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RELATO BASADO EN HECHOS OCURRIDOS EN 1921: LA FIEBRE AMARILLA LLEGA A CHICLAYO

Escribe: Miguel Díaz Torres (*)
Edición N° 1140

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Capítulo IV – Primera Parte

Atacando la epidemia

 

Los médicos trasladaron su cuartel de operaciones a una casa grande con muchos patios y habitaciones, ubicada en la calle Real, gracias a las gestiones de la Junta Departamental. El doctor Hanson  contrató cerca de cien hombres y  les dio el encargo de evitar que los zancudos se desarrollaran en los depósitos de agua de las casas. Joaquín también se presentó al llamado del doctor Hanson pero como voluntario. Por sus  antecedentes fue nombrado jefe de una cuadrilla.

 

A todos los que iban a participar en la tarea preventiva, el doctor  Hanson les dio las siguientes indicaciones: “Revisar toda tinaja, botija, piedra de filtrar, barril o noria… hacer que personas proteger depósitos, traer informe diario”.

Al visitar las casas  se encontraban con el rechazo de la gente que no quería renovar sus depósitos de agua. Ante esa situación, agravada en los casos en que nadie salía a atender, el doctor Hanson ordenó que el agua fuese colada con una tela fina a fin de identificar las larvas y que, adicionalmente, se tomara nota de las casas cerradas.

Mientras tanto transcurrían los días y las cuadrillas organizadas por zonas recorrían calle por calle, casa por casa; hasta se verificaban  los techos y  las pilas de agua bendita de la Iglesia Matriz o de la Capilla Verónica. El descontento era general, tanto así que se publicaron en un periódico los siguientes versos:

“Pretextando el saneamiento/ de todo el departamento/ hay una plaga en cuadrilla/ de gentes gusaraperas/ que al pobre pueblo exaspera/ más que la fiebre amarilla”.

El doctor Alva, de regreso de  los pueblos, estaba consternado. De acuerdo al registro de las autoridades, había  más de dos muertos diarios y ello sin tomar en cuenta que en las haciendas algunos administradores rehusaban proporcionar cualquier información. Fue a ver al doctor Hanson y le pidió una mayor atención de los pueblos visitados pero la respuesta que recibió fue inesperada:

-Voy a explicarle, quede claro doctor Alva; No hay personal suficiente… atender pueblos pequeños, allí la yellow fever eliminar sola, para lograr objetivo debemos aplicar con firmeza “Key Center Theory” (Teoría de los Centros Claves): pequeños pueblos no ser amenaza, muchos se harán inmunes, en cambio, grandes urbes, como Checlayo, la yellow fever desaparecerá, si realizar rigurosa campaña contra mosquitos. Si logramos reducir  porcentaje de larvas de “aedes” de  depósitos de agua analizados,  fiebre desaparecerá automáticamente. Del huevo hasta que llegue a adulto en condiciones favorables tenemos diez días para eliminarlos.

El doctor Alva se retiró indignado por la frialdad de las palabras de Hanson y por lo convencido que estaba de su teoría. Interiormente se preguntaba: “¿Entonces, Motupe, Olmos, Íllimo, Eten, Reque, las haciendas que estoy visitando y otros pueblos más serán abandonados a su suerte?; mientras pueda acudiré para aliviar en algo el padecimiento de la gente, llevando suero o impartiendo recomendaciones a las autoridades locales”.

Transcurrían los días, finalizaba abril y eran pocos los resultados obtenidos. Continuaban las fumigaciones en las casas de los enfermos, motivo por el cual muchas personas ocultaban que tenían enfermos en casa porque estaban convencidos de que la fumigación causaba daño a sus pertenencias.

Los médicos norteamericanos trabajaban sin descanso, al igual que los peruanos. El doctor Hanson estaba indignado al enterarse de que los cordones sanitarios impuestos eran burlados permanentemente y se habían convertido en fuentes de contagio; muchos soldados cayeron enfermos y huyeron al sur junto con peregrinos y comerciantes que viajaban a alguna festividad religiosa. Hanson decía: “Si alguien influyente aparece en cordón sanitario y paga cinco soles o una libra dicen: ‘Pase señor’”. El doctor Quiroz trataba de explicarle que eso era parte de la idiosincrasia de los pueblos en vista del pobre nivel cultural y la reducida capacidad económica de las gentes que explicaba por qué ese tipo de actos era visto como normal.

-Sí, me duele que personas de pueblos mueran, calculo que datos oficiales son 10 % de lo real, si en Motupi mueren, según, informe autoridades dos diariamente quiere decir, son veinte, pero debemos seguir principios, “Key Center Theory”; más dolerme indiferencia que observo, acá en Checlayo que al sonido, campanas, iglesia, pasan cajones con dirección, cementerio y gente indiferente descansa en esquinas protegidas del sol, con sombreros paja y camisas sueltas.

Pero, por otra parte, esta no era la única preocupación del Dr. Hanson. Aunque el Gobierno Peruano se había comprometido a solventar la mayor parte de los gastos de la lucha contra la fiebre amarilla, en los hechos, los organismos correspondientes del Estado nunca cumplieron con entregar el dinero según lo acordado. El Dr. Hanson multiplicó su pedido a todo nivel mediante radiogramas, desesperado por el poco dinero que disponía, procedente de la Fundación Rockefeller, ni siquiera podía pagar adecuadamente al personal contratado.

