Semanario Expresión up

VEINTICUATRO Aí‘OS DESPUÉS

Escrito Rosa Amelia Chambergo Montejo
Edición N° 1025

Siempre supe que la perseverancia me haría continuar en esta carrera de larga data. Sin embargo, con el tiempo comprendí que no era solo una carrera, sino varias y cada una de ellas  me fue apasionando, enamorando y por sus resultados fui amando más y más a Expresión, semanario del que soy directora hace 24 años, desde su fundación.

 

Poco a poco fuimos ganando respeto, credibilidad y la apuesta de la comunidad por nuestro hebdomadario. Primero fue la edición 100, luego la 200, la 250, la 300, la 350, la 400, la 500… el tempo fue transcurriendo hasta que llegamos a la edición 1000. Hoy que estamos en  circulación escribo lo que significa la edición  1025, que es la que nos permite recordar el vigésimo cuarto aniversario de circulación regional.

 

Nuestra vigencia es posible gracias a los asiduos lectores, suscriptores y anunciadores, su acompañamiento nos ha fortalecido y comprometido a permanecer de pie como el semanario líder de Lambayeque.

 

He recorrido el archivo periodístico con nostalgia, tristeza, alegría y orgullo por las 1025 ediciones que a lo largo de 24 años hemos entregado a Lambayeque y diferentes regiones de nuestro país, ediciones logradas con buen número de páginas y que me han motivado a preguntar cómo lo hicimos.

 

Inmediatamente me he dado respuesta, he tenido el privilegio de trabajar con un grupo humano inteligente, emprendedor, ético, que entendió mi filosofía, que se puso la camiseta, que me acompañó y me acompaña desarrollando esta labor periodística con diversos informes que han servido en investigaciones fiscales y judiciales, y para llamar la atención de los políticos de diversos quinquenios, pero además para destacar lo bueno que pasa en nuestro departamento, poniendo los ojos donde se genera esperanza y optimismo, abriendo nuestras páginas a los emprendedores, a los exitosos, a los artistas e intelectuales. Orgullo me da decir que en 24 años hemos hecho lo que otros medios se han negado a hacer.

 

Tal como sucede ahora, durante este tiempo hemos estado acompañados de los  escritos de distinguidos articulistas, quienes prestigian con su pluma nuestras páginas, sentando posiciones firmes sobre diversos temas que conciernen al desarrollo de Lambayeque y el país.

En esta edición, al igual como lo hicimos en nuestro primer número, sentamos una posición clara frente a una obra de trascendental importancia para Lambayeque, cuya realización cambiará nuestro rostro y para la cual debemos estar preparados desde el nivel técnico, profesional y político. Esta obra demanda que nuestras autoridades y cada uno de nosotros los ciudadanos nos pongamos de pie. Me refiero al Terminal Portuario, la megaobra que espera más de 40 años y que recién hace tres años tiene partida de nacimiento para buscar su financiamiento.

 

¿El Terminal Portuario de Lambayeque es posible? Sí, es viable en la medida que las autoridades, que nuestros representantes institucionales y que los ciudadanos en general comprendamos qué es esta obra, para qué sirve, en qué nos beneficiará y cómo a través de la inversión privada puede hacerse realidad. En Expresión abrazamos el deseo de que este sueño se haga realidad en el más breve plazo.

 

Los ojos de los ciudadanos lambayecanos, de los que tenemos la capacidad del discernimiento, deben estar puestos en la correcta aplicación del desarrollo educativo, que significa monitorear la aplicación de los planes, de conocer resultados y el avance en comprensión lectora y razonamiento matemático. No olvidemos que en los últimos años nuestros logros han sido mínimos y entonces ello influye en la formación de las próximas generaciones.

 

Tampoco creamos que la escuela privada tiene mejores resultados que la escuela pública. La Evaluación Censal de Estudiantes – ECE, que ejecuta el Ministerio de Educación, año a año nos pone sobre la mesa una cruda realidad, que los colegios privados tienen rendimientos mínimos. Por ejemplo, el 51.8 % de los alumnos de segundo grado de primaria de las escuelas públicas de la zona urbana tiene un nivel satisfactorio en comprensión lectora, mientras que en las escuelas privadas el porcentaje llega al 51.3.

 

Lambayeque es un departamento con un analfabetismo de 7 %, cifra que debería reducirse al 2021 y para ello se necesitan objetivos claros desde la Gerencia Regional de Educación. Se trata de vencer a una de los problemas sociales que generar mayor inequidad y atraso, y que se focaliza en nuestra población rural.

 

Por otro lado, en los próximos meses empezaremos a escuchar, ver y leer las propuestas de quienes aspiran a convertirse en próximas autoridades locales y regionales. Seguramente habrá rostros, dichos y promesas de todos los colores, por ello desde aquí quiero llamar a todos los lambayecanos a ejercer una ciudadanía responsable, a no permitir que quienes siempre han vivido de la política, lucrado con ella, valiéndose de la ignorancia de la gente, robándole al Estado, en particular a los más pobres de Lambayeque, se hagan del poder. No les permitamos seguir en política, que es sinónimo de servicio, de entrega, de honestidad y transparencia.

 

Llegar a los 24 años con Expresión genera hondas satisfacciones y también, como es lógico, un compromiso real para seguir diferenciando nuestra práctica periodística. No ha sido sencillo llegar a este momento y tampoco será fácil continuar en este camino, más si nos nace la obligación de responder con mayor firmeza, prontitud y profundidad a las necesidades informativas de quienes nos siguen.

 

Ahora tenemos como gran aliada de nuestro trabajo a la tecnología, lo que no ha significado caer en el error de limitarnos a ellas para no contrastar las fuentes ni buscar mayor información donde muchas veces ciertos intereses la ocultan. Desde este espacio, agradezco no solo a quienes nos leen en la edición impresa, sino también a quienes nos siguen a través de nuestra página web www.semanarioexpresion.com, nuestra cuenta en Facebook, Twitter y el canal de Youtube.

 

Empecé este editorial haciendo mención a las carreras, pues ahora empezamos la carrera rumbo a nuestro primer cuarto de siglo, confiados en que seguiremos siendo, como hasta hoy, la expresión de Lambayeque. 

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