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POR LA CRECIDA DEL RÍO: POBLACIÓN DE LA OTRA BANDA QUEDÓ AISLADA UN AÑO MÁS

Escribe: Javier Onofre Bances (*)
Edición N° 1438

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  • Hace 18 días, el río Zaña se llevó al puente une al capital del distrito de Zaña con el caserío La Otra Banda.
  • El proyecto del puente definitivo sigue durmiendo el sueño de los justos, a pesar de la urgente necesidad.

Mientras que en otras ciudades la llegada del verano se espera con expectativa carnavalesca, en Zaña el verano representa una temporada realmente de terror, sobre todo para los habitantes del caserío La Otra Banda, quienes todos los años se quedan incomunicados a causa de la crecida del río, cuyas aguas caudalosas se llevan el puente colgante que los une con la ciudad. Recientemente, el río se llevó también el puente de alcantarillas instalado por la municipalidad local.

Marco Antonio Rodríguez Chero tiene 79 años. Es un agricultor natural de La Otra Banda y cuenta que desde que tiene uso de razón el río se lleva el puente que los conecta con Zaña. Él tiene su chacra en la ribera del río y recuerda haber visto pasar por allí a presidentes, ministros y alcaldes, todos ellos prometiendo la construcción de un puente definitivo. Hoy, a sus casi 80 años, ya no cree en promesas y solo espera que cesen las lluvias para que baje el caudal del río y pueda cruzar hacia Zaña para hacer sus compras básicas, dado que en La Otra Banda no existe un mercado, solo pequeñas bodegas.

“Nosotros hemos nacido en el río. Desde que tengo uso de razón, desde que el río era una acequia, siempre nos vimos afectados por su crecida. Antes el río era más hondo, pero con los años se hizo como un plato, lo que hace que se desborde fácilmente. Encima está todo lleno de desmonte. Todos los alcaldes nos han prometido el puente, pero eso depende del gobierno central”, relata Marco Antonio Rodríguez, quien espera que su hijo llegue en la noche para que le provea de alimentos.

Tras la caída del puente, los pobladores estuvieron cruzando el río a bordo de botes inflables, pero el último domingo uno de estos botes se volteó por la fuerza del agua y su tripulante, también un adulto mayor, se salvó de milagro. Desde entonces, la Policía ha prohibido el traslado en estos inflables y solo permite que la población cruce el río a bordo de lanchas a motor. Irónicamente, en la zona nadie tiene una.

“Antes yo cruzaba el río en cámaras, pero a la edad que tengo ya qué voy a cruzarlo, me dan calambres”, refiere el septuagenario agricultor, quien cuestiona que se haya prohibido el traslado en los botes inflables. A su parecer, el bote se volteó porque era operado por un joven sin experiencia. Lo cierto es que el río Zaña ya ha cobrado vidas otros años por personas que intentaron cruzarlo en estos vehículos improvisados.

Bolsillos mojados

Los moradores de la zona recuerdan que alguna vez llegó una autoridad del gobierno central y les dijo que su puente no era prioridad, pues su ausencia no los dejaba incomunicados, ya que pueden llegar a Zaña a través del Puente Fierro en Cayaltí. Eso -señala Karina Quesquén Chambergo, pobladora de La Otra Banda- evidencia un tremendo desconocimiento de la situación económica de los habitantes del caserío, pues llegar a Zaña por el Puente Fierro les cuesta entre S/ 30 a S/ 40, que es lo que cobran los mototaxis, a diferencia de los S/ 3 que gastan para cruzar por el puente de La Otra Banda cuando este se encuentra operativo. A eso se suma el tiempo. Cruzar el puente de La Otra Banda a Zaña tarda un minuto. Ir a Zaña a través del puente Fierro les toma en promedio 50 minutos.

“Es una preocupación para nosotros porque no tenemos pase para ir a hacer las compras. Ayer quise cruzar con los botes inflables, pero me dijeron que uno se había volteado. Preferí no arriesgarme. De aquí empiezan las clases y no nos va a quedar otra que pagar S/ 30 de ida y S/ 30 de venida para llevar a Zaña a estudiar a nuestros hijos. Pero algunos tienen y otros no”, señala la pobladora.

Razón no le falta. La gran mayoría de habitantes de La Otra Banda son agricultores para quienes gastar como mínimo S/ 300 a la semana solo en movilidad supone un reto imposible. El año pasado, la Municipalidad Distrital de Zaña dispuso un ómnibus para trasladar a los niños al colegio. Eran tantos que los pequeños hacían cola con sus padres desde las 5:00 de la mañana para intentar conseguir un espacio. Los más afortunados iban sentados, los medianamente afortunados parados y los desafortunados simplemente ya no iban porque no alcanzaban.

