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MONSEÑOR EDINSON FARFÁN: “El papa León XIV sigue siendo el pastor de Chiclayo”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1448

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A un año del histórico 8 de mayo de 2025, cuando el mundo fijó su mirada en el Vaticano para conocer el nombre del sucesor de Francisco, la Diócesis de Chiclayo ha inaugurado una serie de jornadas conmemorativas. En el marco de este primer aniversario del pontificado del papa León XIV —quien en el Perú fue conocido como el obispo Robert Prevost Martínez—, el actual obispo de Chiclayo, monseñor Edinson Farfán Córdova, ha dirigido un mensaje que trasciende lo protocolar para centrarse en la profundidad de un legado que sigue vivo en el corazón del pueblo lambayecano.

La conmemoración no es una celebración abstracta, sino, como ha señalado monseñor Farfán, una "memoria agradecida". Recordar al santo padre desde Chiclayo es reconocer la acción de Dios en la historia concreta de esta iglesia particular. La figura de Robert Prevost Martínez es recordada no como una autoridad distante, sino como un pastor sencillo, prudente y profundamente humano, capaz de caminar al ritmo de su rebaño.

“Aún resuenan en nuestro corazón sus palabras: A mi querida diócesis de Chiclayo que me ha dado tanto’. En esa expresión se revela una experiencia auténtica de comunión y gratitud”, recordó Farfán Córdova durante el conversatorio realizado por la Diócesis de Chiclayo y la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo.

Mencionó que este vínculo, lejos de debilitarse tras su elección como papa, se ha ensanchado, proyectándose ahora hacia la universalidad de la iglesia. Existe, en palabras del obispo actual, una reciprocidad innegable: el papa sigue llevando a Chiclayo en su oración, mientras la diócesis sostiene su pontificado con una fidelidad inquebrantable.

Voz profética en tiempos complejos

El mensaje central de monseñor Farfán enfatizó que este aniversario conlleva una responsabilidad espiritual y pastoral. Ante un tiempo complejo en la historia mundial, el papa León XIV es visto como un hombre providencial, cuya voz se alza con una claridad profética en favor de la paz, la justicia y la dignidad de toda persona humana.

La Diócesis de Chiclayo reconoce en su obispo emérito un testimonio que ha dejado una huella imborrable: la centralidad de la escucha, una sensibilidad aguda ante el sufrimiento humano y un compromiso insobornable con la justicia social. Su cercanía con los pobres y los migrantes, junto con un impulso decidido por el acompañamiento de los laicos, ha definido un estilo de pastoreo que la Iglesia local se siente llamada a continuar. Asimismo, se destacó su reconocimiento del valor evangelizador de la religiosidad popular y su firme apuesta por la educación como el camino idóneo para la transformación social y eclesial.

El diálogo entre fe y razón

Un aspecto fundamental del legado de León XIV, mencionado por monseñor Farfán, es su capacidad para fomentar la "cultura del encuentro". Durante su gestión en Chiclayo, y particularmente en su rol como Gran Canciller de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo - USAT, Prevost Martínez supo tender puentes sólidos entre la fe y la razón, la iglesia y la sociedad, y entre la tradición y los desafíos contemporáneos.

Este diálogo no fue teórico, sino práctico. Logró articular visiones con el mundo académico y las autoridades civiles, demostrando que la fe no es un refugio privado, sino una fuerza que interpela a la sociedad en su conjunto para trabajar por el bien común. “Ha sabido tender puentes entre la tradición y los desafíos contemporáneos, siendo un ejemplo de cómo la Iglesia debe insertarse en la realidad actual”, subrayó monseñor Farfán.

Compromiso hacia el futuro

Las actividades conmemorativas, que incluyen exposiciones fotográficas de su ministerio en el norte del Perú y conversatorios sobre las experiencias compartidas junto a él, no buscan el culto a la personalidad, sino una invitación a la "contemplación agradecida" que derive en un "compromiso concreto".

El llamado de la Diócesis de Chiclayo es claro: la conmemoración exige hacer vida el magisterio de León XIV. Esto implica traducir en opciones pastorales y sociales aquello que se recibió como un don durante sus ocho años de servicio episcopal. Hoy, la iglesia en Lambayeque se reafirma como una comunidad que escucha, que camina unida, que sirve con humildad y que anuncia con valentía el Evangelio.

El obispo dijo que este aniversario es una oportunidad para renovar la identidad eclesial y el compromiso misionero. “El papa León XIV, desde Roma, sigue siendo para Chiclayo ese pastor que, con sabiduría evangélica, enseñó que el mayor privilegio de la autoridad es el servicio. La Iglesia de Chiclayo, al celebrar este año de pontificado, no solo honra a un papa, sino que asume el reto de seguir siendo una iglesia viva, comprometida con su pueblo y con la transformación del mundo que le rodea”, remarcó.

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