 

(*) Coleccionista e investigador.

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JUAN CARLOS ÑAÑAQUE: EL ARTE COMO GRITO DE REVOLUCIÓN

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1140

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  • El creador de los murales del Paseo Yortuque realiza una exposición pictórica en el Museo Tumbas Reales de Sipán.
  • El muralista cumple 25 años de vida artística.

 

“Pintar me mantiene vivo”, afirma Juan Carlos Ñañaque Torres, artista lambayecano que desde hace 25 años pinta todos los días a las 8:00 de la mañana una serie de cuadros en los que expresa su preocupación por rescatar el legado de las culturas precolombinas y levantar la voz frente a las injusticias sociales.

 

“Soy un obrero del arte, las personas que trabajamos como manufactureros, zapateros o ceramistas siempre estamos creando. Al artista, los verdaderos secretos se los da la experiencia del día a día en el taller”, señala.

 

TRADICIÓN MOCHICA

El artista de 47 años afirma que un suceso muy importante en su influjo creativo fue el descubrimiento de la tumba del Señor de Sipán en 1987, pues por aquellos años egresaba del colegio y emprendía un viaje a Piura para estudiar dibujo y pintura profesionalmente.

Cuenta que la simbología e iconografía de las reliquias descubiertas le dieron impulso distinto a su obra, pues se dedicó a revindicar los colores y el mensaje que los artistas ancestrales dejaron.

“En mi obra no se encontrará copiado algún símbolo, pero sí su representación y la reinterpretación que le doy. Mis abuelos fueron de Ciudad Eten, mi apellido es netamente lambayecano y estoy muy agradecido de haber nacido en esta tierra porque me considero un continuador de las técnicas pictóricas de mis ancestros”, sostiene.

Indica que el arte de los mochicas tiene un gran valor, puesto que los dibujos plasmados en las cerámicas muestran una simplicidad singular para comunicar, dado que con dos o tres líneas transmiten claramente un mensaje.

“Creo que como lambayecanos no le damos el lugar a nuestros artistas ancestrales. Así como hubo buenos guerreros y pescadores, también hubo familias enteras en la sociedad Moche que se dedicaron no solo a la cerámica, sino a los murales, tejidos, etc. Debemos rescatar su aporte artístico”, asegura.

 

PREOCUPACIÓN SOCIAL

Ñañaque Torres explica que su obra ha pasado por dos momentos, el primero dedicado al estudio de las culturas precolombinas lambayecanas y un segundo por el que atraviesa ahora que está dedicado a lo social contemporáneo.

“Cuando fui en el 2000 a Buenos Aires tuve la oportunidad de ver las protestas de las Madres de Plaza de Mayo, quienes buscaban recuperar a sus hijos desaparecidos. En el Perú también vivimos una situación similar en los 80 y 90. Tuve luego la oportunidad de viajar a Ayacucho y rescatar otras experiencias que nutrieron mi arte”, menciona.

Al respecto, indica que su muestra pictórica ‘Raíces latinoamericanas’, exposición que se mantendrá hasta mediados de diciembre en el Museo Tumbas Reales de Sipán con motivo de su décimo séptimo aniversario, representa justamente la coyuntura del Perú y los países vecinos en estos meses de protestas.

“Raíces latinoamericanas es una muestra de 25 pinturas en las que retrato la convulsión que vive el continente. Si bien en mi obra no se encontrará a gente gritando ni tirando piedras o quemando instituciones, sí se verá la soledad, la angustia de ese ser humano que está esperando por saber si al llegar a casa encontrará a sus hijos”, anota.

Añade que tuvo la oportunidad de viajar a Colombia - país al que volverá para participar de la Bienal de Suba - y pudo observar el éxodo venezolano, insumo del cual también se nutre su obra.

“No sé si cuando los venezolanos llegan a su destino encuentran el mundo que se imaginaron al salir. La pintura es un elemento de revolución, pero gritar no solo es hacer bulla, hay formas más sutiles de reclamar. Si ya la sociedad está llena de violencia, para qué le vamos a dar más”, cuestiona.

 

PASEO YORTUQUE

Por otro lado, Ñañaque Torres, creador de un mural de 500 metros que acompaña al Paseo Yortuque, señala que es lamentable el estado de conservación en el que se encuentra su obra, toda vez que no se le ha dado el mantenimiento requerido.

Indica que las filtraciones de las casas que colindan con el muro han hecho que la pintura se humedezca y se levante en algunas partes.

“Una de las recomendaciones que hice por escrito al gobierno regional cuando terminé la obra fue que evite que las chorreras caigan en el muro. Hay formas de dirigir el agua de las lluvias.  Propuse también que se construyan veredas para evitar que la humedad llegue al muro. Lo que debe hacerse ahora es una limpieza y curado de la pintura. Felizmente el dibujo queda porque está grabado y la pintura puede recuperarse, pero depende de las autoridades”, asevera.

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