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YOLANDA GIL LUDE√ĎA: ‚ÄúSE DEBE JUZGAR RESPETANDO EL DERECHO A LA VERDAD‚ÄĚ

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1149

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Tras el cese de sus funciones en el Poder Judicial, la exmagistrada Yolanda Gil Ludeña comparte con Expresión algunos de sus pasajes más memorables en su carrera como administradora de justica, así como las reflexiones que tiene sobre el rol que cumplen los jueces en la sociedad.

 

¿Cómo nació su vocación para desempeñarse como juez?

Siempre, desde niña, sin saber el significado de lo que era impartir la justicia, me gustaba servir de intermediara en discusiones, polémicas, trataba de pensar y pedirle a Dios cuál sería mi respuesta para que todos quedáramos en armonía; luego de ello postulé a la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo – UNPRG, donde me gradué de bachiller con la tesis titulada "Las causales del divorcio en el Código Civil Peruano", es decir agregaba como una nueva causal la separación de hecho, titulándome como abogada en 1979.

Me gradué maestra en Derecho con mención en Ciencias Penales el 30 de noviembre del 2010; y como doctora en Derecho y Ciencias Políticas el 31 de octubre 2019.

 

¿Cómo fue su ingreso a la Corte de Justicia de Lambayeque?

Concursé a la corte como relatora de un nuevo tribunal e ingresé mediante RAN° 267-80- DIGA/PJ, desde el 1 de julio de 1980. Luego fui nombrada juez titular de Paz Letrado de Chiclayo del 30 noviembre de 1984 al 28 agosto 1992, en que el gobierno Alberto Fujimori, arbitraria e inconstitucionalmente, nos destituyó argumentando que algunos magistrados éramos no idóneos y corruptos.

 

¿Siempre supo que su vocación era la magistratura?

Ingresé a la Corte Superior de Justicia de Lambayeque porque yo nací para ser juez, no me hice juez; tuve y tengo la vocación del servicio de impartir la justicia, vocación que no es adquirida, sino que vine con ella al mundo. En una palabra, siento que forma parte de mi ADN, y por ello es que a pesar de haber sido separada injustamente del Poder Judicial por el espacio de 10 años, regresé dando previamente un examen. Me reincorporaron el 21 de setiembre 2001. Modestia aparte, fui reincorporada por el Consejo Nacional de la Magistratura – CNM, y no por el Tribunal Constitucional.

 

¿Qué cargos ha ejercido como magistrada y qué casos emblemáticos le ha tocado resolver?

Como relatora del Primer Tribunal Correccional, el primer caso emblemático y único a nivel nacional, fue el proceso de tráfico de drogas contra Segundo Millián Gonzáles, en el que si bien es cierto desempeñaba un cargo auxiliar jurisdiccional, los señores vocales me encomendaban los resúmenes de tan voluminosos expedientes, Lo más grave era que tenía la custodia de dichos expedientes y por ello sufrí atentados y promesas de recibir mucho dinero que nunca acepté.

En 1983 uno de los delitos que más se cometía era el de la invasión en terrenos o casas privadas, pero eso lo hacían las personas de escasos recursos económicos, entonces se convirtió en un problema social, que por supuesto derivó en múltiples juicios de desalojos, y de tantos dos marcaron mi memoria judicial: El desalojo de El Bosque, en La Victoria, con diligencia transmitida en directo a nivel nacional y narrada por el periodista José Vásquez Valderrama. Allí los policías que me escoltaron fueron heridos por la gran cantidad de piedras que arrojaban, pero pese a ello fue exitosa la diligencia y el resultado la entrega de posesión a sus titulares propietarios.

El otro fue en El Porvenir, el desalojo de una vivienda, donde se preocuparon estos invasores de reunir a casi la mayoría de personas con actividades al margen de la ley y lo más dramático fue al inicio de la diligencia, porque amarraron a niños y ancianos a unos balones de gas, y además tenían ácido muriático. Gracias a Dios que no hubo heridos, y al final, al verme decidida a ejecutar dicho fallo, se rindieron.

En el año 2007, como Juez Penal Liquidador, en el expediente 3699-2007, se juzgó al exministro de Industrias del gobierno de Fujimori, Guido Pennano Allison por el delito de falsedad documental en agravio del Poder Judicial.

Asimismo, el caso del exalcalde de Chiclayo Roberto Torres Gonzales, sentenciado por el delito de peculado en agravio del Estado (Exp. N°1488-2011) y como juez de Ejecución, cumplí con la pena de su inhabilitación remitiendo el oficio al Jurado Nacional de Elecciones, pero fue una ejecución procesal muy emblemática y mediática ya que el juez constitucional dictó dos cautelares para que suspenda dicha medida, y con los apercibimientos de que si no lo hacía me denunciaría ante el CNM y OCMA y otros; medida de amparo que no la cumplí, porque entonces cambiaría la legislación procesal penal y daría puerta abierta y salida para que en adelante todas las condenas presentaran su amparo y no se ejecutaran las sentencias penales consentidas, es decir la figura procesal de cosa juzgada quedaría en el limbo judicial.

