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ARMIN BÜLLOW MÖBIS: TRECE AÑOS DE ENTREGA Y AMOR POR LAMBAYEQUE

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 946

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Nadie es profeta en su propia tierra, y esto lo tenía muy en claro Armin Bülow Möbis, quien alimentado por su espíritu aventurero y caritativo llegó al Perú para quedarse. Luego de 13 años de labor como Cónsul Honorario de la República Federal de Alemania, el filántropo berlinés culmina un período cargado de obras sociales y numerosos reconocimientos, los cuales recuerda con emoción.

 

Luego de culminar sus estudios de ingeniería civil en 1963, Armin Bülow ingresó a la compañía Saltzgitter, única en Alemania que desarrollaba proyectos en el extranjero, pues en aquel entonces la nación se encontraba en un proceso de reconstrucción, requiriendo la totalidad de su mano de obra.

 

“Casi todas las ciudades fueron destrozadas en un 80 %, pero mi afán siempre fue trabajar en el extranjero y es por esta razón es que aplico a Salztgitter. Me enviaron a Tailandia para construir una represa y de esta manera fui ganando experiencia en este tipo de edificaciones”, señala.

 

Luego fue de una corta estadía en el continente asiático fue enviado a Surinam, siendo este el primer país latinoamericano que visitaría. “Me dijeron que al encontrarme ya en territorio sudamericano me enviarían a Perú para el desarrollo del Reservorio Tinajones. Estuve tres años (1965 – 1968) viviendo en el campamento Mal Paso, con casas edificadas de material noble para los ingenieros tanto locales como extranjeros”, cuenta Bülow Möbis.

 

INICIO COMO CÓNSUL

Culminó sus labores como gerente general de la compañía en Lima, habiendo ejecutado proyectos como la construcción del túnel Conchano (Cajamarca), la represa Chira – Piura, el Proyecto Especial Jequetepeque – Zaña, y la represa de Gallito Ciego, siendo esta última la más alta de Latinoamérica.

 

“Hemos desarrollado aproximadamente cien proyectos, desde Puno hasta Tumbes, en zonas de la selva como Yurimaguas, Iquitos y un sinfín de lugares”, describe Armin Bülow.

 

Una vez llegada la hora de su jubilación (en el 2002), Alemania lo invitó a ser cónsul honorario en La Libertad, debido a que el representante de entonces cesaba sus actividades. Viendo que en Chiclayo había formado un hogar junto a su esposa, Elvira Tong Asenjo, decide ejercer su jurisdicción sobre La Libertad, Cajamarca, San Martín y Amazonas desde Lambayeque.

 

Según las leyes, a los funcionarios consulares de carrera u honorarios les incumbe colaborar en la cooperación entre la República Federal de Alemania y el Perú, concretamente en las relaciones económicas exteriores y de la política de desarrollo del transporte, la cultura y la administración de justicia.

 

Asimismo, Armin Bülow debía de aconsejar y asistir a los alemanes y personas jurídicas nacionales según su aprehensión discrecional a lo largo de su deber. A ello se le debe de agregar las tareas consulares como la tramitación de visas y la legalización de firmas.

 

Con la ayuda de su gran amigo Guillermo Baca Aguinaga, quien le otorgó un espacio dentro de la Casa Comunal de la Juventud, el cónsul honorario iniciaba sus labores en la primera oficina ubicada en la calle José Leonardo Ortiz, donde aún se puede encontrar escrito su nombre en la puerta. “Decidí desarrollar mis actividades a tiempo completo, todos los días, de lunes a viernes”, sentencia Armin Bülow.

 

SUS PROYECTOS

Es así como inicia la ejecución de proyectos en la región. “La actividad más grande que he desarrollado es el desayuno a 85 niños en Monsefú, idea que surge de mi esposa en el 2005 y que hasta ahora continuamos”, indica.

 

Los niños son elegidos en base a sus necesidades y provienen de lugares muy remotos, recibiendo un desayuno basado en pan, huevo y leche. Armin Bülow considera que nada de esto sería posible de no ser por su esposa, pues fue ella quien generó uno de los momentos más anecdóticos en el desarrollo de esta idea. “Había viajado junto a Elvira a Alemania a una reunión con mis compañeros de clase. Un compañero que vive en Hamburgo decidió ser nuestro anfitrión y nos mostró la ciudad, culminando el día con una cena”, cuenta Armin Bülow.

 

Expresa que finalizada la sobremesa su compañero de clases agarró una cajita y pidió a cada uno de los miembros pagar un porcentaje del gasto total que había tenido para la realización de esta actividad.

 

“Me quedé sorprendido al igual que mis otros compañeros de clases, soy una persona generosa y de haber sido yo el anfitrión no les hubiera cobrado. Sin embargo, no sabía lo que estaba por suceder”, narra.

 

Cuando todos había terminado con la cajita, el anfitrión se dirigió hacia la mesa comentando que su esposa había conversado con la del señor Bülow y que ella le contó sobre los niños en Monsefú, por lo que el aporte de cada uno de los asistentes a la cena sería entregado para el beneficio del comedor del distrito.

 

“Me sentí muy agradecido, iba a expresarme ante todos cuando el mandamás de nuestra promoción (quien por cierto había laborado en el ejército), se paró y me mandó a callar. Otra vez sorprendido, escuché como decía a mis compañeros de que si habían sido capaces de entregar 20 euros sin conocer la causa real, era hora de una segunda vuelta para la cajita”, comenta entre risas.

 

Es así como se volvió una tradición que los compañeros de aula del señor Armin donasen una suma de dinero para el desarrollo de las actividades en el comedor. “Llega la cajita con sobres de cada uno de mis amigos de Alemania donde depositan un poco de dinero para ayudarnos”, agrega.

