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RELATO BASADO EN HECHOS OCURRIDOS EN 1921: La fiebre amarilla llega a Chiclayo

Escribe: Miguel Díaz Torres (*)
Edición N° 1138

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Capítulo II

REUNIDOS PARA AFRONTAR LA EPIDEMIA

 

El local provisional del  Concejo Provincial se encontraba en la calle 7 de Enero #123. Disponía de un  pequeño salón de reuniones en el que estaba dispuesta la mesa de honor con las autoridades y frente a ella el público asistente. El Doctor Ugaz y Joaquín ingresaron al salón, tomaron asiento y de inmediato el médico empezó a poner al día a su amigo:

-Como usted ha estado fuera muchos años, debe estar desactualizado: el señor del centro es el teniente alcalde Germán O. Gorbitz, que está a cargo de la Alcaldía; el de la derecha es el prefecto don Moisés Escurra y el de la izquierda el presidente de la Beneficencia Pública, el señor Francisco Cúneo Salazar, a cuyo lado se encuentra el médico titular, el doctor Armando Alva Díaz; las otras personas son foráneas.

Joaquín agradeció al doctor por la  información.

El alcalde se puso de pie y habló:

-Muy buenos días a todas las autoridades presentes y a los dignos visitantes que nos honran con su presencia. Los felicitamos por su voluntad manifiesta de ayudarnos en estas horas difíciles. El señor prefecto que preside la Junta Sanitaria Departamental me ha cedido gentilmente la palabra ya que el trabajo que desempeñamos es de equipo y tanto él como cualquier otro miembro de la Junta podría haberse dirigido a ustedes. El tema que nos reúne este día es estrictamente sanitario y quién mejor que los profesionales de la salud que se encuentran aquí para que lo expliquen con conocimiento de causa. En consecuencia, dejo en el uso de la palabra al señor Francisco Cúneo, Director de la Beneficencia:

-Gracias señor alcalde, esta Junta Sanitaria tiene sus funciones bien definidas y debemos tratar de cumplirlas lo mejor posible tomando las medidas preventivas que sean las más eficaces para impedir la invasión y propagación de epidemias. En esa tarea estamos y el médico titular es la persona que ha estado más cerca del problema y lo conoce mejor por lo que debemos escuchar con atención lo que nos pueda decir el doctor Alva Díaz:

-El nuevo reglamento de Médicos Titulares de 1915 estableció 29 obligaciones formales a las que tratamos de dar estricto cumplimiento. El 20 de noviembre del pasado año de 1920 diagnostiqué fiebre amarilla en un enfermo en Ferreñafe, pero recién el 23 de enero de este año se dio la alerta de la epidemia. En ese momento se produjo un levantamiento del pueblo, con ataques a los doctores y al personal que se encontraba allá; felizmente la oportuna y rápida intervención del señor Prefecto enviando tropas logró recuperar la calma, pero muchos de los soldados cayeron enfermos.

Afortunadamente no estamos solos, pues tenemos la suerte de contar con unos dignos visitantes que paso a presentar: Ellos son los médicos norteamericanos señores Henry Hanson  y Morris Seeley, enviados por la Fundación Rockefeller. A ellos hay que sumar nuestro compatriota, el doctor Manuel Jesús Quiroz, procedente de Piura, en seguimiento de la epidemia y que ha sido quien confirmó mi diagnóstico hace unos días. Invito al doctor Hanson a dar una explicación detallada del trabajo que viene realizando.

-Quiero presentarme; soy Henry Hanson MD, con 44 años, graduado en Johns Hopkins University, con experiencia en combatir ‘palodismo’ y ‘yellow fever’ en zona Canal Panamá, contraje la ‘fever’ en Piura y sobreviví de milagro. Ahora tengo,  encargo presidente Leguía, evitar que epidemia avance y pueda llegar Lima, más ahora que, julio esperan delegaciones extranjeras, celebraciones de independencia. Traigo experiencia Canal Panamá sobre aplicación medidas, control vector “Aedes aegypti”. Podríamos eliminar epidemia si eliminamos lugares cría mosquitos, proteger enfermos de mosquitos y destruirlos de casas donde hubieran casos de ‘yellow fever’.

