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SEGÚN EL PROGRMA MUNDIAL DE ALIMENTOS: NIÑOS PERUANOS CONSUMEN MENOS DE LA MITAD DEL HIERRO NECESARIO

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1137

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  • Índices de anemia no se reducen desde el 2012.
  • La carencia de hierro hemínico es transversal a todos los estratos sociales.

 

Según la última Encuesta Demográfica y de Salud Familiar – ENDES, del 2017, el porcentaje de niños de seis a 35 meses con anemia en el Perú alcanza al 44.4 %. Esta cifra se ha mantenido casi igual en los seis años anteriores al 2017: en el 2012 (44.5 %), 2013 (46.4 %), 2014 (46.8 %), 2015 (43.5 %) y 2016 (43.6 %). 

 

Estas cifras se acentúan en el plano rural, donde el 2012 la anemia alcanzó el 53 %; el 2013, 51.7 %; el 2014, 57.5 %; el 2015, 51.5 %; el 2016, 53.4 %; y el 2017, 52.6 %.

“Este gobierno se fijó como meta ambiciosa reducir la anemia al 19 %, pues cuando está por encima del 20 % se considera un tema de salud pública y sobre el 40 % de salud pública grave, pero es importante que cada gobierno regional también se ponga su meta y diga a cuánto aspira bajarla”, comenta Lena Arias Ramírez, oficial de Nutrición del Programa Mundial de Alimentos.

Según datos de la Gerencia Regional de Salud – GERESA, en Ferreñafe el 46 % de los niños menores de cinco años tiene anemia, en Lambayeque el 35 % y en Chiclayo el 27 %.

 

HIERRO DE CALIDAD

Al respecto, revela que una de las causas de estas cifras es el bajo consumo de hierro hemínico de calidad, pues se necesitan 10 miligramos por kilo de peso corporal en menores de tres años, pero el consumo promedio en el Perú está entre tres y cuatro.

Explica que no todas las fuentes de origen animal proporcionan un hierro de calidad, ya que este se encuentra principalmente en las carnes rojas, las vísceras, la sangrecita y los pescados de carne oscura; a diferencia del pollo, el huevo o la leche, alimentos en los que este mineral se encuentra en menor concentración.

“Por lo general las carnes rojas son más caras que las blancas, lo cual hace que muchos hogares no puedan acceder a su consumo. Sin embargo, hay otros alimentos como las vísceras que sí son cómodos. Aquí el problema es que no siempre podemos encontrarlas en los mercados, por lo que el reto es trabajar con los diversos sectores productivos para que los abastezcan siempre de productos con alto contenido de hierro”, sostiene.

Indica que, además de la deficiencia del consumo de hierro, la anemia también puede darse por otras causas como las enfermedades genéticas o crónicas. Sin embargo, corresponden a un porcentaje mínimo, pues los índices de anemia se reducen considerablemente cuando se trabaja la prevalencia del hierro.

 

ACCIONES

Arias Ramírez asegura que desde el Programa Mundial de Alimentos se accionan distintas iniciativas para ayudar al Estado Peruano a reducir los índices de anemia, sobre todo en articulación con el sector privado.

Uno de estos es el programa ‘Empresarios por el Hambre Cero’, mediante el cual buscan que los fondos de responsabilidad social de las organizaciones sean destinados a cruzadas contra la malnutrición y la anemia, tendiendo un puente con el sector gubernamental.

“Hay corporaciones que, pese a ser muy grandes, tienen dentro de su planilla a colaboradores, cuyos hijos padecen anemia y problemas de nutrición, pues esta deficiencia no distingue de estratos sociales”, comenta.

Asimismo, menciona que otra de las acciones que ha tomado el Programa Mundial de Alimentos es la emisión del programa ‘Cocina con Causa’, el cual se transmitía todos los viernes a través del canal del Estado y presenta recetas e historias de vida que han generado cambios en la nutrición de las familias.

“Para emitir este programa tuvimos todo el respaldo del Ministerio de Salud – MINSA, y del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social – MIDIS, gracias a los cuales recorrimos distintas partes del Perú difundiendo información para mejorar los hábitos alimenticios de la población para combatir la anemia”, sostiene.

 

DIETA

La especialista explica que un niño menor de tres años debe tener un equilibrio entre carbohidratos, grasas y proteínas, todo lo cual debe ser parte de una combinación de alimentos de origen animal.

