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JORGE VÁSQUEZ CORREA: “SÍ ES POSIBLE VIVIR DE LA MARINERA”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1175

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  • Lleva 26 años bailando marinera, tiempo durante el cual ha obtenido múltiples distinciones.
  • El bailarín lambayecano dirige actualmente una academia de marinera de la que ya han salido campeones nacionales.

 

De los 30 años que tiene, Jorge Paolo Vásquez Correa lleva 26 dedicados a la marinera. Su primer acercamiento a este baile emblema del Perú se dio en el colegio donde cursaba el nivel inicial. Por aquel entonces, la institución de la que formaba parte realizó una selección de niños para participar de un concurso organizado por la empresa “Guaraná”. Con apenas cuatro años, Jorge Vásquez fue elegido para representar a su institución y no lo hizo nada mal. Quedó en cuarto lugar y posiblemente sea una de las pocas veces que ocupó dicha posición, pues en adelante solo conoció de victorias.

 

Jorge Vásquez recuerda que a los ocho años ganaría uno de sus primeros concursos escolares de marinera en Lambayeque y también empezaría sus pinitos como profesor, pues a esa edad se dedicaba en preparar a los niños de Nueva Arica, tierra de su padre, para que compitan en los concursos de la jurisdicción.

 

Campeonatos

Posteriormente, en el 2000 ganaría su primera gran competición, en la categoría marinera y tondero, organizada por el Club Miguel Grau de Piura. Ese mismo año también ganaría el certamen “Campeón de campeones”. Al año siguiente, ganaría en la categoría marinera norteña y repetiría el plato con “Campeón de campeones”.

Desde entonces, Jorge Vásquez ha participado de distintos campeonatos. El año pasado, por ejemplo, ganó el selectivo del Club Libertad junto a su pareja Malu Hayayumi, de Trujillo y el campeonato de marinera de la Feria de Exposiciones Típico Culturales de Monsefú – FEXTICUM, con Marisol Ponce, bailarina radicada en Lima.

 

Enseñanza

El artista cuenta que desde los 15 años se dedica de forma constante a la enseñanza de la marinera, sin descuidar sus participaciones como bailarín individual. Afirma que cuando abrió su academia “Jorge Vásquez” se propuso a sacar campeones nacionales, lo cual ya ha conseguido. Uno de ellos incluso ha ganado un selectivo organizado por el Club Libertad que, dicho sea de paso, es el centro cultural más importante de la marinera a nivel nacional.

“La pandemia nos ha complicado la vida a todos. Los concursos se han paralizado, pero yo sigo dando mis clases, ahora de forma virtual. Tengo otro grupo muy reducido de alumnos a quienes sí les vengo enseñando de forma presencial, con todas las medidas de bioseguridad, porque son campeones y no pueden estar mucho tiempo sin entrenar para mantener su nivel”, acotó.

Refirió que para este año había sido convocado para enseñar marinera en España, pero por causa de la pandemia no pudo viajar.

 

Vivir de la marinera

Si bien es abogado de profesión y trabajó durante un tiempo en el Poder Judicial, Jorge Vásquez manifiesta que hoy por hoy se dedica exclusivamente a la marinera, pues es lo que verdaderamente le apasiona. Asegura que sí se puede vivir de este baile, pero todo depende del esfuerzo que se le ponga para destacar y ser considerado como uno de los mejores.

“Para mí la marinera lo es todo, es parte de mi vida, mi trabajo, mi pasión. La amo. Gracias a Dios me dedico a lo que me gusta y puedo vivir de ella. Sí se puede, si es que uno se propone a hacer bien las cosas y es perseverante como lo he sido. El apoyo de mi familia ha sido primordial para lograr grandes cosas, no solo ser reconocido en Chiclayo, sino en diversas ciudades del país. Hoy ya no me conocen solo como bailarín, sino por el trabajo con mis alumnos”, indica.

El bailarín refiere que los lambayecanos deben sentirse orgullosos de la marinera, pues si bien Trujillo se encarga de difundirla a nivel internacional, la historia señala que este baile se originó en Lambayeque.

Sumado a ello, resaltó que el estilo de bailar marinera de los lambayecanos es mucho más “sabroso y pícaro”, que el de los limeños o trujillanos.

“Aquí hay mucho talento. Soy padre y le pediría a los papás que apoyen a sus hijos, no solo con la marinera, sino en todo aquello a lo que quieran dedicarse”, subrayó.

