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CONSTRUYENDO CORRUPCIÓN

Escribe Jorge Chávez Pita para la edición N 1144

Luego que en abril del 2018 el Ejecutivo decidiera, mediante la Ley N° 30556, dictar disposiciones de carácter extraordinario para las intervenciones del Gobierno Nacional frente a desastres naturales, se dispuso la creación de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios – ARCC, con la finalidad prioritaria, de interés nacional y necesidad pública, de la implementación y ejecución de un plan integral para la rehabilitación, reposición, reconstrucción y construcción de la infraestructura de uso público que fue dañada por el Fenómeno El Niño, que azotó fundamental la parte norte del país en el 2017.

Estos propósitos fueron reglamentados mediante disposiciones plasmadas como reglamentación en el Decreto Supremo N° 071-2018-PCM, regulados por algunos más incluyendo Resoluciones de Dirección Ejecutiva, modificatorias y cuanta normativa inductiva para acelerar los procedimientos de selección.

Lógicamente las normas también se dieron con el objetivo de cerrar los caminos e impedir que malos elementos se apropien de los dineros asignados para el desarrollo del mal concebido programa de “Reconstrucción con Cambios”.

Empero, como toda norma con nombre propio, por decir lo menos, nunca dio los resultados esperados. En este caso estamos frente a más de lo mismo; es decir, se legisla aceleradamente para la tribuna, pero en lo real no se impide que delincuentes bien apertrechados de argucias y triquiñuelas, que son extraídas y utilizadas por los vacíos que se evidencian en las normas improvisadas, hagan de las suyas.

Los contundentes informes que hasta el momento ha emitido la Contraloría sobre irregularidades, contrataciones mal formuladas, pagos por servicios o trabajos no prestados y sobrevaloraciones, lo confirman.

Un serio problema que está afectando al proceso de reconstrucción son los mal llamados “expertos independientes”, quienes fungiendo de operadores bien capacitados y especializados en los procedimientos selectivos, para llevar a cabo los proceso especiales de contratación que la ley prevé, presiden e integrar cuanto comité de selección les propongan en las unidades ejecutoras, fundamentalmente en los gobiernos locales.

Eso genera que impere la desigualdad de trato y la aplicación de criterios aberrantes y subjetivos, como si todo fuera una jungla, abriendo rutas para direccionar adjudicaciones, eliminando a mansalva a cada postor que se les ponga al frente y que no sea elegido. Si el control concurrente no existiera, esto sería peor.

Es lo que hay y tenemos, como siempre el robo sistemático, el arrebato desmedido, la prebenda pactada y el enriquecimiento ilícito, todo ello producto de leyes populistas e improvisadas y el deseo inconsecuente de figurar en el escalafón presidencial como el más eficiente, mientras que si no son las tortugas que se escapan bajo la mesa, los gatos hacen su banquete en el despensero y los pececillos se mueven a su libre albedrío en la pecera, llevándose todos ellos el botín indigno de sus amores.               

(*) Especialista en Contrataciones del Estado.

Jorge Chávez Pita
Fecha 2019-12-20 15:50:00