Semanario Expresión up

De la fiesta a la incertidumbre

Escrito Rosa Chambergo Montejo
Edición N° 1207

Lo que debió ser el momento cumbre de una fiesta democrática se ha convertido en una verdadera pesadilla para el país, pero no por el comportamiento cívico de los electores, que salvo algunas excepciones, acudieron el domingo último a los centros de votación para expresarse con libertad y evidenciando un firme compromiso democrático.

La incertidumbre la han desatado los dos candidatos que disputan la presidencia del país.

Desde el principio se dijo que la votación en la segunda vuelta presidencial sería reñida, pero nadie imaginó hasta qué punto, y menos que el mismo día en que concluyó el escrutinio el candidato de Perú Libre, Pedro Castillo, llamaría a sus militantes a las calles “en defensa del voto”, y que al día siguiente la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, deslizaría, sin mayor reparo, la posibilidad de un fraude.

Para los observadores internacionales el proceso ha sido limpio y es innegable que los organismos electorales se han esforzado por organizar unos comicios con todas las garantías, aún considerando las difíciles circunstancias que vive el país por la emergencia sanitaria.

Lo cierto es que el enfrentamiento ha pasado del mensaje político a las calles y lo que se está poniendo en entredicho es la real voluntad de los peruanos. ¿Cuál será el desenlace?

Algunos entendidos en asuntos políticos barajan dos escenarios: si el ganador de las votaciones presidenciales resulta ser Pedro Castillo, Keiko Fujimori, considerando sus antecedentes, podría patear el tablero y ejercer nuevamente una actitud obstruccionista similar a la que adoptó tras las elecciones del 2016, cuando fue derrotada por estrecho margen por Pedro Pablo Kuczynski.

Esto no es utopía. Ella misma lo ha reconocido y ha dicho en reiteradas veces (en esta campaña), que ha aprendido de sus errores, ha madurado y pide perdón. Sin embargo, la posibilidad está ahí, latente.

Si el resultado fuera al revés; es decir, si Keiko Fujimori resultase proclamada por el como presidente electa del país, Castillo podría movilizar a sus seguidores y agitar al país. Así lo ha advertido varias veces, al señalar que el voto lo defendería en las calles. Durante la campaña de la segunda vuelta, seguidores de Castillo tuvieron marcadas expresiones de violencia, algunas motivadas por su propio discurso, atacando a periodistas y a los simpatizantes del fujimorismo.

Si a esa postura (no negada) se añade que la votación alcanzada por Castillo es la expresión de un malestar generalizado, principalmente en la sierra y selva del país, contra la manera en la que se ha distribuido la riqueza y ha intervenido el Estado en las últimas décadas ante las necesidades de los más pobres, la convulsión social sería solo cuestión de tiempo.

En ese escenario es pertinente preguntar qué sucederá al instalarse el nuevo gobierno, en un momento trascendental para la historia de la república, que cumplirá 200 años, y en medio de una crisis sanitaria y económica que golpea a todos.

Es frente a esta interrogante que entra como protagonista el Congreso, pues en términos reales es el principal foro en el que convergen las distintas visiones que se tienen del país, representadas por quienes también fueron elegidos por la voluntad del soberano, del pueblo.

¿Puede el próximo Congreso ser garantía de una adecuada representación, que personifique el sentir de las mayorías y sea capaz de mantener una actitud dialogante y constructiva con quien asuma las riendas del Ejecutivo?

Debería serlo, pero eso solo lo sabremos iniciado el nuevo período legislativo. Por lo pronto, nos queda seguir siendo prudentes y esperar a que los entes electorales concluyan con la alta responsabilidad que el país les ha encomendados, consistente en decirnos con firmeza y transparencia quién ocupará la primera magistratura del país a partir del 28 de julio. Aún nada está dicho.

 

Directora - Fundadora.

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