Enclavados en un entorno privilegiado de la costa norte peruana, a una elevación que oscila entre los 400 y los 700 metros sobre el nivel del mar, se encuentran los jagüeyes de Mayascóng. Estos afloramientos hídricos cumplen un rol ecológico fundamental al proporcionar un suministro constante y vital de agua al ecosistema de bosque seco subtropical de la zona. Las aguas brotan directamente de las entrañas del cerro conocido como Calabozo, un imponente promontorio envuelto en el misticismo local, donde los lugareños le atribuyen desde tiempos inmemoriales poderes mágicos y propiedades encantadoras.
El singular nombre de estos puquiales tiene un origen histórico vinculado a la tradición productiva regional, pues proviene del famoso chocolate Mayascóng, una célebre golosina que se elaboraba en la emblemática Casa Hacienda del mismo nombre, propiedad de la familia Salcedo Peramás, acrisolada estirpe lambayecana cuyo descendiente más célebre, Augusto B. Leguía Salcedo, llegaría a ser varias veces presidente del Perú. y según cuenta la tradición correteó entre los campos de cacao y palitos y los espléndidos arrozales de las más de mil hectáreas de lo que fue alguna vez una excelente propiedad sobre las faldas de los bosques de Batan Grande.
Para aquellos viajeros e investigadores que buscan adentrarse en este rincón lambayecano, la referencia de acceso consiste en dejar atrás el caserío La Traposa, ingresar por la calle Incahuasi y avanzar hasta alcanzar la histórica Casa Hacienda. A tan solo treinta minutos de caminata desde esta edificación colonial, el visitante es recibido por los jagüeyes, los cuales forman hermosas pozas y lagunas naturales que han dado origen a un ecosistema sumamente rico y diverso.
Este oasis hídrico fomenta el crecimiento de una abundante flora silvestre representativa del bosque seco. Entre las especies vegetacionales de mayor importancia destacan ejemplares de palo santo y densos matorrales decorados por la colorida flor de overo. El paisaje vegetal se complementa con una llamativa variedad de cactáceas: sobresalen los cactus de gran tamaño conocidos popularmente como «grandes», junto a fascinantes especies de forma esférica que crecen al ras del suelo, denominadas por los pobladores como «piñas». Asimismo, la zona hace gala de una vistosa diversidad floral donde destacan la flor de higuerón y delicadas campanolas que matizan el entorno natural.
La disponibilidad permanente de agua y la variada cobertura vegetal convierten a los Jagüeyes de Mayascóng en un refugio clave para la fauna regional. En las áreas más altas y escarpadas que rodean las fuentes de agua, es posible divisar valiosos ejemplares de osos de anteojos, así como venados o tarucas que acuden al lugar en busca de alimento y refugio. En tanto, en el estrato más bajo, entre las grietas de los roquedales y las pequeñas formaciones rocosas, corretean libremente iguanas y variadas especies de lagartos.
Las pozas
Más allá de su evidente riqueza biológica, los jagüeyes destacan por su profundo valor arqueológico y simbólico. El jagüey de mayor envergadura posee una impresionante estructura natural de ocho metros de diámetro y alcanza una profundidad de aproximadamente tres metros y medio. Existe la firme hipótesis de que estas formaciones fueron aprovechadas activamente como baños termales y medicinales por los antiguos pobladores de la cultura Sicán. Esta interpretación se sustenta en la arquitectura natural del lugar: en el tercer jagüey se aprecia una amplia poza que en la época prehispánica habría sido acondicionada para el uso de personas adultas, flanqueada por otra fosa de menores dimensiones que probablemente sirvió para el baño de los niños.
Esta teoría sobre el uso ritual y medicinal de las aguas por parte de los ancestros sicanes cobra un sustento extraordinario gracias a los testimonios iconográficos presentes en el sitio. Justo al lado de las mencionadas pozas se conservan dos importantes petroglifos cuya simbología resulta reveladora. Las inscripciones grabadas sobre la piedra presentan dibujos de personajes antropomorfos cuyas posturas sugieren la clara intención de ingresar a las pozas de agua. Asimismo, el repertorio de arte rupestre incluye complejas representaciones de serpientes bicéfalas, imágenes humanas y diversas figuras de aves capturadas en distintas posiciones.
De esta manera, los jagüeyes de Mayascóng se consolidan como un espacio donde la geografía, la mitología popular, la biodiversidad del bosque seco y la herencia arqueológica de Lambayeque se entrelazan de forma armoniosa, manteniéndose como un testimonio vivo del sabio manejo del agua en el Perú antiguo.
Con un alarmante déficit en servicios básicos esenciales, Lambayeque se ha ubicado como la novena economía más competitiva del país en el Índice de Competitividad Regional - Incore 2026, elaborado por el Instituto Peruano de Economía - IPE. Con un puntaje global de 5,6 sobre 10, el departamento mantiene por segundo año consecutivo el puesto 9 dentro del ranking nacional de 25 regiones, situándose por debajo de Lima Metropolitana y Callao (1), Moquegua (2), Arequipa (3), Tacna (4), Ica (5), Lima Provincias (6), Cusco (7) y La Libertad (8).
El informe del IPE, que evalúa el desempeño económico y social de las regiones peruanas mediante seis pilares fundamentales, revela un estancamiento general respecto al año previo (5,4 puntos en 2025), aunque muestra avances significativos en el frente institucional y de inclusión financiera, matizados por un severo retroceso en infraestructura y persistentes brechas en el mercado laboral y la salud pública.
Impulso de la billetera digital y recuperación en instituciones
Uno de los principales motores de mejora para Lambayeque se registró en el pilar Entorno Económico, donde la región escaló del puesto 7 al puesto 6 nacional, alcanzando una puntuación de 6,1. Este progreso estuvo liderado por un salto extraordinario en la adopción de tecnologías financieras: Lambayeque se coronó como la primera región a nivel nacional en el indicador de Billeteras Digitales, registrando un promedio de 47,8 transacciones mensuales per cápita, superando sustancialmente las 30,7 transacciones anotadas en la edición 2025 (donde ocupaba la cuarta posición).
