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AZUCARERA POMALCA: Símbolo de fe, esperanza y unidad

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1423

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  • Obispo de Chiclayo destacó que el secreto de los 21 años de gestión empresarial ha sido la fe y la perseverancia.

En una emotiva misa de acción de gracias celebrada por los 156 años de fundación y 21 años de gestión empresarial de Azucarera Pomalca, el obispo de Chiclayo, monseñor Edinson Farfán Córdova, destacó que el secreto del éxito de la empresa ha sido “la fe, la perseverancia y la unidad de su gente”. Durante la ceremonia religiosa, realizada en las instalaciones de la empresa, el prelado comparó la trayectoria de Pomalca con la vida de Abraham, al resaltar que “ha sido ejemplo de fe inquebrantable puesta a prueba en tiempos difíciles, como la crisis económica, la pandemia y los desafíos del mercado”.

Monseñor Farfán subrayó que el camino de Pomalca ha estado guiado por la esperanza y el esfuerzo colectivo. “Hoy esta empresa se ha convertido en una comunidad empresarial que aprendió a caminar sostenida por la esperanza y la unidad. Damos gracias por la vida y por el trabajo de tantos hombres y mujeres que han hecho posible que esta compañía siga de pie, transformándose en una gran familia laboral donde se comparten los sueños, las fragilidades y las esperanzas”, expresó.

Una comunidad con alma social

El obispo de Chiclayo señaló que Azucarera Pomalca no solo es una estructura económica, sino una comunidad humana con alma social. “Pomalca se ha convertido en un símbolo de justicia laboral y de compromiso con los más necesitados. Ha reafirmado su fe en Dios y su responsabilidad con la sociedad, asumiendo que ayudar al pobre es una opción cristológica y un testimonio vivo del Evangelio”, afirmó durante su homilía.

Asimismo, destacó la responsabilidad social de la empresa, reflejada en proyectos orientados a la educación, la inclusión y el bienestar de sus trabajadores y de la comunidad. “Azucarera Pomalca ha mostrado un compromiso constante con el desarrollo humano, educativo y cultural de la región Lambayeque, y su espíritu solidario se mantiene vivo gracias al esfuerzo de sus directivos y colaboradores”, indicó el prelado, quien también hizo un llamado a “seguir construyendo esperanza y bienestar para todos”.

Reconocimiento a la solidaridad y compromiso

En su mensaje, monseñor Farfán expresó su gratitud a la empresa por su espíritu de generosidad y compromiso con el progreso de la región. “Azucarera Pomalca no es solo una organización productiva, es una comunidad de fe y trabajo. Su historia refleja la constancia de quienes, con humildad y esfuerzo, han sabido mantener viva la llama del desarrollo social y humano”, enfatizó.

El obispo también reconoció el rol de la empresa como generadora de empleo y promotora de justicia social, valores que —dijo— deben seguir guiando su gestión. “Este espíritu solidario, que ha acompañado a la compañía a lo largo de los años, debe mantenerse y fortalecerse, porque una empresa con valores humanos tiene la fuerza de permanecer y crecer”, agregó.

Signos de gratitud y comunión

Durante la misa de acción de gracias, los representantes de Azucarera Pomalca ofrecieron un copón como símbolo de comunión y gratitud a la Catedral de Chiclayo. Al finalizar la ceremonia, el director ejecutivo de la empresa, Edwin Oviedo, entregó al obispo un pectoral de plata, como muestra de reconocimiento y aprecio por su acompañamiento espiritual y su mensaje de aliento.

El gesto fue recibido con emoción por los asistentes, entre quienes se encontraban directivos, funcionarios y trabajadores de la empresa. La jornada estuvo marcada por un ambiente de unidad y agradecimiento, reflejando el espíritu que caracteriza a la familia pomalqueña.

Procesión del Señor de los Milagros

Como parte de las celebraciones, la imagen del Señor de los Milagros fue recibida con devoción en la “Casa Huerta” de Pomalca. Directivos, gerentes y trabajadores participaron activamente cargando el anda en su primer recorrido procesional, acompañados por la imagen de Nuestra Señora de la Nube. La jornada religiosa estuvo llena de fe, música y fervor popular, reafirmando la identidad católica de la empresa y su compromiso con las tradiciones de la región.

La procesión, que congregó a numerosos fieles, simbolizó la unión entre trabajo, espiritualidad y comunidad. “La fe nos ha sostenido en los momentos más duros y seguirá guiándonos en los años venideros”, señaló uno de los trabajadores durante la ceremonia.

Fe, trabajo y compromiso con la comunidad

Azucarera Pomalca celebra este nuevo aniversario reafirmando su compromiso con Dios, sus trabajadores y la sociedad lambayecana. A lo largo de más de un siglo y medio, la empresa ha sido pilar del desarrollo agroindustrial del norte del país, y en las últimas dos décadas ha consolidado una gestión empresarial que combina productividad con responsabilidad social.

Las palabras del obispo resumen el sentido de esta celebración: “Pomalca es símbolo de fe, esperanza y unidad. Su historia demuestra que la perseverancia, la fe y el trabajo compartido pueden transformar la adversidad en fortaleza. Sigamos construyendo juntos una empresa con alma y un futuro con justicia y esperanza”.

En un contexto nacional donde las empresas buscan modelos sostenibles, Azucarera Pomalca reafirma su liderazgo como ejemplo de compromiso social y humano, y su convicción de que el desarrollo solo tiene sentido cuando incluye a todos.

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