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FIESTA GOURMET: EMBAJADOR DE LA GASTRONOMÍA LAMBAYECANA

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 974

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La satisfacción le desborda a Alberto Solís Serrepe, abogado de profesión, cada vez que debe contar la historia del Fiesta Gourmet, el restaurante que hace 33 años instaló en su pequeña vivienda del Paseo del Deporte y que hoy se ha convertido en la más importante marca de la gastronomía lambayecana, conquistando el paladar de sus miles de clientes en los diferentes locales abiertos en el país.

 

La iniciativa de crear el restaurante nació junto a su esposa Bertha Cruz, quien comparte con él no solo la pasión por el buen comer, sino también el arte en la disposición correcta de los alimentos para dar vida a los majestuosos platos que han hecho del Fiesta un lugar excepcional.

 

Además de la cocina de calidad, el restaurante tuvo desde el principio una característica que lo ha catapultado hasta el sitial que hoy ocupa: la visión empresarial de sus creadores, quienes no escatimaron esfuerzos en elevar los estándares de atención, preparación y presentación de los platos, ofreciendo a sus clientes – cuando apareció el Fiesta – un servicio que no existía en Chiclayo, cuyo nivel llegaría para conquistar Lima, Trujillo y Tacna.

 

“No hemos repetido lo que se ha venido haciendo hace años en nuestra cocina lambayecana, sino que la hemos ido mejorando. Hoy en día es increíble que la gente pida una causa chiclayana de cola de langosta,  por ejemplo. Nadie puede imaginar que nuestra causa, que es tan simple, haya dado ese paso tan grande de ir acompañada si no es con cola de langosta, entonces con pulpa de mero o langostinos jumbo”, cuenta Solís Serrepe.

 

MARCA DE ÉXITO

Desde el 2008, el Fiesta ingresó al ranking de SUMMUM, firma que califica a los mejores restaurantes del país, la misma que en el 2014 le otorgó el premio a Mejor Restaurante de Cocina Regional y a Mejor Cocina Tradicional del Perú, incluyéndolo además en su top ten.

 

La inclusión del Fiesta en la lista de los 50 mejores restaurantes de Latinoamérica responde a una minuciosa evaluación en la que han competido los mejores establecimientos culinarios de Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana Francesa, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.

 

Hace 19 años el Fiesta llegó a Lima y se instaló en Miraflores y resultado del posicionamiento que alcanzó en la capital en el 2012 inauguró La Picantería, el restaurante de Héctor Solís Cruz, afamado chef nacional que junto a Gastón Acurio y otros se ha encargado de promover la gastronomía peruana en todo el mundo. 

 

La Picantería también figura en el ranking de los 50 mejores restaurantes de Latinoamérica.

 

FIESTA POR DENTRO

Actualmente el Fiesta tiene 20 cocineros en Lima, 12 de Chiclayo, ocho en Trujillo y seis en Tacna. A ellos se suma el equipo de personas que trabajan en los centros de producción y demás personal de los restaurantes.

 

El Fiesta es uno de los pocos restaurantes del país que ha logrado la integración vertical, es decir cuenta con su propio criadero de animales garantizando así la calidad de los productos que ofrece a sus clientes. Carretera a Monsefú se ubica el Rancho del Conde, donde la familia Solís Cruz cría patos, cabritos, gallinas y cerdos, que son beneficiados y distribuidos entre los locales de la marca.

“En una actividad de trabajo, sea cual fuere, la satisfacción más grande es cuando se logran ingresos en caja pero bien conseguidos, ganados en buena ley. No concibo un negocio en el que la gente pague y no se vaya contenta, nosotros hacemos todo lo que debemos hacer para que el cliente se vaya satisfecho, porque pensamos en él desde que llega a la puerta de nuestro establecimiento”, señala Solís Serrepe.

 

Lo logrado por el Fiesta – comenta su fundador – es el resultado de más de tres décadas de trabajo, de algo que él define como “pasión por la gastronomía”, donde prima la valoración del ser humano.

 

Alberto Solís comenta que todos los colaboradores del Fiesta, algunos de ellos con más de 20 años de relación con la empresa, cuentan con beneficios sociales y laborales permanentes, gozan de vacaciones, pago de Compensación por Tiempo de Servicios – CTS y gratificaciones.

 

“Todo se lo ofrecemos porque es nuestra obligación tratarlos bien a ellos para que brinden un buen servicio a nuestros clientes. Finalmente, del mismo cuero salen las correas. Tenemos una buena marca y un producto que no se encuentra en otro lugar y por eso gozamos de mucho prestigio, lo que nos permite crecer y seguir dándole a nuestra gente las mejores condiciones de trabajo”, asevera.

 

RENOVACIÓN

La reinversión de recursos es otro de los aspectos que Alberto Solís considera fundamental en el éxito empresarial. Cada cinco años las instalaciones del Fiesta se renuevan, siempre en el afán de ofrecer nuevos espacios y mayor confort a los clientes, quienes – como refiere el propietario – no solo llegan para comer bien, sino también para sentirse bien.

 

La última remodelación del local de Chiclayo fue en el 2010, cuando la familia Solís adquirió la vivienda contigua al restaurante lo que permitió ampliar los ambientes y generar nuevos salones de atención. El prestigio y la demanda habían crecido y era necesario disponer de mayor cantidad de mesas.

 

En aquel entonces se construyó una terraza y la barra de comidas frías, que permitía a los comensales apreciar la preparación de todos los platos a base de pescados y mariscos. Hoy esa barra ha sido remodelada y la terraza trasladada a un nivel superior, pues la gerencia ha puesto en marcha otros proyectos al interior del inmueble.

 

Uno de ellos es el bar inglés, que llevá por nombre ‘De Luxe Bar’. Es un elegante salón privado de amplias puertas enchapado en madera, con una barra privilegiada, música ambiente especial y aire acondicionado, implementado con sillas altas y sillones, que le dan un perfecto matiz al puro estilo londinense.

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