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EL HOSPITAL OST DE BREMEN: DONDE LA ATENCIÓN A LOS PACIENTES MARCA LA DIFERENCIA

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1041

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Rosa Obdulia es la protagonista de esta historia de la vida real, quien víctima del trastorno bipolar se dedicó solo a trabajar hasta el punto de casi perder la razón. Rosa nos cuenta su paso por el hospital psiquiátrico para hacernos saber hasta dónde puede llevarnos el exceso en el trabajo, que nos hace dejar de lado a la familia para sumergirnos en obligaciones que finalmente terminan trastornándonos psicológicamente.

 

Todo empezó una tarde arreglando su casa. Rosa, sin entender por qué, entraba y salía de su casa, iba y venía incansablemente, hablaba sola, se reía sin cesar, cantaba, bailaba, vestía shorts y polo manga corta en tiempo de nieve, con temperatura exterior bajo cero, pero ella no sentía nada, ni frío, ni cansancio, sin notar que anochecía y amanecía. Habían transcurrido más de dos días y fueron sus vecinos alarmados, que al hablarle y notar que no les prestaba atención, decidieron llamar a emergencia.

Acudieron de inmediato paramédicos del Hospital OST, quienes con mucha amabilidad le hablaron y la hicieron subir a la ambulancia. Al llegar al hospital a Rosa la recibió la sonrisa de un médico joven que le hablaba, la tranquilizó y sin entender mucho empezó a seguir las instrucciones, se dejó sacar sangre y finalmente sacó de su bolsa chocolates y se los invitó al doctor.

 

Rosa fue internada en el sexto piso, dedicado a psiquiatría durante seis meses.

 

El inicio del tratamiento no lo recuerda con exactitud, pero nos cuenta que todos los recuerdos son agradables. Sus primeros recuerdos la hicieron sentir como si estuviera de vacaciones en un alojamiento de lujo, ya que todos los enfermeros y técnicos se dedicaban exclusivamente a atenderla.

 

UNA IDEA DISTINTA

Muchos imaginan que un hospital psiquiátrico debe ser como una cárcel y que los pacientes están entre rejas y amarrados, pero Rosa nos cuenta lo contrario. El piso de Psiquiatría está lleno de diversión con la finalidad de que el paciente olvide todo lo pasado, cada día hay una celebración especial, las fiestas conmemorativas como Navidad las celebran dos días seguidos, llenan las mesas con tal cantidad de chocolates Milka que es imposible consumirlos todos; para el Año Nuevo todos los pacientes ayudan a preparar la cena para la celebración, hay mucha alegría, todos cantan, algunos bailan, los técnicos y encargados del hospital tocan guitarra y muy amablemente se dedican a divertir a los pacientes. El plato preferido de muchos entre ellos Rosa, es la ensalada de fideos con salchicha, el Carnaval lo celebran con disfraces, torta, dulces y serpentinas.

 

El piso 6 dedicado a Psiquiatría tiene todas las habitaciones en forma circular, el star de médicos y la enfermería está en el centro, todas las habitaciones son compartidas y se ubican alrededor del star por lo que se encuentran en permanente vigilancia.

 

Al ingresar al hospital los pacientes son evaluados minuciosamente y una vez confirmado su diagnóstico psiquiátrico y requerido su internamiento son referidos al famoso sexto piso. Al asignarle su habitación esta cuenta con todos los útiles de aseo y de ser necesario ropa, el paciente es acompañado a la ropería para que escoja ropa nueva a su gusto y talla, todos los pacientes visten como lo desean, algunos ropa de calle, otros ropa de hospital y todo el tiempo los enfermeros y técnicos les repiten "la distancia es tan pequeña de normal a anormal”. A cada paciente se le trata con mucha amabilidad y dedicación.

 

EL TRATAMIENTO

En ese piso solo se respeta el horario estricto de la toma de medicamentos, el resto de actividades están sujetas a la voluntad del paciente, si le apetece desayuna; no existen horarios fijos ni reglas, se puede guardar el desayuno, el almuerzo y la cena para cuando el paciente lo requiera.

 

El hospital cuenta con un museo conmemorativo a las guerras, teatro, dos cafeterías, un invernadero donde el paciente que desea flores para animar a otro paciente o a sí mismo solicita a enfermería un cupón para pagar las flores.

 

Un día al mes, como parte de la terapia, reciben la visita de una voluntaria que lleva perros, conejos, cuyes y gallinas para que los pacientes les den de comer, jueguen y se entretengan ese día si así lo desean.

 

La terapia de rehabilitación comienza al día siguiente del ingreso, cuando a las 6:30 de la mañana pasan habitación por habitación, tocan la puerta, abren y muy despacito, casi susurrando a cada paciente, saludan con un suave: "Buenos días, el desayuno está listo”.

 

Con este relato, Rosa agradece a todo el personal médico, enfermeros y técnicos del Área de Psiquiatría del Hospital OST, en Bremen, Alemania, ya que gracias a su acertado tratamiento, a sus esmerados cuidados, a su amabilidad, cordialidad y perseverancia consiguieron vencer los miedos y la ayudaron a seguir a la segunda etapa del tratamiento, que consistía en dejar las vacaciones y trasladarse a una casa de rehabilitación, donde ingresa diariamente a las 8:00 de la mañana y le enseñan a retomar las actividades cotidianas de un hogar, como hacer el aseo, preparar sus alimentos y retornar a casa todas las tardes a dormir. Está etapa es la más penosa pues se acerca a la realidad con la que Rosa debe aprender a convivir. Actualmente sigue su tratamiento tratando de vencer el deseo de dormir que la hace olvidar sus obligaciones.

 

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