Asimismo, la inclusión financiera mostró incrementos en la Tenencia de cuentas en entidades financieras, subiendo del puesto 11 al 7 con un 58,4 % de la población adulta bancarizada, y un ligero ascenso en Apertura externa (puesto 17 con 15,9 % del PBI) y Acceso al crédito (puesto 9 con 34,9 %). En términos brutos, el PBI real avanzó una casilla situándose en la décima posición (S/14 344 millones), mientras que el Gasto real per cápita mensual se mantuvo estable en la cuarta posición nacional con S/1052.
El avance más pronunciado en el ranking por pilares ocurrió en Instituciones, donde la región escaló tres peldaños para ubicarse en el quinto lugar del país con una nota de 5,0. Este ascenso respondió a una reducción en la Victimización por hechos delictivos, donde Lambayeque logró colocarse como la segunda región con menor tasa delictiva del Perú (15,3 % de la población urbana de 15 años a más), mejorando desde el cuarto puesto registrado en 2025 (16,9 %). De igual forma, influyó una mejoría en la Percepción de la gestión pública regional, subiendo del puesto 24 al 20 con un 13,3 % de aprobación adulta, y una baja Conflictividad social (tercer lugar nacional con 0,07 conflictos activos por cada 100.000 habitantes). Sin embargo, este pilar mantiene severos cuellos de botella en la Resolución de expedientes judiciales (puesto 15 con 30,2 % resueltos) y en la Atomización de proyectos de inversión pública (puesto 6, donde el 8,4 % de proyectos viables son menores al S/ 1,5 millones). Asimismo, se tiene que Lambayeque ocupa el puesto 16 en Comisarías correctamente equipadas.
Infraestructura retrocedió tres posiciones
A diferencia de los avances en economía e instituciones, el pilar de Infraestructura representó el mayor golpe para la competitividad lambayecana. La región sufrió un preocupante retroceso de tres posiciones, cayendo de la casilla 12 a la 15 con una puntuación de 5,6 (muy distante del puesto 6 que ostentaba en 2016).
El factor determinante de este descenso fue la aguda crisis hídrica local. El estudio del IPE posiciona a Lambayeque como la tercera región con menor Continuidad en la provisión de agua del Perú (puesto 23 de 25), ofreciendo a los hogares apenas 9,7 horas diarias del servicio, a pesar de registrar un incremento leve frente a las 8,3 horas de 2025. Complementariamente, el indicador de Acceso a agua segura ubica a la región en el puesto 22 nacional, donde solo un dramático 9,7 % de la población consume agua con el nivel adecuado de cloro residual.
En cuanto a la cobertura básica de Acceso de agua por red pública, Lambayeque está en el puesto 11 (92,5 %), pero retrocedió en Acceso a saneamiento (puesto 8 con 81,2 %). El pilar también reflejó caídas en la Densidad del transporte aéreo nacional (del puesto 10 al 11, con 702,0 pasajeros por cada 1.000 habitantes) y mantuvo niveles deficitarios en la infraestructura de seguridad: solo el 25,0 % de las Comisarías están correctamente equipadas (puesto 16). Por su parte, la Electricidad mantiene un precio medio de 17,5 centavos de US$ por kWh (puesto 5) y el Uso de internet alcanza al 75,1 % de la población (puesto 12).
Salud y educación
En el ámbito social, el pilar Salud retrocedió una posición, descendiendo al puesto 13 con un puntaje de 6,3. A pesar de lograr una mejora en la gestión del Desabastecimiento de medicamentos esenciales y vitales (ascendió del puesto 15 al 11, reduciendo el stock faltante a 18,1 %) y un modesto avance en Camas hospitalarias (puesto 10 con 1,10 por cada 1.000 habitantes), la región exhibe un deterioro alarmante en los indicadores infantiles.
La Anemia infantil en niños de 6 a 35 meses trepó al 30,7 %, lo que provocó una caída de dos posiciones en el ranking (puesto 5 al puesto 3 de menor prevalencia). En paralelo, la Desnutrición crónica en menores de 5 años subió al 14,3 %, manteniendo a la región en el puesto 12 nacional. La Vacunación de menores de 36 meses con esquema completo sufrió una severa caída, pasando de la posición 18 a la 21 con un desplome en la cobertura al 62,3 % (frente al 65,7 % previo). El Embarazo adolescente afectó al 15,9 % de mujeres de 15 a 19 años (puesto 17) y la Cobertura del personal médico público se mantuvo críticamente rezagada en el penúltimo lugar del país (puesto 23, con apenas 7,7 médicos por cada 10.000 habitantes).
Por otro lado, el pilar Educación se consolidó exactamente en la misma posición del año pasado (puesto 8, puntaje de 6,4). Si bien Lambayeque ostenta fortalezas significativas en infraestructura escolar —ocupando el puesto 3 en Colegios con acceso a internet (74,1 %), el puesto 9 en Locales escolares con acceso a desagüe (68,5 %), el puesto 10 en Locales escolares con acceso a agua por red (62,7 %) y el puesto 15 en Acceso a electricidad (92,8 %)—, la calidad del aprendizaje muestra luces rojas.
En el rendimiento académico escolar, el Logro educativo en primaria en lectura descendió dos casillas (puesto 14 con un 29,6 % de alumnos con rendimiento satisfactorio), mientras que el Logro educativo en primaria en matemáticas cayó del puesto 15 al 17 con apenas 25,1 % de satisfacción. La Conclusión secundaria entre jóvenes de 17 a 18 años se mantuvo en la casilla 11 (83,6 %), mientras que la Fuerza laboral educada (población laboral con educación superior) mejoró del puesto 9 al 6 con un 23,4 %.
Estancamiento del mercado laboral
Finalmente, el pilar Laboral figura como el talón de Aquiles de la competitividad regional, estancándose en el puesto 18 a nivel nacional con una baja calificación de 4,4 puntos. Aunque hubo ligeros incrementos en el Ingreso por hora por trabajo (subió de S/9,6 a S/10,3, ubicándose en el puesto 12) y en la Formalidad laboral no agropecuaria (que avanzó del 24,8 % al 30,5 %, escalando al puesto 11), los problemas de fondo persisten.
