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AFIRMA EL ABOGADO PEDRO TORRES: Cambiar la Constitución no solucionará los problemas del país

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1207

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  • Una de las propuestas de Pedro Castillo es la convocatoria a una Asamblea Constituyente.

Una de las principales propuestas del candidato de Perú Libre Pedro Castillo es cambiar la Constitución Política, a través de la convocatoria a una Asamblea Constituyente. La actual carta magna, que data de 1993, es la duodécima en casi 200 años de República y es objeto de propuestas para su modificación o cambio total en cada proceso electoral. Sin embargo, para el abogado Pedro Torres Fernández, el maestro de escuela rural no ha podido precisar qué puntos de la Constitución se deben cambiar.

“Castillo no tiene realmente estructurado un plan de gobierno. Él es una enorme incógnita, su propuesta se basa en cambiar la Constitución, pero no es capaz de precisar por qué tenemos que cambiarla o qué partes deben ser modificadas. Recuerdo que yo me voté en contra de esta Constitución en el referéndum de 1993, porque era más partidario de la de 1979, pero sí apunto a cosas concretas que deben ser modificadas”, destaca.

Dentro de estos aspectos por modificar señala que el Estado debe tener un rol un poco más protagónico dentro de la economía, volver a la bicameralidad, ir a una renovación por tercios de los legisladores, entre otros. Sin embargo, cuestiona que Pedro Castillo hable de garantizar el derecho a la educación y la salud como móviles para el cambio de Constitución, cuando estos ya están establecidos desde la carta magna de 1933.

“No estamos hablando de algo nuevo, de derechos humanos de tercera generación, sino de derechos humanos sociales, que corresponden a los movimientos constitucionalistas de 1920. No me vengan a decir que para eso quieren cambiar la Constitución. ¿En eso se resume todo? ¿Acaso cambiándola vamos a hacer que baje el precio del dólar, vamos a recuperar la confianza de los inversionistas o mejorar la forma de explotación de nuestros recursos? Realmente Castillo sigue siendo una gran incógnita”, asevera.

Estatizaciones

De igual forma, refiere que si Pedro Castillo, de llegar a ser anunciado como el ganador de la segunda vuelta, persiste en la propuesta de estatizar a las empresas privadas que no se sometan al nuevo contrato social que plantea, el Perú retrocederá a la época del gobierno de Juan Velasco Alvarado, es la que se expropió a los hacendados y empresarios.

Recuerda que el Estado Peruano constituyó empresas públicas, las cuales fueron dirigidas por los militares.

“Tenemos que recordar cuando Velasco hablaba de nacionalizar La Brea y Pariñas (complejo petrolífero). Al final lo que hicieron fue crear empresa pública, despojando a los propietarios. Lo mismo hicieron con la reforma agraria. ¿Dónde quedó aquella deuda agraria con los bonos de la reforma? No se llegó a pagar un solo sol. Luego construyeron una enorme cantidad de empresas públicas, teníamos para todo: cine, hoteles, autobuses, ferrocarriles, pesca, minería, etcétera”, manifiesta.

Apunta que la Constitución vigente sí permite las expropiaciones, pero bajo ciertos requisitos, siendo el principal que el Estado cuente con el dinero para pagar por el justiprecio de lo que se expropia.

“Un ejemplo de esto es la expropiación de las tiendas del Mercado Modelo en Chiclayo, que hasta ahora no avanza porque, pese a existir el instrumento legal, no se puede realizar, debido a la falta de recursos para pagarles a los dueños de las tiendas por sus predios”, refiere.

Voto de rechazo

Torres Fernández explica que el voto hacia Pedro Castillo responde a una forma de reacción del Perú olvidado, de aquellas personas que no se sienten representadas dentro de un Estado centralista, que está enfocado en una sociedad más costeña, limeña, que es altamente discriminadora para con las personas de la sierra sur y centro del país.

