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SEPTIEMBRE SANJOSEFINO: Escrito está en mi alma

Escribe: Eloy Seclén Neyra (*)
Edición N° 1270

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El Colegio Nacional de San José cumple 163 años. Sus estudiantes, los de ayer, hoy y siempre, celebran alrededor de un sentido de pertenencia que los años fortalecen. ¿Qué significa ser sanjosefino? Buscamos la respuesta con uno de sus más queridos maestros, don Oswaldo Sánchez Antón.

Para entrevistar al maestro apliqué una de las reglas elementales de los trabajos escolares: todas las preguntas específicas deben formar la respuesta a una gran pregunta general. Nació en Ferreñafe, tierra de la que se alejó para forjar un futuro en la Universidad de Trujillo. Ahí financiaba sus lecturas, teóricas y literarias, trabajando en una imprenta. Eran tiempos donde una llamada a larga distancia de verdad era un lujo. Para su padre, sin embargo, fue la inversión de su vida. Lo llamó para contarle que por fin habían abierto un instituto pedagógico para toda la ciudad.

Reconocer una oportunidad en la vida es como encontrar la verdad, la fe, la grandeza.

El profesor Oswaldo Sánchez Antón no solo obtuvo un título profesional para ejercer la enseñanza de la literatura sino que empezó rápidamente un camino propio, que finalmente eso es aprender. Luego de tres años en la Gran Unidad Escolar San Ramón de Chulucanas, colaboró activamente en la difusión de contenidos educativos a través de la radio. Hasta que por fin llegó al Coloso del Norte. El mismo colegio que formó a héroes como Elías Aguire o José Abelardo Quiñones, a sabios como Federico Villarreal o Nicolás La Torre. Iba a enseñar Literatura en las aulas que conoció el poeta Eufemio Lora y Lora, orgullo de las letras chiclayanas. Era el verano de 1978.

“La vida de todo maestro es una novela. Yo siempre les decía a los alumnos que la ortografía es el termómetro que mide el nivel cultural de la persona, que mientras más lean, nunca iban a salir desaprobados”, nos cuenta don Oswaldo, como quien revela la respuesta a una pregunta difícil. La lectura siempre como ese desafío que solo termina en el entendimiento propio. En el proceso crítico de captar un argumento no para repetirlo, sino para cuestionarlo, contextualizarlo, matizarlo, ampliarlo. O si se es sanjosefino, todos los verbos a la vez.

“En mi época no existían las obras resumidas, ¡leían obras completas! Me da orgullo porque yo les exigía que lean ¡y leían! No te miento”, nos cuenta, recordando cómo los jóvenes estudiantes abordaban los textos de José María Arguedas. Por supuesto que le creemos. Pregúntenle sino a cierto estudiante de la Promoción 97 (la promoción San José Cuna de Héroes – Raúl Jiménez Chávez). Cuentan que hace poco acudió donde su maestro llevando el cuaderno de Literatura que había conservado por 25 años. En la primera hoja se leía, nítida y a tres colores de lapicero, la frase que el profesor Sánchez Antón indicó colocar con la mejor caligrafía posible. Era una tarde de abril que, para miles, era el primer día de la educación secundaria:

“En el diccionario de un sanjosefino no existe la palabra fracaso. Hoy y siempre: honestidad”.

Relatos sanjosefinos

Oswaldo Sánchez Antón enseñó Literatura por casi 20 años en el San José. Muchas promociones recuerdan la rigurosidad con que podía reconocer algunos plagios en tiempos donde la palabra Google hubiera sonado a balbuceo. “Un sanjosefino debe decir y escribir con verdad”, recalca el maestro, quien patentó para siempre un conocido método que disuadió a más de un infractor.

Un día lo esperaba un preocupado padre de familia. Había llegado desde Pátapo al patio del colegio solo para obsequiarle dos cosas: una palmeta de madera y la autorización para utilizarla. “Mi profesor de primaria me daba con eso, si mi hijo no responde, ¡dele nomás!”. Así inició la leyenda del “cabezón”: una metáfora que hizo comprender a muchos sanjosefinos lo que vale, y lo que duele, el saber.

