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PERÚ ANTE UN NUEVO CAPÍTULO DE INESTABILIDAD: La caída de Boluarte, asunción de Jerí y el nuevo gabinete

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1422

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En una jornada convulsa de fuertes tensiones políticas y sociales, el Congreso de la República aprobó la vacancia de la presidenta Dina Boluarte por “incapacidad moral permanente” en la madrugada del viernes 10 de octubre, allanando el camino para que José Jerí, presidente del Legislativo, asuma el rol de presidente del país. Este relevo repentino abre un escenario de profundas interrogantes respecto a la legitimidad del nuevo gobierno, la rapidez con que debe conformar un gabinete y la capacidad de enfrentar la crisis de inseguridad que sacude al Perú.

Desde las últimas semanas, el gobierno de Dina Boluarte venía siendo objeto de crecientes críticas y cuestionamientos por su gestión en seguridad, gobernabilidad y la percepción de escasa reacción frente a hechos de violencia. El detonante político más reciente fue el atentado con armas de fuego durante un concierto del grupo Agua Marina en el Círculo Militar de Chorrillos, el 8 de octubre, que dejó heridos y generó una ola de indignación ciudadana.

Esa noche se presentaron múltiples mociones de vacancia contra Boluarte (al menos cuatro fueron admitidas), todas invocando el artículo 113 de la Constitución y el argumento de “incapacidad moral permanente” para gobernar.

En pocas horas, el pleno debate y la votación culminaron, con resultados contundentes: 122 votos a favor (algunos medios reportaron 121), ninguna abstención ni voto en contra.

La decisión fue casi unánime, simbolizando el quiebre final del respaldo político que le quedaba a la mandataria.

El gobierno de Boluarte, desde sus inicios, se caracterizó por la ausencia de liderazgo y la incapacidad manifiesta para enfrentar los desafíos más urgentes del país y su vacancia terminó con un gobierno incapaz de enfrentar la crisis de inseguridad y que tampoco dio oposición alguna a los desenfrenos del Parlamento.

Asunción de José Jerí

Según el artículo 115 de la Constitución, en caso de vacancia del presidente sin un vicepresidente que lo suceda, asume la presidencia el titular del Congreso. Dado que no había vicepresidente, la mesa estaba lista para que José Jerí Oré, congresista de Somos Perú y entonces presidente del Legislativo, tome el mando del país.

La ceremonia de juramentación se realizó la madrugada del 10 de octubre, tras la aprobación de la vacancia y el rechazo de una moción de censure contra la Mesa Directiva presidida por Jerí que buscaba impedir su asunción.

En su mensaje inicial, Jerí destacó la necesidad de convocar a la unión nacional, priorizar la seguridad y restaurar el orden institucional.

Sin embargo, su llegada al poder de inmediato se ha visto rodeada de cuestionamientos. Políticos, analistas y ciudadanos denunciaron que la transición fue abrupta y carente de legitimidad política. En redes sociales y en medios de comunicación proliferaron críticas sobre su trayectoria, declaraciones pasadas y posibles conflictos éticos.

Además, su demora para nombrar un primer ministro y gabinete — más de cuatro días sin ministros refrendantes — se convirtió en foco de polémica, pues el Ejecutivo quedó paralizado formalmente en ese lapso.

Ante la ausencia de ministros, Jerí no podía emitir decretos ni tomar decisiones oficiales hasta completar su gabinete.

Mientras tanto, el escenario político en el Congreso podría favorecer la mayoría necesaria para otorgar el voto de confianza al primer gabinete de Jerí. Pero la presión social es intensa: movimientos ciudadanos han convocado a marchas y protestas exigiendo, además de seguridad, la renuncia del presidente de transición.  

Mensaje de inicio

El discurso inaugural de Jerí Oré enfatizó el objetivo de instalar un gobierno de transición, empatía y reconciliación nacional de amplia base. “Tenemos que construir juntos acuerdos mínimos”, declaró durante su primer mensaje como presidente, aludiendo a la necesidad de unir fuerzas entre los distintos sectores políticos y la ciudadanía para enfrentar la crisis.

Jerí hizo énfasis en la incapacidad del Estado para responder a las expectativas de los peruanos, especialmente de los jóvenes, a quienes pidió disculpas por los errores de anteriores gestiones. “Hay que ser dignos y saber pedir perdón”, remarcó, y se comprometió a “sentar las bases de un país que permita, con la empatía, generar una reconciliación entre todos los peruanos”.

Además, señaló la urgencia de enfrentar la inseguridad ciudadana. “El principal enemigo está afuera, en las calles: las bandas criminales, las organizaciones criminales. Ellos son el día de hoy nuestros enemigos. Y como enemigos, debemos declararle la guerra a la delincuencia.” La promesa de iniciar acciones inmediatas contra la criminalidad fue recibida con aplausos en el Congreso.