En agosto del 2016 dicté prisión preventiva contra dos policías por muerte de un obrero, quienes en estado de ebriedad, le dispararon, siendo este caso muy mediático por tratarse de funcionarios que deben resguardar el orden. Hubo muchas injerencias externas que, por supuesto, no dieron resultados en desequilibrar la balanza de la justicia.

En setiembre de ese año tuvo lugar la audiencia de control de acusación  en el caso  ‘Clan Caycay’, sobre diversos delitos: cohecho, tráfico de drogas y otros, acusándose a más de 22 policías, entre ellos dos generales, oficiales de alto rango y otros. Como comprenderán, las interferencias eran abrumadoras y permanentes, habiendo estímulos de Becas Internacionales, compensaciones económicas, etc.

Siendo jueza del Segundo Juzgado Penal de Chiclayo, fui recusada por unos médicos que eran procesados por lesiones graves, en agravio de dos jóvenes que perdieron la vida y dos bebés que quedaron ciegos y sordos por las operaciones a las que fueron sometidos. El caso que causó mucha indignación y hubo procesos dilatorios y difamatorios en mi contra.

“La fraternidad” de algunos médicos buscó interferir y esto me dio razón y motivo para sustentar mi tesis de maestra en Derecho, denominada: “La prueba y la responsabilidad médica en los delitos de homicidio y lesiones culposas”.

Como jueza del Décimo Juzgado Penal tenía la investigación penal contra una empresa de lácteos por el delito contra la salud pública. Sin embargo, estos insumos no eran aptos para el consumo humano. Fue otro caso donde quisieron presionarme a toda costa por diversas fuentes: superiores, familiares, económicas, etc.

 

¿Qué experiencia desagradable recuerda de su labor como jueza?

Con diez años fuera de mi labor fui reincorporada el 21 de septiembre del 2001 por el CNM previa evaluación.

Regresé decidida a cumplir mis funciones de juez a tiempo y modo normal, pero más pudo, si se puede decir, mi adicción al trabajo y continúe mi ritmo laboral, pero hubo una pausa de ocho meses, pues el 2 de noviembre del 2015 el jefe de la ODECMA de aquel momento solicitó a la OCMA mi suspensión, porque terceras personas estaban usufructuando mi cargo de juez en un caso. Este señor, con la rapidez, facilidad y sin estudiar el caso, me atribuyó hechos falsos y comprobables fácilmente, pero la presión mediática imperó más. El Consejo Ejecutivo del Poder Judicial me absolvió por unanimidad. Sin embargo, hasta ahora no he sido desagraviada por dicho juez ni por el representante del Poder Judicial.

Fue una injusticia dentro de la justicia misma y el poder de tal justicia no significa arbitrariedad, ni abuso del cargo, porque se debe obrar y juzgar respetando el derecho a la verdad.

 

¿Satisfecha de su contribución en la administración de justicia?  

Por supuesto, mi conciencia y subconsciencia se sienten felices porque siempre trabajé en lo que me gusta, me apasiona, me enamora; claro que hay baches, por interferencia de terceros, pero eso es superable cuando en uno prevalece el amor hacia su trabajo, y si alguna vez me equivoqué es porque no soy infalible como ser humano, pero tengo la enorme satisfacción de decir: “Dios, tú me elegiste para hacer justicia en la tierra” y lo hice, y nunca tuve miedo a las interferencias, sino a mi propia ignorancia.

 

¿Por qué cree que será recordada en la corte Lambayeque?

Me parece que eso debe ser respondido por jueces, trabajadores e integrantes de la corte, pero me atrevería a decir que habrá menos eco, más silencio, menos ruidos, más temperancia, más aquiescencia.

 

¿Qué mensaje ofrece a sus pares, personal y comunidad jurídica?

Bueno a mis pares, entendiéndose hasta el 5 de enero, no les puedo decir nada. Ellos saben, conocen qué es trabajar en justicia y, en todo caso, internalizan en su propio yo, que acá en la tierra somos delegados y representantes de Dios, porque él hace justicia en otra dimensión y ahí nos preguntará: “¿Hiciste justicia en la tierra? Porque ahora me toca hacerte justicia a ti”.

 

+ NOTICIAS:

  • Yolanda Gil Ludeña representó a la Corte Superior de Justicia de Lambayeque en el IV y el V Congreso Nacional de Jueces, realizados en el 2010 y 2013, respectivamente, así como en el Congreso Nacional para Administrar Justicia con Enfoque de Género realizado en el 2017.
  • Fue reconocida en el 2012 por haber superado el Ranking de Productividad en el Poder Judicial y en el 2014 por haber superado el Estándar de Procesos Resueltos.

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