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AVANCES PARA LAS MUJERES Y BRECHAS QUE PERSISTEN: Desde las ciudades hasta las comunidades altoandinas

Escribe: José Carlos Sánchez (*)
Edición N° 1440

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Cada 8 de marzo, el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer, una fecha que invita a reflexionar sobre los avances alcanzados y los desafíos pendientes en la lucha por la igualdad. En el Perú, la conmemoración de 2026 llega en un contexto marcado por tensiones políticas y cuestionamientos al sistema de justicia, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad del Estado para proteger de manera efectiva los derechos de las mujeres.

Aunque el país ha registrado progresos en educación, salud y participación social, diversos indicadores oficiales muestran que la violencia de género y la desigualdad siguen siendo problemas persistentes.

Violencia que persiste

Según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar del INEI, el 52% de las mujeres entre 15 y 49 años ha sufrido violencia por parte de su pareja en algún momento. Segú la Defensoría del Pueblo el año 2025 con 133 casos de feminicidio. Esto equivale a un promedio de casi 11 mujeres asesinadas por mes en el país. Especialistas advierten que estas cifras evidencian la urgencia de fortalecer las instituciones encargadas de prevenir y sancionar la violencia de género, así como de mejorar el acceso a la justicia, ya que solo una pequeña proporción de denuncias por violencia sexual llega a una sentencia firme.

Participación política: una deuda pendiente

La desigualdad también se refleja en la representación política. Han transcurrido 25 años desde la implementación de la ley de cuota de género en el Perú, una medida que buscó incrementar la participación de las mujeres en los espacios de representación política. Sin embargo, en los actuales procesos electorales la presencia femenina sigue siendo limitada.

Diversas investigaciones periodísticas señalan que, pese a las normas de paridad y alternancia adoptadas en los últimos años, los partidos políticos continúan relegando la participación femenina, ubicando a muchas candidatas en posiciones con menores posibilidades de elección o con escaso respaldo político.

Especialistas en temas de género advierten que la participación política de las mujeres no solo depende de las normas electorales, sino también de cambios en la cultura política y en la estructura interna de los partidos, que históricamente han estado dominados por liderazgos masculinos.

Avances que no deben ignorarse

A pesar de estos desafíos, en las últimas décadas se han registrado avances en educación, acceso a servicios de salud y participación económica de las mujeres, según informes del INEI. Asimismo, las políticas del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables han ampliado la atención a víctimas de violencia mediante los Centros de Emergencia Mujer y campañas de prevención. No obstante, especialistas advierten que estos progresos deben acompañarse de cambios culturales y del fortalecimiento de las instituciones para garantizar el acceso a la justicia.

Lambayeque: una agenda pendiente en las zonas altoandinas

La realidad de las mujeres en el Perú también varía según el territorio. En regiones como Lambayeque, las brechas de género se hacen más visibles en las zonas rurales y altoandinas.

Distritos como Incahuasi y Cañaris concentran comunidades quechua hablantes donde las mujeres cumplen un rol clave en la economía familiar, la agricultura y la preservación de la cultura local. Sin embargo, también enfrentan mayores dificultades para acceder a servicios básicos, educación superior, salud especializada y oportunidades laborales. En estas localidades, muchas mujeres asumen múltiples responsabilidades: trabajan en el campo, sostienen la economía del hogar y participan activamente en la vida comunitaria. A pesar de ello, su participación en espacios de decisión pública sigue siendo limitada y persisten barreras vinculadas a la pobreza, la distancia geográfica y el acceso a servicios del Estado.

Organizaciones sociales y líderes locales coinciden en que existe aún una agenda pendiente para mejorar la calidad de vida de las mujeres en estas zonas. Entre los principales desafíos destacan el acceso a una educación intercultural de calidad, servicios de salud materna oportunos, estrategias de prevención de la violencia, el fortalecimiento del liderazgo femenino y mayores oportunidades de desarrollo económico.

Visibilizar la realidad de las mujeres altoandinas es clave para entender que la igualdad de género no se construye únicamente desde las ciudades, sino también desde las comunidades rurales donde persisten desigualdades históricas.

Más que una conmemoración

En medio de un contexto político complejo, el 8 de marzo vuelve a poner en agenda la necesidad de fortalecer las instituciones, garantizar el acceso a la justicia y reducir las brechas de género que aún afectan a millones de mujeres en el país.

Más que una celebración simbólica, el Día Internacional de la Mujer es una oportunidad para recordar que la igualdad de género sigue siendo una tarea pendiente y un elemento fundamental para el desarrollo democrático del Perú.

Y en regiones como Lambayeque, especialmente en los territorios altoandinos, esa agenda continúa esperando respuestas concretas que permitan a las mujeres ejercer plenamente sus derechos y ampliar sus oportunidades de desarrollo.

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(*) Politólogo.

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