Es la pregunta que aproximadamente 8 millones peruanos mayores de 15 años se seguirán formulando en nuestro país, porque de acuerdo con la “Encuesta Nacional de Hogares sobre Condiciones de Vida y Pobreza” (Enaho), uno de cada tres peruanos no ha concluido la educación básica a la fecha. Esto significa que el 30 % de la población de 15 años a más tiene un atraso educativo que limita su desarrollo personal y oportunidades laborales. En el marco de la coyuntura país actual, alguno de los 36 partidos políticos que viene participando de las “Elecciones Generales 2026”, a través de sus planes de gobierno, ¿ha formulado una propuesta viable para abordar esta innegable y preocupante problemática social?
Si bien en todos los planes de gobierno de los partidos políticos que vienen participando de esta contienda política se mencionan propuestas sobre el sector educativo, ninguna agrupación partidaria de forma específica ha formulado planteamiento alguno para atender esta necesidad de la población. Incluso como parte de la campaña política, los candidatos tanto a la presidencia de la república como al congreso bicameral tampoco abordan de manera explícita la deserción escolar. Cabe precisar que el atraso escolar en el Perú alcanza el 17,2 % en zonas urbanas y llega al 57,1 % en zonas rurales. Huánuco, Cajamarca, Loreto y Ayacucho presentan mayor pobreza y menores logros educativos; en las dos primeras, por lo menos el 40% de la población mayor de 17 años no ha concluido la educación básica.
Causas e impactos del abandono escolar
En un informe publicado, en el 2015, por el Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL), titulado “¿Por qué los adolescentes dejan la escuela?”, las especialistas, Vanesa D’Alessandre y Marina Mattioli, sostienen que entre las principales causas del abandono escolar abarcan desde la organización de los sistemas educativos, el contexto social, la gestión escolar, la relación de los alumnos con los docentes, la economía familiar y las circunstancias individuales. Un dato igual de preocupante refiere que el Perú tiene una tasa de deserción escolar del 6.3 %, según cifras del Ministerio de Educación (Minedu).
Por otro lado, este mismo informe divulgado por el SITEAL resalta factores exógenos al sistema educativo vinculados con la interrupción de las trayectorias escolares. Desde esta perspectiva, cobran relevancia los aspectos referentes a la estructura socio-económica, política y cultural que dificultan la permanencia de los jóvenes en la escuela. Entre estos factores se mencionan las condiciones de marginalidad, pobreza, vulnerabilidad social; el prematuro ingreso al mundo laboral, la segmentación social, la inestabilidad económica, el mantenimiento de tasas de bajo crecimiento y el alto desempleo en las sociedades. Asimismo, las adicciones y el embarazo adolescente son mencionados también como factores asociados a los procesos de desescolarización.
El abandono escolar genera un impacto directo en la vida de una persona. En primer lugar, una menor escolarización disminuye el desarrollo de competencias escolares y para la vida en general. En segundo lugar, aumenta la brecha social ya que el abandono es más alto en hogares de bajos ingresos lo que perpetúa la pobreza monetaria, principalmente, entre las personas que no culminaron la escuela básica. En tercer lugar, existe una alta probabilidad de que aquellas personas que abandonaron los estudios para satisfacer sus necesidades de manutención personal y familiares trabajen de manera informal e incluso la vulnerabilidad o inestabilidad laboral los podría orillar a ser tentados por actividades ilícitas y organizaciones del mundo del hampa o delictivas.
Alternativas de solución
La deserción o retraso escolar es un problema social complejo que no solo requiere de una respuesta de política educativa, sino intersectorial. Por un lado, se necesita ampliar la cobertura actual del servicio educativo a través de los Centros de Educación Básica Alternativa (CEBA), que el Ministerio de Educación ya tiene implementado y cuyos estudios son equivalentes a la Educación Básica Regular (EBR). A pesar de la existencia de más de 1400 CEBA, la cobertura es insuficiente para la gran demanda, matriculando a menos del 3 % de las personas que no han culminado su educación, principalmente en zonas rurales. Muchos CEBA operan con infraestructura deficiente, similar a la escuela pública en general, lo que desmotiva la permanencia.
Por otro lado, urge realizar un trabajo articulado a nivel de los programas sociales del estado para motivar a las personas beneficiarias a retomar los estudios de educación básica; así, por ejemplo, los responsables de “Juntos”, “Cuna más”, “PAIS”, “Pensión 65”, “Llamkasun”, entre otros, podrían incorporar estrategias intersectoriales que incentiven la culminación de la educación básica para generar una verdadera transformación positiva en la vida de las personas que integran estas poblaciones vulnerables. Esta es una deuda social que históricamente mantiene nuestro país y que la actual clase política parece ignorar. Que la tantas veces mencionada ‘justicia social’ se empiece a concretizar devolviéndoles a millones de peruanos la esperanza de un mejor mañana, a través de la educación.
---------
(*) Docente universitario
respuesta de 436269 el 2021-09-11.
Diflucan Order
respuesta de 863491 el 2021-08-29.
https://buytadalafshop.com/ - Cialis
respuesta de José dela Rosa Del Maestro RÃÂos el 2020-05-14.
soy natural de Ferreñafe, y en mi niñéz tuve la oportunidad de escuchar una ceremonia de los curanderos en el campo y ellos hablaban palabras en el idioma muchic, debe formarse la Academia del idioma Mochica, pues apellidos como Yarlaqué, Yampufé, Sirlopú, Nanfuñay, Macalopú, Súclupe, Farro, Cuzcuz, Capuñay, Panta, Neciosup, son apellidos muy relacionados al idioma y aún existen ancianos que nos pueden contar hisorias del viejo Firruñaf, el Cerro Mulato, y oras tradiciones que aún persisten.
Deja tu Comentario