La proporción de Trabajadores que ganan menos que el salario mínimo se agravó al pasar del 32,6 % al 38,2 %, relegando a la región al puesto 20 nacional. Asimismo, el porcentaje de Jóvenes que no estudian ni trabajan (NEET) se ubicó en un crítico 19,6 %, manteniendo a Lambayeque cerca del fondo del ranking (puesto 24). Las brechas de género en el empleo también se profundizaron: la Brecha de género en participación laboral retrocedió al puesto 21 (diferencia de 21,5 puntos porcentuales entre hombres y mujeres), mientras que la Brecha de género en ingresos laborales se mantuvo estancada en el puesto 18, registrando un exceso del 30,5 % en los ingresos masculinos sobre los femeninos. Además, la presencia de Trabajadores en grandes empresas (más de 100 empleados) apenas alcanza el 19,3 %, ubicando a la región en la quinta posición de este indicador.
Los resultados del INCORE 2026 imponen a Lambayeque el desafío urgente de traducir su dinamismo en herramientas digitales y seguridad en inversiones tangibles que solucionen el desabastecimiento de agua potable, reviertan la anemia infantil y mejoren la calidad de los empleos e ingresos de su población.
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(*) Periodista especializado en bases de datos abiertos y contrataciones públicas.
El departamento de Lambayeque, considerado estratégicamente como un nodo articulador del nororiente peruano y caracterizado por su histórica vocación agrícola y comercial, enfrenta una encrucijada de profundas proporciones. Con una población proyectada que supera el millón 400 habitantes repartidos entre sus tres provincias, el territorio exhibe un ostensible desequilibrio entre su dinamismo económico y el estado de su infraestructura pública.
“Diagnóstico de Brechas de Infraestructura o de Acceso a Servicios Públicos 2026-2028”, elaborado por la Oficina Regional de Programación Multianual de Inversiones (ORPMI) del Gobierno Regional de Lambayeque, pone al descubierto las marcadas deficiencias operativas y físicas que arrastra la región sector por sector.
Este documento oficial evidencia cómo la falta de equipamiento moderno, la obsolescencia prestacional y el abandono de la infraestructura crítica frenan el potencial de los ciudadanos y restan competitividad a su tejido productivo.
Educación y Salud: la frágil columna social
En el ámbito educativo, el diagnóstico muestra un panorama crítico en el estado de las instituciones públicas. De una población escolar superior a los 377 mil estudiantes matriculados en sus diversas modalidades, la inmensa mayoría acude a aulas que no reúnen las condiciones mínimas para un adecuado aprendizaje.
Las estimaciones del sector revelan que la brecha económica en infraestructura educativa asciende a S/3719 millones, comprometiendo al 87.1 % de los 1084 locales escolares diagnosticados.
Más alarmante aún resulta el hecho de que 447 colegios (el 38.3 % del total analizado) requieren una sustitución total de sus estructuras debido a su avanzado deterioro, mientras que 233 establecimientos exigen una sustitución parcial y 210 precisan de reforzamientos estructurales urgentes.
A este déficit físico se suma una apremiante brecha digital, donde la falta de conectividad e equipamiento tecnológico priva a miles de estudiantes rurales y urbanos de una educación alineada con las exigencias del siglo XXI.
El panorama en el sector Salud no es más alentador. La red de asistencia pública está sumida en una severa precariedad estructural y operativa. En el primer nivel de atención, compuesto por 185 establecimientos de salud articulados en tres redes territoriales, un desolador 97.84 % no cumple con los criterios técnicos mínimos establecidos por las normas del Ministerio de Salud, operando con una capacidad instalada totalmente inadecuada.
En el desglose de los centros de categoría 1-1, más de la mitad (el 53.8 %) se encuentra en pésimo estado de conservación. Por su parte, la situación en los hospitales del segundo y tercer nivel asistencial es francamente crítica: el 100 % presenta una capacidad instalada inadecuada, caracterizada por infraestructuras obsoletas, hacinamiento y equipamiento médico inoperativo.
Esta deficiencia se ve agravada por la falta de personal asistencial calificado y el mal estado de las unidades de transporte de emergencia. De un parque automotor de 66 ambulancias, el 80 % supera los diez años de antigüedad operacional, careciendo del equipamiento exigido para garantizar un traslado asistido seguro de los pacientes.
Transporte e Infraestructura Vial
El progreso económico y la cohesión territorial de Lambayeque sufren un estrangulamiento debido al atraso en la red de transportes. El territorio abarca una malla vial total de 3274.99 kilómetros, divididos entre rutas nacionales, departamentales y vecinales. Sin embargo, la calidad del asfaltado sigue siendo una deuda histórica. De los 678.23 kilómetros correspondientes a la red vial departamental — bajo la administración directa del Gobierno Regional de Lambayeque —, únicamente el 32.28 % (213.8 km) se encuentra pavimentado. El 67.72 % restante consiste en vías afirmadas, sin afirmar o trochas carrozables que se vuelven intransitables durante las temporadas de lluvias o fenómenos climáticos extremos como El Niño.
La situación alcanza niveles alarmantes en la red vial vecinal, la cual conecta a los centros poblados rurales y pequeños productores agrícolas con las capitales distritales y mercados de consumo. De un total de 1993.06 kilómetros de caminos vecinales, un abrumador 98.66 % (2,027.2 km) carece por completo de pavimentación. Solo un magro 1.34 % se encuentra debidamente asfaltado. Esta desconexión física dispara los costos de flete, deteriora los productos agrícolas durante el traslado y aísla a las poblaciones rurales de los servicios esenciales de educación y salud, profundizando la brecha de inequidad entre el campo y la ciudad.
Agricultura y grandes proyectos hidráulicos
La agricultura constituye el motor tradicional de la economía lambayecana, pero enfrenta severos cuellos de botella en el aprovechamiento de los recursos hídricos y el uso del suelo. Con más de 270 mil hectáreas destinadas a la siembra, existe una marcada dualidad entre una agricultura moderna agroexportadora y una agricultura tradicional altamente fragmentada, donde el 80 % de los predios posee una extensión menor a 5 hectáreas.
La falta de infraestructura de riego tecnificado genera un uso ineficiente del agua. En el principal sistema productivo, el Valle Chancay-Lambayeque, la eficiencia en el uso del agua es de tan solo 43.40 %, mientras que en valles como Motupe (33.15 %), Olmos (30.42 %), La Leche (35.49 %) y Zaña (36.50 %) los porcentajes son aún más desalentadores. Esta deficiencia deriva en una colosal pérdida de masa hídrica en canales de conducción rudimentarios.
