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En las últimas dos décadas, el panorama del campo peruano se ha transformado de manera radical. Lo que antes eran pampas áridas e improductivas hoy se erigen como valles tecnificados que abastecen a los mercados más exigentes del planeta. Este dinamismo ha convertido a la agroexportación en uno de los principales motores económicos del país, sustentado en cifras históricas de envíos, una generación masiva de mano de obra y avances en productividad sin precedentes en la región.
El desempeño del sector agroexportador en los últimos años refleja un salto cuantitativo y cualitativo de gran envergadura. Las exportaciones agrícolas del Perú se han multiplicado por seis, consolidando una canasta diversificada que sobrepasó las 274 000 hectáreas cultivadas en 2024 y bordearía las 300 000 hectáreas en la actualidad, un avance que contrasta notablemente con las 57 000 hectáreas registradas en el año 2004.
Percy Muente Kunigami, CEO de la empresa agroindustrial Cerro Prieto, destacó el impacto de este proceso durante una reciente ponencia sobre la evolución del sector, presentada en la Primera Cumbre Empresarial organizada por el Comité Gremial de Comercio de la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque.
Todos se benefician
El ejecutivo afirmó que la agroexportación se multiplicó por seis y ha sido un motor fundamental de desarrollo para el país. Asimismo, señaló que este crecimiento ha generado muchísimo empleo y permite romper el primer mito en torno a la actividad, que sostiene que solamente los grandes exportan, pues en el año 2025 un total de 2792 compañías exportaron productos agroindustriales, llegando a más de 147 mercados con una oferta superior a los 500 productos.
“La participación dentro de este circuito comercial ya no es exclusiva de las grandes unidades productivas, sino que involucra a pequeños, medianos y grandes productores que forman parte de una cadena logística internacional que ha extendido su huella geográfica a lo largo y ancho del territorio nacional. Históricamente, la actividad estuvo ligada a valles costeros tradicionales, pero la expansión técnica ha descentralizado la producción hacia regiones del interior del país, incorporando de manera activa a departamentos como Junín, Cajamarca, Arequipa, Moquegua, Cusco, Ayacucho, Tacna y Tumbes”, mencionó.
Dijo que esta descentralización de las inversiones agrícolas ha generado un cambio en las tendencias demográficas y laborales del Perú. La agroexportación impulsó la creación de más de 4 millones de empleos totales en el país durante el año 2025, generando de manera directa más de 2.4 millones de puestos de trabajo repartidos entre la agricultura tradicional y no tradicional.
El surgimiento de estos polos económicos regionales ha ralentizado la migración masiva hacia la capital y ha propiciado un saldo migratorio positivo en los departamentos productores. Al respecto, Percy Muente Kunigami explicó que las personas ya no tienen que dejar sus regiones para buscar empleo, pues estas se han convertido en polos de atracción. Mencionó que, en el año 2024, Lambayeque e Ica registraron un saldo migratorio positivo de 17 000 personas cada una, mientras que La Libertad sumó 10 000 personas, lo que demuestra que hay más gente llegando a trabajar y estudiar a estas zonas de la que se va, gracias a las oportunidades y emprendimientos que se generan localmente.
El boom del arándano
Dentro de la canasta agroexportadora peruana, el arándano se ha posicionado como el caso de éxito más emblemático. De acuerdo con los datos presentados por la International Blueberry Organization, el Perú ha logrado superar a competidores históricos en términos de rendimiento por hectárea, registrando una productividad promedio de 15 toneladas de arándanos por hectárea. Esta cifra cobra dimensión al compararse con el desempeño de otras potencias agrícolas como Chile, que alcanza 10 toneladas por hectárea; México, con casi 8 toneladas; y Estados Unidos, con 7.5 toneladas por hectárea.
“Esta eficiencia no es exclusiva del arándano, pues el Perú también exhibe rendimientos de escala global en cultivos como la caña de azúcar y la uva de mesa. Ante una misma planta y en las mismas condiciones de infraestructura técnica, como el uso de macetas o sustratos, el suelo y el clima peruano logran duplicar el volumen de producción obtenido en territorio estadounidense”, mencionó.
