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PERÚ ANTE EL DESARROLLO ESQUIVO: Crecimiento, cohesión social y un Estado que aún no llega a la gente

Escribe: Yefferson Llonto Caicedo (*), Brenda Vallejo Mezarina (**)
Edición N° 1453

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El debate centrado en el desarrollo peruano vuelve a ser el debate central de si la economía peruana es mejor que la política. Ello involucra que las fortalezas macroeconómicas no solo han logrado convertir una estabilidad de bienestar amplio, con instituciones aún sólidas, pero con una ruptura histórica relacionada entre la economía, política, Estado y ciudadanía.

Por ello que recurrir a la economía política de largo plazo, involucra que la economía no puede ir separado de la política, sino que ambas deben complementarse mutuamente. A pesar que en diversos escenarios a lo largo de la historia del país, la economía se ha desempeñado en diversas etapas, donde la economía funcionó mejor que su sistema político, pero también donde la economía erosionó las posibilidades de estabilidad democrática.

 

Involucrar el análisis en el diagnóstico del modelo económico desde la Constitución de 1993 ha permitido lograr sostener una base macroeconómica donde es relativamente fuerte a diferencia del sistema político donde se ha degradado de forma exponencial en los últimos años. Si bien la macroeconomía ha funcionado aún no llega a su máximo potencial de crecimiento, relacionado a que la política no ha desarrollado los candados institucionales necesarios para evitar su deterioro.

La historia republicana peruana, detalla que se arrastra una dificultad de origen donde el país nació formalmente como república de ciudadanos, pero con una mayoría indígena excluida del idioma, de la representación efectiva y de la participación política plena. Esa fractura inicial ayuda a comprender por qué la inclusión política es reciente y por qué la inclusión económica aún no termina de consolidarse.

La fata de cohesión es expresada como la manera en que distintos grupos sociales interpretan el crecimiento, el mercado, el Estado y la promesa democrática. Donde el voto todavía se vincula con condiciones de ingreso, territorio y altura, lo que refleja un país donde la ideología no se separa plenamente de la experiencia material de exclusión. Allí se ubica uno de los mensajes más importantes, dado que, sin cohesión social, el desarrollo seguirá siendo esquivo, incluso si los indicadores macroeconómicos muestran orden o estabilidad.

Si bien el Perú de hoy es más desarrollado que décadas atrás, porque existen mejores condiciones materiales que en el pasado. Sin embargo, se advierte que, en comparación con otros países, la brecha relativa no se ha cerrado de forma suficiente. La economía peruana ha crecido en términos absolutos, pero ese avance no ha bastado para alcanzar un desarrollo comparable al de economías que lograron combinar crecimiento sostenido, instituciones inclusivas y sociedades más cohesionadas.

Importancia de las personas

Por ello, el capital humano aparece como una prioridad ineludible. De esta manera los malos servicios públicos en educación y salud impiden la equidad de oportunidades, y el deterioro o retiro de políticas orientadas a ampliar esas oportunidades revela una falla profunda de nación. Es decir, una economía del conocimiento, educar a las personas no es un gesto asistencial, sino una condición para que el crecimiento tenga productividad, innovación y legitimidad social.

Siendo importante destacar que el Estado refleja a la sociedad, dado que, si la ciudadanía exige poco, el Estado responde poco; si la sociedad exige más, puede empujar un aparato público distinto. Por lo que el problema va más allá de la administración pública como aparato técnico. Sino el reto no es solo contar con más normas, sino construir una relación más exigente entre ciudadanía, Estado y democracia, capaz de producir servicios efectivos y decisiones sostenibles.

Pero el problema de fondo refleja la incapacidad de los sectores en defender el mercado para lograr conectar emocional y materialmente con los más pobres. De ahí que no basta con invocar la propiedad privada o la estabilidad macroeconómica ante ciudadanos que trabajan todo el día y reciben ingresos bajos. Si el crecimiento quiere sostenerse políticamente, debe presentarse como una invitación concreta a participar del futuro con empleo, servicios públicos, educación, salud, infraestructura y oportunidades reales de movilidad social.

