En un escenario electoral marcado por el descrédito de la política, la fragmentación partidaria y la reaparición del Senado como espacio clave de poder, la candidatura de Milagros Núñez Núñez al Senado de la República por Lambayeque, con la alianza Unidad Nacional, se presenta como una propuesta que busca diferenciarse del tradicional perfil parlamentario. Periodista de formación y militante del Partido Popular Cristiano - PPC, Núñez Núñez sostiene que el país requiere menos improvisación, pero también menos políticos profesionales alejados de la realidad ciudadana.
Su discurso pone el acento en la institucionalidad, la lucha frontal contra la corrupción, la meritocracia en el Estado y la necesidad de recuperar la gobernabilidad sin renunciar al equilibrio democrático. Desde esa perspectiva, defiende la experiencia técnica, el trabajo en equipo y el respaldo partidario como elementos suficientes para ejercer una labor legislativa responsable, aun sin haber ocupado antes un escaño en el Congreso.
Legislar no es improvisar
Uno de los cuestionamientos recurrentes a las candidaturas al Senado sin experiencia previa en el Parlamento apunta a su capacidad real para revisar, modificar o proponer leyes complejas. Frente a ello, Milagros Núñez Núñez rechaza la idea de que legislar sea un ejercicio reservado únicamente a quienes han pasado por el Congreso y reivindica el trabajo colectivo como eje central de su propuesta.
“La revisión de leyes no es un acto improvisado ni exclusivo de quienes han pasado por el Congreso. Unidad Nacional es un equipo, con asesores y exparlamentarios con experiencia como Lourdes Flores, Javier Bedoya de Vivanco; la tarea como senadora no es una labor individual, de tal manera que, además de que mi formación profesional como periodista me permite analizar normas con responsabilidad, criterio y sentido de realidad, cuento con el respaldo de un partido serio que es el PPC. El Perú necesita leyes bien hechas, no políticos de carrera desconectados de la gente”, indica.
Desde su mirada, el problema no radica en la falta de experiencia parlamentaria, sino en la desconexión entre el poder legislativo y las necesidades reales de la ciudadanía. En ese sentido, Núñez Núñez plantea que el Senado debe recuperar su rol de cámara reflexiva, orientada a la calidad normativa y no al cálculo político de corto plazo.
Corrupción: sanción, no discurso
La candidata al Senado sostiene que la lucha contra la corrupción no puede limitarse a declaraciones de intención ni a discursos de campaña. Por el contrario, afirma que se trata de un problema estructural que requiere decisiones legislativas concretas, fortalecimiento institucional y sanciones efectivas contra quienes usan el poder público para beneficio personal.
En esa línea, respalda las propuestas incluidas en el plan de gobierno liderado por el general Roberto Chiabra, enfocadas en dotar de verdadera autonomía y recursos a los organismos de control.
“Como lo ha planteado el general Chiabra en su plan de gobierno, primero el fortalecimiento real de la Fiscalía y la Contraloría, dotándolas de autonomía, presupuesto y protección frente a presiones políticas. Segundo, promover sanciones más severas y efectivas contra funcionarios corruptos, incluyendo la inhabilitación permanente para ejercer cargos públicos. Tercero, exigir total transparencia en el uso de los recursos del Estado, con acceso público a la información y control ciudadano”, señala.
Milagros Núñez Núñez remarca que el rol del Senado debe ser clave en la fiscalización y en la prevención, especialmente fortaleciendo la actuación de la Contraloría General de la República y promoviendo la creación de unidades especializadas anticorrupción en el Poder Judicial. A su juicio, la impunidad ha sido uno de los factores que ha erosionado la confianza ciudadana en el Estado.
Gobernabilidad sin sometimiento
En un país donde los conflictos entre el Ejecutivo y el Legislativo han paralizado reiteradamente la gestión pública, Núñez Núñez plantea la necesidad de restablecer un equilibrio de poderes basado en el respeto constitucional y la madurez política. Para ella, el problema no es la fiscalización, sino su uso como herramienta de obstrucción o vendetta política.
“El equilibrio de poderes se basa en el respeto a la Constitución y en la madurez política. El Ejecutivo debe gobernar y ejecutar; el Legislativo debe legislar y fiscalizar, no obstruir. El país no puede seguir paralizado por enfrentamientos políticos: cuando los poderes del Estado se enfrentan por intereses personales o partidarios, pierde el Perú”, asevera.
La candidata advierte que el Senado no puede convertirse en un actor de bloqueo permanente ni en un espacio para la revancha política. En su propuesta, el bienestar ciudadano debe primar por encima de los intereses partidarios, y las reglas del juego democrático deben respetarse sin ambigüedades.
Resultados y no discursos
En el plano regional, Milagros Núñez Núñez señala que su candidatura al Senado tiene un compromiso concreto con Lambayeque, una región que, pese a su potencial económico y cultural, mantiene profundas brechas en servicios básicos y desarrollo territorial.
Desde su perspectiva, el Senado debe ser una plataforma para impulsar propuestas legislativas que promuevan el turismo y el desarrollo económico regional, pero también para exigir que el crecimiento se traduzca en mejoras reales en la calidad de vida de la población.
“Quiero resultados para Lambayeque. Impulsar propuestas legislativas que promuevan el turismo en la región, permitiendo el desarrollo económico, fortaleciendo servicios básicos y mejorando la calidad de vida de nuestra gente. No es justo que estando en el siglo XXI aún existan distritos, centros poblados y anexos sin agua, ni desagüe ni luz… ¿en dónde estamos? Un país y una región tan rica en esas condiciones. No más”, acota.
Núñez Núñez cuestiona que el crecimiento económico no haya llegado de manera equitativa a todos los territorios y plantea que el rol del Senado debe incluir una mirada descentralista, capaz de traducir las demandas regionales en decisiones nacionales.
Experiencia con valores y reforma responsable
Respecto a la candidatura presidencial del general Chiabra, la aspirante al Senado descarta que su trayectoria previa en el Estado sea un obstáculo para el cambio. Por el contrario, considera que su experiencia representa una garantía frente a la improvisación y el populismo.
Asimismo, se muestra consciente de las atribuciones del Senado en la designación de altos funcionarios del Estado, como los miembros del Banco Central de Reserva, el defensor del pueblo y los magistrados del Tribunal Constitucional, subrayando que estos procesos deben estar guiados por criterios técnicos y éticos, no por repartijas políticas.
Finalmente, Milagros Núñez Núñez sostiene que una reforma constitucional puede ser necesaria, siempre que sea producto de un consenso amplio y orientada a fortalecer la institucionalidad y la gobernabilidad.
“La Constitución no debe cambiarse por capricho ni por coyuntura política, pero tampoco puede ser intocable cuando la realidad del país lo exige. Sí considero necesaria una reforma constitucional, pero seria, responsable y con amplio consenso.”
Para la candidata, el reto del próximo Senado será demostrar que la política puede recuperar credibilidad cuando se ejerce con principios, preparación y compromiso con el interés público. Su discurso apunta a un electorado cansado de la confrontación estéril y de las promesas vacías, y plantea que el verdadero cambio no está en destruir lo existente, sino en corregirlo con responsabilidad y firmeza institucional.
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