up

ALFREDO BARNECHEA: UN CANDIDATO NUEVO PARA ESTE NUEVO ESCENARIO ELECTORAL

Escribe: Rosa Amelia Chambergo Montejo
Edición N° 952

Este proceso electoral pasarán a la historia como uno de los más singulares, no solo por la enorme cantidad de postulantes, sino por la reciente decisión del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de dejar fuera de carrera al candidato de Alianza por el Progreso, César Acuña Peralta, y al de Todos por el Perú, Julio Guzmán, lo cual cambia radicalmente el panorama electoral cuando quedan poco más de un mes para que los peruanos vayamos a las urnas para decidir quién será el nuevo Presidente de la República del Perú.

 

Ahora, la cancha es distinta, y el panorama es radicalmente nuevo. El tablero político se reacomoda y surgen la interrogante: qué candidatos acapararán el caudal de votación que tenían los candidatos que han sido inhabilitados para participar. Surge la figura del candidato de Acción Popular, Alfredo Barnechea, un político e intelectual de gran fuste, conocedor de la realidad del país, cuya campaña austera y correcta es la que más se ha distinguido por presentar propuestas serias, coherentes, sin llegar a caer en la politiquería o en el insulto. A todas luces: un candidato de polendas.

 

De todo esto que ocurre ad portas de las elecciones, hay una gran verdad que se impone, y que siempre se esgrime como un axioma: en política nada está dicho, no hay nada definitivo ni hay candidatos chicos, y tampoco existen los “cadáveres políticos”. Todo es posible. Ahí tenemos el caso histórico de las elecciones de 1990, cuando hasta un mes antes de las elecciones el entonces candidato y ex profesor universitario Alberto Fujimori Fujimori no aparecía en las encuestas, y el virtual ganador era el escritor y líder del Fredemo, Mario Vargas Llosa. Pero, a bordo de un tractor  y con el “Tecnología, honestidad y trabajo”, arrasó con los votos y llegó a la presidencia.

 

Pero, analicemos los hechos a fondo: hasta el mes de enero Acuña tenía una candidatura con aceptación y e incluso estuvo en el segundo lugar en las encuestas, con tendencia a seguir subiendo, pero de pronto llegaron los “sablazos”: las investigaciones del presunto plagio en sus tesis de doctorado, así como la grave acusación de haberse apropiado presuntamente de la autoría de un libro cuyo autor es un profesor que trabajaba en la Universidad César Vallejo (de la cual es dueño) y que salió a hacer la denuncia públicamente. Sin duda, estos fueron golpes fuertes que tuvieron efecto inmediato y ocasionaron una caída precipitada en la intención de voto, de la cual ya no pudo recuperarse. Ojo con la lección: hay que ser coherentes en la vida pública y en la ética humana y profesional, y lo decimos sin ánimo de condenar a Acuña, que es un empresario exitoso.

 

Asimismo, Julio Guzmán apareció casi de la nada, prácticamente entre “los últimos”, salió con fuerza presentándose como un “outsider”, como un técnico que traía soluciones concretas, trabajando bien a nivel publicitario su imagen de ganador, con sus puños levantados en alto, optimista, con una sonrisa casi perfecta, arrasando en las redes sociales y especialmente entre los jóvenes. Guzmán, y ese era el sentir de la población, era una figura atractiva para el electorado, por su posición de profesional independiente, razones por las cuales aceleró su ascenso en las encuestas hasta colocarlo en un segundo lugar, después de la candidata de Fuerza Popular Keiko Fujimori Higuchi, quien al cierre de esta edición es la candidata favorita para ganar esta lid electoral.

 

Lo cierto es que Julio Guzmán y César Acuña ya están fuera del proceso electoral, es decir: fuera de carrera, para usar el término periodístico que figura en todos los titulares de los medios, noticia que ha dado la vuelta al mundo.

 

Es importante, y lo digo como periodista y directora del semanario Expresión, ver las cosas objetivamente, para no caer en apasionamientos y afirmaciones tendenciosas que distorsionan la verdad. Por eso, creo que es importante conocer los fundamentos del JNE, el ente electoral máximo, para conocer las razones técnicas de ambas decisiones. Y lo digo porque creo que los periodistas tenemos que ser responsables en las informaciones, análisis y opiniones, debido a que ya están saliendo a la calle muchos fanáticos de ambos candidatos a decir que aquí hay un presunto fraude o que se ha querido “favorecer” a otros postulantes. Nada más lejos de verdad.

 

En el caso de Guzmán, y tal como lo precisa la Agencia de Noticias Andina, “el fundamento central para confirmar las tachas contra su plancha presidencial fue la infracción de las normas de democracia interna para la elección de esta, lo que mereció el voto en mayoría de los magistrados Jesús Fernández, Elías Ayvar, y Jorge Rodríguez”.

 

Y si bien es cierto hubo voto en minoría, por parte de los magistrados Gerardo Távara y Carlos Cornejo, considerando el derecho de participación política, “se advirtió  que las incidencias fueron responsabilidad de la misma agrupación que no realizó sus actos partidarios de modo más ordenado y con la debida anticipación”.

 

El fallo del JNE desestimó así la apelación presentada ante la resolución del Jurado Electoral Especial Lima Centro 1 que había declarado fundada las tachas a raíz de irregularidades en la elección del tribunal electoral de Todos por el Perú, instancia que eligió a Julio Guzmán como su candidato presidencial.

