up

MARTÍN PÉREZ MONTEVERDE: “EL ESTADO ES UN PÉSIMO GESTOR”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1140

  comentarios   

  • El exministro de Comercio Exterior y Turismo señala que la generación de empleo es la clave para el crecimiento económico.
  • El también excongresista afirma que debería dársele mayor cabida a los privados para las inversiones.

 

Ante la propuesta de los sectores de izquierda de aplicar reformas constitucionales en el próximo Congreso referidas al capítulo económico, el exministro de Comercio Exterior y Turismo, excongresista y también expresidente de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas - CONFIEP, Martín Pérez Monteverde, señala que más bien debe alentarse la inversión extranjera, sobre todo para la construcción de infraestructura, pues el Estado – a su juicio – ha demostrado administrar mal los recursos económicos.

 

¿Cómo se entienden las protestas sociales por las que atraviesan países vecinos como Bolivia y Chile y de qué manera podrían replicarse en el Perú?

Es una preocupación regional la situación por la que pasan. Creo que en Chile sí hay una intervención extranjera de forma articulada, a diferencia de Bolivia, cuyo caso es muy original, pues es un movimiento en contra de Evo Morales, quien perdió un referéndum y pese a ello, después de la interpretación del Tribunal Constitucional afín a él, pudo postularse y salir elegido, tras graves acusaciones de fraude, entonces son casos distintos.

Lo que sí es cierto es que hoy hay mayores presiones de la clase media por lograr la inmediatez de algunos cambios. Creo que en el Perú la dualidad de tener AFP y ONP permite a la gente tener más libertad y no estar solamente en un sistema de pensiones. Además, no hace mucho salió la Ley Nº 30478, que permite retirar el 95.5 % de la pensión y con ello se alivió mucha presión.

No obstante, debemos ser conscientes que tenemos una realidad económica distinta, donde el 70 % de los trabajadores son informales, a diferencia de Chile donde el 90 % son formales y de ellos todos están en una AFP.

Por otro lado, la informalidad en el Perú termina siendo una válvula de escape respecto a la presión social que pueda haber sobre algunos temas, sumado a la dualidad en la prestación de servicios sociales. Por ejemplo, en salud tanto privado como público asisten, en educación igual, de modo que no hay esa sensación de que todo lo tiene que hacer el sector privado, lo cual es un fastidio que se ha reflejado en las expresiones civilizadas de Chile y en otras también de gran violencia e intolerancia que no se pueden justificar.

El país ha crecido económicamente a un ritmo constante en los últimos años, pero desde el 2016 aproximadamente decayó. Usted escribió un artículo para un diario nacional donde explicaba que para volver a crecer a ese ritmo era necesario generar trabajo. ¿Cómo se logra eso?

Creo que muchas de las condiciones adversas que tenemos son grandes oportunidades a la vez. Por ejemplo, la falta de infraestructura es a su vez una gran oportunidad para la inversión. Creo que estamos sobreregulados, desordenados, hay falta de compromiso político con los procesos de inversión y todo esto hace que la inversión sea más difícil de desarrollarse. Necesitamos consenso entre las autoridades regionales, municipales y nacionales para facilitar la inversión. No estamos pidiendo que el Estado haga las inversiones, sino que dé las condiciones que faciliten a los privados, sobre todo a los chicos, porque hay cientos de miles de proyectos pequeños que generan empleo y luego están los grandes que representan el 30 % . Yo me preocupo más de los pequeños, porque sé que los grandes tendrán la capacidad de resolver sus problemas.

¿Preocupa que los grupos de izquierda intenten cambiar el capítulo económico de la Constitución a través de una Asamblea Constituyente? ¿Esto entraría en discordia con la generación del empleo por parte de los privados?

Ellos dicen que quieren cambiar la Constitución, pero no dicen qué cosas, entonces sería bueno que precisen, porque si lo que quieren es tener más empresas públicas como las que tuvimos antaño para que haya clientelaje, donde el gobierno de turno puede colocar 50 mil trabajadores para tener capital político casi cautivo, estaría en absoluto desacuerdo. Creo que en los últimos años la inversión ha generado trabajo y así hemos evitado que nuestros escasos impuestos vayan para las planillas de miles de trabajadores y se redireccionen en salud y educación.

Ahora bien, debemos pensar también en otras cosas. ¿Tenemos los peruanos 50 millones de dólares para hacer un pozo petrolero con la alta probabilidad de que no se saque nada? ¿Por qué no les dejamos esas actividades de riesgo a los privados y que el Estado empiece a convertirse en un mejor gestor? ¿Qué hacemos cuando vemos que le hemos dado un montón de impuestos al Estado y la situación de los servicios siguen igual o peor? ¿Para qué le doy más dinero a este Estado que es un pésimo gestor? Deberíamos pagar más impuestos, sí, todos, pero cambiemos al gestor, porque nos ha demostrado que es muy malo.

¿De qué se encargaría entonces el Estado?

