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LEONCIO NAVARRETE: “LOS AGRICULTORES DESCONOCEN LAS BONDADES DEL PLAN HIDRÁULICO REGIONAL”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1041

Ex director regional de Agricultura recuerda que en su gestión se invirtieron 80 millones de soles en el sector y no hubo denuncias de corrupción.

 

Leoncio Navarrete Moreno, quien ocupó la Dirección Regional de Agricultura entre el 2007 y el 2010, señala que la problemática del sector es diversa, sobre todo por la desatención que muestran las autoridades locales y nacionales a las necesidades de los hombres del campo, quienes demandan no solo la ejecución de obras de infraestructura, sino también el acceso a créditos y capacidades de tecnificación de sus actividades productivas.

 

“En el aspecto agrario Lambayeque está olvidado. Los agricultores necesitan de créditos y que el proceso de reconstrucción con cambios que tanto se anuncia se ejecute de manera eficiente con énfasis en la recuperación productiva de la zona rural. No existe hasta el momento ninguna obra de impacto para el sector agrario que se esté realizando y eso es preocupante”, señala.

 

El exfuncionario regional añade que el gobierno nacional, a través del Ministerio de Agricultura, tampoco ha cumplido con el pago del Bono Agrario a los productores que resultaron afectados por El Niño Costero, principalmente a los que perdieron cultivos de algodón.

 

“Es preocupante la forma en la que se resta atención a las demandas de los agricultores. A nivel nacional se han movilizado por lo perjudicial que resulta para la producción, sobre todo para la economía rural, la importación indiscriminada de alimentos de primera necesidad como el arroz, ocasionándose la caída en el precio de los producto que se obtiene en los campos del país”, manifiesta.

 

LAS OBRAS DE ANTES

Navarrete Moreno cuestiona que en la actual administración regional no se haya incrementado las inversiones en proyectos de infraestructura para el sector. Rememora que durante la gestión de Yehude Simon Munaro y Nery Saldarriga de Kroll se realizaron diversos proyectos en los cinco valles, beneficiando con obras de riego, encauzamiento y almacenamiento de recurso hídrico a los agricultores locales.

 

“Si el gobierno regional no se proyecta con la finalidad de atender las deficiencias y necesidades del sector agrario, poco se avanzará en su solución. Entre el 2007 y el 2010, durante la segunda administración del presidente Yehude Simon se ejecutaron obran en los cinco valles de Lambayeque, invirtiéndose 80 millones de soles y no hubo ningún cuestionamiento y denuncia por corrupción. Hubo transparencia en la gestión de los recursos, que es uno de los temas más importantes, más hoy en día con tantas denuncias por corrupción en la administración pública”, manifiesta.

 

Entre las obras que se ejecutaron en aquel período destaca el revestimiento de canales en Zaña, Lambayeque, Pacora, La Viña – Jayanca, Olmos y Motupe, así como la construcción de microreservorios en Jayanca y Motupe. También se realizaron obras de encauzamiento y construcción de tomas con apoyo del entonces Programa de Encauzamiento de Ríos y Protección de Estructuras de Captación – PERPEC.

 

“Ya no se han ejecuta obras de impacto para el sector agrario. Desde el año 1968 tenemos solo un reservorio, que es Tinajones y nada más, y el área agrícola ha crecido considerablemente por lo que la demanda de agua es mayor”, menciona.

 

OBRAS DE LA RECONSTRUCCIÓN

Leoncio Navarrete refiere que el Plan de la Reconstrucción, que entre sus componentes considera la ejecución del Proyecto La Calzada para el valle La Leche y una serie de obras complementarias como el revestimiento de canales, tomas de captación, la descolmatación de ríos y la construcción de defensas ribereñas, necesariamente debe tener la participación activa de los gremios profesionales como el Colegio de Ingenieros del Perú, las juntas de usuarios y las comisiones de regantes.

