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TERRAPUETO DE CHICLAYO: PROPUESTA PRIVADA GENERA ACEPTACIÓN DE LA COMISIÓN TÉCNICA MUNICIPAL

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 945

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En diciembre pasado un grupo empresarial presentó a la Municipalidad Provincial de Chiclayo una propuesta de inversión para la construcción del Terrapuerto, obra de la que se habla hace más de 15 años en la ciudad y que podría concretarse una vez se corrijan las observaciones presentadas por la comisión técnica que conforman los colegios profesionales.

 

“Hemos reactualizado y efectuado estudios nuevos en relación al proyecto del Terrapuerto. Por ejemplo, antes no existía un estudio de factibilidad económica – financiera, un estudio actualizado de flujos de pasajeros, de buses, de empresas. Debido a estos nuevos informes una empresa nos ha realizado una propuesta atractiva para ejecutar la obra”, menciona el presidente del Comité Especial de Promoción de la Inversión – CEPRI, conformado para la gestión de la obra, Lucio Asalde Vives.

Refiere que ha sugerencia del CEPRI el alcalde David Cornejo Chinguel formuló la invitación a los colegios profesionales para la creación de una comisión de técnicos altamente capacitados para el análisis de las propuestas del proyecto.

 

“Es oportuno recibir el apoyo de los colegios profesionales, pues queremos que exista la más amplia participación y que el proceso sea lo más transparente posible para lograr cambiar esa imagen de administración corrupta que quedó en la ciudad”,  señala.

 

La comisión está conformada por Guillermo Segura Díaz, presidente de la Comisión de Transportes del concejo provincial; Hevert García Ramírez (decano), y Oscar García Checa como representantes del Colegio de Arquitectos de Lambayeque; Antonio Escajadillo Durand (decano), Antony Mesones Flores, Wilmer Huancas de la Cruz y Abdel Flores Olivos, representantes del Colegio de Economistas, y Francisco Aguinaga Chávez, decano del Colegio de Sociólogos.

 

Asimismo, la integran Víctor Gonzales Medina, representante del Colegio de Ingenieros; Jorge Alarcón Gasco, representante del Colegio de Abogados; Luis Balarezo Flores, representante de la municipalidad de Chiclayo y el actual presidente del CEPRI Chiclayo.

 

“Lo importante es que nosotros como encargados de la CEPRI sabemos que es de primordial envergadura, por el tamaño de la propuesta, convocar a los actores de la sociedad civil. Chiclayo espera el proyecto del terrapuerto hace ya 15 años y cuando cuente con este tiene que ser algo evaluado, a conciencia, por sus mismos protagonistas”, comenta.

 

CAOS ACTUAL

El copioso tráfico, que inicia desde las seis de la mañana y se prolonga hasta las diez de la noche, en las avenidas José Balta, Bolognesi y José Leonardo Ortiz, las principales de la ciudad, es agudizado por el ingreso de 386 buses al centro de la ciudad todos los días.

 

“Es imposible que aquellas avenidas puedan recibir esa magnitud de vehículos diariamente, más porque congestionan y contaminan por completo la ciudad. Hemos descuidado el control del medio ambiente y no contamos con los equipos para medir el daño que se genera a esas horas del día, pero de hacerlo probablemente sabríamos que Chiclayo es una de las ciudades más contaminadas del Perú”, expone.

 

Este panorama caótico, que las autoridades no han podido resolver en los últimos años, donde se presencia un flujo cercano a 500 taxis por hora circulando en esa zona durante el horario mencionado, ha llevado al planteamiento del Terminal Terrestre.

 

“Esta propuesta sugiere llevar el terminal a la prolongación de la avenida Grau con la Vía de Evitamiento, a un terreno de diez hectáreas que hoy tiene  más de cien a 150 mil metros cúbicos de desmonte, porque jamás hubo una autoridad que impida que este terreno valioso para la ciudad se convierta en un basurero gigantesco”, indica.

 

DETALLES DEL TERRAPUERTO

La propuesta busca construir un terminal terrestre sobre cien mil metros cuadrados (10 hectáreas), con capacidad para albergar a las 68 empresas de transportes que hay en Chiclayo, los 386 buses que entran diariamente al casco central y los cerca de 14 mil pasajeros que se movilizan todos los días.

 

 “Es un terminal único, que albergaría a las empresas que van al norte, sur y nororiente. Sin embargo, esto no va a ser un monopolio, pues no está permitido por la constitución. Las empresas que quieran tener su propio terminal, como ya lo han hecho TRC o Vía, deben cumplir con las condiciones mínimas, no como ahora que cogen un espacio de diez por treinta metros, donde los buses entran en retroceso. Chiclayo no merece eso. Si alguien quiere construir su terminal propio a futuro debe contar, como mínimo, con tres mil 500 metros cuadrados de área, con zonas de embarque y facilidades para el público (baños, comedor); de tal manera que los chiclayanos que decidan acudir a estas empresas gocen de las medidas mínimas de seguridad”, remarca.

 

El proyecto considera además una zona de desembarque con espacios reservados para tiendas en el primer piso. En el segundo piso se distribuyen las zonas de espera, con dos zonas VIP.

 

“Es el caso de Trujillo, siendo un terminal relativamente grande, cuenta con un problema fundamental: trabaja solo al 25 % de su capacidad. Esto se debe a la ubicación del terminal, debido a que gran parte de las empresas de transportes cuentan con instalaciones cercanas, haciéndole competencia. Falta una autoridad que ponga orden y que haga cumplir las ordenanzas correspondientes”, afirma.