Factores que impactan
Percy Muente señaló que transformación del Perú en una potencia agrícola mundial responde a la combinación estratégica de siete factores clave. En primer lugar se encuentran las condiciones naturales privilegiadas, pues la costa peruana opera como un invernadero natural continuo con temperaturas moderadas que nunca llegan a ser congelantes ni sobrepasan los 40 grados Celsius, sumado a suelos franco-arenosos que facilitan el crecimiento de las raíces y una baja presencia histórica de plagas endémicas.
El segundo factor reside en la innovación y adopción tecnológica, donde la incorporación masiva del riego por goteo fue el hito que permitió habilitar tierras desérticas para la agricultura, seguido por el uso de sustratos y macetas especializadas que terminaron de afinar el paquete tecnológico para el cultivo intensivo.
Como tercer y cuarto factor se ubican los marcos regulatorios y las obras públicas de infraestructura. La Ley Agraria otorgó predictibilidad a la inversión privada de largo plazo, mientras que la labor del Servicio Nacional de Sanidad Agraria - Senasa, resultó fundamental en la negociación y validación de protocolos fitosanitarios para la apertura de mercados externos. A esto se sumó el desarrollo de infraestructura hidráulica mayor, mediante obras como Olmos, Chavimochic y Gallito Ciego, que permitieron el trasvase de agua intercuencas y la irrigación de miles de hectáreas eriazas.
“Los últimos tres elementos que completan esta receta de éxito corresponden a la estabilidad macroeconómica, la red de acuerdos internacionales y el esfuerzo del sector privado. Desarrollar una sola hectárea de arándanos con tecnología de punta exige una inversión cercana a los 130 000 dólares, por lo que mantener la estabilidad de la moneda y un entorno económico sólido ha sido una condición indispensable para atraer dicho capital. Esto se complementa con los 23 Tratados de Libre Comercio vigentes que garantizan el acceso preferencial a las principales economías del mundo, y con el empuje de trabajadores, técnicos y empresarios que apostaron por el desarrollo de zonas que hace dos décadas eran completamente desérticas”, señaló.
El marco legal que regula la agroindustria ha sido objeto de debate público en los últimos años, particularmente respecto a las tasas impositivas del sector. Sin embargo, la legislación incorpora mecanismos de compensación directa al trabajador que impactan en las planillas agrícolas.
Sobre este punto, el CEO de Cerro Prieto resaltó la importancia del Bono de Promoción Agraria, conocido como Bono BETA, precisando que el sector agrícola es el único que paga este concepto como una capa adicional al salario mínimo. El ejecutivo detalló que las empresas destinan al año 1627 millones de soles en este bono, un monto que supera el impacto de la reducción en el impuesto a la renta, destacando que es una medida positiva porque beneficia directamente a los trabajadores del campo.
El caso de Cerro Prieto
El proceso de conversión de tierras desérticas en valles productivos se ejemplifica en la trayectoria de empresas situadas en los límites regionales del norte del país. La empresa Cerro Prieto, ubicada justo en el límite entre Lambayeque y La Libertad, recibe recursos hídricos procedentes de la represa Gallito Ciego, en Cajamarca, tras haber construido un canal de derivación de 27 kilómetros desde el canal de Talambo. Donde hace dos décadas las imágenes satelitales mostraban únicamente desierto y dunas de arena, hoy se aprecian miles de hectáreas cubiertas de cultivos tecnificados.
Muente Kunigami concluyó señalando que actualmente la compañía se ubica como el primer exportador de arándanos orgánicos del Perú y el quinto exportador general de este fruto en el país. Durante la última campaña, la firma alcanzó una producción de casi 20 000 toneladas de arándanos, equivalentes a 20 millones de kilos, que son destinados principalmente a los mercados de Estados Unidos y Europa, con envíos complementarios hacia Asia. El desarrollo de la agroexportación en el Perú reafirma cómo la combinación de recursos naturales, inversión en tecnología, políticas públicas estables y capital humano puede transformar la estructura productiva de una nación, posicionándola como un proveedor clave de alimentos para el mercado global.