“Los peruanos no tenemos una dieta deficiente en la mayoría de nutrientes, en lo que debemos mejorar es en la inclusión de alimentos de origen animal, particularmente los ricos en hierro hemínico. Está bien que consuman huevos y lácteos, pero por lo menos cuatro veces a la semana deben recibir un alimento rico en hierro como las carnes rojas, vísceras y sangrecita”, sostiene.

Agrega que, si bien puede ser complicado para algunas familias cubrir la canasta básica familiar con el sueldo mínimo vital (930 soles), cuando existe información adecuada se pueden distribuir acertadamente los recursos hacia una buena nutrición.

“Es importante escoger qué vas a consumir y para quién está dirigido el alimento, pues un niño no necesita un filete de 500 gramos, sino una porción más pequeña, entonces la madre puede decidir: en vez de comprar medio kilo de carne, llevar a casa una menor cantidad y usar el restante para adquirir fideos y algún otro producto. Además, debe también priorizar, no podrá darle carne a toda la familia, pero sí, por lo menos, al menor de tres años que está en la etapa más crítica del crecimiento”, sostiene.

Apunta que los suplementos de multinutrientes entregados por el Estado – las conocidas chispitas – son efectivos en la reducción de la anemia, siempre y cuando se acompañen de otros alimentos ricos en hierro.

 

DESNUTRICIÓN CRÓNICA

A diferencia de la anemia, Arias Ramírez señala que la desnutrición crónica sí ha disminuido considerablemente, pues en el 2005 era del 25 % y ahora está en aproximadamente 12 %.

Explica que la desnutrición crónica no siempre está asociada a la anemia, sino más bien al estancamiento del crecimiento del niño, la cual no solo se percibe en la estatura, sino en que los órganos vitales como el cerebro reducen su crecimiento.

Señala que a comparación de otros países, el Perú está mejor que Chile, Ecuador, Bolivia y Brasil en materia de desnutrición crónica.

Según el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura – FAO, el Perú se encuentra por encima de Bolivia (16 %), Nicaragua (17.3 %), Panamá (17.3 %), Honduras (22.6 %), Ecuador (25.3 %) y Guatemala (46.5 %).

Además, según el ENDES del 2017, el cual divide en cinco cuantiles los estratos sociales (muy pobre, pobre, no pobre, rico y muy rico), el porcentaje de desnutrición crónica en niños menores de cinco años es de 27.8 %, 11.6 %, 6.5 %, 3.9 % y 2.9 %, respectivamente.

 

FACTORES EXÓGENOS

Por otro lado, apunta que hay evidencia de que la deficiencia en agua y saneamiento es un factor importante en la prevalencia de desnutrición crónica, por lo que el Estado ha emprendido el Programa Nacional de Saneamiento Rural.

“Hay una tarea de los gobiernos locales por mirar de cerca a las poblaciones rurales que son las responsables de las Juntas Administradoras de Agua, pero es innegable que se ha mejorado. El reto hoy está en la selva, donde la situación es mucho más compleja”, asevera.

 

MITOS

Por otro lado, Arias Ramírez menciona que hay una serie de mitos que son necesarios desterrar respecto a la nutrición. Apunta que uno de ellos es la creencia de que todo producto rojo como la betarraga o el rabanito mejora la hemoglobina, lo cual no es cierto.

Añade la creencia de que consumir hojas verdes ayuda a combatir la anemia. “Es cierto que tienen un poco más de hierro, pero para cubrir las necesidades alimenticias sería necesario comer kilos y kilos de albaca o espinaca, por eso insisto en el consumo de alimentos ricos en hierro de origen animal”, asevera.

Adiciona el relacionado al arroz plástico dentro del arroz fortificado, lo cual señala no tiene ningún fundamento científico, pues el proceso de fortificación consiste en convertir los granos de arroz partido en harina, al cual se le añade micronutrientes y por medio de un proceso industrial se vuelve a formar el grano. “El arroz plástico no existe”, indica.

“Por lo general solo entre un 1 % y 3 % del arroz que llega al plato son granos fortificados. Desde el punto de vista práctico para nadie sería rentable hacer arroz de plástico, pues cada uno de estos costaría más que uno fortificado”, sostiene.

La especialista aconseja que luego de consumir alimentos ricos en hierro, como las carnes, arroz o las lentejas, se evite tomar café, pues inhibe parte de la absorción del hierro.

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