up

JUAN MANUEL GAMARRA: “CHICLAYO ESTÁ EN LA PREADOLESCENCIA”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1058

  comentarios   

Juan Manuel Gamarra Romero es uno de los lambayecanos más notables de los últimos años. Su larga estadía de Alemania, donde alcanzó el máximo grado académico con una tesis calificada como excelente y ejerció la docencia universitaria, le ha dado una visión clara y sin pasiones del proceso sociocultural que existe en Chiclayo, a donde volvió a residir hace 14 años. La siguiente entrevista recoge sus impresiones sobre la población local, las carencias que existen y el rol protagónico de las familias y la escuela en la construcción de una identidad colectiva que privilegie el bien común.

 

¿Cómo define a Chiclayo?

Es la tierra en la que nací y tal vez ese hecho puede influenciar en mi opinión, pero trataré de ser objetivo. Chiclayo tiene una enorme energía vital, pero al mismo tiempo como una urbe extremadamente descuidada y que no tiene el nivel que debería tener. Más que una ciudad me parece un pueblo grande.

 

No tiene, por ejemplo, vida cultural. Si entendemos por cultura el refinamiento del espíritu, aquí no hay un teatro, una buena sala de cine, no hay un buen museo. Hay que salir de Chiclayo para encontrar museos.

 

Chiclayo, a diferencia de Trujillo, no ostenta fundación española y, por lo tanto, es puramente republicana, lo cual se podría decir que es una ventaja porque aparece sin la carga histórica de la colonia y siendo republicana debería estar abierta a los tiempos modernos.

 

Mucho se ha dicho que Chiclayo es una ciudad fenicia por su sentido comercial y, en efecto, el comercio es lo que predomina. Yo no creo que sea malo para una ciudad ser eminentemente comercial, porque en la antigüedad han existido ciudades muy comerciales que han tenido también una gran cultura. De modo que ser comercial no es ningún baldón, al contrario.

 

¿Y cómo define a los chiclayanos? ¿La población es el fiel reflejo de la ciudad?

En parte sí y en parte no. Chiclayo tiene una composición demográfica especial, porque como ocurre en todas las ciudades del Perú y de América Latina aquí se mezclan todas las razas del mundo. González Prada decía que entrar a un salón de Lima era como darle la mano a todas las razas del mundo y eso ocurre aquí en Chiclayo.

 

Pero hay predominio o un mayor porcentaje de gente que viene de dos vertientes, gente de la sierra y de la costa aborigen.

 

Cholos natos…

Sí, aunque cuando se habla de cholos hay que precisar bien el significado, porque no todos entienden por cholo lo mismo, por eso prefiero utilizar la palabra aborigen que se presta menos a equívoco.

 

Apellidos como Huamanchumo, Neciosup o Llontop son aborígenes de acá, pero ya en las últimas décadas empezó a crecer la población andina en Chiclayo, sobre todo a partir de los años 80 en que la gente huía por temor al terrorismo. Sin embargo, desde siempre Chiclayo fue una convergencia para las gentes, lo que se debe también a la especial ubicación geográfica que tiene.

 

La razón es que a la altura de Chiclayo está el paso más bajo de los andes que es el Abra de Porcuya, lo que determina que muchos pobladores de la sierra, ceja de selva y selva tengan más fácil acceso a este territorio.

 

¿Este fenómeno migratorio que parte muchas veces de los poblados más lejanos y menos desarrollados de la sierra ha generado la ruralización de Chiclayo? ¿Es posible concebir esta idea?

Es una ciudad ruralizada a la mala. Me gusta el concepto de ruralización y que más se da a notar en los aspectos negativos que en los positivos. Por ejemplo, la gente aquí no tiene cuidado con la vía pública, arroja basura o baldes de agua. Eso que en el campo no llama la atención en la ciudad no puede suceder y, sin embargo, sucede.

 

A eso sumamos que Chiclayo es una urbe muy caótica, lo que también tiene que ver con el carácter rural.

 

Caótica en todo sentido, desde la construcción hasta en el modo de desarrollar las actividades económicas.