 

“La Calzada es uno de los puntos más complejos, porque ante este proyecto hay un problema social que se tiene que afrontar con el diálogo. El gobierno regional tiene la obligación de trabajar directamente con los futuros beneficiarios y resolver cualquier discrepancia que existe sobre proyecto dialogando, buscando consensos. La Calzada es una alternativa a la falta de agua, pero además solucionaría el problema de las inundaciones en el valle La Leche, que perjudica grandemente a la parte baja”, señala.

 

Finalmente, cuestiona que la actual gestión regional no tenga una obra emblemática que pueda mostrar como parte de su interés por el sector agrario.

 

“Se percibe un olvido, prácticamente hay un divorcio entre las organizaciones de usuarios de agua y el gobierno regional. Eso se tiene que cambiar, se tiene que discutir cuáles son los proyectos más urgentes para gestionar su ejecución. Respecto al Plan Hidráulico Regional es lamentable que los agricultores no conozcan sus bondades y esto porque nunca se ha difundido ni discutido. Se habla de 19 presas y otras obras para el manejo hídrico, pero esto lo desconocen los agricultores y eso debilita la lucha por su ejecución y cumplimiento”, señala. 

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GOBIERNO REGIONAL DE LAMBAYEQUE Y DE TODO EL PAÍS: CELEBRAN QUINCEAÑERO CON PROYECCIONES

Escribe: Rosa Amelia Chambergo Montejo
Edición N° 1041

Hacer un diagnóstico general del sector público en el Perú, en el año que corre, nos deja una dolorosa sensación por haber sido éste duramente vapuleado gracias a los protagonistas del Caso Lava Jato que desnudaron las debilidades que había en su propio interior.

 

Hasta hace muy poco, en el gran discurso, todas las epidemias y males eran cargados al debe de los Gobiernos Regionales del Perú y se tomó como banderas para dicha acusación a los procesos que se iniciaron especialmente contra varios presidentes regionales de nuestros territorios vecinos. Pero, en este 2017, el destape de los negociados con el gran y sucio articulador empresarial que vino desde Brasil, ha dejado en claro que la corrupción vive hace mucho estacionada en el centro del país;  en ese ombligo limeño desde donde se dirigen los sistemas administrativos que conducen al Estado y por ende, que deja traslucir los apellidos rimbombantes de quienes vivieron cinco años en Palacio de Gobierno y a los que ahora el pueblo pide que residan eternamente en un penal.

 

La evidencia pone al descubierto que lo que le duele al Perú nos duele a todos. Y que si no nos juntamos con urgencia  los decentes que quedamos para combatir a los indecentes que persisten entonces mejor deberíamos renunciar al concepto de nación.

 

¿Qué somos realmente ahora? ¿Un equipo futbolístico que ha ingresado arañando a un Mundial? ¿Una comunidad que de un día a otro aprendió el himno nacional y se puso el polo bicolor? O es que debemos aprovechar inteligentemente esa ola de peruanidad que nos recorrió de punta a punta para proponernos realmente reconstruir a nuestro Perú.

 

 Y como siempre, desde el Norte aparece una propuesta para ello. Hace unos días recibimos la noticia  que luego de más de un año de tratativas, se constituyó, por fin, la Mancomunidad Regional del Nor Oriente. Este esfuerzo que vincula íntimamente a Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Cajamarca, Amazonas, San Martín y Loreto no puede pasar desapercibido.  Es la carta que nos puede ayudar para generar una verdadera reconstrucción moral que acompañe a la tan mentada (con todo lo que significa) reconstrucción con cambios.  Es la naturaleza la que brindó el escenario con su golpe, nosotros solo la estamos acompañando para la solución.

 

¿Por qué es importante la Mancomunidad Regional?. Porque el Perú tiene un asunto pendiente: la formación de regiones. Así lo dicta la Constitución y así debe hacerse. Pero  hasta este año la incomprensión reinó entre los hermanos históricos de nuestro territorio a pesar de que tenemos orígenes comunes. Y esta vez ya logramos superar la primera valla entonces, lo que resta es asunto de encaminarlo de la mejor manera.

