La segunda vuelta electoral vuelve a colocar al Perú frente a una elección marcada por la polarización, la desconfianza ciudadana y el desgaste de la clase política. Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, deberán convencer, por lo menos, a una parte importante de ese 70 % de peruanos que en primera vuelta optó por otras alternativas políticas.
Keiko Fujimori llega a su cuarta candidatura presidencial consecutiva. Aunque no logró imponerse en sus tres intentos anteriores, la fragmentación política y social del país le ha permitido consolidar una base electoral estable y una estructura partidaria fortalecida tras años de presencia parlamentaria. Fuerza Popular se mantiene como uno de los partidos con mayor organización política y experiencia en campañas de segunda vuelta.
Enfrente tendrá a Roberto Sánchez, quien ha sabido capitalizar el respaldo del electorado identificado con el expresidente Pedro Castillo, bajo la sombra del sombrero que marcó la campaña del exmandatario. Para algunos sectores, Sánchez representa una figura oportunista; para otros, un actor político que traicionó determinadas posiciones iniciales. Sin embargo, más allá de las críticas, logró posicionarse en la disputa final que se definirá el próximo domingo 7 de junio.
El peso de los partidos políticos
Ambas agrupaciones forman parte del actual Congreso de la República, institución que para una gran parte de la ciudadanía es una de las principales responsables de la crisis política que ha llevado al Perú a tener ocho presidentes desde el año 2016. Fuerza Popular cuenta con más de una década de existencia política, una estructura partidaria consolidada y presencia parlamentaria constante. Además, ha enfrentado tres campañas consecutivas de segunda vuelta presidencial, fortaleciendo su capacidad de organización territorial y política.
Por su parte, Juntos por el Perú tiene una trayectoria más reciente. El partido, inscrito sobre la base del Partido Humanista Peruano, fundado y liderado por Yehude Simon, participó en las elecciones congresales extraordinarias de 2020 sin obtener representación parlamentaria. Posteriormente, en las elecciones generales de 2021, en alianza con Nuevo Perú, logró obtener cinco curules en el Congreso.
Keiko Fujimori y el peso del fujimorismo
Keiko Fujimori carga el peso político e histórico del gobierno de su padre, Alberto Fujimori, una gestión recordada por graves casos de corrupción, violaciones a los derechos humanos y prácticas autoritarias. A ello se suma la responsabilidad política que diversos sectores le atribuyen por la inestabilidad institucional de la última década.
Desde el Congreso, el fujimorismo y sus aliados han promovido reformas constitucionales y confrontaciones políticas que, según sus críticos, han debilitado instituciones democráticas. Diversos analistas consideran que el movimiento mantiene una relación confrontacional con instituciones y actores políticos adversarios. Muestra de ello son las declaraciones permanentes del presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, quien señaló públicamente la necesidad de “barrer” el Ministerio Público, generando cuestionamientos sobre el respeto a la autonomía institucional.
En esa línea, el sociólogo Carlos Meléndez ha señalado que el proyecto político liderado por Keiko Fujimori representa una prolongación del legado político de su padre, caracterizado por prácticas autoritarias. Para el analista, la lideresa de Fuerza Popular no solo arrastra una “mochila pesada”, sino también un “ADN autoritario” dentro de su proyecto político.
Roberto Sánchez y la herencia del castillismo
Por otro lado, Roberto Sánchez enfrenta cuestionamientos relacionados con su limitada trayectoria electoral y liderazgo político. Como candidato a diputado por Lima obtuvo poco más de 14 mil votos, resultado que para sus críticos evidencia una escasa capacidad de convocatoria propia. En ese contexto, diversos analistas sostienen que, sin el respaldo político y simbólico de Pedro Castillo, Juntos por el Perú probablemente habría tenido dificultades para superar la valla electoral.
A pesar de ello, Sánchez ha demostrado capacidad de articulación y habilidad para moverse dentro del actual escenario político, conectando con un sector del electorado desencantado con las fuerzas tradicionales.
El desafío de la gobernabilidad
Más allá de quién gane la elección presidencial, el principal reto del próximo gobierno será garantizar gobernabilidad en un país profundamente fragmentado. El nuevo Congreso bicameral estará compuesto por diversas fuerzas políticas y ninguna agrupación contará con mayoría absoluta, obligando a construir alianzas permanentes para aprobar reformas y sostener estabilidad política.
Fuerza Popular mantiene una importante capacidad de articulación política y experiencia parlamentaria, mientras que Juntos por el Perú buscará fortalecer alianzas con sectores de izquierda y agrupaciones vinculadas al denominado voto popular y regional. Sin embargo, la experiencia de los últimos años demuestra que la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo se ha convertido en uno de los principales focos de conflicto político en el país.