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REPRESENTANTE DEL FESTEJO: IVONNE REAÑO: LA VALENTINA DE ORO

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1175

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  • Ivonne Reaño Gallardo ha sido coronada como “Valentina de Oro” en el 2017 y el 2018.
  • A sus 22 años, Ivonne Reaño es jurado de las más importantes competiciones de festejo.

 

Natural de Bagua Grande, Ivonne Berenice Reaño Gallardo llegó al año de edad a Zaña, donde está la casa de sus abuelos. Rápidamente sus raíces afroperuanas la inclinaron por el arte y con apenas cuatro años empezó a recitar décimas y balar festejo. Si bien ha bailado marinera, tondero y saya, fue el festejo la danza a la que decidió dedicarse profesionalmente a los 15 años.

 

“Todo el tiempo mi mamá ha intervenido en mi desarrollo artístico. Me motivaba a participar de las actuaciones del colegio y me decía que no tenía solo que bailar, sino ser una artista completa. Ha estado pendiente de todas mis participaciones. Me ayuda con la vestimenta, con mi presentación en general. Es casi como una asesora. Hasta hoy está al tanto de que tenga mis implementos, las argollas, la falda bien acomodada, todos esos detalles en los que una mamá se fija”, cuenta.

 

Inicios

Ivonne Reaño, quien tiene 22 años y es comunicadora de profesión, cuenta que a los 15 decidió que quería dedicarse profesionalmente al festejo, por lo cual le pidió a su mamá que la matriculase en las clases que desarrollaba la Casa de la Cultura, hoy Dirección Desconcentrada de Cultura. Allí conoció a Eduardo Carrillo Villena, quien fue uno de los tres profesores que la formó en cuanto a técnica y estilo.

“En mi vida he tenido a tres profesores que me han enseñado la técnica y el estilo del festejo. El festejo no es solo seguir pasos, sino que cada bailarina debe diferenciarse por su estilo. Ese es el valor agregado en sus presentaciones”, manifiesta.

Al año siguiente, su profesor Eduardo Carrillo la invitó a formar parte del elenco de baile de la agrupación Lundú, con la cual perfeccionó su técnica. Allí permaneció hasta los 18 años.

“Estar en Lundú fue una de las mejores experiencias que he tenido. Allí aprendí toda la parte técnica, la fuerza y los pasos. Hasta ahora recuerdo coreografías completas. Puedo decir que Lundú fue mi alma máter, la que me formó en el festejo. Aún hoy participo con ellos de algunas actividades especiales a las que me llaman”, relata.  

 

Valentina de oro

Tras su estancia en Lundú, Ivonne Reaño decidió trabajar en ella misma como bailarina profesional y participó de los concursos “Valentina de Oro” organizado por la institución cultural Estirpe Mochica. Esta competición está dirigida para las bailarinas que se desempeñan en el rubro de festejo libre, es decir, al margen de una agrupación musical.

Así, Ivonne Reaño fue coronada como “Valentina de Oro” en el 2017 y el 2018. Posteriormente, ha participado de estas competencias en calidad de jurado.

“Las “Valentinas de Oro” son como las reinas del festejo. Esta competencia se disputa en diferentes categorías, desde infantes hasta adultos. Es una distinción que te llevas siempre, la gente del sector te conocerá siempre como Valentina del 2017, del 2018, según el año que hayas ganado”, explica.

 

Marca personal

Actualmente, Ivonne Reaño está enfocada en fortalecer su marca personal de música afroperuana “Ivonne Berenice”, con la cual se presenta a las diferentes competiciones y actividades sociales a las que la llaman. Apunta que el valor agregado que ofrece en sus presentaciones es que llega acompañada de dos percusionistas, uno que toca el cajón y otro el bongó.

“Siempre que Ivonne va a un show lleva algo. No va solo a bailar, sino a hacer todo un espectáculo. Me gusta que las personas participen, que pierdan la vergüenza a bailar. Me gusta que, más que saber, las personas sientan la música y a partir de ello la bailen como les nazca”, enfatiza.

Además, cuenta que ingresó a una academia en la que aprendió también a bailar salsa y bachata, con lo cual su busca expandir su oferta musical. Según explica, el festejo le permite tener versatilidad para dominar otros géneros. A largo plazo, su sueño es tener una academia completa con la cual se puedan hacer fusiones de ritmos y géneros.

Refiere que, a causa de la pandemia, dejó de tener presentaciones, pero ahora está enfocada en la docencia, principalmente con niñas, a quienes les brinda clases virtuales.

“Siempre cuando me buscan para que enseñe me dicen que me diferencia el trato que tengo, que se nota que me gusta bailar y creo que ese es el punto de partida que debe tener toda bailarina. Que se le note realmente que ama bailar para que la otra persona también sienta la misma pasión”, resaltó.