Sí, por eso es que Chiclayo no es una ciudad propiamente dicha. Repito, es un pueblo grande y probablemente muchos de mis paisanos se van a sentir ofendidos por esto, pero Chiclayo no tiene ni la madurez ni la estructura ni el nivel de una ciudad.

 

Usted que ha vivido tantos años en el extranjero, ¿siente frustración por Chiclayo?

La respuesta la puedo dar partiendo de tres experiencias o momentos distintos. Una cosa fue Chiclayo para mí antes de irme a Europa, otra cosa fue Chiclayo cuando regresé para vivir acá en el 2004 y otra es mi percepción de Chiclayo ahora, casi 14 años después de haber regresado.

 

La primera fue la percepción de alguien que nació y creció en un medio sin tener la necesaria distancia, geográfica y temporal, para ver a ese medio con otros ojos. Yo me sentía muy chiclayano y sentía orgullo de ello. Pero al estar 33 años en Europa y ver cuál era el nivel de desarrollo urbano aunque no lo hubiera querido me surgió la comparación con Chiclayo y me di cuenta de las tremendas falencias que tenemos no solo a nivel de ciudad, sino también a nivel de país.

 

Eso me llevó a un largo proceso de reflexión que me hizo entender lo siguiente: Europa necesitó más o menos mil años para llegar al nivel de madurez que ahora tienen sus sociedades. Nosotros como país recién vamos a celebrar el bicentenario de la República. Es decir, tenemos menos de la quinta parte del tiempo que los europeos han tenido para evolucionar a partir de sus propias experiencias. El ser humano debe aprender en base a sus experiencias o debería, porque hay quienes no aprenden ni con sus experiencias ni con las ajenas.

 

Mi segunda percepción fue al volver para establecerme de manera definitivamente aquí. Me costó muchísimo para readaptarme a Chiclayo. Debo decir que para mí fue más difícil readaptarme a Chiclayo que adaptarme a Alemania cuando recién me fui. ¿Por qué me chocó tanto? Porque volví a encontrarme con una sociedad distante de mi ideal de vida.

 

Como ejemplo puedo citar la falta de respeto por el prójimo. Aquí no tenemos respeto por los demás. Si el vecino está de cumpleaños contrata a una orquesta, invita a medio mundo y arma tremenda parranda hasta las 6 de la mañana. Le importa el comino si el resto del vecindario duerme o no duerme. Ni si quiera se pregunta si habrá ancianos, enfermos o bebés. Eso sería impensable en Alemania.

 

Allá existe lo que se denomina la hora policial, que significa que desde las 10 de la noche hasta las 6 de la mañana está estrictamente prohibido hacer ruidos que molesten al vecindario. Incluso de 1 a 3 de la tarde. Eso es un ejemplo, un botón de muestra, porque manifestaciones de la falta de respeto al prójimo abundan en la vida diaria en Chiclayo.

 

Tampoco se piense que en Europa todo es maravilla. Como yo digo: “No hay paraísos bajo el sol”.

 

Y su tercera percepción, ¿cuál es?

Los primeros cinco años después de mi retorno sufrí muchísimo para readaptarme a Chiclayo, pese a que es mi tierra natal. Poco a poco mi espíritu, en confrontación con la realidad que era vieja y era nueva para mí, fue clarificando una nueva visión de las cosas, hasta que se abrió en mí la siguiente reflexión: “Los pueblos, como hombres, necesitan tiempo para desarrollarse”.

 

Así como un ser humano es primero bebé, luego niño, púber, adolescente, joven, adulto y anciano, igual ocurre con los pueblos. También los pueblos pasan por esas diferentes etapas.

 

Hace algunos años Luis Alberto Sánchez escribió un libro con el título “Perú, retrato de un país adolescente”. Yo leí ese libro cuando estaba en la universidad y hoy, después de toda mi experiencia, creo que Sánchez pecó de generoso, porque el Perú, a mi modo de ver, ni siquiera está en la adolescencia, está en la preadolescencia y si eso vale para el Perú vale también para Chiclayo. Por eso es que ocurren tantas calamidades en la vida pública de este pueblo.