“Esta sociedad limeña desprecia a la población andina, que no ha visto satisfechas sus demandas a lo largo de los años. Siempre ha estado postergada, por eso han visto en Pedro Castillo una forma de expresión, de protesta. Lamentablemente, la elite limeña no entiende eso. Hemos visto circular en redes sociales comentarios en los que tildan de ignorantes a estas personas, cuando en realidad no es que su voto esté mal y el de ellos bien, simplemente son enfoques distintos de ver las cosas”, anota.

Miedos

Refiere que más que un maestro y pedagogo, Pedro Castillo es un sindicalista, que encontró cobijo en un partido que es liderado por Vladimir Cerrón a quien tilda de “machista”, “conservador” y de convicciones democráticas cuestionables. Refiere que sus declaraciones deslindando con el ex gobernador regional de Junín no se condicen con sus acciones, ya que este organizó su mitin de cierre de campaña en Lima.

“Además de Cerrón, a Castillo se le suma una parte de la bancada de Perú Libre que busca quedarse en el gobierno. ¿Y la alternancia democrática dónde queda? Esas son las cosas que azuzan el miedo hacia Castillo. Si hubiera tenido un discurso más moderado, tendido puentes e ido por propuesta concretas en la lucha contra la pandemia, la mejora de la seguridad social, los servicios de salud, la educación y la reactivación económica, la gente hubiera votado más fácilmente por él”, sostiene.

Fujimorismo

En la otra acera, afirma que el antifujimorismo es más grande que el miedo al comunismo, lo cual se debe no solo a la dictadura de Alberto Fujimori, sino a hechos más recientes como la conducción de la bancada fujimorista en el anterior Congreso.

“No olvidemos que la propia Keiko Fujimori dijo abiertamente que iba a indultar a su padre, pero en la elección pasada se mantenía distante de él, incluso hubo un enfrentamiento fratricida con su hermano, todo eso va calando (…) Su antivoto es muy fuerte, creo que debieron optar por una candidatura distinta y no centrarse en Keiko, quien faltó a su palabra cuando dijo que en el 2021 no habría ningún candidato de apellido Fujimori”, asevera.

Partidos

Asimismo, afirma que el fujimorismo no tiene un programa de gobierno que ofrecerle a la población ni una definición ideológica, a diferencia de los partidos tradicionales. Eso ha generado un cambio: de ser un movimiento liberal en los años 90 a convertirse en uno conservador hoy en día.

“Creo que los partidos deberían subsistir más allá de la presencia de un líder como pasó con Víctor Raúl Haya de la Torre en el APRA, Fernando Belaúnde en Acción Popular y Luis Bedoya Reyes en el PPC. Deben ir más allá y construir una base en función de proyectos políticos que se sustenten en sus ideas. El PPC propone una doctrina socialcristiana, el APRA la socialdemocracia y Acción Popular una doctrina basada en el humanismo situacional y en generar inspiración a través de la propia historia del país. Son corrientes que van más allá del líder”, asegura.

Explica que hoy el fujimorismo plantea un liberalismo económico, pero es conservador en cuanto a los derechos civiles y libertades individuales, como en el caso de las minorías sexuales.

“Alguna vez recuerdo que Luz Salgado hablaba del fujimorismo casi como una opción de centro. ¿Por qué? ¿Acaso es socialdemócrata? ¿Toma algunas ideas de la economía social de mercado y otras de intervención estatal? ¿Qué cosa propone concretamente, más allá de decir que venció al terrorismo y construyó escuelas?”, reflexiona.

Pandemia

Por otro lado, resalta que el próximo presidente debe garantizarle a la población que continuará con el programa de adquisición de vacunas que está dejando encaminado el gobierno de Francisco Sagasti, mediante los contratos suscritos con los laboratorios. Si se respeta aquello, antes de fin de año se alcanzaría la meta programada de vacunar contra el COVID-19 a 22.2 millones de connacionales.

“Vizcarra no firmó un solo contrato porque todo lo iba a hacer hasta que lo vacaron, él iba a cambiar el mundo, pero lo vacaron”, ironiza.

Añade que Francisco Sagasti ha logrado ordenar el proceso y desarrollar jornadas de vacunación relativamente exitosas, aunque redujo su meta inicial de vacunar a 20 millones de personas antes del 28 de julio a solo cinco millones.

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