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PEDRO SOPLAPUCO MONTALVO: “EL DOCENTE DEBE ADAPTARSE A LA REALIDAD DEL ESTUDIANTE”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1146

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  • El maestro ganador de las Palmas Magisteriales participa actualmente de la elaboración del Proyecto Educativo Nacional.

 

Ganador de las Palmas Magisteriales en el grado de Maestro y autor de diversas publicaciones como ‘Matemática recreativa para estudiantes’ (2002), ‘Estrategias metodológicas para la formación de docentes’ (2006) y ‘Estrategias metodológicas para desarrollar habilidades en la investigación’ (2012), Pedro Soplapuco Montalvo, actual docente del Colegio Nacional de San José, reflexiona sobre el Proyecto Pedagógico Regional – PER, que no llegó a implementarse en Lambayeque y la adaptabilidad del docente a la realidad del estudiante.

 

¿Cómo fueron sus inicios en el magisterio?

Nací en 1962 en la campiña de Ferreñafe. Estudié la primaria allí, en la escuela Nº 10084 del caserío La Otra Banda, que queda a media hora de la ciudad. Era el año 70 y todavía se estudiaba mañana y tarde. La secundaria la hice en el Instituto Agropecuario. Recuerdo que salía desde las 5:00 de la mañana porque me iba caminando y llegaba 6:30. La entrada era a las 7:00. Allí aprendí a valorar la educación.

Posteriormente me preparé en una academia en Ferreñafe y postulé a Estadística en la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo - UNPRG. A la par, también estudiaba Contabilidad en un instituto, lo cual me ayudó bastante porque descubrí que las matemáticas eran fáciles. Mis amigos me buscaban para que les ayude a resolver sus ejercicios y allí me di cuenta que me gustaba enseñar, entonces me cambié a Matemática y Física. 

 

¿Cuál fue el primer colegio al que llegó como maestro?

Fue la Institución Educativa Nº 10084, en Incahuasi. Era 1987 y tenía que viajar 10 horas en camión para llegar de Ferreñafe al colegio y en época de verano a veces caminaba hasta 12 porque las carreteras se interrumpían por las lluvias. Recuerdo que los padres de familia nos apoyaban con las acémilas para cargas las cosas porque llevábamos equipaje para un mes. Trabajando allí entendí la necesidad de tener una metodología para llegar a los estudiantes, que el docente debe adaptarse a su realidad, pues si les enseñas algo de su entorno te prestan atención.

Allá aprendí las cosas prácticas, pues las matemáticas son distintas. Mientras que la unidad de medida en la ciudad es la arroba, allá medían en latas, entonces tuve que hacerles problemas en base a su realidad. Incluso los padres de familia querían entrar a mis clases de geometría, porque ellos tenían sus terrenos, pero no sabían si eran de una hectárea, de media o dos.

Hasta ahora realizo las labores de campo. Eso ayuda bastante, porque cuando se les da todo a los estudiantes no aprenden a valorar. En cambio si le enseñas a hacer tareas mínimas valoran lo que tienen. Trabajar en zona rural me hizo aprender que el trabajo dignifica a las personas.

 

¿Cómo es que llega a enseñar en Chiclayo?

Tras diez años en Incahuasi ya quería reasignarme, pero por la burocracia nunca había plazas. Fue así que decido participar en 1999 del primer concurso para plazas docentes que se hizo en el gobierno de Alberto Fujimori. Postulé para ser subdirector y gané, por lo cual fui al Colegio Cruz de Chalpón de Motupe. Allí también me topé con otra realidad. Los estudiantes eran del campo y  muchos de los profesores llegaban desde Chiclayo, entonces hubo que hacer un trabajo articulado con los docentes para que puedan adaptarse a la realidad de los chicos.

Posteriormente, en el 2001, fui reasignado a Chiclayo como subdirector de la Institución Educativa Inmaculada Concepción.

 

Usted fue parte de la comitiva que desarrolló el diseño curricular, ¿cómo fue esa experiencia?

Cuando llegué al Inmaculada Concepción yo ya trabajaba en la universidad, porque cuando estuve en Incahuasi pedí una licencia sin goce de haber por dos años para hacer mi maestría, pues quería aprender sobre investigación. Cuando estaba allí me invitaron para trabajar en los programas de la universidad y se me abrió un espacio de oportunidades. Tuve maestros cubanos y mexicanos. En ese tiempo se desarrollaba el Proyecto Curricular de Centro que recién se implementó en el 2001. Como nosotros trabajamos bajo esa metodología en la maestría, cuando el Ministerio de Educación la puso en práctica fui invitado por la Unidad de Gestión Educativa Local - UGEL Chiclayo, para dar ese taller y ya como subdirector de la Inmaculada Concepción fui capacitador de toda la provincia para la implementación del proyecto curricular.

Luego participé del Proyecto Educativo Regional – PER, del 2006 y en el 2013 de la propuesta del Proyecto Pedagógico Regional, que lamentablemente no se llegó a implementar.