La sombra de las denuncias y cuestionamientos

El ascenso de José Jerí se ve opacado por una serie de denuncias e investigaciones abiertas. Jerí estuvo involucrado en una denuncia de abuso sexual presentada en enero de 2025, que fue archivada por el fiscal supremo Tomás Gálvez ante la falta de pruebas directas, aunque el proceso contra otro implicado continúa. Además, el presidente afronta una investigación por desobediencia a la autoridad, ya que incumplió una orden judicial de someterse a tratamiento psicológico por conducta sexual patológica, disposición asociada al mismo caso de abuso.

Las acusaciones de corrupción también rodean la figura del mandatario. Blanca Ríos, empresaria, denunció que durante su gestión al frente de la Comisión de Presupuesto, se entregó un soborno de S/150 000 a miembros de su entorno para favorecer la inclusión de un proyecto en Cajamarca en el presupuesto nacional del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Panorama difundió audios y chats que supuestamente vinculan a Jerí en la trama. Ante estas revelaciones, el ahora presidente se comprometió a colaborar con las investigaciones y separó de su equipo al asesor involucrado.

“El congresista Jerí dijo que sí, que no nos preocupáramos, que en el presupuesto va a salir”, citó la empresaria en su acusación. Todo esto ocurre en un contexto de gran desconfianza ciudadana y debate sobre la idoneidad de Jerí para conducir la transición.

Primer gabinete

Finalmente, y a contrarreloj, José Jerí presentó su primer gabinete ministerial en la víspera de una marcha nacional que reclamó su renuncia.

El gabinete fue presentado con Ernesto Álvarez Miranda como primer ministro, una figura ya envuelta en polémicas por tuits pasados y antecedentes cuestionables que generaron fuertes críticas públicas.

Otros nombramientos despertaron igual malestar, al involucrarse personas con historias de denuncias, vínculos políticos polémicos o declaraciones divisivas.

lgunos ministros importantes venían de trayectorias técnicas o habían sido cercanos al sector empresarial, en un intento de traer rostros tecnócratas al nuevo Ejecutivo.

En su discurso de presentación, Jerí enfatizó que se trataba de un gabinete de transición que deberá enfocarse en seguridad, estabilización institucional y preparar la ruta hacia las elecciones generales convocadas para abril de 2026.

Por ahora, la meta clave del gobierno de Jerí será navegar con suficiencia los primeros días: lograr el voto de confianza, empezar a operar con eficacia en seguridad y restituir algo de legitimidad frente a una opinión pública escéptica. El tiempo apremia, pues la ventana electoral para 2026 obliga a que la presidencia transitoria trabaje bajo escrutinio intenso.

Factor Álvarez

La vida política de Ernesto Álvarez Miranda ha estado notablemente vinculada con el PPC, partido al que se afilió en 1984 y por el cual ha cumplido funciones internas, actividades políticas y tareas de representación. Su carrera adquirió notoriedad pública en 2007, año en que la bancada de Unidad Nacional—conformada por el PPC, Unidad y Paz y Peruanos Unidos: ¡Somos Libres!—presentó su candidatura para el cargo de magistrado en el Tribunal Constitucional (TC). Durante su paso por esta institución, Álvarez llegó a la presidencia del TC entre enero de 2012 y febrero de 2013.

El nuevo premier cuenta además con una extensa trayectoria académica. Desde noviembre de 2014, ejerce como decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Martín de Porres (USMP), donde obtuvo su formación universitaria. De acuerdo con información institucional, se encarga de los cursos de Teoría Constitucional en Pregrado y el Seminario de Derecho y Política en el Doctorado USMP. La USMP no se ha pronunciado sobre su continuidad como profesor universitario, pese a las nuevas responsabilidades políticas.

En el terreno electoral, Álvarez formó parte del equipo de Plan de Gobierno para la candidatura presidencial de Alan García Pérez en el año 2016, en coalición entre el PPC y la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA). La alianza respondió a la necesidad de unir fuerzas ante una elección fragmentada y las pocas probabilidades de ganarla.

El historial público del flamante jefe del Gabinete también incluye denuncias en su contra. El Ministerio Público ha recibido seis acusaciones, como presuntos delitos de difamación, corrupción, secuestro y violación sexual. Álvarez ha asegurado que los casos de secuestro y violación resultaron archivados por falta de sustento: “Eran absolutamente inconsistentes y no conozco a la acusadora”, afirmó.

El acercamiento entre Álvarez y la agrupación Fuerza Popular también ha tenido repercusiones en la agenda pública. Resalta su participación como expositor en la “Escuela naranja”, espacio de formación política gestionado por el partido fujimorista, donde ofreció la conferencia titulada “El nuevo Tribunal Constitucional”.

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