La seguridad ciudadana en Lambayeque muestra un panorama mixto. Las cifras hasta 2024 y reportes a julio de 2025 colocan a la región en una situación particular: menos personas dicen haber sido víctimas de delitos en comparación con el promedio nacional, pero con altas tasas en delitos de hurto y robo, y una percepción de inseguridad cada vez más creciente.
En 2024, el 16.9 % de la población urbana lambayecana de 15 años a más declaró haber sido víctima de algún delito. Esta proporción es bastante menor que la nacional (27.1 %) y de regiones cercanas como en La Libertad (25.0 %) y Piura (26.5 %). Sin embargo, la tendencia preocupa: tras caer a 11.7 % en 2021, volvió a subir a 13.6 % en 2022; y desde el 2023, dos de cada diez personas han declarado ser víctimas.
La región también se distingue porque sus ciudadanos denuncian más. En 2024, casi una de cada cuatro víctimas acudió a las autoridades, un nivel muy por encima del promedio nacional (16.1 %) y también más alto que en La Libertad (15.7 %) y Piura (17.1 %). No es un hecho aislado: desde 2015, Lambayeque suele estar por encima del promedio en disposición a denunciar.
Percepción de inseguridad
El contraste aparece cuando se habla de percepción. Aunque menos personas fueron víctimas, en 2024 el 87.8% de lambayecanos creía que podía ser víctima de un delito en los siguientes doce meses. Es casi la misma proporción que a nivel nacional (86.0 %), similar a la de La Libertad (89.1 %), pero algo más alta que en Piura (84.4 %). El dato revela una leve mejora respecto a 2023 (91.7 %), pero el cambio no altera la foto general: casi nueve de cada diez personas se sienten inseguras.
En dotación policial, Lambayeque está mejor que regiones aledañas. A julio de 2025 registró 3.8 policías por cada mil habitantes, nivel similar al promedio nacional (3.9) y por encima de La Libertad (2.4) y Piura (2.5). Es decir, la relación policías/población es relativamente favorable. Aun así, la presencia de más policías no parece reflejarse en una reducción clara de la percepción de inseguridad.
Los delitos contra la propiedad son el mayor problema. En julio de 2025, Lambayeque tuvo una tasa de hurto de 9 por cada 10 mil habitantes, más del doble del promedio nacional (3.9). En robo llegó a 2.8 frente al 1.4 nacional, y en estafa 1.3 frente a 0.8. solo en extorsión la región aparece por debajo de La Libertad y Piura y apenas por encima del promedio nacional.
Equipos contra el crimen
A esto se suman los hallazgos de la Contraloría en junio de 2025, tras un operativo en 13 municipalidades de la región. El informe reveló que seis carecen de cámaras y centros de videovigilancia, y que un tercio de los equipos instalados en las demás no funciona. También se detectaron fallas en serenazgo, radios y vehículos, así como falta de planes de seguridad y de equipamiento básico para el personal. Estas deficiencias reducen la capacidad de prevención y respuesta, y ayudan a explicar por qué la población mantiene una percepción tan alta de inseguridad a pesar de contar con más policías por habitante que en otras regiones.
El caso de Lambayeque resume una paradoja: menos personas dicen haber sido víctimas que en el resto del país, pero la región enfrenta tasas muy altas en hurto y robo y una persistente sensación de inseguridad. El reto no se limita a aprovechar la mayor disposición ciudadana a denunciar ni la mejor dotación policial per cápita. También exige corregir las fallas locales en videovigilancia, serenazgo y gestión municipal. De lo contrario, la inseguridad seguirá golpeando la vida diaria y la confianza de los ciudadanos.
(*) Analista Senior de Economía y Energía - Videnza Instituto.
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