Ante una inestabilidad política que los últimos años erosionó la democracia y que hoy nos encontramos en dos rutas claras de dos candidatos que tienen altos costos económicos de la inestabilidad política. En esa línea, el problema no es únicamente quién gobierna, sino si el sistema permite que las buenas decisiones duren lo suficiente para producir resultados.

La conclusión que aborda el desarrollo inequitativo, implica que lograr el continuo desarrollo peruano no se resuelve con una sola fórmula. Sino que crecer es indispensable, pero a espaldas de instituciones, sin cohesión social y sin inversión en personas lo que sucede es una fractura entre la macroeconomía y el bienestar. Por lo que se vuelve indispensable tener democracia para lograr sostener buenas políticas.

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(*) Magíster en Ciencias con mención en Proyectos de Inversión Pública, economista e investigador Renacyt. Especialista en Inversión Pública del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico.

(**) Economista de Esan, egresada de la Maestría en Inteligencia Estratégica.

 

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SE MUESTRAN PIEZAS ARQUEÓLOGICAS LAMBAYECANAS: Lambayeque deslumbra en China

Escribe: Emma Eyzaguirre de Alva
Edición N° 1453

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Oro, poder y eternidad del Perú Antiguo es el nombre de la exposición inaugurada el 17 de mayo en la ciudad de Pekín teniendo como sede el moderno y majestuoso Museo de la Capital, convertido en el hogar temporal que albergará los deslumbrantes bienes culturales del Perú hasta el 7 de octubre del 2026.

Un total de 213 piezas arqueológicas entre ornamentos de oro, cobre, plata, ceramios, líticos y textiles de diversas culturas del Perú provenientes de museos nacionales y privados forman parte de esta exposición, donde destacan un conjunto de 113 bienes culturales procedentes del Museo Arqueológico Nacional Bruning, Museo Nacional de Sicán, Museo de Sitio de Túcume y Museo Tumbas Reales de Sipán, obras artísticas emblemáticas de nuestra región que permitirán a los visitantes, un viaje fascinante a través de tres mil años de historia.

Entre las piezas arqueológicas que integran la muestra se encuentran las máscaras funerarias, corona y penacho de la cultura Lambayeque o Sicán del museo ferreñafano; el Museo Bruning ha aportado con un mortero de piedra y cerámica de la cultura Chavín y una corona entre otras; el Museo de Sitio de Túcume participa con esculturas metálicas y textiles de las culturas Chimú e Inca; finalmente el Museo Tumbas Reales de Sipán ha prestado orejeras de oro y turquesa, estandartes  metálicos, sonajeros rituales, la divinidad del hombre cangrejo y un ornamento coxal entre otros.

 

El Cusco cedió temporalmente el Sol de Echenique un disco de oro, símbolo imperial que representa al Sol; el Ministerio de Cultura a su vez facilitó el conocido tocado mochica con la divinidad del pulpo mítico, vasijas y tejidos Wari entre otras obras de nuestra herencia cultural.

Esta exposición se realiza bajo procedimientos oficiales con participación del Ministerio de Cultura de Perú y cuenta con seguros internacionales, curadores, conservadores y comisarios responsables de la supervisión y control, para el caso fueron designadas las arqueólogas María del Carmen Espinoza del Museo Bruning y Gina Sierra del Ministerio de Cultura, sede central. 

Esta exhibición se consolida como la más grande y completa del arte prehispánico peruano en el gigante asiático, convirtiéndose en un puente cultural con el Perú que conecta la cosmovisión andina con la antigua filosofía china y demuestra que el pasado glorioso supera cualquier distancia geográfica entre dos grandes cunas de civilización del mundo antiguo que han brindado significativos aportes a la humanidad. Un evento que refuerza la trascendente herencia migratoria China y su influencia en la población actual del Perú, tratándose de la población tusán más grande de Latinoamérica.

La inauguración contó con la presencia del Embajador del Perú Carlos Vásquez, el director del Museo de la Capital Dr. Guo Xiaoling, el organizador de la exposición doctor Zao Ou, la representante del Ministerio de Cultura doctora Blanca Alva y la presencia de altas autoridades de la Administración Estatal del Patrimonio Cultural de China y del gobierno municipal de Pekín, representantes de UNESCO, embajadores de diferentes países, empresarios vinculados al Perú y académicos.