 

El propósito surgió desde hace bastante tiempo. No hemos olvidado, por ejemplo, la tentativa del Referendum del 2005, para enlazar a Tumbes Piura y Lambayeque. No se alcanzó la meta aquella vez y ahora, con nueva estrategia que no significa todavía unir territorios físicamente pero si  empresarialmente, académicamente y bajo intereses honestos comunes, el norte peruano, ese pequeño país totalmente viable del que hablaba Pulgar Vidal y sus cuencas hidrográficas tiene mucho por aportar como equipo, al futuro inmediato y permanente.

 

Y mencionamos este asunto porque  este 2017, se celebran quince años de la existencia de los Gobiernos Regionales del Perú. Y nuestro Gobierno Regional de Lambayeque es el quinceañero local que pasa a un estado de madurez muy reconfortante. En particular es una gestión que no resultó afectada por los remolinos de denuncias que acusaban a diestra y siniestra de perversos negociados a todo aquel que fuese provinciano. Luego debemos  apreciar que ninguno de los escandalosos y mediáticos hechos que han sido primeras páginas de los diarios en los últimos tiempos,  ha tocado al Gobierno Regional de Lambayeque.

 

Silentemente, la gestión regional actual ha ido construyendo norte en base a buenas prácticas. La elección de Humberto Acuña como Presidente de la Mancomunidad Regional del Nor Oriente, decidida este noviembre, ha permitido que rápidamente se consolide la unidad norteña que antes no se había logrado. Y lo importante es que se construye unidad sin ambiciones personales y muy al contrario se construye con una visión de estadista. Además, Lambayeque aporta a la gestión pública regional importantes productos, hace gestión horizontal muy interesante; ha generado plataformas de gobierno electrónico que se replican en todo el Perú; y por último se ha convertido en piloto del llamado Control Interno que es nada menos que el Control de Calidad en la gestión pública.

 

Claro que los resultados aún no se pueden ver ni son apreciados estruendosamente; pero el correr de la historia señalará qué se hizo y qué se dejó hacer.

 

En las tormentas que agitan los mares políticos, el buque lambayecano ha sabido permanecer integro. Y luego de alejadas las nubes oscuras el destino se puede vislumbrar con bastante positivismo.

 

Es cierto que viene una contienda política regional que tratará de acorralar a troyanos y no dejará a un solo tirio vivo; y que seguramente se afirmarán mil cosas y se silenciarán quizás  otras pero lo importante es valorar que la gestión pública necesita con emergencia una inyección de confianza y un cataplasma que la remedie.

 

En el CADE EJECUTIVO de esta semana que pasó, en un discurso que ha sido aplaudido de pie por muchos de los asistentes, el ministro Salvador del Solar ha expresado: “hemos descuidado lo público y hemos fortalecido lo privado”. Una gran verdad.

 

Hemos olvidado que lo público debe ser prioritario y que sus problemas mayores están en las personas que laboran dentro del servicio del estado. Remuneraciones diversas, modos distintos, oposiciones y desencuentros que duelen al futuro como es el caso del Ejecutivo contra el Congreso...todo eso nos pasa la factura: la quiebra moral de toda la nación.

 

No hay forma de separar a un hermano siamés del otro sin terminar asesinando a los dos que están íntimamente unidos. Lo público y lo privado con caras de una misma moneda. Si no pensamos en ello la responsabilidad será totalmente nuestra.

 

Felicidades, alas y buen viento a los gobiernos regionales del Perú en sus quinceañeros y en particular un FELIZ ANIVERSARIO al Gobierno Regional de Lambayeque. Sabemos que no todo es perfecto pero si es perfectible y la decisión de unir a los departamentos del nor oriente peruano debe seguir avanzando para que se justifique porque es necesaria la regionalización y como puede servirnos a todos los peruanos.

 

Paisanos hay mucho, mucho, mucho por hacer.

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