Analistas advierten que el próximo presidente no solo deberá enfrentar problemas económicos, sociales y de seguridad ciudadana, sino también reconstruir la relación entre las instituciones democráticas y recuperar la confianza de una ciudadanía cada vez más desencantada con la política nacional.
(*) Politólogo.
El Jurado Nacional de Elecciones – JNE, presentó los resultados oficiales tras el conteo del 100 % de actas de la votación presidencial del 12 de abril, confirmando que serán Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, los candidatos que disputarán la primera magistratura de la república el próximo 7 de junio.
No obstante, desde Renovación Popular se mantiene la firme posición de rechazo a la proclamación de resultados, ante lo cual se presentó un recurso de impugnación cuyos efectos no variarían en nada el cronograma electoral ya establecido y que, por sentencia del Tribunal Constitucional, es intangible.
Ganó el blanco, nulo y viciado
En la votación presidencial, el rechazo de los electores fue el ganador de acuerdo a los resultados oficiales recogidos por la Oficina Nacional de Procesos Electorales – ONPE.
Los votos blancos sumaron en total 2 millones 372 mil 895, mientras que los nulos y viciados fueron un millón 56 mil 811. Con ello el total de votos que no fueron para ninguno de los 35 candidatos (contando al fallecido Napoleón Becerra del Partido de los Trabajadores y Emprendedores), sumaron 3 millones 429 mil 706 votos.
Dicha votación supera ampliamente la alcanzada por los candidatos que pasan a la segunda vuelta.
Los 10 primeros
Los candidatos con mayor votación válida son: Keiko Fujimori (Fuerza Popular), con 2 millones 878 mil 678 votos, que representan el 17.192 % de los votos válidos; Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), con 2 millones 15 mil 114 votos, el 12.039 %; Rafael López Aliaga (Renovación Popular), con un millón 993 mil 905, el 11.912 %, y Jorge Nieto (Partido del Buen Gobierno), con un millón 837 mil 517 votos, el 10.978 %.
Luego aparecen: Ricardo Belmont (Obras), con un millón 698 mil 903 votos, el 10.150 %; Carlos Álvarez (País para Todos), con un millón 326 mil 717 votos, 7.926 %; Alfonso López Chau, con un millón 221 mil 272 votos, 7.296 %, y Marisol Pérez Tello (Primero la Gente), con 571 mil 170 votos, el 3.412 %.
Ingresan en la lista de los 10 más votados, Carlos Espá (SíCreo), con 560 mil 792 votos, 3.350 %, y Fernando Olviera (Frente de la Esperanza), con 307 mil 880 votos, 1.839 %.
Partidos sepultados
Los grandes perdedores de la contienda del 12 de abril son, indudablemente, los partidos que teniendo presencia en el actual Congreso y habiendo destinado millones de soles a la campaña, no pasaron la valla electoral.
Es el caso de Podemos Perú, de José Luna Gálvez, que obtuvo 266 mil 768 votos (1.594 %); Alianza Para el Progreso, de César Acuña Peralta, con 192 mil 516 votos (1.150 %); Somos Perú, cuyo candidato fue George Forsyth, que alcanzó solo 153 mil 73 votos (0.915 %); Perú Primero, que postuló a Mario Vizcarra, obteniendo 143 mil 908 votos (0.860 %); Perú Libre, Vladimir Cérrón, que solo tuvo 100 mil 73 votos (0.598 %) y Avanza País, que tuvo como candidato a José Williams, alcanzando 32 mil 585 votos (0.195 %).
“Se respetó la voluntad”
Tras la proclamación de los resultados, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Roberto Burneo, señaló que se respetó la voluntad del electorado, pese a las serias irregularidades presentadas en la jornada de votación.
“Hemos podido atender todas las denuncias, observaciones y pedidos presentados, los mismos que han sido evaluados de manera exhaustiva y dentro del marco del ordenamiento jurídico. No existieron elementos que sustentaran una nulidad del proceso ni la realización de elecciones complementarias”, afirmó, en referencia directa a las impugnaciones presentadas por el candidato Rafael López Aliaga tras conocerse su eliminación por un margen de 21.210 votos frente a Sánchez.
Informó que La elección presidencial generó 5976 expedientes de actas observadas, todos atendidos por el sistema electoral. De ese total, 906 requirieron recuento de votos mediante audiencia pública. Burneo destacó la labor de los jurados electorales especiales, que trabajaron en “jornadas extenuantes” para garantizar que cada acta fuera procesada conforme a la ley antes de la proclamación.