La última semana, desde la Empresa Prestadora de Servicios de Saneamiento de Lambayeque – Epsel, se anunció que se había entrado a un período de desbalance hídrico, toda vez que el volumen útil que tiene el reservorio Tinajones es del 12 % de la capacidad del volumen útil máximo, lo que ya equivale a solo una reserva técnica. En ese marco, existe una preocupación en reducir la cartera morosa que se tiene, dado que hay un 25 % de agua que se produce y distribuye en red, pero que finalmente no termina significando ingreso alguno para las arcas de la empresa.
Así lo da a conocer Eduardo Vásquez Figueroa, gerente general de Epsel, quien revela que la cartera morosa de Epsel asciende a 32 millones de soles. A fin de recuperar al menos parte de ese dinero, anuncia que se ha contratado a una empresa especializada en el cobro de este tipo de deudas, donde los principales morosos son las municipalidades.
“Para que tengan una idea, con estos 32 millones de soles podríamos mejorar bastante nuestro sistema operativo, tener mayor equipamiento y personal. Podríamos efectuar los expedientes que nos hacen falta para incrementar la oferta que tenemos. Hace más de 26 años que instalamos la última planta que tenemos y hoy nos falta dinero para atender a toda la población”, ejemplifica Vásquez Figueroa.
Agua no facturada
Explica que mes a mes se deja de recaudar un 25 % del agua que se factura, monto que se va arrastrando y termina convirtiéndose en una “bola de nieve”. A ello se suma que hay agua que se pierde producto de rotura de tuberías, fugas, robo de medidores, subfacturación y conexiones clandestinas.
“Yo le pido a la población que, así como paga el teléfono, la luz y servicios que ni siquiera son indispensables para vivir, prioricen el pago del agua. Estamos también un trabajo de reducción del agua no facturada, lo cual nos conlleva a hacer bastantes acciones como instalar válvulas, reparar tuberías que ya se encuentran obsoletas, que han cumplido su vida útil y una serie de acciones más que nos permitan dar cobertura a nuevos usuarios que hoy son clandestinos”, manifiesta.
En esa línea, hace un llamado a la población a denunciar a todo aquel que usa el agua sin pagar, pero también a los usuarios clandestinos, a fin de que se acerquen a Epsel para regularizar su situación. Señala que este dinero que ingresa luego es revertido en obras para la población usuaria.
“En este momento tal vez la población no tiene conciencia sobre lo que está pasando, pero el agua es indispensable. El déficit de agua podría ocasionar una drástica disminución en su uso, por eso hay que utilizarla de forma adecuada. Hay que priorizarla para lo que es consumo, hay que reparar los grifos que están dañados para que no se desperdicie el agua”, exhorta.
Sistema de alcantarillado
De otro lado, invoca a la ciudadanía a cuidar el sistema de alcantarillado ante las anunciadas lluvias del Fenómeno El Niño, ya que constantemente hay colapsos por sedimentos, por infinidad de objetos que ingresan a los buzones, desde llantas hasta muebles y cojines.
“Estamos poniendo tapas en los buzones. Hemos hecho una pequeña planta de fabricación de tapas, pero las colocamos y nuevamente las roban. Le pido a la población que cuide los buzones porque uno sin tapa es un peligro para todos. Podría haber un accidente fatal”, sostiene.
Agrega que, como parte de las acciones preventivas ante el Fenómeno El Niño, Epsel ha realizado la limpieza de los colectores y ha contratado el servicio de limpieza de buzones mediante máquinas de balde, a fin de mitigar el impacto de lo que puede venir.
Pueblos jóvenes de Pomalca
De otro lado, consultado sobre el estado de la obra de agua y desagüe para 12 pueblos jóvenes ubicados en la carretera Chiclayo – Pomalca, señala que el consultor ya entregó el informe técnico financiero que deberá ser evaluado por el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, a través del Programa Nacional de Saneamiento Urbano – PNSU.