Adicionalmente, el déficit de drenaje agrícola y el nulo aprovechamiento de las aguas subterráneas han provocado que más del 50 % de los suelos del Valle Chancay-Lambayeque sufran problemas severos de salinización y elevación del nivel freático, inutilizando gradualmente hectáreas de alta capacidad agrícola.
En cuanto a las grandes obras gestionadas a través del Proyecto Especial Olmos Tinajones (PEOT), el sistema hidráulico Tinajones —que atiende más de 87 mil hectáreas— requiere inversiones continuas en mantenimiento preventivo y obras de protección de riberas. Por su parte, la consolidación del proyecto Olmos, que necesita del recrecimiento de la presa Limón para aumentar la frontera agrícola, demanda una urgente expansión paralela en conectividad vial, energía eléctrica y saneamiento para abastecer a la creciente población flotante y trabajadora que atrae el complejo agroindustrial.
Vivienda, saneamiento y energía
El acceso a servicios básicos domiciliarios muestra inequidades, especialmente en el ámbito rural . Según los datos censales y de las dependencias regionales, si bien el 75.5 % de las viviendas en Lambayeque se abastece de agua potable por red pública dentro de su predio, aún existen miles de familias que dependen de pozos subterráneos (7.3 %), piletas públicas (4.6 %) o sistemas vecinales precarios.
En materia de alcantarillado, solo el 71.2 % de las viviendas dispone de red pública de desagüe, mientras que el 21.6 % recurre a pozos ciegos y un preocupante 3.4 % carece de cualquier sistema, practicando la deposición al aire libre con el consiguiente riesgo epidemiológico. Cuencas enteras como las de Motupe, La Leche y Zaña demandan infraestructuras modernas de tratamiento de agua potable y residual para erradicar la contaminación hídrica.
En el sector energético, la electrificación urbana registra una cobertura relativamente alta, dejando una brecha del 5 % (12 mil 850 viviendas desatendidas). No obstante, en la zona rural la brecha de cobertura eléctrica se eleva al 23 %, lo que significa que 18 mil 53 hogares rurales carecen de energía. De este grupo, se estima que 12 mil 637 viviendas podrían conectarse mediante la ampliación de las redes convencionales, mientras que 5416 hogares aislados requieren obligatoriamente la instalación de sistemas de energías renovables, como paneles solares.
Asimismo, se han identificado 202 sistemas de bombeo de agua en zonas agrícolas y pobladas que operan de forma aislada y urgente precisan ser reconvertidos a energía solar fotovoltaica para abaratar costos operativos y reducir la huella de carbono.
Sectores productivos
El sector de Comercio Exterior y Turismo cuenta con un patrimonio histórico y natural de valor inestimable, pero adolece de infraestructura de soporte. De los 73 recursos turísticos registrados oficialmente en el inventario nacional, existe una marcada deficiente brecha de calidad en las instalaciones públicas de atención, señalética, accesibilidad y servicios de acogida en torno a santuarios y museos de relevancia mundial como el Bosque de Pómac o Túcume. Asimismo, la oferta de hospedaje y transporte interurbano carece de una regulación infraestructural estandarizada para absorber a los cientos de miles de viajeros que transitan hacia el norte e interior del país.
Asimismo, la pesca artesanal enfrenta una aguda crisis por la falta de desembarcaderos pesqueros artesanales adecuados y de centros de procesamiento primario. En la región operan cerca de 1200 embarcaciones artesanales, pero la informalidad roza el 87 % debido, entre otros factores, a la falta de servicios intermedios de desembarque formal. En materia acuícola, la infraestructura es prácticamente inexistente: el Centro Acuícola de Marayhuaca en Incahuasi, construido en 2008 para producir alevines de trucha en la sierra, se encuentra en total abandono sin haber operado jamás.
Por otro lado, en la gestión ambiental, aunque la región posee 8 ecosistemas valiosos y 6 Áreas Naturales Protegidas, persisten deficiencias en el equipamiento para la recuperación de ecosistemas degradados y control de deforestación. Por último, en el sector de Programas Sociales y Trabajo, las elevadas tasas de informalidad laboral (72.8 %) y violencia contra la mujer exigen la construcción y puesta en marcha de centros de cuidado diurno, residencias protegidas para adultos mayores en situación de pobreza y centros de protección integral para personas con discapacidad o en situación de vulnerabilidad social.
Durante una jornada de trabajo e inspección en los puntos de mayor riesgo de la región Lambayeque, la presidenta de la república, Keiko Fujimori Higuchi, hizo importantes anuncios ejecutivos y presupuestales en respuesta inmediata a la exposición técnica y del mapa de vulnerabilidad presentado por el gobernador regional, Jorge Pérez Flores, para hacer frente al impacto del fenómeno El Niño.
Tras la sustentación del diagnóstico regional en el Punto 32 de inspección, la mandataria anunció la creación de la Comisión Nacional de Gestión del Riesgo del Fenómeno El Niño, concebida como un órgano de decisión política y articulación estratégica multisectorial.
La jefatura de este grupo estará a cargo del ministro de Desarrollo Agrario y Riego y contará con la participación activa del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el Ministerio de Defensa a través de las Fuerzas Armadas, el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) y la Autoridad Nacional del Agua (ANA).
Entre las principales medidas presupuestales e institucionales informadas por la jefa de Estado, destaca el compromiso del Ministerio de Economía y Finanzas para otorgar viabilidad financiera y liquidez directa al Gobierno Regional de Lambayeque y a las municipalidades. Este respaldo económico permitirá subvencionar el combustible y los costos operativos de la maquinaria pesada adquirida por la región que actualmente se encuentra desplegada en las cuencas hidrográficas.
Puntos críticos
Asimismo, se estableció que, del universo de 80 puntos críticos identificados en Lambayeque, un total de 40 intervenciones serán ejecutadas por el gobierno regional, mientras que los otros 40 puntos restantes estarán bajo la responsabilidad directa de la comisión nacional en coordinación con los ministerios.
La presidenta Fujimori ratificó que Lambayeque forma parte prioritaria del paquete nacional de 569 puntos críticos seleccionados para una intervención acelerada mediante un régimen normativo simplificado que se oficializará a través de una resolución suprema.
En el ámbito social y preventivo, confirmó el despliegue de almacenes de contingencia, hangares con suministros alimentarios, motobombas y embarcaciones de rescate. Del mismo modo, dispuso la permanencia del ministro de Vivienda para encabezar mesas de trabajo en la región.