Historias como esta las ha plasmado el profesor Sánchez en su reciente libro “Relatos sanjosefinos”. Aquí expresa los logros que cimentaron la tradición del San José, el colegio al cual llegaban estudiantes de todos los pueblos de Lambayeque. El espacio donde podían tener una oportunidad que muchas veces se plasmó en ingresos a la universidad, becas, triunfos deportivos y tantos concursos regionales de ortografía o matemática. Cada promoción alberga historias de vida que llevaron la mística sanjosefina más allá de las aulas, como nos cuenta don Oswaldo. “Nos íbamos allá al cerrito de 9 de octubre. Quería que ellos vieran. Juntábamos periódicos con el señor Incio que trabajaba ahí y el director. Nos íbamos al mercado a venderlos. Con esa plata nos íbamos a comprar juguetes por Navidad. Quería que mis alumnos se identificaran de las necesidades de la gente humilde”.

Podrán pasar 163 años, pero el corazón sigue latiendo al ritmo de una poderosa juventud. En el mes de su aniversario, quisimos que sea un maestro quien nos explique el significado de ser sanjosefino.

“El San José ha sido es y será parte de mi vida. Ahí entregué el corazón a mis alumnos, a mis hijos, como los trataba. Los traté con mucho cariño. Siempre estuve con ellos… Disculpa la emoción…”

Y es verdad que hay llanto. Y es verdad también que la memoria del San José tan solo habla de la felicidad.

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GLORIOSO COLEGIO NACIONAL DE SAN JOSÉ: El significado del orgullo granate

Escribe: Jorge Chávez Pita (*)
Edición N° 1270

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He querido tomarme una licencia, como exalumno del glorioso Colegio Nacional San José, y en nombre de mis condiscípulos y el alumnado en general, rendirle un homenaje imperecedero a nuestra alma mater por sus 163 años de creación en favor de la educación de los jóvenes de Lambayeque y ciudades colindantes de la región, brindando principalmente el arraigo moral y honesto que deben prevalecer en las personas, más aún de aquellos que tuvimos el privilegio de formarnos en este centro educativo, donde los valores son una condición imperativa y el aprendizaje curricular bien aprendido, una condición básica real.

Ser sanjosefino desde ya resulta ser un orgullo y un incremento sustancial de nuestra autoestima, siendo así, el transcurrir de nuestra vida y los avatares convivenciales de la misma, nos dan la fuerza necesaria para afrontar cualquier realidad y el momento que nos toca vivir, fuere de la forma que tenga que ser, como y de donde provenga; es decir, estamos hechos para lo que venga y esté por venir. Así nos formaron y de igual forma nos concientizaron, fortaleciendo nuestras capacidades y aumentando nuestras habilidades en función de una educación de alto nivel y una inyección constante de valor y proactividad. Eso es sonjosefinismo puro.

El sentimiento de ser exalumno sanjosefino

Sentirse exalumno sanjosefino es algo indescriptible que desborda nuestras emociones cuando los recuerdos nos sustraen de la realidad actual y nos trasladan a resumir las vivencias de nuestra etapa escolar en ese recinto bendito llamado Colegio Nacional de San José, recordando los momentos vividos de compañerismo pleno con un calor fraternal, sincero, sano y descomunal.

Las ocurrencias inocentes de ocasión, los desbordes de las palomilladas impensadas y los jalones de oreja como llamada de atención, nos hacen sentir que somos sanjosefinos de verdad porque así nos formaron, por lo cual agradecidos estamos de tan buena enseñanza académica y las lecciones aprendidas de cómo enfrentar la adversidad con sabiduría y mucho tesón, superando los escollos de ocasión y procurando con inteligencia su oportuna solución.

¿Qué somos como exalumnos?

