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Bellido y la danza ministerial

Escribe: Rosa Amelia Chambergo Montejo
Edición N° 1219

En política no hay coincidencias y menos cheques en blanco, y si el presidente del Consejo de Ministros, Guido Bellido Ugarte, aún no lo comprende, sería bueno que alguien se lo haga saber. El Congreso irá por él y por sus ministros, con las facultades que la Constitución le otorga como la interpelación y la censura, hasta debilitarlo y generar un escenario con dos caminos: o cae él y su gabinete, o se aplican dos cuestiones de confianza que posibilitarían el cierre del legislativo en caso sean negadas.

El 26 de agosto, durante su presentación ante la representación nacional, Bellido Ugarte habló y no fue poco. Tres horas duró la exposición de la política general del gobierno de Pedro Castillo Terrones, con abundancia de ofrecimientos y buenas intenciones, pero escasez de formas. Se dijo lo que se quería desde el Ejecutivo, pero no se dijo cómo ni con qué se lograría. Y si se dijo, fue muy somero.

Aún así, y con el viento soplando en contra, Bellido Ugarte logró el voto de confianza del Congreso, con excepción de las bancadas que ya habían anunciado su rechazo, lideradas por los integrantes de Fuerza Popular.

Sin embargo, la investidura del gabinete podría entenderse como una victoria pírrica, pues las bancadas ya han anunciado su estrategia: interpelación y censura.

Lo más preocupante del caso es que Guido Bellido es el líder del gabinete que no lidera, el estratega que no arma equipo, el comandante que no dirige y eso se vio el lunes por la noche cuando anunció, a través del portal Sudaca, que había pedido la renuncia del ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, Iber Maraví Olarte.

Bellido Ugarte había convocado al cuestionado hombre de confianza de Pedro Castillo a la PCM y allí le solicitó que diera un paso al costado. Las razones evidentemente sobran, pues Maraví Olarte no solo es un inexperto en materia laboral, sino que sus acciones pasadas y recientes lo ponen en el ojo de la tormenta.

Su primera acción en el portafolio de Trabajo fue legalizar a la organización sindical de Pedro Castillo, la FENATEPERÚ, que agrupa a disidentes del SUTEP y varios personajes vinculados a las organizaciones fachadas de Sendero Luminoso, como el CONARE y el MOVADEF. De hecho, el mismo Maraví Olarte ha sido dirigente del CONARE en Ayacucho.

A ello se suma la aparición, el domingo último, de dos hechos sumamente graves: la esposa y la suegra del ministro firmaron los padrones del MOVADEF para que se inscriba como partido político, algo que Jurado Nacional de Elecciones – JNE, le impidió, y se conoció que en partes policiales de 1980, 81 y 82 es mencionado como partícipe de acciones subversivas en Ayacucho, de la mano de la terrorista Edith Lagos.

Sudaca de inmediato difundió lo que Bellido Ugarte le había informado sobre el pedido de renuncia a Maraví Olarte y de inmediato el presidente del Consejo de Ministros lo confirmó en su cuenta de Twitter. La respuesta fue alucinante.

Maraví Olarte hizo pública su carta en la que dijo no haber renunciado, pero sí puesto su cargo a disposición del presidente Pedro Castillo, su compañero sindicalista. Es decir, pasó por encima de la cabeza del titular de la PCM, quien de acuerdo a la Constitución es el responsable de recomendar al mandatario la designación de ministros.

Lo que pasó después fue más alucinante aún: Guido Bellido volvió al Twitter, esta vez para indicar que si bien le había pedido la renuncia al ministro de Trabajo, este no había cumplido con tal requerimiento.

Así ha quedado demostrado que existen fuerzas de otro tipo blindando a quienes son de mayor confianza del presidente Castillo y, por otro lado, están las fuerzas que responden a Vladimir Cerrón, como el propio Guido Bellido, que intentó sacudirse elegantemente de una de sus principales piedras en la gestión ministerial, el cuestionado Iber Maraví.

Pero Maraví no es el único. En cola también están los ministros de Defensa, Interior y Cultura. El Congreso ya tiene un pedido de interpelación contra el titular de Trabajo y lo que se viene en los próximos días es una vorágine de recursos, perfectamente constitucionales y reglamentados, que pondrán al gabinete contra las cuerdas.

¿Cuánto durará el danzón que se ha armado allá arriba, en lo más alto del gobierno, desoyendo las críticas justificadas contra varios integrantes del gabinete? Nadie lo sabe. Lo que sí es un hecho que ante todo este descalabro el presidente Castillo brilla por su silencio.

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Directora / Fundadora.

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