 

Además de ello, reconoce el esfuerzo por parte de la alcaldesa de Monsefú de aquel entonces, Rita Ayasta Giles, por conseguir el establecimiento donde día a día se entrega desayuno a los 85 niños.

 

De la misma forma, han entregado útiles escolares para el inicio de clases, tanto en Monsefú como en diferentes distritos, pues consideran que luego de la salud de los niños viene su educación.

 

Otra de las anécdotas que el cónsul honorario recuerda con alegría es la de Norbil Sánchez, un joven que perdió el funcionamiento de sus piernas tras recibir unos balazos cuando le asaltaron para robarle su mototaxi. “Buscamos al doctor de la posta médica más cercana y lo llevamos para que observe al muchacho. Cuando le preguntamos qué podíamos hacer, cuáles eran los medicamentos requeridos, él nos recomendó comprar un ataúd, pues no le daba más de dos meses. Esto sucedió en el 2005 y hasta el día de hoy sigue vivo y sale adelante en la vida”, señala con una gran sonrisa en el rostro.

 

Cuenta que gracias a sus conocidos consiguió que el doctor Luis Longa desarrolle la operación salvadora de Norbil. “Una vez que el doctor se encargó de retirar toda la carne muerta de las piernas del muchacho, le entregamos una silla de ruedas única en el Perú (funciona gracias al uso de dos palancas para las manos), y le dimos un pequeño capital para que empiece su negocio. Aquí fue muy importante la perseverancia del muchacho y sus ganas de seguir adelante, al punto que logró comprarse una mototaxi adecuada a sus condiciones, con la que actualmente sale a manejar”, comenta Bülow Möbis.

 

El espíritu altruista del noble ingeniero alemán no quedó ahí, y es que con ayuda de la médica alemana Urike Lamlé ha conseguido hasta la fecha la realización de 150 operaciones para erradicar el labio leporino en niños de la región. En esta actividad se destaca también la participación de la fundación Oliver Twist para niños huérfanos.

 

Han pasado 13 años desde que asumió el cargo y ahora reconoce que es momento de dejar la posta a alguien más; sin embargo, esto no le impedirá a Armin Bülow seguir desarrollando sus actividades filantrópicas para con la comunidad lambayecana.

 

“Todo lo que hice ha sido por mi cuenta, sin ninguna remuneración por parte de la embajada o del Estado. He ido más allá de lo que se me ha pedido”, señala.

 

APOYANDO LA CULTURA

El apoyo de quien fue condecorado como Huésped Ilustre de la Ciudad de Chiclayo no tiene límites y se expande al ámbito cultural, viéndose atraído especialmente por una de las danzas más características del norte peruano. “Junto a mi esposa hemos ayudado a muchos niños y jóvenes a que participen en los diferentes concursos y certámenes de marinera. Hemos llegado hasta Trujillo para la competencia nacional, donde nuestros niños han sido reconocidos por la calidad de sus danzas”, indica Bülow Möbis.

 

La lista se encuentra cargada de presentaciones artísticas por parte de reconocidos músicos a nivel mundial, e inclusive la colaboración en la construcción del laboratorio del Museo Brüning de Lambayeque junto al arqueólogo Carlos Wester La Torre, quien actualmente dirige la institución. “Fueron diez mil dólares los que se requirieron, yo aporté con la tercera parte de los fondos y las otras dos se dividieron entre el Banco de Desarrollo de Alemania – KFW, y otro de los cónsules que hay aquí en el país”, cuenta.

 

Sin embargo, uno de los mayores aportes hacia la cultura lambayecana y que no ha sido reconocido en su totalidad guarda estrecha relación con el descubrimiento del Señor de Sipán.

Se encontraba de visita en Chiclayo cuando el entonces alcalde le comentó que habían encontrado al Tutankamón de América del Sur, haciendo referencia a tumba intacta encontrada por el arqueólogo Walter Alva Alva en Huaca Rajada, Sipán, en 1987.

 

“Me invitaron a visitar la zona donde encontraron las tumbas y pude ver al Señor de Sipán recién salido de la tierra, fue ahí cuando me di cuenta de la grandeza del hallazgo. Walter Alva nos dijo que el gran problema eran los huaqueros, quienes se acercaban e intentaban robar las piezas encontradas aprovechando la oscuridad de la noche”, describe Armin Bülow, quien hoy suma 78 años de edad.

 

A ello se le agregaba el temor para realizar las guardias debido a que eran tiempos del terrorismo, por lo que decidió donar a la investigación un generador de energía para mantener iluminado al campamento donde se resguardaba la tumba del Señor de Sipán. Es por esta razón que luego de 15 años (2002), el Museo Tumbas Reales de Sipán reconoció el aporte realizado por el cónsul honorario al patrimonio cultural de Lambayeque y del país.

 

La lista de condecoraciones recibidas es extensa, destacándose entre ellas la Medalla de la Ciudad de Chiclayo, la Máxima Condecoración ‘Señor de Sipán’ del Gobierno Regional de Lambayeque, la Llave de la Ciudad de Chiclayo (reconociéndolo como Huésped Ilustre) y la Orden de la Cruz al Mérito, siendo esta última el mayor honor conferido por parte del Presidente de la República Federal de Alemania por sus actividades caritativas a favor de los más necesitados en Perú y el fomento de la amistad peruano – alemana.

 

Bülow Möbis cesa sus actividades como cónsul honorario, pero espera seguir realizando labores de proyección social con ayuda de su esposa, hijos y amigos; pues su espíritu generoso y caritativo se mantiene firme, brindándolo con energía y amor hacia el prójimo.

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