Somos de por sí personas adultas, perspicaces, disuasivos y dueños de una vasta experiencia. Somos aquellos que cuando la vida nos dice que nos rindamos, nuestra fe y sabiduría se imponen ante cualquier circunstancia adversa y salimos adelante diciendo: “No nos rendimos”. Vivimos para creer en nosotros mismos y que emulen lo bueno y acertado de lo que hacemos. Nos formaron así, crecimos en comunidad, nos alimentaron de valores éticos y morales fortaleciendo nuestra dignidad y el valor para vivir, luchando con tesón por nuestros ideales de igualdad y justicia social y la paz común; es decir, somos lo que somos y lo seguiremos siendo como exalumnos de nuestro querido centenario Colegio Nacional de San José.

Por esto y mucho más, debemos celebrar un aniversario más

Sin duda, que la fiesta jubilar del mes de septiembre de cada año de nuestro centro escolar bien llamado el “Coloso del Norte”, se engalana con el llamativo color granate que identifica – desde su creación hasta hoy – al glorioso y centenario colegio sanjosefino. La efeméride celebrativa de ser parte de su historia nos enaltece, nos hace dignos y agradecidos de haber pasado por sus aulas magnas en los mejores años de nuestras vidas.

Entonces, por qué no celebrar un año más de su existencia con alegría plena y algarabía sin igual, sintiéndonos cada vez más sanjosefinos a carta cabal y referentes en cada una de las actividades que nos toca realizar, donde la labor encomendada, cumplida a cabalidad, sea el fiel reflejo de una formación de calidad y los resultados alcanzados, nos sirvan para aquilatar quiénes somos, donde nos formamos y por qué estamos vigentes en una sociedad que lucha y procura su sostenibilidad convivencial.

A ti querido colegio

No nos cansaremos de agradecerte por acogernos siempre. A la dirección de turno, al profesorado en su conjunto, el personal administrativo y a todos aquellos que hicieron y siguen haciendo posible año a año el funcionamiento de currículo y la operatividad de nuestro amado colegio, les tenemos que expresar nuestra gratitud sincera.

Sin ellos nada hubiera sido posible para alcanzar los logros que hoy en día son materia de nuestro orgullo que, como siempre, nos permitirán gritar a voz en cuello: ¡San José, San José, San José, poderosa juventud de mi Perú.

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(*) Especialista en Contrataciones del Estado.

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NUEVAS OPORTUNIDADES PARA CRECER: El mundo de las startups

Escribe: Marco Alvitez Monteza (*)
Edición N° 1270

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Los mercados cada vez son más exigentes. Esta afirmación la tenemos presentes todos los emprendedores y personas involucradas en el mundo de los negocios. Los motivos que llevaron a ello, son varios. Por ejemplo, la globalización juega un papel importante con la apertura de fronteras, que permite comercializar productos y servicios a ciudadanos de diferentes países.

Asimismo, tenemos el auge de la tecnología, en la cual ahora podemos hacer compras a compañías de diferentes partes del mundo desde la comodidad de nuestras casas, a precios muchas veces más accesibles. Además, con variantes y novedades que aún no encontramos en las tiendas locales.

Visión empresarial

Estos factores están influyendo a realizar cambios significados en la visión empresarial. Ahora no solo hay que preocuparse por ofrecer un bien que satisfaga las necesidades, pues casi todos cumplen con ese requisito, sino que debemos brindar un plus que otros no lo tengan, de tal manera que seamos la primera opción al momento de elegir por parte del cliente, frente a un abanico de ofertas existentes.

En este sentido, es que aparecen como una buena opción las startups, pues tienen como uno de sus objetivos ser organizaciones ágiles, lo cual significa que se adaptan a los cambios que se den en el entorno de una manera mucho más rápida que un negocio tradicional y, por ende, permite tomar decisiones en los momentos precisos sin seguir procedimientos lentos y engorrosos.

Definición

La startup, la defino como una empresa que brindan productos altamente deseados, pues está centrada en dar solución a problemas de la sociedad. Del mismo modo, está orientada a la innovación y al mundo digital, y tienen un alto potencial de crecimiento a nivel comercial. Además, cuenta con visión para ingresar a nuevos mercados regionales e internacionales en un corto a mediano plazo, apoyados por la tecnología y los e-commerce.