 

¿En qué consistió el proyecto pedagógico?

Me invitaron a participar como director ejecutivo regional de Gestión Pedagógica del 2012 al 2014. Durante ese período, entre otras cosas se elaboró el Proyecto Pedagógico Regional como respuesta a una de las políticas del Proyecto Educativo Regional. Para ello eso se hizo un diagnóstico a los padres de familia, estudiantes y profesores, con un equipo conformado por docentes de todos los niveles y se presentó la propuesta al gobierno regional.

 

¿Por qué no se implementó?

Por cuestión de recursos, porque para implementarlo había que elegir colegios pilotos en Ferreñafe, Chiclayo y Lambayeque, en los cuales debía capacitarse a todo su personal y dotar de algunos materiales mínimos para ver si la propuesta funcionaba o no.

 

¿Cuál era la propuesta en sí del proyecto?

Trabajar la educación en base a la realidad de Lambayeque, pues el diagnóstico que hicimos arrojó que la mayoría no tiene un sentido de identidad con el departamento. Tiene mucho que ver con que la población se compone de foráneos, gente venida de Cajamarca, Amazonas, etc.

Contemplaba además que los chicos terminen la secundaria aprendiendo a hacer algo, según su realidad, que tengan una cultura emprendedora. Que los provenientes de Monsefú aprendan, por ejemplo, a tejer sombreros; los de Santa Rosa el oficio de la pesca y así por cada distrito, rescatando lo propio.

El tercer punto estaba relacionado al tema de los valores, pues no existen antiguos y modernos, los valores son unos solos.

 

¿Debería haber más colegios que sean politécnicos?

En eso consistía la propuesta, en que si un estudiante quería aprender el oficio del panadero, se haga convenios con panaderías, el que quería aprender mecánica de la misma manera. Eso es el aprendizaje dual, en el cual al estudiante lo puedes tener una semana en el colegio y la otra haciendo prácticas. El profesor ya no va al colegio, pero va al taller a supervisar al estudiante.

 

¿La gestión de Anselmo Lozano Centurión podría tomar este proyecto y darle la actualización debida para implementarlo?

Claro que sí. La propuesta está allí a disposición de los funcionarios y no es muy costosa. Es cuestión de que los técnicos la revisen. En el diagnóstico intervinieron 12 mil personas,tuvimos como asesor a Idel Vexler. No fue un trabajito que se le ocurrió a una o dos personas.

 

¿Qué opina usted del Proyecto Educativo Nacional – PEN, que se está trazando ahora al 2036?

Justamente estoy participando de este proyecto. He sido convocado a dos reuniones y de una consulta que se hizo en la UNPRG. Creo que es bueno que el proyecto se actualice porque nada es eterno. Las políticas del PEN estuvieron desarrolladas al 2021, es lógico que estando a puertas de culminar se le reemplace.

Lo que se busca es que la educación mejore de acuerdo a los avances de la ciencia. Considera el uso de las tecnologías de la información y comunicación por parte de los estudiantes, así como la capacitación de los docentes. Sin embargo, un proyecto puede estar muy bien diseñado, pero si no se le dan los recursos queda simplemente en el papel.

 

¿Cuánto ayudó la Ley de la Reforma Magisterial?

Si hacemos un diagnóstico desde su implementación en el 2013 hasta ahora, creo que sí ha ayudado. Antes el poco aumento que había era igual para todos, tanto para el que tenía doctorado como para el que no. La ley tuvo como objetivo cambiar esto, a través de la meritocracia, de modo que para ascender de escala había que ser evaluado. Lógicamente para eso hay que prepararse. Algunos se quedan y otros avanzan. Creo que en los primeros años adaptarse era un poco tedioso, pero ahora los colegas ya asumen esa realidad.

 

Usted recibió las Palmas Magisteriales en el grado de Maestro. ¿Cómo podría resumir los méritos de su vida profesional para hacerse acreedor de este reconocimiento?

Desde el 2001, en el Inmaculada Concepción empecé con los proyectos de innovación junto a un equipo de trabajo. Elaboramos tres proyectos que el MINEDU evaluó y fruto de ellos tuve una pasantía a Pucallpa. Además, la participación en la elaboración tanto del PER como del Proyecto Pedagógico Regional ha sido un aporte junto a las publicaciones que tengo.

 

¿En base a su experiencia, cómo cree que puede desempeñarse el docente en un aula donde hay estudiantes que provienen de realidades dispersas?

Hoy en día el estudiante es visual, ya no puedes darle un discurso por más de 10 minutos porque se aburre. Tienes que presentarle una figura, una diapositiva. Además, debe hacerse un diagnóstico de los alumnos, tratar de trabajar lo más personalizado posible, puesno todos caminan al mismo ritmo. Siempre hay un grupo que avanza y otro que se queda.

Es importante valorar también los saberes previos, porque la educación no es la misma en el campo que la ciudad. La motivación del docente y la alimentación en los primeros años del estudiante es clave.

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