 

¿Por qué cree que existe tanta indiferencia de los habitantes de Chiclayo para con sus problemas? Algunos sostienen que es por la cantidad de inmigrantes, pero hay chiclayanos natos que son igual y hasta más indiferentes que los llegados aquí

Un problema general en el Perú es que no nos enseñan a tener interés por el bien común y eso se nota a flor de piel, por eso es que botamos basura a la calle, “porque es la calle”, “porque no es nuestra”. Olvidamos que la calle es nuestra, que debemos cuidarla, pero a la gente que no tiene sentido del bien común no le importa. Eso es algo que desde la niñez tiene que inculcarse.

 

Mi primera lección cuando llegué a Alemania, exactamente el 3 de octubre de 1971, fue ver a un niño caminar junto a su padre. El niño abrió un caramelo y guardó el empaque en su bolsillo. Metros más allá ambos se detuvieron y el niño depositó el papel en un tacho de basura. Nadie nace sabiendo eso, eso se enseña y el primer espacio en el que se enseña es en la casa.

 

Lo de los migrantes no me parece un argumento válido. Creo, por el contrario, que el hecho de que una ciudad reciba a población de otras partes puede servir para su crecimiento, sobre todo en la época actual llamada globalización. Cuando un chiclayano me dice que estamos mal porque tenemos autoridades que no son naturales de Chiclayo me parece absurdo.

 

Muchos de los chiclayanos que argumentan eso adolecen de interés por el bien común, no tienen una clara visión de su propia identidad. Eso lo he comprobado con el Paseo Yotuque. Me he dado cuenta que mucha población natural de Chiclayo no tiene ni conocimiento ni visión ni información ni formación de cuáles son los orígenes de su cultura. Me gustaría que se haga una encuesta y apuesto que la mayoría de chiclayanos natos va a referirse al pasado prehispánico de Chiclayo a la época de los incas.

 

Hay gente que sigue creyendo que lo autóctono o aborigen de Chiclayo es la marinera.

 

Chiclayo adolece de una fortísima identidad cultural. No sabemos todavía quiénes somos o qué somos como pueblo y los colegios no saben aún cómo hacer un trabajo significativo para contrarrestar esa falencia. Un pueblo que no tiene consciencia de sí mismo es como una persona sin identidad. El ser humano solo tiene buenas bases de desarrollo cuando tiene una sólida autoconsciencia de sí mismo. Lo mismo pasa con los pueblos.

 

PERFIL

Juan Manuel Gamarra Romero nació en Chiclayo en julio de 1946, estudió en los colegios Manuel Pardo y de San José y en 1967 se convirtió en el primer graduado al que la entonces Universidad Nacional de Lambayeque le otorgó un título a nombre de la Nación. Allí se recibió como profesor de Educación Secundaria en la especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales, alcanzando el Premio de Excelencia.

 

Siguió estudios de Ciencias Sociales y Políticas en la Escuela Interamericana de Educación Democrática en San José de Costa Rica, fue docente de escuela y catedrático de su alma máter y de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, creada en 1970. Publicó libros sobre civismo y filosofía y en 1971 fue becado por el Servicio Alemán de Intercambio Académico para realizar estudios de postgrado en la República Federal de Alemania.

 

Se recibió como doctor en Filosofía por la Universidad de Frankfurt, siendo su tesis “La Reforma Universitaria. El movimiento estudiantil de los años veinte en el Perú”, calificada con la más alta nota del sistema académico alemán a nivel de doctorado, razón por la cual fue publicada. En 1987 la obra fue traducida al español.

 

También se graduó como traductor e intérprete de alemán y español y fue docente de la Universidad de Frankfurt, fue uno de los fundadores de la Escuela de Postgrado de la UNPRG y fue convocado para participar de congresos internacionales y dictar conferencias en universidades alemanas. También expuso en varios países de América y Europa, hasta que en el 2002 se graduó como docente para la enseñanza secundaria en Alemania.

 

Retornó al Perú en el 2004 y asumió la presidencia del Consejo Directivo de la Junta Vecinal Comunal de la Urbanización “Federico Villarreal”, siendo autor, promotor y gestor de la construcción del Paseo Yortuque. Recibió la Medalla de Chiclayo en el 2012 y el grado de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Lambayeque. En el 2016 fue declarado Hijo Predilecto de Chiclayo. 