 

De esto nos queda claro que no se pueden romper las reglas, menos aún si se quiere aspirar a la presidencia del país. Como dice el dicho popular: hay que cumplir en lo pequeño como en lo grande. Eso se llama ser coherentes. De manera que si un candidato no cumplió las formalidades que exige la legislación, tiene que acatar la sanción. Más allá de que haya sido uno de los candidatos favoritos, lamentablemente no cumplió las formalidades que exige la Ley electoral.

 

En cuanto al candidato César Acuña, él ha salido hidalgamente a reconocer y aceptar el fallo del JNE, aunque afirma discrepar, argumentando de que a él lo sacan de carrera “no por corrupto sino por ayudar al prójimo”.

En el caso de Alianza para el Progreso,  JNE consideró que César Acuña  violó la ley al entregar 5 mil soles a un joven de Piura, el 8 de febrero de 2016, y regalar la suma de 10 mil  soles a comerciantes de Chosica, el 10 de febrero, con la finalidad de que realicen obras de prevención para mitigar el efecto de los huaycos en esa zona. El ente electoral afirma que eso constituye una infracción a la Ley  de Partidos Políticos, que prohíbe la entrega de dinero a los candidatos que estén en campaña.

 

Ese hecho, afirma, “no puede ser considerado como ayuda humanitaria”, y en consecuencia, “el JNE concluye que procede confirmar la decisión del JEE que excluyó a César Acuña”.

 

Asimismo, ante esta situación y teniendo en cuenta la renuncia del candidato a la segunda vicepresidencia de APP, Humberto Lay, el JNE también consideró que “corresponde declarar improcedente la inscripción de la fórmula presidencial de este partido, integrado únicamente por Anel Townsend, como candidata a la primera vicepresidencia”.

 

Definitivamente, al margen de apasionamientos, este es un fallo histórico que se ajusta a la legalidad, más allá de –como hemos dicho líneas arriba–, muchos quieren ver un fraude y piden una revuelta o que se anulen las elecciones. Pregunto: ¿son conscientes de que un Estado de Derecho hay leyes y normas que tenemos que acatar? Como ciudadanos, tenemos que ser respetuosos de la ley, del orden, de la legalidad. Creo que, aunque a algunos les parezca muy fuerte acatar: “la ley es dura pero es la ley”.

 

Ahora: ¿cómo queda el escenario político electoral? Aquí si ya sabemos que en política siempre hay sorpresas, nadie tiene la última palabra, y lo que hoy es blanco mañana puede cambiar de tonalidad.  No queremos hacer un ejercicio de “futurismo”, porque no somos videntes (ni pretendemos serlo) y porque solamente Dios sabe lo que puede ocurrir en el universo. Pero, haciendo uso de nuestra capacidad de análisis, en base a los hechos objetivos, podemos hacer algunos comentarios a modo de conclusión.

 

Las matemáticas, que juegan un rol con su lógica, no mienten: los votos (el caudal de votantes) que tenían los candidatos que ya no postulan, de todas maneras tienen que repartirse entre otros candidatos, sí o sí. Esto es una verdad innegable. Y entre las figuras que están pugnando por llegar al sillón presidencial están el candidato de Peruanos Por el Kambio (PPK), Pedro Pablo Kuczinsky, el candidato de Alianza Popular, Alan García, a quienes estas elecciones –según las encuestas- no les han resultado favorables. El primero, Kuczinsky, un profesional excelente, gran conocedor de la economía y la gestión pública, pero que no termina de consolidarse hasta el momento. Y el otro, el ex presidente García, cuya alianza con Lourdes Flores no le ha rendido ningún resultado, y que sigue sin levantar vuelo. ¿Acaso es el precio del populismo o de las denuncias por presuntos actos de corrupción? ¿O es la consecuencia de la vanidad y el triunfalismo? Lo cierto es que Alan no la está pasando bien, no logra “hacer click” con los electores.

 

Sin duda, hay un candidato que se yergue como una alternativa interesante y lo digo abiertamente, no solo como opinión personal, sino periodísticamente recogiendo el sentir de la población. Me refiero al líder de Acción Popular, Alfredo Barnechea: un candidato a todas luces honesto, educado, intachable, profesional, con una visión de país, heredero de la vieja escuela política de la decencia, de la modestia, tal como lo fue el líder y fundador de Acción Popular, el arquitecto Fernando Belaunde Terry, que jamás se enriqueció ilegalmente en la presidencia del Perú.

 

Barnechea nos trae una nueva tónica: adecentar la política con propuestas, sin insultos. Ya lo ha dicho públicamente: “La política no debe ser el asilo de los sinvergüenzas, sino más bien la palanca del pueblo", exigiendo a la vez tomar medidas serias de lucha contra la corrupción con urgencia pues “el dinero que se pierde por dicho mal nunca se recupera”. Me resulta sumamente oportuna su propuesta anticorrupción, su visión geopolítica de las regiones peruanas, así como su idea de plantear 2que los países de la Alianza del Pacífico adopten las normas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre anticorrupción y transparencia, que son muy severas".

 

Su campaña lo demuestra: con escasos recursos, sin hacer alarde de gastos millonarios, solamente con su palabra precisa, calmada, con su voz dialogante, creo –y no temo equivocarme– que Barnechea es una de las opciones  más interesantes. Y lo dicen las encuestas, que ya están reportando su tendencia a subir y que probablemente lo coloque en un meritorio segundo lugar, pisándole los talones a Keiko Fujimori.

 

De ser así, Acción Popular, un partido de centro, con una visión tomada de la democracia cristiana, podría recuperar el sitial que tuvo antaño. Definitivamente: son lecciones de la historia. Ruego a Dios que el pueblo peruano sepa analizar y elegir lo que más nos conviene.

 

Leer más