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MONSEFÚ: CIEN AÑOS DE TRADICIÓN DEL CRISTO POBRE

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1147

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  • La familia Llontop Salazar ha forjado la adoración al ‘Cristo de los Desvalidos’.

 

Monsefú es tierra de tradiciones y una de ellas es la celebración que se hace al Cristo Pobre el primer domingo de enero, desde hace 100 años, gracias a la familia Llontop Salazar.

 

Pero, ¿quién es Cristo Pobre? La historia inició en 1669 en la ciudad de Lima, cuando Fray José de Figueroa, religioso del Gran Convento de San Agustín, encontró a un hombre lleno de heridas lamentándose en un muladar.

El fray, que tenía el hábito de ayudar a los más necesitados, cargó al hombre sobre sus hombros y lo llevó al convento para auxiliarlo. Sin embargo, al llegar se dio con la sorpresa de que este se encontraba completamente limpio y solo conservaba heridas en sus manos y pies: era Cristo.

Inmediatamente el religioso escuchó: “Tú eres mi refugio en mi gran tribulación, tal es lo que padecen los pobres incurables, que son los más vivos representantes de mis dolores en este mundo”. Después de esas palabras el hombre desapareció.

José de Figueroa quedó estático de amor y resuelto a poner en práctica el mandato del señor. Así, además de fundar el Refugio de los Incurables, mandó a hacer una estatua de Cristo con la mirada triste y con postura afligida, tal y como se le presentó aquella vez. Fue titulado como Cristo Pobre.

 

TRADICIÓN FAMILIAR

Desde entonces la imagen ha tenido múltiples réplicas. Una de ellas tuvo como destino a la familia Llontop Salazar, originarios de Monsefú, quienes, llenos del característico fervor religioso de los habitantes de ese distrito, empezaron a reunirse los primeros días de enero para rendirle culto.

La familia compartía esta festividad con sus amigos y así poco a poco se fue extendiendo hasta integrar a la mayoría de personas del distrito.

Después de un tiempo, uno de los familiares recibió un terreno como herencia, construyó un local y lo donó para que la celebración se desarrollará en un lugar más amplio. De esa forma, se fue consolidando la festividad y estableció como fecha el primer domingo de enero y el Día de Reyes.

 

HERMANDAD RELIGIOSA DE CRISTO POBRE

Así, los Llontop Salazar formaron la Hermandad Religiosa de Cristo Pobre y se distribuyen los momentos del culto. Unos se encargan del almuerzo y la cena, otros de la misa y otros de la romería. Esta última se realiza en el local y luego la imagen se traslada en procesión por toda la ciudad, acompañada de una banda de músicos hasta el cementerio del distrito, donde hay una especie de mausoleo en el que los mayordomos descansan.

Esos dos días, organizados con cuatro meses de anticipación, están llenos de adoración y sirven para que todos los devotos afirmen su fe. Una vez culminados la imagen descansa en la casa de Manuela Llontop Salazar, una de las integrantes de la familia, hasta el próximo año.

 

De ese modo, esta tradición de más de 100 años se ha visto reforzada por milagros concedidos a la familia y a los demás habitantes de Monsefú, pues siempre que alguien caía enfermo, sin dudarlo acudían a Cristo Pobre y en él encontraban refugio.

En consecuencia, la festividad, además de ser ejemplo de fe, es símbolo de unidad familiar, pues todos los Llontop Salazar están comprometidos con seguir la tradición. Por eso formaron la Hermandad Religiosa de Cristo Pobre, que elige su mayordomía cada dos años. Actualmente, la encargada es María Lidia Llontop Salazar, posteriormente pasará a sus hijos y así sucesivamente.

Todo ese empeño y el amor hacia Cristo Pobre se ve reflejado en el aumento de los devotos cada año. La celebración ha llegado a congregar a más de 200 personas tanto de Monsefú como de otras partes del Perú.

Así, lo que comenzó como una tradición familiar hoy es la tradición de todo un distrito.

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