Sube!

AFIRMA NELSON SHACK: EN VEINTE AÑOS LOS BURÓCRATAS EN EL ESTADO CASI SE CUADRUPLICARON

Escribe: Semanario Expresion
Edición N° 1452

  comentarios   

  • En contraste, la cifra de servidores públicos de carrera especial solo creció una tercera parte.
  • Ningún gobierno desde mediados de los noventa quiso asumir el reto de hacer la reforma del servicio civil.

En el marco de la conferencia magistral ‘Economía y Modernización del Estado’, desarrollada por la Universidad San Martín de Porres – Filial Norte, el ex contralor general de la República, Nelson Shack Yalta, señaló que existe un desequilibrio entre el ritmo al que crecieron los burócratas en el Estado y los servidores de carrera especial, lo cual ha hecho que hoy haya un millón 800 servidores públicos, cuya labor muchas veces no genera valor.

Explicó que en el 2002 se hizo el primer estudio de cuantificación de servidores públicos, el cual arrojó que había 900 mil trabajadores en el Estado. De ellos, 650 mil formaban parte de las carreras especiales, es decir, eran profesores, médicos, policías, militares, jueces, fiscales, etcétera. Solo 250 mil eran burócratas, lo que equivale a la realización de funciones administrativas.

Sin embargo, veinte años después, en el 2002, cuando él era contralor general de la República, ordenó la realización de un nuevo estudio, el cual ya no fue muestral, sino nominativo. Este estudio, publicado al año siguiente, arrojó que la cifra de servidores públicos se había duplicado a un millón 800 mil trabajadores. El detalle estaba en que los trabajadores de carrera especial habían apenas crecido de 650 mil a 900 mil, mientras que los burócratas crecieron de 250 mil a 900 mil.

“El problema no es tanto que la planilla del Estado haya crecido al doble, sino la composición de ese crecimiento. Los profesionales de las carreras especiales producen bienes y servicios directamente para los ciudadanos y el Estado necesita que haya más policías, médicos y maestros porque la población va creciendo. El problema está en la carrera administrativa, pues son personas cuyo servicio muchas veces no genera un valor. Hay gente que cobra por distintos mecanismos, que entró al Estado por CAS, locación, bajo la modalidad FAG (Fondo de Apoyo Gerencial), muchos de ellos cobran sin hacer nada, que ingresaron producto de favores políticos y que a veces ni siquiera van a la oficina, nadie los conoce en la entidad”, explicó.

Reforma del Estado

Shack Yalta señaló que emprender la reforma del Estado, es decir, simplificar trámites, cerrar instituciones, liquidar programas e introducir tecnología, significaría asumir el costo político de dejar sin trabajo a miles de personas.

“Para poner un ejemplo, si me hubiera invitado a dar esta conferencia el gobierno regional, el costo del pasaje a Chiclayo hubiera sido mucho más caro que si yo mismo lo hubiese comprado con mi tarjeta de crédito, pero además el trámite para la compra hubiera sido más largo. ¿Se imaginan cuántas personas hubieran dejado de ser relevantes para la compra del pasaje si yo mismo lo hubiera hecho?” ejemplificó Shack.

Él explicó que lo que compra el Estado siempre es más caro y no necesariamente porque exista corrupción, sino porque -en principio- el Estado paga a 30 o 60 días, esto pese a que existe liquidez.

Servicio civil

Asimismo, indicó que uno de los elementos centrales de la reforma estatal que desde el segundo gobierno de Alberto Fujimori ningún gobernante ha querido asumir es la reforma del servicio civil, toda vez que el Perú no tiene una carrera meritocrática, no solo a nivel subnacional, sino incluso a nivel central, salvo en algunas instituciones como el Banco Central de Reserva del Perú - BCRP, la Superintendencia de Banca y Seguros – SBS, y la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria – Sunat.

“El recurso humano es lo más valioso en una organización, pero en el Estado no tiene mérito. La esencia de una carrera es que tú entras por mérito y sales por mérito. Los gobiernos locales y el Estado en general están plagados de gente que no tiene ningún mérito. Puede que haya entrado por concurso público, pero entró hace 30 años y nunca ascendió, no se capacitó, no progresó y lo único que hace es esperar que lleguen las 4:30 p.m. para marcar la tarjeta e ir a su casa. Ese tipo de gente tampoco me sirve. Necesito gente joven, capaz de comprometerse con una nueva visión del país”, señala.

Finalmente, añade que la esencia de una carrera meritocrática no se limita tampoco a ingresar por mérito, sino a ingresar a un proceso de ascensos programados, donde -si no asciendes- tienes que salir de la organización, a pesar de haber entrado inicialmente por mérito.

Deja tu Comentario