“Tengo entendido que ya se va a reunir el consultor para finiquitar ese informe y posteriormente hacer las gestiones para que se derive a la unidad ejecutora que es el Ministerio de Vivienda, a través del PNSU, y que ellos continúen con el proyecto. Existe el compromiso”, manifiesta.
Mientras tanto, señala que Epsel está poniendo en operación un pozo tubular en el sector California, el cual funcionaba hace muchos años, pero ya estaba inoperativo. La intención es que funcione como punto surtidor para las cisternas.
“Con ese punto van a tener mucha más cobertura de agua. En vez de que la población esté yendo y viniendo hasta Chiclayo para abastecerse de agua, los doce pueblos jóvenes van a tener agua en ese punto. No vendrá el agua por los caños como quisiéramos, pero al menos la tendrán de forma directa en la cisterna para su consumo”, asevera.
Contraloría
En otro orden de ideas, Vásquez Figueroa también se pronuncia sobre el informe de Contraloría que recomendó a la Procuraduría Pública iniciar acciones civiles contra 17 funcionarios y servidores de Epsel, presuntos responsables de un perjuicio económico por S/ 342 mil 427, debido a multas interpuestas por la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento – Sunass, a causa del incumplimiento en la entrega de requerimientos de información.
Al respecto, señala que durante su gestión se han implementado estrategias para reducir la imposición de estas multas, tales como la instalación de una oficina con un responsable a cargo de los mecanismos de coordinación para atender los requerimientos de información formulados por Sunass.
Esto obedece a que, durante el período auditado, correspondiente al 22 de julio de 2021 y el 1 de agosto de 2025, se identificó una deficiencia de control interno, puesto que Epsel no contaba con un instrumento escrito y formalmente establecido que regulara las etapas, plazos, responsabilidades y mecanismos para la atención de estos requerimientos.
“Hoy con esta oficina hemos reducido en más del 90 % las multas derivadas por informes de Sunass. Hacemos un seguimiento a cada una de estas observaciones con los funcionarios responsables que son los que tienen que dar toda la información. Justo por esto hemos sido premiados en buenas prácticas administrativas por la OTASS (Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento).
Señala que los abogados de la empresa han apelado estas multas y el proceso sigue su curso. Sobre la recomendación de iniciar acción civil por la presunta responsabilidad de 17 funcionarios y servidores de la Empresa Prestadora de Servicios de Saneamiento – EPS, apunta que ya será la Procuraduría la encargada de ejecutar estas acciones.
“Sí quisiera decir que estos temas son netamente administrativos y deberían manejarse en ese ámbito. Nosotros somos una empresa en RAT (Régimen de Apoyo Transitorio), que justamente entró a este régimen de gestión por insolvencia económica. Aplicarle estas multas a la empresa solo agravan su situación”, opina.
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La Iglesia Católica en el norte del país se alista para un acontecimiento histórico. El obispo de la Diócesis de Chiclayo, monseñor Edinson Farfán Córdova, presentó el itinerario oficial de la visita apostólica que realizará el papa León XIV a la región los días 13 y 14 de noviembre, un evento que movilizará a cientos de miles de devotos y autoridades eclesiásticas. El prelado destacó el profundo significado espiritual de este acontecimiento para la feligresía lambayecana y de regiones vecinas, resaltando que la preparación combina tanto la logística pastoral como el remozamiento de espacios emblemáticos de la fe local.
La travesía del pontífice comenzará el 13 de noviembre con su arribo al Aeropuerto Capitán FAP José A. Quiñones Gonzáles. Desde allí, el santo padre se trasladará a uno de los escenarios principales de su estancia en el norte peruano.
“El día 13 de noviembre el Santo Padre estará llegando a Chiclayo. Tendremos la misa multitudinaria en las pampas de Pimentel de aproximadamente un millón de personas. Qué bendición tener la misa de acción de gracias presidida por el santo padre”, manifestó monseñor Farfán Córdova.