Situación regional
Estos anuncios del nivel central se dieron como respuesta directa a la exposición sustentada por el gobernador Jorge Pérez Flores, quien detalló la situación de la infraestructura hidráulica y de protección en las principales cuencas hidrográficas de Lambayeque.
El gobernador solicitó formalmente el soporte logístico con combustible para potenciar el trabajo con las municipalidades y priorizó la atención de casi 90 000 hectáreas en la cuenca Chancay-Lambayeque, 26 puntos críticos en Motupe y La Leche, y 12 puntos en el valle Zaña que requieren la reactivación del proyecto Las Delicias para asegurar 40 000 hectáreas productivas.
En la zona urbana de Chiclayo, requirió el mantenimiento de los 6 Sistemas Alternativos de Recolección y Evacuación de aguas Pluviales - SARES, e insistió en la reactivación del proyecto integral de drenaje pluvial desfinanciado por el Gobierno central.
Por su parte, el jefe de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) confirmó la intervención coordinada del sector agrario en más de 60 puntos estratégicos de las cuencas Chancay, La Leche y Zaña mediante el despliegue de maquinaria de la ANA, el Programa Subsectorial de Irrigaciones (PSI) y el programa PIGESA.
Adicionalmente, anunció la articulación con el gobierno regional para conformar una mesa técnica destinada a la protección de los restos arqueológicos localizados en el Santuario Histórico Bosque de Pómac.
La presidenta Fujimori llegó a Chiclayo en compañía de los ministros de Desarrollo Agrario y Riego, Marco Vinelli; de Economía y Finanzas, Elmer Cuba; de Defensa, Rafael Belaúnde; y de Vivienda, Mauricio Arnías; así como del jefe de la Autoridad Nacional del Agua, Juan Carlos Castro.
Al recorrido se sumaron, el senador, Alejandro Aguinaga; y los diputados, Milagros Takayama y Marvin Palma. La comitiva llegó al sector el Rinconazo en el distrito de Tumán donde el GORE Lambayeque, a través del COER, realiza trabajos de prevención
Hace unas semanas, una voz se levantó en contra de la licencia de edificación concedida al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) para la ampliación y funcionamiento de un terminal de buses en el terreno del Aeropuerto José Abelardo Quiñones Gonzales, situación no contemplada en el Plan de Desarrollo Metropolitano de Chiclayo. Esa voz llegó desde Lima. Se trata del ingeniero Carlos Burgos Montenegro, vicedecano del Colegio de Ingenieros del Perú y un vecino preocupado por lo que acontece en la ciudad.
En diálogo con Expresión, Carlos Burgos lamenta que las voces de las instituciones de la sociedad civil en Lambayeque no se hayan pronunciado y que haya tenido que ser él, desde la orden profesional de los ingenieros a nivel nacional, quien se haya tomado la iniciativa. Finalmente, su voz tuvo eco y la Municipalidad Provincial de Chiclayo declaró la nulidad de oficio de la licencia de edificación.
De militar a ingeniero
Ingeniero de 63 años, Carlos Burgos nació en Chimbote. A la edad de 14 años vino a Chiclayo por temas familiares y se enroló en el politécnico Pedro Abel Labarthe Durand, donde culminó sus estudios escolares.
Cuenta que su sueño era ser militar, pero fue excluido de la Marina de Guerra del Perú por cuestiones médicas. “Soy un militar frustrado. Pasé los exámenes de aptitud académica, pero un accidente que tuve de niño me generó un problema en la vista y por la discapacidad visual fui descalificado en el examen médico”, relata.
Sus aspiraciones entonces cambiaron de rumbo y postuló a la carrera de ingeniería civil en la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Desde el primer ciclo solventó sus propios gastos, dado que trabajaba a la par en la docencia preuniversitaria. Matemática, física y los cursos de ciencias eran su fuerte para la enseñanza.
Sin embargo, el panorama que encontró al egresar no era el mejor. Corría el primer gobierno de Alan García y la hiperinflación acarreaba la escasez de alimentos y materiales de construcción. Pese a ello, ingresó al Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, donde realizó sus prácticas.
Pronta realización
A nivel familiar, el entorno de Brugos manejaba dos empresas: una tienda de electrodomésticos y una de venta de computadoras. Él no se quedó atrás y puso dos empresas constructoras: una en sociedad con colegas de su promoción y otra de forma individual.
Rápidamente incursionó en la vida política y social de Lambayeque, hecho que atribuye a la bendición de Dios de poderse realizar prontamente, dado que su labor profesional permitió que sus hijos emigren muy jóvenes a otras ciudades.
“Dios me dio la oportunidad de realizarme familiarmente y mis hijos a edad muy tierna dejaron Chiclayo. Las dos mayores, una a los 15 años y otra a poco de cumplir los 16, fueron a estudiar a la Universidad de Piura. Mi último hijo decidió estudiar en Estados Unidos”, manifiesta.
Aporte a la sociedad
Así, Carlos Burgos fue invitado a postular para el Congreso del año 2000, resultando electo por Perú Posible. Posteriormente, con el movimiento Salvemos Chiclayo, lideró una ola de indignación ante la negligencia en las obras de cambio de redes emprendidas por el entonces alcalde Roberto Torres Gonzales. Eso le valió para que diferentes líderes políticos se le acercaran para buscar llevarlo en alianza al sillón municipal, aceptando finalmente la propuesta del Partido Humanista, liderado por Yehude Simon.
“Creo que nos faltó un poco más de tiempo para lograr el objetivo. Otros candidatos habían invertido también mucho dinero y llenado de propaganda todo Chiclayo”, recuerda el ingeniero de aquella campaña.
Desde entonces, Burgos Montenegro ha presidido diferentes organizaciones de la sociedad civil como el Colegio de Ingenieros de Lambayeque, el Jockey Club, la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque, el Comité Cívico de apoyo a la Policía Nacional del Perú y la Asociación de Egresados de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo.
Hoy, Burgos Montenegro propugna por la implementación de dos normas. La primera está referida a que los expedientes técnicos de las municipalidades, tanto distritales como provinciales, pasen obligatoriamente por una revisión técnica, ya sea del Colegio de Ingenieros o de Arquitectos, según materia, tal como lo hace cualquier ciudadano cuando requiere una licencia de construcción.