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MARIACHI MI TIERRA: LOS HERMANOS BRAVO

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1175

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  • Jurliana y Manuel Bravo Silva son hermanos y con su agrupación de mariachi alegran los eventos sociales de Chiclayo.
  • Actualmente, “Mariachi mi tierra de Perú” ofrece presentaciones virtuales en tres modalidades.

 

Manuel Bravo Silva era apenas un niño cuando veía cantar a su hermana Jurliana, tres años mayor que él. Pese a que le gustaba mucho lo que ella hacía, era bastante tímido como para intentar emularla, aunque varias personas le decían que tenía una voz parecida a la del cantante mexicano Pedro Fernández en sus inicios.

 

Manuel Bravo recuerda que en la Navidad de hace 15 años su abuelo le pidió que cantara para la familia que estaba reunida. Sin embargo, ya tenía 11 años y su voz empezaba a cambiar, lo cual le jugó una mala pasada e hizo que su abuelo detenga su presentación doméstica. Aquella mala experiencia fue el punto de partida de lo que sería una carrera musical.

Después de aquel suceso, empezó a cantar temas de artistas adultos como Vicente Fernández y Javier Solís. Precisamente, fue con la canción “Sombras” de este último que volvería a pararse frente a su abuelo para cantarle, logrando convencerlo esta vez, ya sin intentar imitar la voz de Pedro Fernández cuando niño.

 

Inicios

Manuel Bravo cuenta que nunca estudió canto, salvo algunos talleres muy pequeños en la universidad. Se considera prácticamente un cantante empírico, autodidacta, que con el paso del tiempo ha ido mejorando su técnica vocal.

Debido a que era bastante tímido, Manuel Bravo recién empezó a cantar para un público ajeno a su entorno familiar cuando ingresó a un grupo parroquial a finales del último año del colegio. Sin embargo, no sería sino hasta cuando estuvo en la universidad que un compañero suyo le animó a participar de un casting para un elenco de mariachi que estaba buscando cantantes.

Recuerda que, si bien ingresó, su primera presentación no fue muy buena, pues los nervios le traicionaron y se olvidó buena parte de la letra de las canciones que estaban programadas para interpretarse esa noche.

“Mi primer evento fue un quinceañero y hubo varios momentos en los que me quedé callado. Recuerdo que yo volteaba a ver a mi director, que era un trompetista, y veía cómo sus ojos se le hinchaban de la cólera cada que soplaba. Al terminar le pedí disculpas por haberme olvidado las letras, pero - para mi sorpresa – me respondió que en líneas generales lo había hecho bien”, menciona.

Tiempo después pasó a otra agrupación musical de la cual también recuerda una anécdota embarazosa. Señala que en una oportunidad se le rompió la costura de la entrepierna de su pantalón en mitad de la presentación y debió usar su sombrero de charro para cubrir la abertura.

“Mi compañero me avisó que no me vaya a dar la vuelta porque se me notaba la abertura inmensa, así que puse el sombrero para taparme, pero fue en vano porque la gente a los costados sí se dio cuenta. Ese día encima teníamos dos contratos, así que al terminar la primera presentación fui a la casa del director para coser mi pantalón”, recuerda.

 

“Mariachi mi tierra”

Manuel Bravo señala que su hermana también ingresó a una agrupación de mariachi, con lo cual se convirtieron en competencia, hasta que decidieron hace cuatro años unir esfuerzos y conformar “Mariachi mi tierra de Perú”.

Refiere que al inicio no fue fácil, pues tanto a él como a su hermana les salieron trabajos temporales fuera de Chiclayo en diferentes momentos, en virtud de lo cual se vieron forzados a detener las presentaciones. No obstante, hace dos años ya se dedican con mucho más esmero a la agrupación y han tenido una serie de presentaciones que les ha valido el reconocimiento de la población chiclayana.

Ahora, explica que por la coyuntura de pandemia ofrecen cuatro tipos de presentaciones: las grabadas, las que se realizan por videollamada, las transmisiones a pedido en Facebook y las presenciales. Sobre esta última modalidad, refiere que ya no ingresan hasta los domicilios, sino que ofrecen su espectáculo desde la puerta y siempre con todas las medidas de protección y distanciamiento social.

Manifiesta que la meta a corto plazo de “Mariachi Mi Tierra” es adquirir sus propios instrumentos musicales y, a futuro, participar de festivales con músicos que sean estables en la agrupación y sostener todo un aparato logístico que los respalde.