Leer más


ALONSO SEGURA: “ES INCIERTA LA SITUACIÓN DE LA ECONOMÍA DEL PAÍS”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1058

  comentarios   

  • Extitular de Economía señala que el presidente Martín Vizcarra debe aprovechar la coyuntura para retomar las reformas que Pedro Pablo Kuczynski paralizó.

 

El exministro de Economía y Finanzas del gobierno de Ollanta Humala, Alonso Segura Vasi, conversó con Expresión sobre el panorama económico del país, lamentando que en los casi 20 meses del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski no se haya adoptado medidas para aprovechar el incremento del precio de los minerales ni agilizar el gasto público, lo que ha sentado las bases para un escenario incierto en este 2018.

 

Cuestiona que lejos de fortalecer el crecimiento de la economía que al finalizar la administración de Ollanta Humala Tasso fue del 4 %, las primeras acciones del gobierno anterior precipitaron una caída, lo que se agudizó con malas decisiones y el clima político.

 

“La economía no tuvo un buen momento el año pasado, es incierta la situación de este año al no saber en cuánto puede acelerarse. El año pasado la economía no debió desacelerarse, sino que debió crecer. El golpe de la caída de las materias primas entre el 2014 y el 2015 fue muy severo, pero ya para el 2016 hubo una recuperación del 4 %, que para el 2017 debió ser mayor sino se hubiera dado el ajuste fiscal por el gobierno entrante. ¿Cómo pasamos de 4 % de crecimiento que recibió el gobierno de Kuczynski en agosto del 2016 a un 2.5 % el año pasado? Ocurrieron muchas cosas, una de ellas fue el ruido político, otra el club de las constructoras y El Niño, pero además errores de política económica”, asevera Segura Vasi.

 

MALAS DECISIONES

Esos errores – explica – motivaron a que en el 2016 la economía descendiera de 4.5 % en agosto a 3 % antes de finalizar el año, cuando aún no estallaban casos como Lava Jato ni había ocurrido El Niño Costero.

 

A ello suma que en enero del 2017 el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, al amparo de las facultades legislativas que le otorgó el Congreso de la República, aprobó un paquete de reformas tributarias que – en su opinión – fueron ineficaces e insuficientes frente a las necesidades de la política económica que el país requería en ese momento.

 

“Esa reforma tributaria generó pérdidas en la recaudación, que ni siquiera apuntaba a darle mayor eficiencia económica al país, sino por el contrario se pensó que con esas decisiones se incrementaría la recaudación tributaria y sucedió lo contrario. El error más grave fue el ajuste fiscal que se implementó en el último trimestre del 2016. Se quitó de la inversión pública casi cuatro millones de soles. No es que se dejó de invertir, se retiró ese monto de la disponibilidad a gastar. Eso, analizado, equivale a tres o cuatro veces el total, es decir dos puntos del PBI”, refiere.

 

AUMENTO DE PRECIOS

Todo eso sucedió justo en el momento en que el precio de las materias primas empezó a subir en el mercado internacional.

 

Desde enero del 2016 se produjo el alza y el impacto se empezó a sentir seis meses después, precisamente cuando el gobierno de Kuczynski quitó fondos a la inversión pública y aplicó las medidas erradas en el manejo económico.

 

“Muchos dicen que no se ha sentido el aumento del precio de las materias primas y créanme, sí se sintió. Si no se hubiera sentido, dadas las decisiones del anterior gobierno, la economía del Perú hubiera crecido prácticamente cero. La gente olvida que en el Perú ni en América Latina ya no hay las condiciones de crecimiento que existieron antes del 2009, cuando la economía podía crecer hasta 8 %, lo que se daba básicamente por el incremento del precio del cobre, el crecimiento de China, la liquidez en Estados Unidos y los préstamos. Un escenario así ya no se va a replicar”, menciona.

 

APROVECHAR LA COYUNTURA

Alonso Segura sostiene que estas condiciones son las que el presidente Martín Vizcarra y el nuevo ministro de Economía, David Tuesta, deben tener presentes para redireccionar la conducción del país.