La segunda está orientada al proceso de descentralización en el Perú, el cual -a juicio de Burgos- no ha funcionado mediante la regionalización. Él busca crear una máxima autoridad, la cual goce de independencia política como la tiende el presidente del Banco Central de Reserva del Perú, a fin de que las regiones obtengan las obras de magnitud que requieren.
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Con un alarmante déficit en servicios básicos esenciales, Lambayeque se ha ubicado como la novena economía más competitiva del país en el Índice de Competitividad Regional - Incore 2026, elaborado por el Instituto Peruano de Economía - IPE. Con un puntaje global de 5,6 sobre 10, el departamento mantiene por segundo año consecutivo el puesto 9 dentro del ranking nacional de 25 regiones, situándose por debajo de Lima Metropolitana y Callao (1), Moquegua (2), Arequipa (3), Tacna (4), Ica (5), Lima Provincias (6), Cusco (7) y La Libertad (8).
El informe del IPE, que evalúa el desempeño económico y social de las regiones peruanas mediante seis pilares fundamentales, revela un estancamiento general respecto al año previo (5,4 puntos en 2025), aunque muestra avances significativos en el frente institucional y de inclusión financiera, matizados por un severo retroceso en infraestructura y persistentes brechas en el mercado laboral y la salud pública.
Impulso de la billetera digital y recuperación en instituciones
Uno de los principales motores de mejora para Lambayeque se registró en el pilar Entorno Económico, donde la región escaló del puesto 7 al puesto 6 nacional, alcanzando una puntuación de 6,1. Este progreso estuvo liderado por un salto extraordinario en la adopción de tecnologías financieras: Lambayeque se coronó como la primera región a nivel nacional en el indicador de Billeteras Digitales, registrando un promedio de 47,8 transacciones mensuales per cápita, superando sustancialmente las 30,7 transacciones anotadas en la edición 2025 (donde ocupaba la cuarta posición).
Asimismo, la inclusión financiera mostró incrementos en la Tenencia de cuentas en entidades financieras, subiendo del puesto 11 al 7 con un 58,4 % de la población adulta bancarizada, y un ligero ascenso en Apertura externa (puesto 17 con 15,9 % del PBI) y Acceso al crédito (puesto 9 con 34,9 %). En términos brutos, el PBI real avanzó una casilla situándose en la décima posición (S/14 344 millones), mientras que el Gasto real per cápita mensual se mantuvo estable en la cuarta posición nacional con S/1052.
El avance más pronunciado en el ranking por pilares ocurrió en Instituciones, donde la región escaló tres peldaños para ubicarse en el quinto lugar del país con una nota de 5,0. Este ascenso respondió a una reducción en la Victimización por hechos delictivos, donde Lambayeque logró colocarse como la segunda región con menor tasa delictiva del Perú (15,3 % de la población urbana de 15 años a más), mejorando desde el cuarto puesto registrado en 2025 (16,9 %). De igual forma, influyó una mejoría en la Percepción de la gestión pública regional, subiendo del puesto 24 al 20 con un 13,3 % de aprobación adulta, y una baja Conflictividad social (tercer lugar nacional con 0,07 conflictos activos por cada 100.000 habitantes). Sin embargo, este pilar mantiene severos cuellos de botella en la Resolución de expedientes judiciales (puesto 15 con 30,2 % resueltos) y en la Atomización de proyectos de inversión pública (puesto 6, donde el 8,4 % de proyectos viables son menores al S/ 1,5 millones). Asimismo, se tiene que Lambayeque ocupa el puesto 16 en Comisarías correctamente equipadas.
Infraestructura retrocedió tres posiciones
A diferencia de los avances en economía e instituciones, el pilar de Infraestructura representó el mayor golpe para la competitividad lambayecana. La región sufrió un preocupante retroceso de tres posiciones, cayendo de la casilla 12 a la 15 con una puntuación de 5,6 (muy distante del puesto 6 que ostentaba en 2016).
El factor determinante de este descenso fue la aguda crisis hídrica local. El estudio del IPE posiciona a Lambayeque como la tercera región con menor Continuidad en la provisión de agua del Perú (puesto 23 de 25), ofreciendo a los hogares apenas 9,7 horas diarias del servicio, a pesar de registrar un incremento leve frente a las 8,3 horas de 2025. Complementariamente, el indicador de Acceso a agua segura ubica a la región en el puesto 22 nacional, donde solo un dramático 9,7 % de la población consume agua con el nivel adecuado de cloro residual.
En cuanto a la cobertura básica de Acceso de agua por red pública, Lambayeque está en el puesto 11 (92,5 %), pero retrocedió en Acceso a saneamiento (puesto 8 con 81,2 %). El pilar también reflejó caídas en la Densidad del transporte aéreo nacional (del puesto 10 al 11, con 702,0 pasajeros por cada 1.000 habitantes) y mantuvo niveles deficitarios en la infraestructura de seguridad: solo el 25,0 % de las Comisarías están correctamente equipadas (puesto 16). Por su parte, la Electricidad mantiene un precio medio de 17,5 centavos de US$ por kWh (puesto 5) y el Uso de internet alcanza al 75,1 % de la población (puesto 12).
Salud y educación
En el ámbito social, el pilar Salud retrocedió una posición, descendiendo al puesto 13 con un puntaje de 6,3. A pesar de lograr una mejora en la gestión del Desabastecimiento de medicamentos esenciales y vitales (ascendió del puesto 15 al 11, reduciendo el stock faltante a 18,1 %) y un modesto avance en Camas hospitalarias (puesto 10 con 1,10 por cada 1.000 habitantes), la región exhibe un deterioro alarmante en los indicadores infantiles.
La Anemia infantil en niños de 6 a 35 meses trepó al 30,7 %, lo que provocó una caída de dos posiciones en el ranking (puesto 5 al puesto 3 de menor prevalencia). En paralelo, la Desnutrición crónica en menores de 5 años subió al 14,3 %, manteniendo a la región en el puesto 12 nacional. La Vacunación de menores de 36 meses con esquema completo sufrió una severa caída, pasando de la posición 18 a la 21 con un desplome en la cobertura al 62,3 % (frente al 65,7 % previo). El Embarazo adolescente afectó al 15,9 % de mujeres de 15 a 19 años (puesto 17) y la Cobertura del personal médico público se mantuvo críticamente rezagada en el penúltimo lugar del país (puesto 23, con apenas 7,7 médicos por cada 10.000 habitantes).