Tras la concelebración eucarística, la agenda papal continuará por la tarde con un marcado carácter eclesial y académico. A las 4:00 p. m., el pontífice encabezará una reunión en el Santuario Nuestra Señora de la Paz, espacio donde congregará a la estructura jerárquica y pastoral de la macrorregión norte.
“Estará reuniéndose con obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, consejos pastorales y equipos sinodales diocesanos de toda la región norte del Perú”, precisó el prelado.
Posteriormente, a las 6:00 p. m., el pontífice acudirá a la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, casa de estudios donde ejerció previamente como gran canciller. La cita estará dirigida especialmente a la comunidad universitaria. “El mensaje será para los jóvenes universitarios, para la pastoral universitaria y autoridades universitarias”, añadió la autoridad diocesana.
Segundo día
La jornada del 14 de noviembre iniciará a las 8:00 a. m. con una visita a la Iglesia de Santa María Catedral de Chiclayo. El templo fue sometido a trabajos de conservación ejecutados por el Gobierno Regional de Lambayeque, en tanto artesanos de Chacas realizan trabajos especiales. Entre las principales obras destaca un nuevo altar y un ambón labrados en mármol, diseñados para albergar piezas sagradas de inestimable valor. “En este altar estarán las reliquias de San Agustín de primer grado, las reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo y las reliquias de San Martín de Porres”, detalló el obispo.
Al término de la inspección de los trabajos en el interior del recinto, el pontífice se dirigirá hacia el atrio principal para tomar contacto directo con la ciudadanía. “Abriremos la puerta y saldrá el Santo Padre a saludar a su querida diócesis de Chiclayo y coronará a nuestra madre la Virgen Inmaculada, la patrona de nuestra Catedral. Luego nos dará su bendición y pedirá que oremos por él para que su viaje apostólico sea fecundo”, señaló Farfán Córdova.
Inmediatamente después, el Santo Padre abordará un helicóptero con dirección a la provincia de Santa Cruz para encontrarse con las comunidades del ande. “Subiremos a la ciudad de Santa Cruz para celebrar la misa multitudinaria en la parroquia Inmaculada con toda la gente de la sierra que tanto ama él, a las 10:30 de la mañana”, explicó la máxima autoridad eclesiástica local.
Posteriormente, la comitiva retornará a la costa para trasladarse al histórico distrito de Saña. A las 4:00 p. m., el papa presidirá la clausura del Jubileo de Santo Toribio de Mogrovejo, un acto litúrgico pensado como un espacio de comunión para las diversas expresiones culturales de la región. Monseñor Farfán enfatizó que este evento reunirá a las comunidades de Cañaris e Incahuasi, a delegaciones de la pastoral afroperuana de Saña y Capote, así como a poblaciones migrantes y fieles locales. Tras concluir esta ceremonia, el santo padre regresará al aeropuerto para continuar con su viaje apostólico.
Ignacio Alva ofrece una mirada reflexiva sobre la sabiduría prehispánica
El Fenómeno El Niño no es un desafío contemporáneo ni un evento inédito para los habitantes del norte peruano. A lo largo de milenios, las sociedades que poblaron los valles de Lambayeque y la costa septentrional debieron lidiar con la variabilidad climática, alternando ciclos de prolongada sequía con devastadoras megainundaciones. Lejos de ser víctimas pasivas de la naturaleza, las complejas civilizaciones precolombinas transformaron la crisis en un motor de evolución tecnológica, reestructuración política y adaptación territorial.
El destacado arqueólogo e investigador peruano Ignacio Alva Meneses explica cómo la memoria histórica y la evidencia científica en los sitios arqueológicos demuestran que las respuestas humanas frente a las inclemencias del clima moldearon el nacimiento, apogeo y transformación de las culturas ancestrales en esta zona del país.
Alva Meneses fue expositor en la 141.° Cátedra Perú, organizada por la Universidad de San Martín de Porres – Filial Norte.
