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INFORMANDO SOBRE NUESTRA FLORA REGIONAL: UNA MIRADA BREVE A LA FLORA DE LOS BOSQUES DE LAMBAYEQUE

Escribe: Semanario Expresion
Edición N° 1452

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Desde las playas, el desierto costero, y los bosques secos donde la alta temperatura no da tregua, hasta los fríos y húmedos bosques y pajonales en las montañas andinas, la flora de Lambayeque se muestra aún desconocida e incierta, en un patrón de extinción que hoy avanza ante el “desarrollo” humano.

En el territorio de Lambayeque está presente el ecosistema denominado Bosque Tropical Estacionalmente Seco (BTES), representando el 21.2 %, en comparación a Tumbes con 13.5 % y Piura con 65.1 % en sus 3,314.905 ha a nivel nacional  (MINAM, 2021), integrando una flora característica distribuida en bosques de llanura, colina y montaña, con especies emblemáticas desde el nivel costero como el algarrobo (Neltuma spp.), zapote (Colicodendron scabridum), vichayo(Beautempsia avicenniifolia), faique (Vachellia spp.) y cuncuno (Vallesia glabra), especies nativas actualmente depredadas, debido principalmente a tala indiscriminada,  colonización descontrolada, agricultura migratoria y de agroexportación. Estos bosques han perdido cerca de 289 mil hectáreas (Linares Palomino et al., 2022) y constituyen fuente de alimento y hábitat de la fauna de la región.

En el BTES lambayecano presente hacia las estribaciones del este y cerros aislados aparece el bosque seco de colina con árboles representativos de hualtaco (Loxopterygium huasango), guayacán (Handroanthus chrysanthus), palo santo (Bursera graveolens) y palo blanco (Celtis loxensis), cada vez más raros, debido a su fuerte depredación. Las laderas montañosas y valles de altura que aparecen conforme se ascienden revelan más especies nativas que cambian el paisaje al bosque seco de montaña, al pie de los andes. Aquí aparecen imponentes árboles de higuerón (Ficus spp.), polo polo (Cochlospermum vitifolium), pasallo (Eriotheca ruizii), charán (Libidibia glabrata), cedro (Cedrela molinensis) y frejolillo (Erythrina smithiana), por ejemplo, donde se comportan como forofitos al sostener en sus ramas poblaciones epífitas de variadas bromelias (Tillandsia); pero también destacan los cactus columnares que evidencian el ambiente xerófilo de la zona (Armatocereus, Browningia, Espostoa).

El bosque montano (BM) es el tipo de bosque con mayor composición de especies, pero a la vez el que menos extensión ocupa en Lambayeque, restringido a la zona andina de Inkawasi, Kañaris y Salas. Su ambiente de humedad elevada y temperaturas templadas a frías acogen a especies raras de árboles y arbustos, como las cascarillas (Cinchona), palmeras andinas (Ceroxylon), helechos arborescentes (Cyathea), parientes silvestres del palto (Ocotea, Nectandra), lalush (Clusia), lanche (Myrcianthes), y en las zonas más altas cercanas a los pajonales, aparece la queñua (Polylepis) y romerillo (Podocarpus), asi como herbáceas terrestres y epífitas: orquídeas, helechos, aráceas, algunas de ellas endemismos lambayecanos. En estos ecosistemas tan frágiles se ha hecho evidente en los últimos años el avance de la deforestación, donde las grandes amenazas son la gran minería cupro-aurífera proyectada pero también el desbosque con tala, incendios y ganadería sin control, por parte de la misma población. Es el tipo de bosque menos estudiado científicamente en la región, y que está en franco proceso de extinción.

Conservación

Los planes de conservación de estos ecosistemas están representados en las áreas naturales protegidas, destacando los Bosques de Pómac, Laquipampa, Chaparrí, Moyán-Palacio y Huacrupe-La Calera en cuanto al BTES; no existiendo ninguna protección actual para los bosques de montaña. También se han ejecutado estrategias para mitigar su pérdida y dar a conocer su diversidad biológica, como la labor científica que desarrolla la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, al poseer el Instituto de Biotecnología “Guillermo Delgado Paredes” un centro de investigación, propagación y conservación de forestales del BTES y BM, con Bancos de Germoplasma in vitro y de semillas, y vivero de propagación; y el Herbario “Pedro Ruiz Gallo” (PRG) fuente invaluable de conservación de especímenes de plantas herborizadas desde la década del 60, lo que constituye una biblioteca de la fitodiversidad de la región.

La Universidad, a través de estas dos dependencias, hoy Instituciones Científicas Nacionales Depositarias de Material Biológico (MIDAGRI-SERFOR) ha sustentado en favor de los bosques lambayecanos, numerosas expediciones biológicas con descubrimiento de especies nuevas, la propagación forestal y la conservación de sus recursos fitogenéticos, y abre las puertas para la formación de más profesionales abocados al conocimiento de la flora regional, su biología y protección.

(*) Bióloga, docente Investigadora UNPRG.

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