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CON FINANCIAMIENTO DEL MINISTERIO DE CULTURA: DICTAN TALLERES VIRTUALES DE BORDADO MONSEFUANO

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1175

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La emergencia sanitaria ha impactado negativamente sobre el sector artesanal, frente a lo cual el Estado, a través del Ministerio de Cultura, ha buscado la manera de canalizar apoyo a los productores locales, teniendo como objetivo la difusión de sus actividades y saberes con el uso de las redes sociales.

 

Con la Resolución Ministerial N° 151-2020-MC se aprobaron los “Lineamientos para la aplicación de los mecanismos de amortiguamiento para mitigar los efectos económicos en el Sector Cultura producidos en el contexto de la Emergencia Sanitaria por el Covid-19, en el marco del Decreto de Urgencia N° 058- 2020”.

Con dicho marco se establecieron las líneas de apoyos económicos para el amortiguamiento de actividades vinculadas al fomento de las tradiciones, expresiones y manifestaciones culturales del Patrimonio Cultural Inmaterial, comprendiendo las siguientes: Iniciativas colectivas dirigidas a promover el fortalecimiento de la memoria comunitaria; Iniciativas colectivas dirigidas a la obtención de recursos materiales para la realización de prácticas del patrimonio cultural inmaterial; Iniciativas colectivas para la promoción y difusión de arte tradicional en plataformas digitales o redes sociales, e Iniciativas colectivas individuales para la creación y promoción de contenidos audiovisuales de danza y música tradicional peruana.

De Lambayeque, nueve iniciativas han logrado el financiamiento otorgado por el Ministerio de Cultura. Estas son: “Tutorial de la elaboración de checos afroperuanos”; “Salvaguarda del patrimonio artesanal textil del distrito de Incahuasi, departamento de Lambayeque, mediante la comercialización electrónica”; “La cerámica rubrica la historia del arte peruano en la era Covid-19”; “El arte en tus manos, tejiendo en casa. Ciudad Eten contigo”; “Algodón nativo para el mundo”; “Promoción y difusión de ventas virtuales de productos en hojalatería de las máscaras de la danza de diablicos de Túcume (patrimonio cultural inmaterial)”; “Fortaleciendo el bordado de Monsefú con identidad en tiempos de pandemia”; “Difusión a través de herramientas tecnológicas de la técnica ancestral del tejido a telar de cintura en algodón nativo de Túcume – Lambayeque” y “Difundir mi técnica de ayer y hoy en los medios virtuales”.

 

Bordado monsefuano

“El CITE Sipán de Lambayeque nos asesoró y ayudó para buscar el financiamiento para el proyecto. La convocatoria fue en julio y los resultados se dieron el 31 de agosto. Desde entonces hemos venido organizándonos para mostrar el arte monsefuano a través del bordado, utilizando dos plataformas virtuales: Facebook y Zoom”, comenta David Neciosup Reluz, promotor del proyecto de bordado.

La primera clase virtual se dictó el 12 de octubre a través de la página “Bordados a mano: Monsefú Arte y Tradición”, alcanzando a asistentes de diversas partes del país e incluso del extranjero, interesados en conocer los detalles y técnicas de las llamativas técnicas del bordado de la “Ciudad de las Flores”.

“La idea es que no solo se conozca el trabajo de nuestro taller de bordado, sino también otras experiencias que tienen diferentes artesanos de Monsefú. Vamos a dictar cursos básicos, intermedios y avanzados. También vamos a trabajar con artesanos, porque hay algunos que solamente se han especializado en un solo tipo de puntos de bordado, por eso tendremos comunicación constante y a través de Zoom dictar clases más avanzadas”, menciona.

 

Técnicas e insumos

El proyecto que lidera Neciosup Reluz apunta también a mostrar las técnicas diversas que existen en la confección de bordados, el uso de materiales, muchos de ellos ancestrales, los diseños iconográficos característicos de Monsefú, así el equipo necesario de materiales para la realización de los trabajos.

“Tenemos diferentes actividades programadas que poco a poco iremos desarrollando, porque el cronograma es por tres meses, así que hasta diciembre próximo estaremos dictando los talleres de bordado empleando las redes sociales”, explica.

Junto a David Neciosup participan dos artesanas como instructoras de los talleres.

“Lo interesante es que las personas podrán aprender de este arte desde su casa, teniendo en cuenta los materiales que nosotros iremos indicando. Queremos que las personas que siempre visitaba Monsefú o que se quedó con el deseo de conocer el arte del distrito, pueda disfrutar de él con clases didácticas y amenas”, enfatiza.

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