Los orígenes y tecnología
El poblamiento inicial del continente americano registra el ingreso de grupos humanos hace aproximadamente 15 000 años a través del estrecho de Bering, bordeando la costa del Pacífico hasta asentarse en el actual territorio peruano hace unos 12 000 años. En la franja septentrional se desarrolló la tradición litica Paiján, caracterizada por sus estilizadas puntas de proyectil en forma de hoja de laurel. La geografía del norte peruano ofreció un escenario ideal para estos primeros grupos al ubicarse en la zona más baja de la cordillera de los Andes, un paso natural accesible hacia la Amazonía.
Con el paso de los milenios, la transición de cazadores-recolectores a horticultores —alrededor del año 6000 a. C.— dio inicio al culto al agua y a la observación de los ciclos ambientales. Sin embargo, para los grupos nómades, la variabilidad del clima no representaba un colapso. El cambio drástico ocurrió cuando las sociedades se asentaron y desarrollaron una innovación fundamental: la domesticación del algodón.
"Entendemos que el Perú es uno de los focos de civilización del mundo. En Ventarrón y Caral pasamos de la etapa de horticultores a un origen civilizatorio superior porque se descubre algo crucial: el algodón. Al sembrarlo, se genera la capacidad de fabricar redes que permitieron explotar de manera fabulosa el mar peruano. En Ventarrón hemos descubierto banquetes ceremoniales con más de 500 restos de peces de orilla, de mar adentro e incluso tiburones, así como aves acuáticas. Las redes no solo sirvieron para la pesca y la cacería, sino también para el acarreo de productos agrícolas. La tecnología textil fue la primera gran revolución de nuestra civilización", afirma Ignacio Alva Meneses.
El impacto de los mega niños
El desarrollo cultural no estuvo exento de interrupciones traumáticas. El templo de Ventarrón, en el valle de Lambayeque, fue abandonado de manera contemporánea a Caral, alrededor del año 1900 a. C., como consecuencia del impacto de un primer mega Niño registrado en la historia arqueológica nacional.
La evidencia estratigráfica conservada en las faldas de los cerros de Ventarrón revela una secuencia detallada de las crisis climáticas que azotaron la región a lo largo de milenios. Los perfiles geológicos muestran capas alternadas de pisos erosionados por torrenciales lluvias, seguidos por estratos de arena eólica acumulada durante severos periodos de sequía.
"Debemos entender el fenómeno no como una simple lluvia repentina que cae y destruye una civilización, sino como un periodo de crisis prolongado y complejo, con fenómenos El Niño medianos y grandes intercalados entre épocas de sequía. Este impacto obligó a las sociedades a replantear sus modelos económicos. Tras la caída de la primera etapa civilizatoria por la desaparición de la anchoveta durante periodos cálidos, la respuesta fue la revolución agrícola del maíz en el Formativo Medio, un cultivo de rápido rendimiento que permitió equilibrar la dieta alimenticia ante la inestabilidad del mar", sostiene el arqueólogo Alva Meneses.
Asentamiento y seguridad territorial
Con el surgimiento de nuevos centros ceremoniales y urbanos, las decisiones sobre dónde construir se volvieron vitales para la supervivencia. En el valle de Zaña, el complejo de Purulen floreció con plataformas dedicadas a la agricultura y la pesca; sin embargo, hacia el año 1200 a. C., un gran evento climático alteró el cauce del río, desabasteciendo de agua al santuario y obligando a su abandono definitivo.
Posteriormente, en el sitio de Collud, se erigieron monumentales templos con escalinatas de hasta 25 metros de ancho pertenecientes al periodo Chavín. No obstante, las crisis climáticas y los movimientos telúricos recurrentes terminaron por desestabilizar estos centros de peregrinación, dando paso a nuevas innovaciones, como el surgimiento de la metalurgia en Piura con la cultura Vicús y, más adelante, la consolidación de la sociedad Mochica.
La arquitectura mochica y sus posteriores transformaciones reflejan una constante lucha por mantener el orden cósmico frente a las precipitaciones. En la Huaca de la Luna, en Trujillo, y en el complejo de Sipán, en Lambayeque, los sacrificios humanos y las ofrendas rituales aumentaron durante las fases finales de su historia, coincidiendo con intensas anomalías climáticas registradas hacia el año 650 d. C.