Alcanzo señor Prefecto, resolución gobierno, donde, hago cargo todas actividades sanitarias, desde Callao hasta frontera norte. Espero colaboración absoluta. Espero también pronta llegada de otro médico de mi país, doctor Carter.

Señor Alcalde, permítame recomendarle como apoyo combatir epidemia, mejorar servicio  recolección destrucción basura.

-“Efectivamente”, respondió en el acto el señor Gorbitz: “Contamos con un mejor servicio de recojo de basura. Se adquirió hace unos años seis carretas con sus respectivos mulos y enseres y contamos en la actualidad con una buena cantidad de galones de Kreso, que están a su disposición cuando usted lo requiera.

El agua la suministra una empresa particular que la extrae de la acequia por bombas y la deposita en grandes tanques de fierro, siendo distribuida en pipas de más o menos cinco galones a siete centavos, en carretas o en un carrito que corre por la línea del tranvía.

El Honorable Concejo a mi cargo, viene preocupándose por mejorar la salud pública. Estamos exigiendo que los vecinos mantengan limpios sus corrales donde pernoctan en muchos casos las vacas, que por las tardes vemos regresar del campo. Es común la existencia de corrales y gallineros, lugares donde posiblemente viven ratas, pericotes, amén de muchos insectos como pulgas, piojos, piques, chinches que han llegado hasta las bancas de la Iglesia Matriz, sin dejar de mencionar las moscas, mosquitos, zancudos que no dejan dormir por las noches .

Les agradecemos señores médicos por haber venido a este laborioso pueblo de Chiclayo para ayudarnos a combatir la epidemia que aqueja a nuestros pueblos, habiéndose notificado algunos casos en haciendas como Cayaltí e incluso en Zaña.

Inesperadamente, el doctor Ugaz se puso de pie y pidió la palabra: “Señor Alcalde y demás miembros de la Junta Departamental Sanitaria, doctores; les habla un médico que no solo ha sido medico titular de Chiclayo, sino también presidente de la Beneficencia Pública y además alcalde de la ciudad. Por experiencia personal puedo decirles que esta fiebre es endémica en ciertas zonas del departamento debido a la existencia de ´cierta cantidad de calor´ que facilita la proliferación de mosquitos y porque en algunos barrios sucios y mal ventilados ´el viento no dispersa a los mosquitos´. Además hay que tener en cuenta el peligro que representa para el agravamiento de la epidemia el alcoholismo, la descomposición de los alimentos mal almacenados. Por todo ello, es importante ante esta fiebre mantener ´la moral´”.

En  ese momento ya se agolpaban muchos curiosos en la puerta de ingreso al salón; de entre los cuales salieron unos gritos: “Doctor, hay que cerrar la chichería de ‘Las Huevonas´”, lo que provocó la carcajada de la muchachada allí congregada.

El Prefecto Escurra levantando la voz ordenó a los guardias que cogiesen a aquel atrevido individuo. Al escuchar la orden, los apostados en la puerta desaparecieron como por arte de magia.

El doctor Ugaz refunfuñando salió del salón como queriendo ir tras el autor de tal osadía: “Si cojo a ese zanguango mequetrefe, se va acordar toda su vida”.

El señor prefecto retomó la palabra: “El tema de la fiebre amarilla es serio, no es una comedia como la escrita con ese nombre por el ecuatoriano Nicolás Augusto Gonzales”. Y cuando volvió la calma, la autoridad invocó a toda persona que deseara apoyar a acercarse al Hotel Royal al costado de la Iglesia Nueva que era donde por el momento estaban hospedados los ilustres visitantes.

(*) Coleccionista e investigador. 

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