Dijo también que el JNE también recibió 546 pedidos de nulidad, resueltos en su totalidad para la elección presidencial. Burneo fue enfático al separar las dificultades logísticas del 12 de abril de cualquier cuestionamiento sobre la integridad del resultado: “El proceso se ha conducido, no obstante las dificultades e incidencias, respetando el ordenamiento jurídico. Cada decisión que hemos tomado ha sido garantizando el derecho de los ciudadanos al voto”, aseveró.
Ausentismo
Sobre el ausentismo registrado en la primera vuelta, el titular del JNE informó que hasta el 29 de abril el organismo recibió más de 46 mil solicitudes de dispensa, motivadas principalmente por viaje, enfermedad e impedimentos laborales.
“El ausentismo es multicausal y no puede atribuirse únicamente a la demora en la instalación de mesas”, precisó Burneo, aunque reconoció que las incidencias logísticas del 12 de abril no deben minimizarse y serán corregidas de cara al balotaje.
El anuncio más relevante fue la conformación del Comité Académico de Expertos y de Apoyo Electoral, un equipo multidisciplinario con trayectoria en ciberseguridad, auditoría e innovación tecnológica. El comité estará integrado por Lenecke María Schol Calle y Pedro Alfredo Astudillo Paredes (Perú), José Hinostroza Lara (Chile), José Glas Torni (Uruguay) y Vanessa Santo Domingo (Puerto Rico).
“Confío plenamente en que su independencia y compromiso permitirá fortalecer los procesos electorales del Perú y garantizar la legitimidad de las autoridades electas”, indicó Burneo. El comité operará de forma simultánea al proceso, emitiendo observaciones y recomendaciones en tiempo real durante la segunda vuelta.
En materia operativa, el JNE anunció el despliegue de más de 2500 fiscalizadores de contingencia en todo el país, con capacidad de monitoreo durante las 24 horas del día. Se reforzará la fiscalización previa en locales de votación y se ajustarán los mecanismos de coordinación y supervisión territorial para reducir las incidencias registradas en la primera vuelta.
Burneo también defendió las denominadas “mesas 900”, cuestionadas por sectores políticos, y explicó que su existencia responde a una necesidad constitucional y legal: acercar el voto a ciudadanos de zonas alejadas o de difícil acceso. Recordó que el Perú cuenta con cerca de 100 mil centros poblados, incluidos más de 5000 solo en Lima, lo que exige un despliegue logístico de alta complejidad en cada jornada electoral.
Postura de los observadores
Por su parte, la misión de observación electoral de la Unión Europea en Perú reiteró que no existen evidencias de un fraude en las elecciones generales del pasado 12 de abril, frente a la insistencia del candidato Rafael López Aliaga en denunciar sin pruebas que fue perjudicado para no estar en la segunda vuelta presidencial.
El jefe adjunto de los observadores de la UE, Alexander Gray, ratificó la posición de la misión después de que el Jurado Nacional de Elecciones de Perú (JNE), la máxima autoridad electoral del país, proclamase los resultados y convocase a la segunda vuelta presidencial entre la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez.
"En el transcurso de nuestro tiempo aquí, no hemos constatado que haya habido irregularidades sistemáticas y extendidas que puedan llegar a resultar en un fraude", señaló Gray, durante el despliegue de 50 observadores de largo plazo que seguirán el proceso de la segunda vuelta desde las 25 regiones que integran el territorio peruano.
"Como todos hemos constatado, en la primera jornada electoral hubo errores e irregularidades principalmente en Lima, con la entrega tardía de materiales que causó que algunos centros de votación abrieron tarde y otros no abrieron", señaló el jefe adjunto de la misión.
Jales y alianzas
Con los resultados proclamados, tanto Fuerza Popular como Juntos por el Perú empezaron a tocar puertas para sumar alianzas de cara al 7 de junio.
Respecto de Fuerza Popular, Keiko Fujimori anunció que los integrantes de su plancha presidencial, Luis Galarreta y Miguel Torres han iniciado una ronda de negociaciones con agrupaciones políticas a fin de definir puntos de encuentro y sumar su apoyo.
En tanto, los partidos Primero la Gente y Ahora Nación han rechazado respaldar la candidata de Keiko Fujimori. Primero la Gente ha expresado abiertamente su apoyo a Juntos por el Perú, aun cuando su excandidata presidencial, Marisol Pérez Tello, ha dicho que viciará su voto.
Juntos por el Perú, en tanto, oficializó el ingreso del exfiscal José Domingo Pérez y del exministro de Economía de Pedro Castillo, Pedro Francke, a su equipo técnico, deslindando una alianza formal con Antauro Humala.