 

A parte de la zona consignada para la infraestructura del terrapuerto, existen zonas destinadas para franjas comerciales, un centro de convenciones, áreas para bancos u hoteles; ubicadas en los extremos y complementariamente al terminal. El éxito del terrapuerto dependerá en gran medida de estas instalaciones.

 

Hasta el momento la municipalidad no ha establecido ningún tipo de vinculación con los inversionistas, ya que se trata de una propuesta de forma rogatoria. “Nosotros presentaremos a la municipalidad la sugerencia, al concluirse el estudio de la comisión, en forma de un documento oficial llamado declaración de interés. Si nosotros consideramos que debe ser declarado de interés, lo ponemos ahí; si decimos que no, ahí queda”, indica.

 

OBSERVACIONES Y RECOMENDACIONES

Después de la evaluación de los diferentes estudios, la comisión técnica considera que en la propuesta actual sí existen condiciones de viabilidad técnica y económica.

Sin embargo, hay algunas observaciones y recomendaciones realizadas por el grupo de técnicos respecto a la infraestructura del terminal y la expansión de algunas zonas.

 

“Los arquitectos dicen que el proyecto está bien diseñado interiormente, controlando los flujos de pasajeros, de buses y taxis, pero sugieren que la zona de estacionamiento pudiera tener un mejor tratamiento. Asimismo, en la zona de comidas, debe verse la posibilidad de ampliarla o añadir otra área. Además, en la parte arquitectónica exterior han sugerido unos cambios en diseño, tratando que se adapte más a la cultura lambayecana y no sea tan internacional, sin que ello signifique perder el concepto de modernidad”, indica.

 

Lo mismo sucede en el aspecto económico – financiero, sobre el cual se han realizado algunos planteamientos que sugieren revisar los flujos y también algunos cambios en el concepto de retribución económica, en el sentido que todos los ambientes deben aportar una tasa única, de tal manera que la municipalidad pueda gozar de los mismos beneficios que los inversionistas. “Cuando esto esté al 100 % la municipalidad tendrá mayores ingresos”, destaca Asalde Vives.

 

ORDENANZAS

Para que no se repita las deficiencias que existen en todos los terminales del Perú, se requiere que la municipalidad cumpla con algunos requisitos, como declarar una zona rígida en Chiclayo para el ingreso de buses, la cual está dada por el sur con la Avenida Chinchaysuyo y por la zona norte la Avenida Chiclayo, siendo concordante con otras ordenanzas para el ingreso de vehículos pesados.

 

“Hace poco vimos que en la calle Siete de Enero un bus de Emtrafesa se hundió. Chiclayo ya no puede recibir unidades de esos tamaños porque van a seguir destrozando la infraestructura sanitaria que cuenta con más de 50 años”, menciona Lucio Asalde.

 

En segundo lugar, las empresas que deseen poner su terminal fuera podrán hacerlo solo sí cumplen con los parámetros mínimos de área y servicios.

 

Además, Asalde Vives comenta que los sistemas de colectivos y combis deben tener un paradero o terminal en el terrapuerto, ya que se debe facilitar el traslado mediante una ordenanza municipal.

 

El estudio de mercado realizado el año pasado por la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo – USAT, arrojó como resultado que el 81 % de los chiclayanos está de acuerdo con la ubicación del terrapuerto.

 

Por su parte, los empresarios han presentado una lista de requerimientos para asegurar su inversión, que va desde la firma de un contrato de estabilidad jurídica hasta la posible creación de un centro de convenciones, siempre y cuando cuatro eventos anuales sean organizados por la comuna provincial y el Gobierno Regional de Lambayeque, a fin de garantizar su ocupabilidad.

 

“Esto es muy bueno puesto que realizando estos eventos se promueve también el turismo en el departamento. En realidad, la municipalidad tiene una serie de retos y esto ha ameritado a que el Colegio de Economistas pregunte si está dispuesta a emitir todas las ordenanzas municipales y velar por su cumplimiento. Yo puedo decir que si está dispuesta que apruebe la propuesta, caso contrario no acepte”, manifiesta.

 

CONVOCATORIA AL CONCURSO

De aceptarse la propuesta, se convocaría a un concurso internacional para que en un plazo máximo de 90 días otras empresas presenten sus iniciativas. La mejor será finalmente la que se apruebe y ejecute.

 

Lucio Asalde manifiesta que dicha propuesta supera los cien millones de soles. ”Cualquier empresa que quiera presentarse debe entregar una fianza igual, de tal manera que todo este tema sea serio. Si en 60 días hay una propuesta que mejore esta, esa gana, otorgándole un plazo para ejecutar su proyecto y para iniciar las obras (seis meses)”, agrega.

 

En el caso de no se presentase alguna  otra empresa en el período de 90 días, se le otorgaría la buena pro al proyecto inicial. Los siguientes seis meses serían para elaborar el expediente técnico y el estudio de impacto ambiental, tras lo cual se iniciarían las obras, acota el presidente del CEPRI.

 

“La municipalidad se muestra positiva. Es una oportunidad que no se había presentado en 15 años, hay entusiasmo por parte del alcalde de desarrollar una obra bastante significativa bajo su gestión, y desde el CEPRI lo estamos haciendo con el mayor cariño hacia nuestra ciudad”, concluye.

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