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REPRESENTANTE DEL FESTEJO: IVONNE REAÑO: LA VALENTINA DE ORO

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1175

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  • Ivonne Reaño Gallardo ha sido coronada como “Valentina de Oro” en el 2017 y el 2018.
  • A sus 22 años, Ivonne Reaño es jurado de las más importantes competiciones de festejo.

 

Natural de Bagua Grande, Ivonne Berenice Reaño Gallardo llegó al año de edad a Zaña, donde está la casa de sus abuelos. Rápidamente sus raíces afroperuanas la inclinaron por el arte y con apenas cuatro años empezó a recitar décimas y balar festejo. Si bien ha bailado marinera, tondero y saya, fue el festejo la danza a la que decidió dedicarse profesionalmente a los 15 años.

 

“Todo el tiempo mi mamá ha intervenido en mi desarrollo artístico. Me motivaba a participar de las actuaciones del colegio y me decía que no tenía solo que bailar, sino ser una artista completa. Ha estado pendiente de todas mis participaciones. Me ayuda con la vestimenta, con mi presentación en general. Es casi como una asesora. Hasta hoy está al tanto de que tenga mis implementos, las argollas, la falda bien acomodada, todos esos detalles en los que una mamá se fija”, cuenta.

 

Inicios

Ivonne Reaño, quien tiene 22 años y es comunicadora de profesión, cuenta que a los 15 decidió que quería dedicarse profesionalmente al festejo, por lo cual le pidió a su mamá que la matriculase en las clases que desarrollaba la Casa de la Cultura, hoy Dirección Desconcentrada de Cultura. Allí conoció a Eduardo Carrillo Villena, quien fue uno de los tres profesores que la formó en cuanto a técnica y estilo.

“En mi vida he tenido a tres profesores que me han enseñado la técnica y el estilo del festejo. El festejo no es solo seguir pasos, sino que cada bailarina debe diferenciarse por su estilo. Ese es el valor agregado en sus presentaciones”, manifiesta.

Al año siguiente, su profesor Eduardo Carrillo la invitó a formar parte del elenco de baile de la agrupación Lundú, con la cual perfeccionó su técnica. Allí permaneció hasta los 18 años.

“Estar en Lundú fue una de las mejores experiencias que he tenido. Allí aprendí toda la parte técnica, la fuerza y los pasos. Hasta ahora recuerdo coreografías completas. Puedo decir que Lundú fue mi alma máter, la que me formó en el festejo. Aún hoy participo con ellos de algunas actividades especiales a las que me llaman”, relata.  

 

Valentina de oro

Tras su estancia en Lundú, Ivonne Reaño decidió trabajar en ella misma como bailarina profesional y participó de los concursos “Valentina de Oro” organizado por la institución cultural Estirpe Mochica. Esta competición está dirigida para las bailarinas que se desempeñan en el rubro de festejo libre, es decir, al margen de una agrupación musical.

Así, Ivonne Reaño fue coronada como “Valentina de Oro” en el 2017 y el 2018. Posteriormente, ha participado de estas competencias en calidad de jurado.

“Las “Valentinas de Oro” son como las reinas del festejo. Esta competencia se disputa en diferentes categorías, desde infantes hasta adultos. Es una distinción que te llevas siempre, la gente del sector te conocerá siempre como Valentina del 2017, del 2018, según el año que hayas ganado”, explica.

 

Marca personal

Actualmente, Ivonne Reaño está enfocada en fortalecer su marca personal de música afroperuana “Ivonne Berenice”, con la cual se presenta a las diferentes competiciones y actividades sociales a las que la llaman. Apunta que el valor agregado que ofrece en sus presentaciones es que llega acompañada de dos percusionistas, uno que toca el cajón y otro el bongó.

“Siempre que Ivonne va a un show lleva algo. No va solo a bailar, sino a hacer todo un espectáculo. Me gusta que las personas participen, que pierdan la vergüenza a bailar. Me gusta que, más que saber, las personas sientan la música y a partir de ello la bailen como les nazca”, enfatiza.

Además, cuenta que ingresó a una academia en la que aprendió también a bailar salsa y bachata, con lo cual su busca expandir su oferta musical. Según explica, el festejo le permite tener versatilidad para dominar otros géneros. A largo plazo, su sueño es tener una academia completa con la cual se puedan hacer fusiones de ritmos y géneros.

Refiere que, a causa de la pandemia, dejó de tener presentaciones, pero ahora está enfocada en la docencia, principalmente con niñas, a quienes les brinda clases virtuales.

“Siempre cuando me buscan para que enseñe me dicen que me diferencia el trato que tengo, que se nota que me gusta bailar y creo que ese es el punto de partida que debe tener toda bailarina. Que se le note realmente que ama bailar para que la otra persona también sienta la misma pasión”, resaltó.

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