconsejaría, sobre todo a los jóvenes, que estén muy atentos a la política, pues esta incide directamente sobre la vida de cada uno de nosotros.

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