Por otro lado, el pilar Educación se consolidó exactamente en la misma posición del año pasado (puesto 8, puntaje de 6,4). Si bien Lambayeque ostenta fortalezas significativas en infraestructura escolar —ocupando el puesto 3 en Colegios con acceso a internet (74,1 %), el puesto 9 en Locales escolares con acceso a desagüe (68,5 %), el puesto 10 en Locales escolares con acceso a agua por red (62,7 %) y el puesto 15 en Acceso a electricidad (92,8 %)—, la calidad del aprendizaje muestra luces rojas.
En el rendimiento académico escolar, el Logro educativo en primaria en lectura descendió dos casillas (puesto 14 con un 29,6 % de alumnos con rendimiento satisfactorio), mientras que el Logro educativo en primaria en matemáticas cayó del puesto 15 al 17 con apenas 25,1 % de satisfacción. La Conclusión secundaria entre jóvenes de 17 a 18 años se mantuvo en la casilla 11 (83,6 %), mientras que la Fuerza laboral educada (población laboral con educación superior) mejoró del puesto 9 al 6 con un 23,4 %.
Estancamiento del mercado laboral
Finalmente, el pilar Laboral figura como el talón de Aquiles de la competitividad regional, estancándose en el puesto 18 a nivel nacional con una baja calificación de 4,4 puntos. Aunque hubo ligeros incrementos en el Ingreso por hora por trabajo (subió de S/9,6 a S/10,3, ubicándose en el puesto 12) y en la Formalidad laboral no agropecuaria (que avanzó del 24,8 % al 30,5 %, escalando al puesto 11), los problemas de fondo persisten.
La proporción de Trabajadores que ganan menos que el salario mínimo se agravó al pasar del 32,6 % al 38,2 %, relegando a la región al puesto 20 nacional. Asimismo, el porcentaje de Jóvenes que no estudian ni trabajan (NEET) se ubicó en un crítico 19,6 %, manteniendo a Lambayeque cerca del fondo del ranking (puesto 24). Las brechas de género en el empleo también se profundizaron: la Brecha de género en participación laboral retrocedió al puesto 21 (diferencia de 21,5 puntos porcentuales entre hombres y mujeres), mientras que la Brecha de género en ingresos laborales se mantuvo estancada en el puesto 18, registrando un exceso del 30,5 % en los ingresos masculinos sobre los femeninos. Además, la presencia de Trabajadores en grandes empresas (más de 100 empleados) apenas alcanza el 19,3 %, ubicando a la región en la quinta posición de este indicador.
Los resultados del INCORE 2026 imponen a Lambayeque el desafío urgente de traducir su dinamismo en herramientas digitales y seguridad en inversiones tangibles que solucionen el desabastecimiento de agua potable, reviertan la anemia infantil y mejoren la calidad de los empleos e ingresos de su población.
(*) Periodista especializado en bases de datos abiertos y contrataciones públicas.
El departamento de Lambayeque, considerado estratégicamente como un nodo articulador del nororiente peruano y caracterizado por su histórica vocación agrícola y comercial, enfrenta una encrucijada de profundas proporciones. Con una población proyectada que supera el millón 400 habitantes repartidos entre sus tres provincias, el territorio exhibe un ostensible desequilibrio entre su dinamismo económico y el estado de su infraestructura pública.
“Diagnóstico de Brechas de Infraestructura o de Acceso a Servicios Públicos 2026-2028”, elaborado por la Oficina Regional de Programación Multianual de Inversiones (ORPMI) del Gobierno Regional de Lambayeque, pone al descubierto las marcadas deficiencias operativas y físicas que arrastra la región sector por sector.
Este documento oficial evidencia cómo la falta de equipamiento moderno, la obsolescencia prestacional y el abandono de la infraestructura crítica frenan el potencial de los ciudadanos y restan competitividad a su tejido productivo.
Educación y Salud: la frágil columna social
En el ámbito educativo, el diagnóstico muestra un panorama crítico en el estado de las instituciones públicas. De una población escolar superior a los 377 mil estudiantes matriculados en sus diversas modalidades, la inmensa mayoría acude a aulas que no reúnen las condiciones mínimas para un adecuado aprendizaje.
Las estimaciones del sector revelan que la brecha económica en infraestructura educativa asciende a S/3719 millones, comprometiendo al 87.1 % de los 1084 locales escolares diagnosticados.
Más alarmante aún resulta el hecho de que 447 colegios (el 38.3 % del total analizado) requieren una sustitución total de sus estructuras debido a su avanzado deterioro, mientras que 233 establecimientos exigen una sustitución parcial y 210 precisan de reforzamientos estructurales urgentes.
A este déficit físico se suma una apremiante brecha digital, donde la falta de conectividad e equipamiento tecnológico priva a miles de estudiantes rurales y urbanos de una educación alineada con las exigencias del siglo XXI.
El panorama en el sector Salud no es más alentador. La red de asistencia pública está sumida en una severa precariedad estructural y operativa. En el primer nivel de atención, compuesto por 185 establecimientos de salud articulados en tres redes territoriales, un desolador 97.84 % no cumple con los criterios técnicos mínimos establecidos por las normas del Ministerio de Salud, operando con una capacidad instalada totalmente inadecuada.
En el desglose de los centros de categoría 1-1, más de la mitad (el 53.8 %) se encuentra en pésimo estado de conservación. Por su parte, la situación en los hospitales del segundo y tercer nivel asistencial es francamente crítica: el 100 % presenta una capacidad instalada inadecuada, caracterizada por infraestructuras obsoletas, hacinamiento y equipamiento médico inoperativo.
Esta deficiencia se ve agravada por la falta de personal asistencial calificado y el mal estado de las unidades de transporte de emergencia. De un parque automotor de 66 ambulancias, el 80 % supera los diez años de antigüedad operacional, careciendo del equipamiento exigido para garantizar un traslado asistido seguro de los pacientes.
