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UN QUINQUENIO PERDIDO: DETERIORO DE INDICADORES Y CAPACIDAD ESTATAL EN LAMBAYEQUE

Escribe: Nicolás Besich Adrian (*)
Edición N° 1451

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  • Anemia y desnutrición crónica aumentan en Lambayeque.

Entre 2021 y 2025, Lambayeque muestra un patrón consistente de estancamiento y deterioro en indicadores clave de desarrollo social. La evolución reciente contrasta con la trayectoria observada en la década previa y plantea interrogantes sobre la relación entre desempeño institucional y resultados en bienestar.

En términos de pobreza monetaria, la región pasa de 14 % en 2021 a 14.5 % en 2025, lo que implica una reversión de la tendencia decreciente registrada hasta antes de la pandemia. Como sucede a nivel nacional, en Lambayeque aún no se logra obtener los niveles de pobreza prepandemia.

El análisis sectorial muestra resultados más marcados. En educación básica, los logros de aprendizaje, recientemente publicados por el Ministerio de Educación evidencian retrocesos. En cuarto de primaria, la proporción de estudiantes con niveles satisfactorios en comprensión lectora disminuye de 31.1 % en 2019 a 29.6 % en 2025, mientras que en matemáticas cae de 28.9 % a 25.1 %. En secundaria, la dinámica es heterogénea, pero con deterioro significativo en matemáticas: el indicador pasa de 15.2 % en 2019 a 9.1 % en 2025. Estos resultados sugieren una pérdida de aprendizajes acumulados que afecta la formación de capital humano.

Los datos

En salud, los indicadores adelantados por el INEI de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) muestran un deterioro sostenido y alarmante. La desnutrición crónica en menores de cinco años aumenta de 9.25 % a 14.3 %, y la prevalencia de anemia en menores de tres años pasa de 35.7 % a 39.9 %. Ambos indicadores tienen implicancias directas sobre el desarrollo cognitivo y la productividad futura.

En cuanto a inserción de jóvenes, el porcentaje de población que ni estudia ni trabaja (NINI) se incrementa de 18.8% en 2021 a 19.4% en 2025, ubicando a Lambayeque por encima del promedio nacional, solo por detrás de Loreto. Este resultado refleja limitaciones tanto en la transición educativa como en la absorción laboral.

En servicios básicos, no se observa mejora. El acceso a agua potable de manera continua se mantiene alrededor del 20 % (20.8% en 2021 frente a 20.3 % en 2025), lo que evidencia, a pesar del incremento en el gasto, una limitada capacidad de cierre de brechas en infraestructura sanitaria.

Estos resultados contrastan con el desempeño observado entre 2010 y 2019, periodo en el que la pobreza en Lambayeque se redujo de 38.2 % a 10.2 %. La evidencia de esos años sugiere una complementariedad entre crecimiento económico, dinamismo sectorial —particularmente agroexportador— y funcionamiento relativamente estable de la gestión pública.

Políticas públicas

El contraste entre ambos periodos permite identificar un elemento transversal: la capacidad del Estado para sostener y ejecutar políticas públicas. En los últimos cinco años, la alta rotación de autoridades y funcionarios ha afectado la continuidad de intervenciones y la acumulación de capacidades. A ello se suma la designación de perfiles sin experiencia técnica o con abiertos cuestionamientos, lo que incide en la calidad de la gestión y en la eficiencia del gasto público.

Desde una perspectiva operativa, la pérdida de capacidades se traduce en menor ejecución efectiva, debilidades en planificación y dificultades para articular intervenciones multisectoriales. Esto resulta particularmente crítico en áreas como salud, educación y provisión de servicios básicos, donde la continuidad y calidad de la implementación son determinantes para los resultados. La evidencia sugiere que, en ausencia de una gestión pública funcional, los recursos no se traducen en mejores indicadores sociales, lo que limita la sostenibilidad del desarrollo. El crecimiento es indispensable, sí, pero no suficiente.

En suma, la evolución de Lambayeque entre 2021 y 2025 evidencia un desacople entre potencial económico y resultados sociales, asociado a debilidades en la capacidad estatal. De no revertirse estas condiciones —particularmente en términos de estabilidad institucional, meritocracia y fortalecimiento de capacidades técnicas—, es probable que la región continúe enfrentando limitaciones para retomar una trayectoria sostenida de mejora en indicadores de desarrollo.

(*) Coordinador General de Videnza Instituto. 

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