En su gran mayoría nacen con un mínimo de capital económico, pues apuntan a invertir principalmente en el talento de los socios. Es decir, los líderes del proyecto poseen conocimientos y experiencias distintas, que al unirse conformar un equipo multidisciplinario. Las jornadas laborales son largas, pues no pueden darse el lujo de contratar a demasiadas personas por la falta de inversión.

Por su bajo capital inicial, una característica que tienen muchas startups es la búsqueda de inversionistas que apuesten por ellos. Para ello, dan a conocer su idea o producto en rondas de inversión, con la finalidad de encontrar al aliado estratégico que, por medio de financiamiento y consejos, puedan ayudarles a expandirse a otras fronteras.

Sin embargo, hay que tener mucho cuidado con este tipo de organizaciones, pues poseen un alto índice de fracaso a diferencia de las MIPYMES, debido a que buscan desarrollar nuevos modelos de negocio que no están validados en el entorno por empresarios, y que muchas veces no es aceptado por los compradores, repercutiendo así en las bajas ventas y en el futuro cierre del establecimiento. Todo este proceso se da por lo general en los tres primeros años de creación, y recibe el nombre de “valle de la muerte”.

Por último, les recomiendo si están animados a iniciar con un negocio, analicen crear una startup pues tiene grandes beneficios.

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(*) MBA, consultor, mentor y catedrático. Especialista en Gestión Empresarial e Innovación.

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MIREMOS EL CASO CHILENO: ¿Es necesario el cambio de constitución para la economía peruana?

Escribe: Yefferson Llonto Caicedo (*)
Edición N° 1270

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Abordar el tema del cambio de constitución conlleva a mirar la reciente experiencia del gobierno de Chile con Gabriel Boric de poner a consulta el cambio de constitución por la lucha de derechos sociales, el rechazo de la ciudadanía fue del 62 %. Ese resultado ha conllevado a preguntarse si es necesario el cambio de constitución para una real transformación de la estructura productiva de la economía peruana y llevarnos hacia una competitividad, que permita el verdadero chorreo económico hacia el cierre de las brechas sociales.

Después de los años ochenta, tras las reformas sobre las bases del modelo económico peruano que conlleva a dar un giro a los ejes de la macroeconomía con la constitución de 1990, que permitieron sentar las bases de crecimiento de los últimos 30 años y hasta ahora ha funcionado la política monetaria, para lograr posicionar al país como atractivo a la inversión privada, la apertura comercial conllevó a una libre competencia y conectarse al mercado internacional, y logró enrumbarnos a un nuevo enfoque de política económica y sobre el modelo social de la economía peruana.

Para el caso chileno, la constitución de 1980, enrumba un nuevo modelo económico símil al caso peruano que les permitió acelerar su crecimiento de su Producto Bruto Interno de 3.5 % en el periodo 1961-1980 a 4.7 % en 1981-2000, logrando reducir sustancialmente las tasas de pobreza antes de la crisis sanitaria de la COVID-19. Chile logró reducir de manera más acelerada sus tasas de pobreza según el Banco Mundial. En el año 2019 solo el 1 % de la población de Chile tenía ingresos por debajo de US$ 3.2 por día; mientras Perú el 8 % de la población alcanzaba el umbral de ingresos por día.

D’Medina (El modelo económico peruano: más allá de la leyenda, 2012), afirma que las tres décadas perdidas peruanas en los años 1960 al 1980 se logró romper con el cambio de paradigma en el modelo económico en los años 1990 a partir de gestar el cambio sobre el agente principal del crecimiento económico para incentivar a la inversión privada y al mercado internacional y reduciendo la participación estatal en la economía, que permitió avanzar en la segunda década del siglo XXI.

En la actual escenario con la mayor crisis global con la pandemia del COVID-19, donde la economía peruana del capitalismo para algunos políticos los supuestos del modelo neoliberal, donde prima la privado sobre lo público habría tocado fondo el cambio de paradigma de los años 90, tras la caída del producto Bruto Interno – PBI, en 11,1 %, siendo su mayor caída en el segundo trimestre, explicado por las medidas restrictivas que contrajo la inversión privada (-16,5 %), inversión pública (-17,7 %), consumo privado (-8,7 %) y las exportaciones (-20%), producto del efecto pandemia.

