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CONVERSATORIO EN CASA JESUITA “SANTA MARÍA”: EL LEGADO DEL PAPA FRANCISCO

Escribe: José Estela Sánchez (*)
Edición N° 1399

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El sábado 26 de abril, en la Casa Jesuita “Santa María” de Chiclayo, se realizó a cabo el conversatorio ‘El legado de Francisco’. Fue un espacio de reflexión y gratitud hacia quien fuera guía o padre mayor espiritual por 12 años de pontificado. Un defensor incansable de los más vulnerables y una voz profética categórica que ha quedado impregnada -para siempre- en el mundo contemporáneo. El papa Francisco ha dejado una herencia profunda. Su ministerio desafiará porque tocará en adelante promover la fe y la justicia en múltiples dimensiones de la vida pública, originando políticas dialogantes, la ecología integral, la comunicación de la verdad, la paz en oriente y occidente y la opción preferencial de los pobres.

Aquella noche para abordar este legado, acompañaron: Yanis Palacios Neyra, politóloga quien como vicepresidenta del Centro Federado de Derecho estudia la carrera de Ciencias Políticas en la UNPRG; Rosa Chambergo Montejo, decana del Colegio de Periodistas de Lambayeque, presidenta del Conrede y directora del Semanario Expresión. Asimismo, fueron invitados: Walter Alva Alva, reconocido arqueólogo peruano, descubridor de las Tumbas Reales del Señor de Sipán, la hermana Nidya Emilia Arboleda Ríos, religiosa Sierva de Jesús de la Caridad y mi persona, como director de la Casa Jesuita “Santa María”.

Dicho conversatorio, que se desarrolló en cuatro bloques, recordó que Francisco ha encendido una esperanza en el mundo que estamos seguros no se apagará. Su legado continúa iluminando nuestra misión como creyentes y como ciudadanos. Su palabra, sus gestos y su vida nos ha dejado una llama encendida: la esperanza. Incluso uno de sus desafíos es precisamente que sigamos siendo peregrinos de la esperanza, sin que jamás renunciemos a su impulso. Por ello, la vida de Francisco seguirá encendiendo nuestras obras como aquel Cirio Pascual que como signo de esa luz no se apagará jamás pues seguirá invitando a seguir caminando con fe y fraternidad.

Perspectiva política y social

El primer bloque abordó la “perspectiva política y social” asumiendo como marco referente la motivación de Francisco a la juventud. El papa siempre alentó a los jóvenes a hacer lío, es decir, a ser protagonistas de los cambios sociales, a no conformarse con la vivencia de una fe tibia ni con acostumbrarse a aceptar fácilmente las injusticias. En él -afirmaba la Srta. Yanis Palacios Neyra- encontramos un modelo de liderazgo cercano, humano y profundamente ético. Hoy, nos decía Yanis, su legado nos desafía a construir ciudadanía desde el Evangelio para promover la paz en medio del caos político. Desde su mirada joven y su experiencia en liderazgo universitario, interpretaba el llamado del papa Francisco a que los jóvenes no sean meros espectadores de la historia, sino protagonistas más comprometidos con el cambio social. “¡Qué hagamos más líos!”, afirmó, porque para Yanis, sí es factible visibilizar este tipo de protagonismo juvenil con un mayor dinamismo político social.

En el segundo bloque se abordó la “perspectiva ética y mediática” teniendo como base el fomento de la verdad como servicio crucial en la sociedad, pues, el papa Francisco desafió siempre tanto a los medios de comunicación como a los comunicadores informar sin mentira alguna y con suma responsabilidad y fraterna humanidad. Rosa Chambergo, decana de periodistas, expresó que la comunicación no es sólo una transmisión de datos, sino un acto de la noticia del amor ósea de aquel bien común que impulsa el buen servicio social de la verdad. Rosa Chambergo con firmeza, claridad y valentía -a la luz de la vida coherente e íntegra de Francisco- marcó la pauta afirmando que es “imposible que el periodismo renuncie a lo ético”. Además, afirmó que, hoy más que nunca, la figura del papa jesuita ha inspirado -a ella y a todos los periodistas del mundo- a no callar jamás ante la evidencia de la corrupción de los medios, ni ante la maledicencia de políticos y juristas que usando la mentira causan daño y dolor en el mundo y a tantas familias inocentes. Chambergo Montejo advirtió del peligro de la desinformación en el que pueden caer los medios, así como la bajeza de la post verdad. Motivó a todos a que el periodismo siga siendo hoy constructor de esa cultura del encuentro que tanto Francisco le gustaba decir y promover. Además, afirmaba que, para no caer o para darse cuenta de la amenaza de la polarización y el ruido mediático, es importante discernir con claridad. Y, finalmente, resaltó que, en pro de este buen discernimiento para saber comunicar, la Iglesia Católica debería convertirse también en aquel espacio que sepa escuchar, dialogar y transmitir o comunicar más esa verdad en pro de ese bien común que con gran ternura lo hacía Francisco.

