El último viernes, en el balneario de Pimentel, se instaló la primera estatua en el mundo del papa León XIV. Se trata de una estructura de 2.60 metros de alto, elaborada en fibra de vidrio. Su hacedor es el artista monsefuano Jaime Cachay Arana, quien tardó aproximadamente dos meses y medio en realizarla, pero lleva toda una vida dedicada a la escultura.
“En otras ciudades me habían llamado para hacer también una estatua del papa, pero no se había logrado concretar. Gracias a la recomendación de unos amigos a quienes les había hecho unos trabajos de Navidad, se contactaron conmigo de Pimentel y me preguntaron si podía hacer la estatua del papa. Así comenzamos el diálogo. Nos sentamos a conversar los detalles y empezamos el trabajo en base a fotografías”, cuenta el artista.
Esta escultura tiene cuatro capas de fibra para hacerla resistente a la intemperie, pero además un acabado de barniz para protegerla de los rayos de sol. Se ha instalado en el segundo malecón y hoy es visitada por cientos de personas.
Herencia familiar
Jaime Cachay cuenta que el arte de la escultura lo aprendió de su padre, Jaime Ángel Cachay Gonzales, quien le inculcó el oficio de escultor a él y a sus dos hermanos mayores. Relata que, ni bien terminó la secundaria, empezó a trabajar con su papá en el taller. Hoy, sus obras han llegado a diferentes partes del mundo.
“Me dedico a esto desde el año 1982, ni bien acabé el colegio. Mi padre hacía que aprovecháramos las vacaciones y nos llevaba al taller. Fui el más joven en integrar la entonces Asociación de Artistas y Pintores e incluso fui invitado al Concurso Salón de Primavera, que se realizaba siempre en Trujillo”, evoca.
“Hoy tengo mi propio taller en Monsefú, donde hago trabajos de todo tipo. Mis obras han recorrido casi todo el Perú, en la costa, sierra y selva, pero también han llegado a otros países como Ecuador, Brasil e incluso Italia”, sostiene.
Una de las esculturas que ha realizado se encuentra precisamente al ingreso de su pueblo, en Monsefú. Se trata de las estatuas de los dos danzantes de marinera y el músico de piano, que están en el óvalo, a los cuales recientemente otros artistas les dieron mantenimiento.
Otras esculturas suyas que se encuentran en Monsefú son la del pavo real, todas las que están en la avenida Venezuela y la de la chola sentada sobre un petate tejiendo su telar, que está en el parque principal del distrito.
“Tenga una réplica de metro veinte del Señor Cautivo de Monsefú que ha llegado hasta Italia, una Virgen de Loreto que fue llevada a Brasil y una imagen de San José Patriarca junto a un retablo que fueron a Ecuador”, indica.
El artista cuenta que su hijo mayor también ha aprendido la técnica de la escultura y ya ha realizado imágenes que han sido reconocidas. Él continuará su legado.
Bendición papal
Jaime Cachay señala que se siente honrado y bendecido de que dios haya usado sus manos como instrumento para realizar esta obra. Su anhelo -revela- es que el papa León XIV pueda ver in situ su escultura.
“Dios nos utiliza de esa manera. He tratado de plasmar de forma exquisita, con pinzas y detalles este trabajo, para poder retratar al papa León XIV, a quien lo tenemos en nuestros corazones. Me gustaría poder tomarme una foto con él junto a esta escultura. Para mí sería una gran bendición”, menciona.
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