Después de los actos protocolares amenizados con bailes típicos a cargo del elenco danzas peruanas Sol y Luna, los invitados y la prensa local e internacional pasaron a las salas a recorrer la muestra bajo las explicaciones del arqueólogo Walter Alva como invitado especial. El programa del siguiente día incluyó conferencias de los expertos Blanca Alva Guerrero y Walter Alva.

Abierta la exposición al público, largas colas de ciudadanos de Pekín iniciaban su ordenada visita, fui testigo presencial del interés y curiosidad del público, constatando también el sagrado respeto y admiración del pueblo chino hacia la cultura peruana.

La exposición llegará también a los museos de Ningbo y Shandong en las ciudades de Ningbo y de Jian, representando un hito en el intercambio cultural entre Perú y China, brindando la posibilidad que miles de personas descubran la riqueza y el misticismo de las civilizaciones andinas y consolidando al Perú en el escenario cultural global ante los ojos del mundo. Con seguridad esta presentación repercutirá en el interés de los viajeros chinos para visitar el Perú y la región Lambayeque.

De Sipán a Xi’an

Dos de los descubrimientos arqueológicos más importantes del siglo XX tuvieron un simbólico y emotivo encuentro cultural.

Un circunstancial encuentro, se dio en la ciudad de Xi’an, entre el arqueólogo Walter Alva descubridor del Señor de Sipán en Lambayeque, Perú y Yang Zhifá el agricultor chino que en 1974 cambió el curso de la historia china al descubrir de manera casual el primer indicio de los famosos guerreros de terracota.

La reunión no fue prevista ni planificada, por cosas del destino, guiados por Su Yung Chu, nuestra amiga taiwanesa apasionada por el Perú, llegamos a almorzar a un restaurante cerca al museo de los guerreros de terracota, sin imaginar que Yang Zhifá vivía al frente. La dueña del restaurante al conocer las circunstancias de nuestro viaje a China y nuestra profesión de arqueólogos, sugirió la posibilidad de visitar la casa de Zhifá.

Fue así como dos personajes, cuyas intervenciones y trayectorias aportaron al curso de la historia y el entendimiento de dos de las civilizaciones que cambiaron el rumbo de la arqueología en sus países, tuvieron la oportunidad de entablar un diálogo y compartir el ritual de fumar un puro de tabaco negro ofrecido a Walter por nuestro venerable anfitrión que pese a su avanzada edad recordaba con mucho entusiasmo las circunstancias del  hallazgo y su patriótica actitud de avisar a las autoridades culturales de su región, hecho que desencadenó la excavación científica más emblemática de la arqueología mundial con el descubrimientos del ejército de guerrero de arcilla que custodiaban la tumba del emperador Qin Shi Huang, aun no develada.

Los protagonistas compartieron un espontáneo diálogo con la ayuda en la traducción de Su Yung Chu. Estos momentos nos conmovieron tanto a mí como arqueóloga y esposa de esposa de Walter Alva, así como a Yang Jianbin el hijo, esposa y familiares cercanos del señor Zhifá.

Con su proverbial sabiduría oriental nos relataba sus impresiones del momento crucial cuando apareció el rostro del primer guerrero milenario, reflexionando que nunca imaginó que el hallazgo inicial en su rural lugar de origen se convertiría en uno de los más importantes tesoros culturales de la humanidad. Por su parte Walter le recordó que, en Sipán, las vasijas representando guerreros o prisioneros cumplieron un parecido rol de acompañantes simbólicos del Señor mochica.

Este encuentro casual se dio en el marco de una invitación a la inauguración de la exposición Oro, poder y eternidad del Perú Antiguo con la presentación de una conferencia y la oportunidad de conocer los conceptos museográficos usados en China para sitios y museos arqueológicos que pudieran servirnos como referentes.

Si lo vemos de forma metafórica ambos guardianes de la eternidad, a través del saludo simbólico representarían el histórico encuentro entre el Señor de Sipán y los Guerreros de terracota en China.

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