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JACQUELINE AYASTA CAICEDO: “A LOS ARTESANOS NOS FALTAN ESPACIOS PARA EXPONER NUESTROS TRABAJOS”

Escribe: Semanario ExpresiĂłn
Edición N° 1107

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  • Representante de los artesanos resalta los tejidos hechos de fibra vegetal.

 

La representante de los artesanos lambayecanos ante el Consejo Nacional de Fomento Artesanal – CONAFAR, Jacqueline Ayasta Caicedo, critica a la Municipalidad Provincial de Chiclayo por los pocos espacios públicos que le brinda a las tejedoras de los diferentes distritos para que puedan exponer su arte.

 

“Nos faltan espacios para exponer nuestro arte. Siempre pedimos lugares para que el público pueda apreciar nuestros productos que representan la tradición e identidad lambayecana hecha a mano”, sostiene Ayasta Caicedo.

La artesana natural de Monsefú manifiesta que en Lambayeque hay aproximadamente 500 artesanos reunidos en asociaciones y talleres independientes, quienes elaboran productos hechos a base de tejido de fibra vegetal como el junco, la paja palma macora y el algodón nativo, los cuales muchas veces se quedan en el mostrador ante la falta de espacios para exhibirlos y venderlos.

 

ESPACIOS FERIALES

Indica que uno de los grandes problemas para la exposición de su arte es que las gestiones municipales suelen dejar ya programadas ferias de distinta índole, imposibilitándoles a ellos la oportunidad de participar, tal como ocurrió con la gestión del exalcalde David Cornejo Chinguel.

“Las anteriores gestiones ya dejan todo arreglado. Cuando nosotros hemos ido a la municipalidad ya tenían toda una relación de comerciantes que iban a ocupar los espacios públicos en ferias. Yo creo que todos tenemos derecho a trabajar, pero démosle la oportunidad al artesano que vive de su trabajo”, asevera.

Además, comenta que muchas veces se sienten relegados porque se les da prioridad a comerciantes que llegan de Lima, Trujillo o Piura, antes que a los artesanos lambayecanos. “Todos tenemos el derecho de llevar algo a nuestro hogar, pero creo que primero debe ser el dueño de casa y luego el visitante”, exhorta.

Otro problema que resalta es la concurrencia de dos ferias en una misma fecha y hora como suele ocurrir en la Plazuela Elías Aguirre y la explanada del Centro Cívico. Señala que si hay una feria de libros, juguetes u otros productos a la par de una feria artesanal, se genera una suerte de competencia que no les permite vender como quisieran.

“Nosotros de por sí ya somos bastantes artesanos y no alcanzamos en un solo espacio, pero si tuviésemos una participación simultánea entre la explanada y la plazuela, otra sería la historia”, sostiene.

Añade que como artesanos no piden nada gratis, pues cumplen con hacer los pagos correspondientes que la municipalidad solicita por cederles el espacio para las ferias, los mismos que se divide entre los participantes de la feria.

“Lo que hacemos es rotarnos para tener la oportunidad de participar todos los artesanos en las ferias y entre todos cubrimos los gastos, porque como representantes ante el CONAFAR no tenemos un presupuesto asignado”, refiere.

 

CAPACITACIONES

Por otro lado, Ayasta Caicedo comenta que el gremio de los artesanos recibe desde hace algunos años apoyo más sólido por parte de instituciones como el Centro de Innovación Tecnológica Turístico Artesanal – CITE Sipán y la Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo – GERCETUR Lambayeque.

Manifiesta que reciben periódicamente talleres de innovación, ya que si bien es cierto cuidan lo tradicional, también se esmeran en que sus productos vayan acorde a las tendencias de estación.

“Estos talleres nos sirven para mejorar y entregar al cliente un buen producto que luego sea exportable”, menciona.

Asimismo, explica que los tejidos que hacen los artesanos lambayecanos con fibra vegetal, particularmente con algodón nativo, tienen una mayor calidad por su teñido natural, lo cual constituye a este insumo como “el oro lambayecano”.

 

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