Transporte e Infraestructura Vial
El progreso económico y la cohesión territorial de Lambayeque sufren un estrangulamiento debido al atraso en la red de transportes. El territorio abarca una malla vial total de 3274.99 kilómetros, divididos entre rutas nacionales, departamentales y vecinales. Sin embargo, la calidad del asfaltado sigue siendo una deuda histórica. De los 678.23 kilómetros correspondientes a la red vial departamental — bajo la administración directa del Gobierno Regional de Lambayeque —, únicamente el 32.28 % (213.8 km) se encuentra pavimentado. El 67.72 % restante consiste en vías afirmadas, sin afirmar o trochas carrozables que se vuelven intransitables durante las temporadas de lluvias o fenómenos climáticos extremos como El Niño.
La situación alcanza niveles alarmantes en la red vial vecinal, la cual conecta a los centros poblados rurales y pequeños productores agrícolas con las capitales distritales y mercados de consumo. De un total de 1993.06 kilómetros de caminos vecinales, un abrumador 98.66 % (2,027.2 km) carece por completo de pavimentación. Solo un magro 1.34 % se encuentra debidamente asfaltado. Esta desconexión física dispara los costos de flete, deteriora los productos agrícolas durante el traslado y aísla a las poblaciones rurales de los servicios esenciales de educación y salud, profundizando la brecha de inequidad entre el campo y la ciudad.
Agricultura y grandes proyectos hidráulicos
La agricultura constituye el motor tradicional de la economía lambayecana, pero enfrenta severos cuellos de botella en el aprovechamiento de los recursos hídricos y el uso del suelo. Con más de 270 mil hectáreas destinadas a la siembra, existe una marcada dualidad entre una agricultura moderna agroexportadora y una agricultura tradicional altamente fragmentada, donde el 80 % de los predios posee una extensión menor a 5 hectáreas.
La falta de infraestructura de riego tecnificado genera un uso ineficiente del agua. En el principal sistema productivo, el Valle Chancay-Lambayeque, la eficiencia en el uso del agua es de tan solo 43.40 %, mientras que en valles como Motupe (33.15 %), Olmos (30.42 %), La Leche (35.49 %) y Zaña (36.50 %) los porcentajes son aún más desalentadores. Esta deficiencia deriva en una colosal pérdida de masa hídrica en canales de conducción rudimentarios.
Adicionalmente, el déficit de drenaje agrícola y el nulo aprovechamiento de las aguas subterráneas han provocado que más del 50 % de los suelos del Valle Chancay-Lambayeque sufran problemas severos de salinización y elevación del nivel freático, inutilizando gradualmente hectáreas de alta capacidad agrícola.
En cuanto a las grandes obras gestionadas a través del Proyecto Especial Olmos Tinajones (PEOT), el sistema hidráulico Tinajones —que atiende más de 87 mil hectáreas— requiere inversiones continuas en mantenimiento preventivo y obras de protección de riberas. Por su parte, la consolidación del proyecto Olmos, que necesita del recrecimiento de la presa Limón para aumentar la frontera agrícola, demanda una urgente expansión paralela en conectividad vial, energía eléctrica y saneamiento para abastecer a la creciente población flotante y trabajadora que atrae el complejo agroindustrial.
Vivienda, saneamiento y energía
El acceso a servicios básicos domiciliarios muestra inequidades, especialmente en el ámbito rural . Según los datos censales y de las dependencias regionales, si bien el 75.5 % de las viviendas en Lambayeque se abastece de agua potable por red pública dentro de su predio, aún existen miles de familias que dependen de pozos subterráneos (7.3 %), piletas públicas (4.6 %) o sistemas vecinales precarios.
En materia de alcantarillado, solo el 71.2 % de las viviendas dispone de red pública de desagüe, mientras que el 21.6 % recurre a pozos ciegos y un preocupante 3.4 % carece de cualquier sistema, practicando la deposición al aire libre con el consiguiente riesgo epidemiológico. Cuencas enteras como las de Motupe, La Leche y Zaña demandan infraestructuras modernas de tratamiento de agua potable y residual para erradicar la contaminación hídrica.
En el sector energético, la electrificación urbana registra una cobertura relativamente alta, dejando una brecha del 5 % (12 mil 850 viviendas desatendidas). No obstante, en la zona rural la brecha de cobertura eléctrica se eleva al 23 %, lo que significa que 18 mil 53 hogares rurales carecen de energía. De este grupo, se estima que 12 mil 637 viviendas podrían conectarse mediante la ampliación de las redes convencionales, mientras que 5416 hogares aislados requieren obligatoriamente la instalación de sistemas de energías renovables, como paneles solares.
Asimismo, se han identificado 202 sistemas de bombeo de agua en zonas agrícolas y pobladas que operan de forma aislada y urgente precisan ser reconvertidos a energía solar fotovoltaica para abaratar costos operativos y reducir la huella de carbono.
Sectores productivos
El sector de Comercio Exterior y Turismo cuenta con un patrimonio histórico y natural de valor inestimable, pero adolece de infraestructura de soporte. De los 73 recursos turísticos registrados oficialmente en el inventario nacional, existe una marcada deficiente brecha de calidad en las instalaciones públicas de atención, señalética, accesibilidad y servicios de acogida en torno a santuarios y museos de relevancia mundial como el Bosque de Pómac o Túcume. Asimismo, la oferta de hospedaje y transporte interurbano carece de una regulación infraestructural estandarizada para absorber a los cientos de miles de viajeros que transitan hacia el norte e interior del país.
Asimismo, la pesca artesanal enfrenta una aguda crisis por la falta de desembarcaderos pesqueros artesanales adecuados y de centros de procesamiento primario. En la región operan cerca de 1200 embarcaciones artesanales, pero la informalidad roza el 87 % debido, entre otros factores, a la falta de servicios intermedios de desembarque formal. En materia acuícola, la infraestructura es prácticamente inexistente: el Centro Acuícola de Marayhuaca en Incahuasi, construido en 2008 para producir alevines de trucha en la sierra, se encuentra en total abandono sin haber operado jamás.
Por otro lado, en la gestión ambiental, aunque la región posee 8 ecosistemas valiosos y 6 Áreas Naturales Protegidas, persisten deficiencias en el equipamiento para la recuperación de ecosistemas degradados y control de deforestación. Por último, en el sector de Programas Sociales y Trabajo, las elevadas tasas de informalidad laboral (72.8 %) y violencia contra la mujer exigen la construcción y puesta en marcha de centros de cuidado diurno, residencias protegidas para adultos mayores en situación de pobreza y centros de protección integral para personas con discapacidad o en situación de vulnerabilidad social.