“Prácticamente está olvidada La Otra Banda. No se esfuerzan en ponernos siquiera un puente colgante. El señor casi se ahoga por cruzar en el bote, pero si hubieran sido más personas, niños, ¿quién los auxiliaba?”, se pregunta la moradora preocupada por cómo hará para trasladar el próximo 2 de marzo a sus hijos al colegio.

Esta preocupación la comparte Tito Ordóñez, poblador también de La Otra Banda, quien cuenta que él ya no vive en el caserío, pero le apena venir de visita en el verano y notar que la situación no ha cambiado en nada respecto al puente.

“Yo tuve que ir hoy al hospital y he gastado S/ 60 entre ida y vuelta para hacerme atender. El trabajo está un poco escaso y tenemos que hacer este esfuerzo económico. Yo vengo de visita y veo que no hay ninguna obra. No solo hablo del puente, sino en general, miren cómo está el parque, todo descuidado”, cuenta.

Pueblo olvidado

Pero esta situación afecta no solo a los habitantes de La Otra Banda, sino también a quienes viven en Zaña, pero tienen sus parcelas en los caseríos que están cruzando el puente. Este es el caso de Isabel Cabrera Campos, quien tiene un terreno en la parte alta, al lado de donde estaba el puente colgante. Ella cuenta que el agua ha ingresado a sus sembríos de maíz, echándolos a perder. Aunque lo que más le preocupa son sus animales, pues hace dos semanas no puede ver a su ganado y teme que se lo roben o que mueran por la falta de comida.

“Aquí todo el mundo viene, mira, promete y al final no hace nada. De dónde vamos a tener S/ 60 para movilizarnos al día si vivimos del campo. Mi esposo es una persona que tiene 80 años, él ya no tiene trabajo fijo. Allá yo tengo mi ganado, crío mis animalitos para vivir de ellos. Yo le pido al gobierno que no se olvide de nosotros”, clama.

Ese clamor lo hace propia la teniente gobernadora de La Otra Banda, Erika Cisneros, quien indica que la caída del puente también afecta a los caseríos de San Rafael, Palomino, Tres Compuertas, Nueva Esperanza, El Limón, Mata Indio y Barrio Nuevo, todos los cuales se comunican con Zaña a través del puente de La Otra Banda.

Gracias a las gestiones que se ha hecho con la municipalidad han logrado que una unidad del Ejército traslade a los habitantes hacia Cayaltí para que puedan hacer sus compras, pero reconoce que esto es insuficiente.

“Yo no le echo la culpa tampoco a quienes usan su movilidad (mototaxi) para trasladar a la gente y cobran hasta S/ 40 porque el camino está en muy mal estado. Sé que se arriesgan y luego tienen que reparar sus unidades. Yo le pido a las autoridades que vengan a La Otra Banda, al resto de caseríos y que vean la necesidad que tenemos del puente y de una carretera para llegar al Puente Fierro”, indica la teniente gobernadora a quien no le falta razón, pues el camino que lleva al Puente Fierro es de trocha y cuando llueve se vuelve casi intransitable, al menos en estos vehículos menores.

Ella no se explica por qué el puente de La Otra Banda no ha podido concretarse, mientras que los proyectos de puentes en otras localidades sí se han cristalizado. La explicación a esto la ensaya el alcalde de Zaña, Aladino Mori Centurión, quien refiere que recién este año se ha dado la buena pro para el inicio del proyecto, debido a un conflicto entre la Autoridad Nacional de Infraestructura – ANIN, y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones - MTC.

“Cuando ANIN coge esta obra del encauzamiento del río Zaña, ellos hicieron un expediente para un puente provisional. Ellos reunieron al pueblo y les proyectaron incluso un video de cómo quedaría el puente. Todos estábamos muy contentos. Era una obra de siete millones y medio de soles. Sin embargo, el Ministerio de Economía y Finanzas la observó y dijo que no le podía dar el dinero al ANIN porque la competencia de hacer puentes es de Provías”, explica Mori Centurión.

Consultado sobre el puente colgante, señala que el río tiene un ancho de 210 metros y conseguir esa cantidad de metros de cable escapa de las posibilidades de la comuna. Sin embargo, señala que se está gestionando con el gobierno regional el financiamiento de este puente.

“Acá hubo un proyecto en su momento para hacer un puente definitivo. Ganó una empresa china, pero por razones que desconozco la obra no se concretó y se fue a arbitraje. La población es la que sufre las consecuencias. Yo le pido al presidente José María Balcázar, quien conoce la problemática de este río porque es natural de Nánchoc y fue elegido congresista por Lambayeque, que agilice esto y haga un puente provisional, aunque sea, o al menos un puente colgante. Sé que él como máxima autoridad lo puede hacer”, señala casi en tono de súplica.

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Periodista (*)

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