Necesitamos un Estado más presente, facilitador, que controle mejor en algunos aspectos que no lo hace  y que no hipercontrole en otros que no es necesario. En el 2006 el presupuesto de la república era 50 mil millones y el 2020 será 200 mil millones, pero si me pongo a analizar cómo era la seguridad en el 2006 y cómo es hoy día, te aseguro que antes era mejor.

¿Es un mal administrador el Estado?

Creo que sí. A veces se le quiere atribuir la responsabilidad al sector privado diciendo que no pagan suficientes impuestos y en realidad privados somos todos, no solamente las empresas,  porque pagamos tantos impuestos como las ellas a través del IGV. ¿Qué hacemos con estos impuestos? Deberíamos dedicarlos a hacer infraestructura a través de los privados, estimulándolos de alguna manera. Creo que las condiciones que le damos al privado tienen que ser las mismas que ofrecen Chile, Colombia, Ecuador, Bolivia. Debe haber predictibilidad, seguridad jurídica, que es lo mismo que pediríamos frente a un negocio pequeño o mediano.

Conozco unos amigos que tenían un negocio de una cabina de Internet. Les robaron una vez y lo pagó el seguro, les pasó una segunda vez y el seguro ya no les quiso cubrir, luego les robaron una tercera y hasta cuarta vez, se cansaron y cerraron el negocio. ¿Dónde queda entonces la responsabilidad del Estado con la seguridad? A mí no me preocupan los bancos, porque ellos contratan su propia seguridad, me preocupa el pequeño empresario.

En los últimos años se han fortalecido productos como la palta, el arándano y el banano orgánico. Como exministro de Comercio Exterior y Turismo, ¿qué cree que le falta al departamento para seguir impulsando las cadenas productivas?

Creo que la agricultura moderna ha transformado el agro en el Perú. El Tratado de Libre Comercio – TLC, con los Estados Unidos ha generado más beneficios a los trabajadores del agro que los que pudieron haber conseguido luchando durante 50 años. De hecho, hoy tienen condiciones laborales que nunca se hubiesen imaginado.

Sin embargo, el problema con la administración del agua sigue siendo fundamental en la costa del Perú, ya que luego el clima es bendito. La Libertad, Lambayeque y Piura tienen prácticamente las mismas condiciones climatológicas. Entonces, necesitamos agua, tecnología y gente que quiera invertir.

Respecto al turismo, más del 80 % de los visitantes se los lleva Cusco. Desde el Estado la propuesta es diversificar la oferta generando nuevas vías. Lambayeque tiene la Ruta Moche. ¿Cómo seguir dinamizando hacia el norte?

Para bien del Perú, Machu Picchu es un atractivo tan grande que se come a todos los destinos de América Latina, luego le siguen en importancia las Islas Galápagos y las cataratas de Iguazú. Lo que ha sucedido en Cusco es que un atractivo turístico se ha convertido en un producto turístico, lo cual significa que hay hoteles, restaurantes, servicios, eso es lo que falta todavía desarrollar en los demás sitios.

Yo impulsé mucho la Ruta Moche cuando fui ministro, pero debemos ser conscientes que los inversionistas de alguna manera dicen no. Les podemos decir vayan a Iquitos, pero primero les interesa Cusco, segundo Cusco y tercero Cusco, allí es cuando entra a tallar la responsabilidad del Estado. Si juntamos a la Cámara de Turismo de Lambayeque y hacemos un plan conjunto con PromPerú, los ministerios, las municipalidades y los tres niveles de gobierno, se puede impulsar mucho más la Ruta Moche que requiere de mayor infraestructura en servicios, lo cual se ha mejorado, pero podemos explotar mucho más.

¿Qué tanto afectó el temblor político este año a las inversiones?

Definitivamente afectó, fueron situaciones extremas que nadie deseó, ni siquiera el mismo presidente. Las inversiones se frenaron, la gente se asustó. Y nuevamente digo, no afectó a los grandes que pueden pasar hasta tres gobiernos con sus proyectos, afectó a los pequeños, cuya inversión se retrajo, impactando en la generación de empleo y la reducción de la pobreza.

Leer más


JUAN VALDIVIA GOYCOCHEA: EL PRESUPUESTO GENERAL DE LA REPÚBLICA SE INCREMENTARÁ EN 11 MIL MILLONES DE SOLES

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1140

  comentarios   

Economista Juan Valdivia Goycochea responde a Expresión respecto a la aprobación del Presupuesto General de la República para el año 2020 el que se ha hecho a través de un Decreto de Urgencia dada la disolución del Congreso de la República.

 

Así mismo refiere sentirse preocupado por que no se logren lo ingresos que estima el gobierno para el 2020 y setermine incrementando el déficit fiscal, y por ende el equilibrio alcanzado en los últimos años.

El Presidente del Consejo de Ministros, Vicente Zevallos ha anunciado la aprobación del Presupuesto General de la República a través de un Decreto de Urgencia, ¿Qué opinión le merece esto?