Perspectiva religiosa y testimonial

En el tercer bloque dedicado a la “perspectiva religiosa y testimonial” fue la hermana Nidya Arboleda Ríos quien, con su vida de consagración al servicio del pastoreo como religiosa, conmovió profundamente al narrar cómo Francisco le ayudó a encarnar el Evangelio. Desde su testimonio, aseveraba que el papa vivió su fe con radicalidad siendo a diario su primera opción la atención de los últimos o los más necesitados o las víctimas. Es por ello que, veía en Francisco un promotor de una Iglesia en salida, más samaritana, sin miedo a ensuciarse le scarpe en el camino. Para la hermana Nidya, él fue un testimonio viviente del amor misericordioso de Dios que ha resonado en su vida consagrada. Ha sentido que, el llamado del papa Francisco a vivir una Iglesia samaritana, cercana a los descartados y sin miedo a ensuciarse los pies en el camino, se conectó fácilmente con lo que ella hace -sirve- también en comunidades invisibilizadas de África. La hermana Nidya, cree que, el mensaje de Francisco le ayudó a los consagrados a la vida religiosas a poner en valor la dignidad de esas poblaciones olvidadas por la historia y la modernidad.

Perspectiva cultural e histórica, espiritual y pastoral

Finalmente, después de una enriquecedora previa, a mi turno, en el cuarto bloque dedicado al diálogo en torno a la “perspectiva cultural e histórica, espiritual y pastoral”, señalé que el Papa Francisco asumió con ternura y sensibilidad cristiana la importancia de la memoria de los pueblos de los pueblos originarios y de la tradición de los pueblos como valor cultural ancestral. Su mirada o su cántico maravillado sobre la riqueza universal de nuestra querida Amazonía (como lo expresó en su segunda encíclica Laudato Sí) y de los pueblos indígenas vulnerables que en ella habitan fue única. Con él, la Iglesia se reconcilió con su historia y renovó su respeto por las raíces, la diversidad y el territorio de la casa común que compartimos en fraternidad. Su visión cultural sigue siendo un faro para una Iglesia que es realmente universal. Por ello, al percibir esa mirada jesuita -evangélica realmente- siento personalmente que el papa siempre motivó el rescate de nuestro patrimonio y cultura regional. Por ello, desde la Casa Jesuita “Santa María”, junto a nuestros hermanos ignacianos y jesuitas en el norte del Perú, buscamos preservar y resignificar desde la fe nuestros espacios históricos.

Personalmente considero que sí podemos construir -y reconstruir- esa espiritualidad que se arraiga y edifica nuestra identidad cultural avivando la memoria regional, tal cual lo proponía Francisco. Por ello, en el marco de la promoción de los valores históricos y culturales de Chiclayo, destacó la participación de la Casa Jesuita "Santa María" en este conversatorio a la luz de la vida de Francisco como uno de los patrocinadores culturales vinculados al acta fundacional de la ciudad. Este nombre de "Santa María" es simbólico porque representa un hilo conductor entre los orígenes históricos, espirituales y sociales de Chiclayo. Es importante recordar que en el corazón de Chiclayo (parque principal de la ciudad) se aviva su núcleo espiritual. La Catedral "Santa María" y el Convento Franciscano (actualmente en proceso de revalorización cultural) titulado también como “Santa María” comparten su raíz espiritual en su denominación con la Casa Jesuita. Este vínculo no es fortuito, pues Chiclayo, oficialmente fundada bajo el nombre de "Santa María de los Valles de Chiclayo", es reflejo de la fe y la devoción hacia este emblema espiritual, grabado en el acta fundacional que dio origen a la ciudad. “Santa María” -entonces- se ha convertido en un símbolo vivo de la fe de los orígenes de Chiclayo y de su importancia cultural y religiosa para el Perú.

En conclusión, la vida del papa Francisco nos recordará siempre poner el Evangelio en el centro de nuestras vidas. Con sus gestos sencillos, su cercanía a los pobres y su lenguaje directo, nos recordará que la fe se vive en lo cotidiano, en el abrazo, en el perdón, en la ternura. Como Casa Jesuita “Santa María” de Chiclayo, agradecemos lo dialogado en torno a él y sentimos con suma gratitud el compromiso que su legado nos deja para seguir caminando con alegría en esa misma línea misionera: con una fe ecológica que se hace justicia en esta casa común.

(*) Magíster, director de la Casa Jesuita “Santa María” de Chiclayo. 

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