 

“El presidente, que fue parte del anterior gobierno y estuvo en uno de los ministerios más importantes (Transportes y Comunicaciones), tiene que hacer un análisis en frío de qué cosas tienen que cambiar en la política económica. Eso es lo que espero que la nueva administración sea capaz de calibrar y enmendar. La coyuntura externa es favorable y felizmente todavía está ayudando, como sucedió en los casi veinte meses de Kuczynski”, señala.

 

EL DU 003

Segura Vasi anota que otro severo error de la administración anterior fue la promulgación del Decreto de Urgencia 003, que puso frenos a la venta de los activos de las empresas vinculadas a casos de corrupción como Odebrecht, lo que originó un severo golpe para el cumplimiento de la cadena de pagos, precipitó el cierre de empresas y el despido de miles de trabajadores.

 

“El gobierno de Kuczynski culpó al impacto del DU 003 de la caída de la economía de 4 a 2.5 % y eso no era cierto, porque los efectos del decreto fueron posteriores. Buscaron pretexto tras pretexto. Lo que se hizo con el decreto fue romper la cadena de pagos, que los proveedores no puedan cobrar, que los proyectos no puedan continuar y que caiga el empleo. Por primera vez en 17 años hemos tenido caída del empleo formal no solo en el sector construcción, sino en otros más”, menciona.

 

Lamenta también que en la administración Kuczynski se haya dejado de lado el Plan de Diversificación Productiva y la Reforma Educativa, políticas impulsadas en el gobierno de Humala.

 

“Se tumbaron una serie de políticas públicas muy valiosas, yo no sé si por soberbia, ideología o desconocimiento. La Reforma Educativa la han destruido por dentro, subir sueldos no es una reforma. Una reforma significa subir sueldos en el marco de la meritocracia. Conceptualizar reformas e implementarlas toma muchísimo tiempo porque implica unificar criterios. Una de las mayores críticas al gobierno Kuczynski es que le dejamos la mesa servida y lejos de aprovecharla la tumbó. ¿Cuáles son las grandes reformas por las que se recuerda a ese gobierno de 20 meses?”, señala el exministro.

 

LA TAREA

Sobre el gobierno de Martín Vizcarra, Alonso Seguro precisa que es imposible compararlo con la transición que lideró Valentín Paniagua, quien estuvo ocho meses en la conducción del país, a diferencia de los 40 meses que le corresponden al actual mandatario.

 

“Es un montón de tiempo, no puede simplemente utilizar el piloto automático ni dejar de emprender reformas. Si le falta ambición a este gobierno vamos a llegar al Bicentenario con muy mal pie. Sería una buena señal que retome reformas importantes como la diversificación productiva, ojalá y no quede en el discurso. El presidente Vizcarra debería ser autocrítico de los 20 meses de gobierno de los cuales él fue parte y decir qué reformas se van a retomar, qué va a ordenar y qué iniciar. No tendrá bancada en el Congreso, pero tiene apoyo ciudadano al comienzo y lo bueno es que quienes pueden bloquearlo están muy golpeados y en conflictos internos. Si él no aprovecha esta coyuntura lo que vamos a tener serán tres años de piloto automático”, indica el exministro de Economía.

 

Finalmente, Segura Vasi sostiene que el problema de las Alianza Público Privadas no es el modelo, sino la manera en la que estas se han desarrollado en casos muy puntuales, como en los proyectos de la Municipalidad Metropolitana de Lima, por ejemplo.

 

Recuerda que en el 2015 se modificó el marco normativo que regula estos mecanismos con el objetivo de hacerlos mucho más transparentes y eficientes, por cuanto son de gran ayuda para que se consoliden proyectos de infraestructura que demandan importantes inversiones que el Estado, por sí solo, no puede cubrir.

 

“Lo que hemos visto es que en varios casos se han relajado los filtros o se celebraron adendas perjudiciales para el país, como sucedió con el Aeropuerto de Chinchero en el que estuvo involucrado directamente el actual presidente de la República. Precisamente para evitar ese tipo de hechos es que se mejoró el marco normativo. El modelo no es malo, mala es la forma en la que muchas veces de implementa o se busca torcer para la ocurrencia de actos irregulares y nocivos para el país”, enfatiza. 

Leer más