Una profunda preocupación. El Presupuesto General de la República es el instrumento a través del cual el gobierno materializa lo que pretende hacer, cuáles son sus prioridades en materia no solo económica sino también social, afectando el desarrollo de los principales sectores como son educación, salud, vivienda y otros.

Por qué generar preocupación si se ha anunciado que el presupuesto se incrementará en un 5.5 %? ¿No es acaso eso bueno?

El Presupuesto General de la República, para que se convierta en Ley, debe ser aprobado en primer lugar por el Consejo de Ministros, y luego, por el Congreso de la República previa opinión favorable de la Comisión de Presupuesto, esto último no se ha dado debido a que como todos sabemos el Parlamento fue disuelto, y no ha habido una instancia de revisión.

Entonces ¿Cuál es la preocupación de que el Congreso no haya aprobado el Presupuesto General de la República?

Como señalaba el Presupuesto es quizá el principal instrumento de política del Estado, no es una simple estimación de ingresos y gastos, por lo que su formulación obedece a atender necesidades prioritarias de la población. Al no haber existido un debate, no sabemos si efectivamente está cumpliendo con ese rol. Lo que debo aclarar también, es que, el Congreso solo podía observar el Presupuesto, pero no podía modificarlo, esa es una prerrogativa exclusiva del Poder Ejecutivo.

Reitero la pregunta, si el presupuesto se incrementará en 5.5 % de acuerdo a lo anunciado, ¿Cuál entonces es la inquietud?

Lo que me preocupa es que los estimados en materia de ingresos no se cumplan y se termine incrementando el déficit fiscal, y por ende el equilibrio alcanzado en los últimos años. Por ejemplo, para el año 2018, en la principal fuente de ingresos que son los Recursos Ordinarios provenientes de la recaudación tributaria, se presupuestó recibir 103 mil millones de soles y para el 2019 se presupuestó 106 mil millones de soles. Para el 2020, se está presupuestando obtener por este mismo concepto 117 mil millones de soles; o sea, 11 mil millones de soles más que el año anterior. ¿Cuál es el sustento técnico para pensar que el próximo año la recaudación tributaria se incrementará sustancialmente?

O sea…

El Presupuesto para el año 2019 fue de 168 mil millones de soles, y para el 2020, se está presupuestando 177 mil millones; o sea, 9 mil millones más, que representan el 5.5% de incremento, conforme lo anunciado por el gobierno. Pero como lo he señalado, este incremento se sustenta, únicamente, en la esperanza de una mayor recaudación tributaria, lo cual, en mi criterio, resulta improbable, debido a la prohibición expresa que tiene el Poder Ejecutivo de legislar en materia tributaria mediante decretos de urgencia.

¿Qué otro aspecto le genera preocupación desde su punto de vista de economista?

En su exposición, la Ministra de Economía y Finanzas, señaló en materia del gasto, que la inversión pública para el año 2020 se incrementaría del 2.5% al 9%, lo cual resulta ser exageradamente optimista, por no decir otra cosa. Durante el presente año, la capacidad de ejecución tanto del gobierno central, como de los gobiernos regionales y locales ha dejado mucho que desear, tanto así, que, a la fecha, que debería estar al 90%, solo se ha logrado ejecutar el 50% de lo presupuestado. ¿Con qué criterio se pretende darles mucho más dinero si no lo ejecutan?

El presidente Martín Vizcarra anunció que sus prioridades para el 2020 eran los sectores educación y salud, ¿se refleja esto en el presupuesto aprobado?

En términos nominales, el presupuesto para ambos sectores se ha incrementado, pero, en términos reales no. Por ejemplo, en educación, la inversión se mantiene, al igual que el año anterior, en el 3.8% del Producto Bruto Interno, muy lejos del 6% que sería lo óptimo. Chile, por citar un referente, invierte en educación una cifra que alcanza el 6.9 % de su PBI, incluso Colombia está por encima de nosotros con un 4.7 %. Entonces, no es tan cierto que la inversión en educación y salud se haya incrementado, y su cumplimiento, repito, está sustentado en una mayor recaudación tributaria, que, en mi concepto, es improbable.

¿Qué piensa del incremento de la remuneración mínima anunciada por el presidente Martín Vizcarra?

En entrevista brindada a medios nacionales la actual Ministra de Economía y Finanzas ha evitado pronunciarse al respecto, señalando que en su momento se evaluará. Ella como economista sabe que anuncios de esa naturaleza no se pueden hacer con tanta anticipación porque generan expectativas en la población. Todo incremento salarial debe sustentarse en un incremento de la producción, caso contrario, lo único que se generaría sería inflación, y a ese respecto, ya tenemos bastante experiencia. Por otro lado, de darse el incremento, este debe ser acorde con la inflación acumulada de los últimos años, el gobierno tiene que actuar responsablemente. Por allí leí propuestas totalmente fuera de la realidad, como que la remuneración mínima debía ser 1,500 soles, lo cual traería consecuencias nefastas para la economía de nuestro país, aunque este comentario pueda resultar impopular.

Leer más