Desnudando de esta forma las brechas sociales que se convierte en el factor crítico del modelo económico peruano por las deficientes reformas estructurales en términos de salud, educación, informalidad, mercado laboral, tributario, justicia, gestión pública, política, salud; entre otras brechas más marcadas con la pandemia del COVID 19, que no han permitido alcanzar la producción potencial de la economía peruana a través de la productividad total de los factores, necesitando que los candidatos presidenciales pongan en su agenda de gobierno el uso de  las denominadas “reformas de cuarta generación”, siendo las nuevas estrategias que requieren los países de América Latina y El Caribe.

El mayor beneficio

El Instituto Peruano de Economía (2022) señala que el mayor beneficio de la constitución de 1990 fue el mayor bienestar generado a los hogares más vulnerables, reflejando en el gasto promedio de los pobres que se incrementó en 85 % en el periodo 2004-2019, logrando un coeficiente de Gini de 3.8 % en el 2021 y 2011 a diferencia del país de Chile solo reduce su índice de desigualdad en 2.2 %.

El Banco Mundial considera que el Perú se ubica en el puesto 65, teniendo el principal punto crítico las brechas sociales en torno a lograr una igualdad dado el inadecuado acceso a los servicios públicos como calidad de educación, salud, justicia, seguridad, infraestructura y otros a diferencia de Chile que se ubica en el puesto 33 que ha logrado a través de una mejor gobernanza con una visión de país y con un mejor índice de corrupción y logrando reducir las desigualdades de acceso a los servicios básicos con un mejor desarrollo de infraestructura de conectividad a logrado mejora de bienestar a la población vulnerable.

Reflexiones

El contexto anteriormente descrito conlleva a diversas reflexiones en torno a la discutida asamblea constituyente para el cambio del accionar del enfoque económico peruano y el enfoque de política económica, donde la corrupción asociada con los incentivos perversos y las series de casos que ha desvirtuado la institucionalidad en el Perú, trajo consigo opacar a la estrella brillante de la economía peruana en términos económicos.

Pues juzgar el axioma de una nueva constitución que cambie el modelo económico que después de 1990 la reforma estructural económica peruana conllevó al Estado de Derecho, la libertad y la democracia; además del rol de la empresa privada como motor del desarrollo, el papel fundamental del mercado como eje rector en la asignación de recursos; la apertura comercial, entre otras reformas, fueron básicas para el éxito económico obtenidos en los últimos años y medidos por el producto bruto interno, todo ello basado en una filosofía de la doctrina neoliberal y sus recetas.

 

Finalmente, el éxito del modelo económico peruano basado en la actual constitución es innegable basado en la evidencia de los organismos internacionales y lo avanzando en la reducción de la pobreza a pesar del quiebre con la COVID-19 en la reducción de las misma ha logrado mejorar el bienestar del país, evidenciándose inserción a los mercados internacionales, clima de inversiones estable, generación de empleo, desarrollo de un mercado laboral.

Sin embargo lejos de conllevar a realizar cambios constitucionales a través de la sonada asamblea constituyente se requiere de mejores políticas públicas que conlleven a un verdadero rumbo del país y el compromiso de sus hacedores políticos para atender lo que indica la OCDE de dar un impulso a fortalecer el aspecto institucional y la urgente gestión pública innovadora y moderna que conlleve a salir de la caja generando propuesta de valor que requiere ser complementado con las reformas estructurales de largo plazo en el sistema educativo, en el sistema judicial, en lo político, en la inversión competitiva en infraestructura de servicios públicos, en la preservación ambiental entre otros, que permita un crecimiento sostenido y avizorar hacia el desarrollo, para que se logre el reto pendiente de ser palpable en cada ciudadano peruano el bienestar de la actual constitución peruana que logre un impulso a fortalecer el aspecto de capacidades técnicas y humanas en la gestión pública peruana.

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(*) Economista de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, Maestro en Ciencias con Mención en Proyectos de Inversión de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo.

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