"En la Huaca de la Luna se han encontrado sacrificios de prisioneros realizados directamente sobre el barro fresco producido por las lluvias torrenciales o sobre la arena arrastrada por los vientos. Eran intentos rituales de restablecer el orden del cosmos ante la inestabilidad del clima. Al colapsar Sipán y la Huaca de la Luna por estos eventos, los mochicas buscaron reorganizarse en Pampa Grande, creando un sistema urbano con densos sectores de almacenes para hacer frente a la escasez, aunque el sistema finalmente colapsó dando paso a la cultura Lambayeque", detalla Alva Meneses.
La lección de adaptarse a la geografía se hizo aún más clara con la leyenda de Naylamp y el desarrollo de la cultura Lambayeque o Sicán. La gran ciudad sagrada de Batan Grande, asentada en el valle del río La Leche, sufrirá una devastadora inundación hacia el año 1100 d. C., cuando el desborde del río arrasó el centro religioso. La respuesta de los pobladores fue trasladar la capital hacia Túcume, situándose alrededor del cerro La Raya, una elevación natural que protegía a la urbe de las crecidas fluviales.
Incomprensión colonial y moderna
Con la expansión del Imperio Chimú y, posteriormente, de los Incas, las respuestas ante los eventos extremos alcanzaron niveles de alta complejidad social y religiosa. Durante el siglo XIV, ante la presencia de un Fenómeno El Niño de extremada violencia, los chimúes realizaron sacrificios masivos en las costas de Huanchaco, donde se han hallado los restos de cerca de 190 niños depositados sobre capas de barro denso.
Los incas, por su parte, sistematizaron el culto al agua y a las montañas mediante una arquitectura simbólica y el ritual de la Capacocha, donde seleccionaban a niños de diversas regiones para ser entregados en las cumbres de los nevados y santuarios lejanos durante periodos de sequía o sequías prolongadas.
Sin embargo, el contraste más severo en el manejo del territorio ocurrió con la llegada de los conquistadores españoles en 1532. A diferencia de las culturas precolombinas, que entendían el territorio de manera dinámica y reubicaban sus centros urbanos tras las catástrofes climáticas, las fundaciones coloniales hispanas se establecieron de forma rígida en los fondos de los valles y en las trayectorias naturales de las quebradas.
"Las culturas precolombinas entendían el tiempo de forma cíclica y sabían que, ante un evento catastrófico, era necesario abandonar el sitio, sepultar el templo y comenzar de nuevo en un lugar más elevado y seguro. No tenían una visión estática del asentamiento. Los españoles no conocían la irregularidad del clima norteño y fundaron ciudades en zonas vulnerables, una terquedad urbana que heredamos hasta el día de hoy, donde insistimos en construir en los mismos cauces a pesar de conocer los estragos periódicos de El Niño", advierte el especialista.
Un ejemplo claro es Chan Chan, construida lejos de la vulnerabilidad que se genera en Trujillo ciudad por la activación de las quebradas.
Ingeniería ancestral
El análisis de las fotografías satelitales del Valle Alto de Lambayeque demuestra que las sociedades precolombinas lograron desarrollar una infraestructura agrícola mucho más vasta y eficiente que la actual. Desde Pampa Grande hacia las zonas altas, los antiguos pobladores trazaron canales de irrigación que ingresaban a las pampas y quebradas laterales, logrando cultivar hasta el triple del territorio que hoy se encuentra bajo riego.
Manejar el recurso hídrico mediante canales de desviación, reservorios y murallas de contención permitió a los antiguos lambayecanos sostener a grandes poblaciones y superar las épocas de sequía que sucedían a las grandes lluvias.
Frente a los retos del cambio climático actual y la recurrencia de inundaciones en el norte del país, el legado de las culturas ancestrales de Lambayeque ofrece una lección fundamental: la supervivencia en la costa peruana depende de la capacidad de comprender el territorio, respetar los cursos del agua y diseñar políticas de desarrollo orientadas por la prevención y la adaptación continua.
(*) Periodista.