Semanario Expresión up

PAPÁ RAIMUNDO CHAMBERGO: ME DEJASTE UNA HERENCIA INCALCULABLE: MI EDUCACIÓN

Escrito Rosa Amelia Chambergo Montejo
Edición N° 1117

Por el amor que hoy siento por mis hijos Jorge Manuel y Angie Massiel descubro cuán grande debe haber sido el que mi padre Raimundo Gaspar Chambergo Montalvo sintió a su manera por mí, y que tal vez  no supe comprender ni valorar en su momento.

Sin embargo, le di muchas satisfacciones como su primogénita, pues alcancé, bajo su bendición, a realizar muchos anhelos de los que él disfrutó y se sintió orgulloso.

Hicimos chispa, cómo no, mi rebeldía de los años adolescentes y mi anhelo de libertad de mi juventud lo crisparon más de una oportunidad. Los dos capricornianos chocamos más de una vez, muy recto y correcto criado a la antigua y repitió no solo conmigo sino con todos sus hijos la enseñanza de antaño, aquella que cuando me hablaba tenía que agachar la mirada, escucharlo sin refutarlo, y responderle a la pregunta ¿usted entendió?, sí papá, entendí.  

Lo recuerdo siempre inculcándome la lectura, desde muy niña me hizo leer los titulares de los diarios La Prensa, Comercio, Última Hora, Expreso, creo que a los cinco años ya lo hacía correctamente. Fue mi primer maestro en enseñarme las matemáticas, para él era imperdonable regresar del colegio e ingresar a nuestra casa sin saludar en voz alta, pobre de mí cuando alguna vez lo olvidé, tuve que dar vuelta a la manzana de mi casa, volver a tocar la puerta como si recién regresara de clases y saludar uno a uno en la familia.

Pero no bastaba con eso, sino que debía siempre regresar con los zapatos bien lustrados, el pelo bien recogido y a informarle las tareas del día.

A él le agradezco hoy en día la disciplina que aplicó en mi persona, le agradezco el negarme a salir cuando yo quería, a pedirle permiso con anticipación, a hacer de mí la persona responsable que logré ser desde la época estudiantil hasta el trabajo que cumplí desde mi mayoría de edad.

Mi padre solía venir a mi oficina a contarme sus sueños o llamarme por teléfono para preguntarme cómo nos iba en la empresa, se preocupaba cuando veía los titulares enfáticos de políticos o casos que solíamos trabajar en el semanario. “Hijita cuidado te vayan a denunciar, ese hombre tiene mucho poder”, solía decirme. Fue uno de nuestros principales canillitas, lo digo con orgullo tenía una legión de lectores a los que semanalmente llevaba Expresión.

Mi padre fue un hombre de muchas creencias. Cuando el moscón rodeaba su cabeza tenía la convicción que recibiría dinero, que le iría bien y cuando en su sueño asomaba los peces o el agua limpia para él era señal de abundancia en la familia, pero si asomaba a la casa un grillo significaba -según su opinión- un mal presagio.

Él fue un humilde carpintero, de sus obras de arte guardo aún en mi casa algunos de sus trabajos. Hoy que ya no está, partió a la eternidad hace siete años, la mejor manera de agradecerle, creo que debe ser amando mis hijos, que son sus nietos y a mis nietos que son sus bisnietos a los que seguramente le habría gustado conocer, debo gozar de ellos, quererlos, amarlos, igual o más de lo que él me quiso a mí.

En esta fecha especial he querido escribir como testimonio la falta que nos hace mi padre Raimundo a mis hermanos, madre y a mi familia. Papá, que hermosa palabra de cuatro letras, expresión dulce y acogedora que como hija este domingo 16 de junio debía pronunciar a quien me dio la vida.  Mi padre fue carpintero como José, modelo de papá, fiel y prudente, quien custodiaba a su hijo Jesús y a su esposa María.

Hoy en día todos los padres e hijos deberíamos leer y seguir el ejemplo de la familia de Jesús. Me preocupa que cada día vemos más y más padres desplazados por la violencia, que abandonan a sus familias, que dejan a su suerte a sus hijos, que no piensan en su educación, alimento y sostenimiento. Para mi padre la familia fue siempre lo primero en su vida.

Sirva esta fecha para exhortar al Estado a  buscar la forma de hacer más fuertes a las familias, trabajar porque haya menos pobreza y más oportunidad para que tengamos padres responsables que velen por sus hijos dándoles educación y protección.

Mi padre siempre quiso para sus hijos lo mejor, e incluso su mayor anhelo era que seamos mejor que él. Quería que seamos hijos sabios y libres, me dijo y nos dijo a todos que la educación siempre sería la llave que nos llevaría al éxito y así ha sido. Hoy reafirmo que la educación que pudo darme es la mejor herencia que me heredó.

Físicamente mi papá no estará este día del Padre con todos los que fuimos su familia, pero espiritualmente siempre permanecerá en nuestros corazones.

El mejor homenaje a mi padre es reconocer que la crianza que me dio en valores me ha servido a lo largo de mi vida y la de mis hermanos. Oro por él día a día y aunque no lo crean siento que me acompaña, que me guía, que ríe, que se alegra con nuestros logros y que se preocupa cuando algo no está bien.

Daría todo lo que tengo porque él estuviera con nosotros sus hijos, sus nietos y sus bisnietos, su esposa y su familia, pero los designios de Dios son los que tenemos que aceptar. Por ello, a quienes tienen a su papá a su lado, gocen de él. No hay papá malo, hay papá equivocado al que hay que perdonar cuando se equivoca, los hijos no somos nadie para juzgarlos.  

En este día del Padre pregunten como hijos que son: ¿Amo a mi padre? ¿Soy agradecido o agradecida con él, lo visito, lo atiendo cuando está enfermo, lo socorro en sus necesidades?, no olviden que un buen hijo será siempre una persona bendecida de Dios.

Como hija agradecida en este recuerdo he escrito mi testimonio a mi padre Raimundo Gaspar Chambergo Montalvo a quien respeté, amé y brindé lo mejor que tuve, porque siempre diré que a nuestros padres todo en vida.  Un beso hasta al cielo querido papá, hoy gozas en la casa eterna con tus padres Rosa Cecilia y Rufino. Feliz día papás de Lambayeque, el Perú y el mundo.

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